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No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - Temporada 8: Capítulo 96 - Ver ahora
Transcripción completa

Hola. -Hola.

-Tú no tienes la culpa de lo que pasó.

¡Basta!

¡Levántate!

Debo pagar.

Le han robado al rey, han robado la corona real.

-Shh. Me han tendido una trampa.

Han visto a Sátur quitarse la vida en el bosque.

Se ha tirado de un risco. ¡No voy a dejar que lo entierres!

¡Que es mi amigo, Cipri!

No puedo dejar su cuerpo ahí.

Estaba devorando el cuerpo.

Ya deben de haber descubierto que la corona ha desaparecido.

Pero nunca sabrán que la robamos nosotros.

¿Dónde estoy? ¿Me he muerto?

Has tenido suerte. Te encontramos al borde de un risco. Te despeñaste.

No te muevas o quedarás deformado para siempre.

Mi condena era ésta.

¡Apresadlo!

He recibido un anónimo que os acusa

de ser el ladrón de la corona.

(MUJER GRITA)

-El robo de la corona real no es burla para el pueblo.

¿Qué habrá podido salir mal?

Quiero unirme a vosotros. En cuento empiece a moverme,

mis piernas se retorcerán como raíces...

y quedaré destrozado "pa" siempre.

Sé quién tiene la corona: Sebastián Ventura, lo llaman...

..."Malasangre".

¿De dónde ha sacado esta pulsera?

Me la trajo mi marido de las fiestas de la villa.

Yo no la toqué, fue él.

Tú sabes lo que pasó,

yo sé lo que pasó. ¿Qué piensas hacer al respecto?

Pienso denunciarte.

He dejado una prueba en la cámara de las joyas

que os incrimina: un alfiler con tus iniciales.

-He visto a tu criado con unos desfigurados a las afueras.

-Sátur está vivo. Van a matarlo.

-L. S. "Lucrecia de Santillana".

-¡Sé un hombre y ve!

-Es el padre de la chica. No atiende a razones.

¡No!

Me he quedado sin ama de llaves.

¿No vas a ir a su entierro?

¿Para qué? Encima que me hace la faena de morirse...

Han dado con el ladrón, majestad. Es el cardenal Mendoza.

-He oído que necesita gobernanta.

Un día descubres que no has dicho todo lo que querías decirles y...

no has hecho todo lo que querías hacer.

Sí.

Sí quiero casarme contigo.

OFF: "Me ha dicho que sí, voy a casarme con ella".

"Repítalo otra vez."

"Sátur, voy a casarme con Margarita."

Sigue remando, soldado.

¿No has oído? Rema.

-Señor,

llevamos meses sin recibir la soldada

y esta semana ni siquiera hemos comido en condiciones.

-Recibiréis vuestro dinero al llegar a costas españolas.

-Esa fue la respuesta la última vez que volvimos. Y seguimos esperando.

Ya no le creemos, capitán.

-Vuelve a tu puesto y rema!

-No hasta recibir lo que se nos debe.

-¡Arrestadlo! Nadie se amotina en mi barco.

-Sólo queremos lo que es nuestro.

-Lo vuestro es servir al rey Felipe IV

y defender el territorio de las Españas.

(Griterío)

-Despierta.

¡Despierta!

Te vas.

-¿Quién se cree que es para entrar en mis aposentos sin permiso?

-Sal.

Su galeón

"Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción",

llegó ayer a Cádiz...

a la deriva.

-¿El "Concepción"?

¿Qué ha sucedido? -Un motín de sus soldados.

Han encontrado muerta a toda la tripulación.

Ha sido una sangría,

se mataron unos a otros sin piedad.

Este tipo de reacciones

se están extendiendo por toda su armada.

-Soy consciente. Es inadmisible.

¿Cómo pueden morder la mano que les da de comer?

-Hace tiempo que sus soldados

no reciben el sueldo.

-Las arcas del reino están al límite,

yo no puedo hacer nada.

-Si el reino no tiene recursos para todos sus súbditos,

debería... sacrificar

a aquellos que no le son útiles.

-Mi deber como rey es cuidar

de todos y cada uno de los súbditos de las Españas.

-Por Dios, si la mayoría no son más que despojos:

huérfanos y vagos, desocupados...

que desangran al reino sin dar nada a cambio.

De seguir así, el reino acabará hundiéndose

en su propia miseria.

Usted decide, majestad.

Y digo yo, amo,

ahora que llega el "casorio" con la señora Margarita,

¿piensa Vd. algo "pa" decirle cuando salimos en estas noches de ronda?

Cuando llegue el momento...

No, es que el momento es ya.

El momento es ya.

La mujer casada es recelosa.

Si se despierta en mitad de la noche y ve que el marido no está...

Por menos de eso se han cortado huevos.

Anda, dejemos que pasten un poco.

¿Y entonces qué? ¿Ya ha puesto la fecha?

Tenemos que esperar, Sátur. Por respeto a Catalina.

¿Esperar?

Amo, que llevo sufriendo sus idas y venidas con la señora

desde que lo conozco.

Primero que sí, luego que no...

Concrete usted antes de que se entrometa otra vez otro.

¿O se ha olvidado ya del doctor, del cura y de la madre que los parió?

No me he olvidado.

Ah.

Pero Catalina acaba de morir.

Pero de una boda sale otra.

Que lo mismo el Cipriano se da una alegría, ¿eh?

Por cierto...

Te ordené que la fundieras.

Ya. Pues le desobedecí.

Gracias, Sátur.

Ah, y otra cosa: la "pidida" en familia.

Se hace en la intimidad.

En la intimidad se hace para evitar el bochorno de la negativa, pero...

como el final va a ser feliz...

Vamos a estar todos: el niño, el Cipriano y yo.

Y si me apura, hasta los caballos.

Ya veremos.

(Trueno)

Vamos aligerando. Si nos descuidamos nos va a caer encima la mundial.

Vamos.

Qué raro...

Se ha roto el cinto.

Es que ya no se hacen las cosas como antes.

No te preocupes, la guardaré en la montura.

¡Amo, amo!

¡Amo!

Amo...

¡Por Dios! ¡Amo!

¡Amo!

¡No se muera, amo!

¡Amo, amo!

¡Está vivo! ¡Está vivo, amo!

¡Está vivo!

¿Qué ha pasado?

¿Que qué ha pasado?

Que un rayo le ha partido, eso ha pasado.

Pero...

Pero, ¿cómo es posible que no se haya muerto, amo?

Que le ha caído un rayo encima.

La katana.

La katana ha atraído al rayo.

El impacto ha caído sobre ella.

Se ha partido, amo.

Se ha partido la katana.

El rayo ha partido la katana.

Se ha partido.

(Sintonía)

Es mi hijo.

Sí.

Pero no te hagas ilusiones, me lo tengo que llevar inmediatamente.

¿Y para eso me lo traes? ¿Para volver a quitármelo?

Esta vez no.

El rey ha ordenado vaciar los hospicios para recortar gastos.

Y ya que tengo que llevarlo al nuevo destino,

he pensado que te gustaría verlo.

¿Lo tenías en un hospicio?

¿Cómo se te ocurre meterlo entre andrajosos y muertos de hambre?

No había sitio mejor, nadie buscaría a un hijo tuyo en un sitio así.

Esos sitios son estercoleros,

criaderos de las peores enfermedades.

Pero ha sobrevivido.

Ahora ya sabes que tienes un bebé fuerte y sano.

"De nada".

¿Cuánto tiempo podré estar con él?

Este mismo... se te está agotando.

No es mi hijo.

¿Qué estás diciendo? ¿Estás segura?

Hace mucho tiempo que no lo ves.

Una madre siempre sabe distinguir a su hijo.

¿Se puede saber qué haces? ¿Dónde está mi hijo? ¿Dónde está mi bebé?

Tienes razón, no lo es.

Antes de entregarlo, le marqué a fuego la planta izquierda del pie.

Para diferenciarlo siempre.

¡Eres un desgraciado!

¡Quemaste a mi hijo como a una res y lo abandonaste!

¡No lo abandoné! Pagué a un hombre para que se ocupara de él.

¡Y lo ha perdido, Hernán!

Tengo que encontrar a mi hijo, tengo que encontrarlo.

Ay, Dios mío, que...

que esto es de mal augurio, amo.

El Altísimo le ha partido a usted la katana.

¿A ver si va a ser una señal para que lo deje ahora

que comienza su vida marital?

Sátur, ha sido pura casualidad.

No voy a dejar de ayudar a la gente por esto.

¿Y cómo va a hacerlo usted

ahora que se ha quedado sin la katana? ¿Qué vamos a hacer, eh?

Sátur,

tengo ballestas, estrellas, lanzas, espadas...

Puedo luchar con cualquiera de estas armas.

Que no, que no, que no vale cualquiera.

El Águila Roja es la katana

y la katana es el Águila Roja, que lo representa usted.

Lo importante es seguir haciendo lo que hago, no con qué lo hago.

¡Pero que es su distintivo más visible!

Usted sin la katana es como...

el pan sin chorizo.

Para mí tampoco es fácil, Sátur.

Me la entregó Agustín y está conmigo desde los inicios.

¡Pues claro!

Por eso le pintan a usted los retratos con la katana.

No le ponen ahí con un ramo de petunias,

le sacan con la katana.

No puedo hacer nada.

¡Arréglela!

El pueblo se lo merece.

Para ellos, la katana es el símbolo del bien, de la seguridad.

Representa un lugar donde poder echarse la siesta sin miedo a "na".

Yo no sé arreglarla, Sátur.

Pues la lleva usted a Toledo,

que no hay acero en el mundo como el español.

No puedo dejársela a nadie, sabrían que pertenece al Águila Roja.

Si ya lo sé, amo, pero...

¡Se acabó! Es imposible.

Nunca más llevaré la katana.

¡Que eso no puede ser!

Es su más fiel compañera.

Si hasta yo mismo alguna vez he sentido celos de ella.

Acuérdese...

cuando estuvo usted a punto de perder la vida en aquel lago.

¿Y ahora va a abandonarla "asín" como "asín"?

Guárdala, Sátur. La katana no puede salir de aquí.

(SUSPIRA RESIGNADO)

(Llantos de bebés)

Bajad.

¡Vamos, bajad!

-¿Adónde vamos?

-Adonde queráis. Ése no es mi problema.

¿Qué hace, señora?

¿Dónde se los llevan? ¿Hay más carros como éste?

Decenas. Llévese alguno, si quiere.

Mejor estarán con usted que perdidos en el bosque.

¿Los están abandonando en el bosque?

Son las órdenes.

Detente. Te he dicho que pares.

¡Tengo que encontrarlo!

(LLORA)

Estás siendo vigilada. ¿Sabes lo que estás haciendo?

¡Largaos de aquí!

¿Imaginas lo que puede pensar la reina

cuando sea informada del espectáculo que estás montando?

¡Da igual, da igual!

¡Quiero a mi hijo, quiero a mi hijo!

La reina cree que tu hijo está muerto.

Si descubre el engaño, lo encontrará...

y os matará a los dos.

(SOLLOZA)

Ya no tengo nada.

Ya no me queda nada.

Vamos, quiero enseñarte algo.

Buenas...

¿Es usted Sabino Méndez, el forjador?

Ése mismo. Y lo seré hasta que muera, no sé hacer otra cosa.

Verá, es que tenía

un encargo muy especial que hacerle.

¿Trabaja usted solo?

Eso parece.

¿Cómo se la apaña? Porque...

he leído que tuvo un accidente y...

Y me quedé ciego, sí.

Lo siento.

Gajes del oficio.

No tengo todo el día.

Perdón.

Pues "na", como le "dicía", he traído... este encargo.

Es un poco especial y tengo algo de prisa.

Yo me tomo el tiempo que haga falta para que los trabajos queden bien.

Si tiene prisa, búsquese a otro.

No, prefiero que sea Vd. Vamos, que tiene que ser Vd.

Está bien, démela.

"Me se" ha roto. Está "asín", en dos partes.

Es una espada especial, sin duda.

Nunca había visto algo así.

¿Ver? Pero, ¿cómo que ver?

Es una manera de hablar.

Sí, claro.

Venga más tarde, me llevará un rato.

Si no le importa, prefiero quedarme aquí esperando.

Total, salir para volver a entrar...

Me quedo ahí mismo.

Avísame en cuanto llegue el Comisario.

Sí, señora.

¿Es que no me has oído? Vete a esperarle en la puerta.

Su alcoba ya está preparada. Se ha limpiado el techo del salón,

que contenía restos de humo de la chimenea.

Y mañana se limpiarán y vaciarán las alacenas.

¿Se puede saber quién eres?

Soy el ama de llaves. Me contrató, ¿no lo recuerda?

Ah, eres la nueva.

Me llamo Soledad.

El libro de cuentas de la despensa contiene irregularidades.

Hay anotadas 54 conservas,

sin embargo, falta una de higos en almíbar

y varios limones confitados.

No me importa.

Déjame, ahora mismo no estoy para esas tonterías.

Por supuesto, por eso me ha contratado.

Vd. tiene cosas más importantes de las que preocuparse.

¿Le duele?

Me duele todo el cuerpo.

Túmbese.

Hágame caso.

¿Mejor?

Quiero que confíe en mí.

Pero sé que la confianza es algo que no se debe pedir,

se tiene que demostrar que se es digno de ella.

(SUSPIRA RELAJADA)

Soy su criada y mi trabajo consiste en hacerla feliz.

Siempre que lo necesite, podrá contar conmigo.

Es mi hijo.

Tengo que encontrarlo.

Dígame lo que sabe.

Yo se lo traeré.

Pues ya casi la tiene, ¿verdad?

Pronto.

Esta espada es muy importante para usted, ¿verdad?

Bueno, importante, importante... Tampoco es eso.

Lo que sí es que le tengo mucho cariño.

Es un regalo que me trajeron de muy lejos, ¿sabe?

Por la forma, de aquí no es, desde luego.

Se la trajeron de Asia, ¿verdad?

¿Asia? No, no, no.

No, de la Asia no.

Cuando digo lejos, quiero decir...

de Plasencia del Jalón, allá por Zaragoza.

Si yo tuviera algo así en mi mano, lo guardaría con cuidado.

Podría ser de interés de mucha gente.

Pero, ¿por qué? ¿A quién le puede interesar?

Cualquier coleccionista pagaría una buena cantidad.

Es un arma espléndida.

Pues casi mejor me la va dando, que yo me tengo que marchar.

Son tres reales de plata.

Sí, sí, claro.

Si no le importa, le pago una parte y luego el resto,

es que no llevo suficiente encima.

Vaya a por el dinero, me paga y luego se lleva su espada.

No, no, no, de ninguna manera.

Que no es por no pagarle.

Le prometo que le traigo el dinero, pero es no me puedo quedar sin...

Que no me puedo separar de ella.

Haberlo pensado antes.

Mire, le juro por mi hijo, que es lo más sagrado que tengo en esta vida,

que vuelvo con el dinero.

Pero, por Dios, deje que me vaya con ella.

Está bien.

Muchas gracias, es usted un buen hombre.

No sabe lo que acaba de hacer por mí.

Seguro que el santísimo...

Oiga.

Oiga.

¿Está usted bien?

No respira.

¿Qué ha pasado?

Yo... Yo sólo he venido a buscar una espada.

Pues tiene que estar entre todas éstas.

Y, de paso, me llama a un cura,

que este hombre se ha quedado "to" pajarito.

Pero cómo... Oiga.

¡Oiga!

(Tocan las campanas)

-Vengo a ver a mi tío.

-El cardenal Mendoza está bajo arresto, mientras espera condena.

Tiene prohibido recibir visitas.

-Sólo vengo a hablar un rato con él.

Soy su sobrina, soy su única familia.

Tío, ¿qué ha pasado?

¿Cómo puede pensar el rey que tú robaste la corona?

Tío.

Tío.

Tío.

Tío.

Tío.

Tío.

Tío, di algo.

¿Cómo puedo ayudarte?

-Déjame solo.

-¿No prefieres que esté a tu lado en este momento tan delicado?

¿Te puedo ser útil en algo?

-¡Déjame! ¡Déjame en paz!

¡Vete!

-Su majestad el rey ya ha decretado su condena.

-¿Qué dice?

¿Cuál es la condena?

-El destierro.

-¿Qué hacemos aquí?

¿Adónde vamos?

Sígueme,

ya casi hemos llegado.

No quiero estar aquí, Gonzalo.

No quiero estar en ningún sitio.

Mírala.

¡Es una puñetera piedra!

¿Ves estas manchas oscuras?

Sí. ¿Y qué?

Es sangre, Cipri.

Mi sangre.

Cuando murió mi mujer, venía aquí todos los días.

Es la única manera que encontré de intentar que el dolor

no acabara conmigo.

No paraba de preguntarme por qué había sucedido esto, por qué a ella.

Pero no había respuesta.

Una cosa así no se supera nunca, Cipri. Nunca.

Lo único que puede hacer uno es aprender a vivir con ello,

porque, al final,

te das cuenta de que ese dolor formará parte de tu vida.

Ella no se lo merecía.

Cipri, lo sé.

(GRITA)

¿Qué haces ahí parado? ¡Fuera!

Vaya,

sí que te alegras de verme.

Claro que me alegro.

¿No ibas a venir esta mañana a ver el palacete de invitados?

Tienes razón, pero...

estoy esperando algo muy importante. En otro momento.

Sí, en otro momento.

En otro momento pensabas decirme también que soy un bastardo.

-Señora, tengo sus flores.

Nuño, por favor, déjanos a solas.

¿Hasta lo que tienes que hacer con una criada es más importante que yo?

¡Son sólo flores! ¿Sabes lo que voy a hacer con tus flores?

¡Nuño, no, no, por favor!

¡Nuño, basta!

Hijo...

Sí.

(EMOCIONADA) Ay, es mi hijo.

Es mi niño.

Ayúdame.

Tiene la marca en el pie.

Me alegro de haber estado a la altura de su confianza.

¿Te ha visto alguien?

No se preocupe.

¿Cómo lo has conseguido?

Lo he hecho yo sola con la mayor discreción,

en ningún momento ha estado en riesgo.

Si no precisa nada más, tengo trabajo que hacer.

Shh.

Lista.

Lista.

¿Desea algo más el señorito? -No.

Para.

-¿Sí?

-Lo he pensado mejor.

Espérame en mi alcoba, estoy "hambriento".

-Como desee.

Majestad, ya he escrito al almirante Enríquez de Cabrera para informarle

de que el dinero para pagar a sus soldados está en camino,

Pero no es suficiente.

El frente de Portugal está completamente desabastecido,

así como gran parte de los ejércitos en las Américas.

-Todo llegará.

-No puedo admitir esa respuesta, majestad.

-¿Cómo se permite...?

-Sólo cumplo con la tarea para la que me contrató:

hacer un ejército invencible. Y para ello necesito

dar a los soldados alguna razón por la que luchar.

-El honor, la gloria.

-El honor y la gloria

no son suficientes cuando el hambre no te permite pensar.

-¿Y qué sugiere?

-Podría aumentar sus ingresos deshaciéndose de todos aquellos

que desangran al reino sin dar nada a cambio.

-¿Qué quiere decir?

-Que hay naciones necesitadas de mano de obra, majestad,

y quizá estén interesadas en, digamos,

sus excedentes.

-¿Quiere que convierta a la raza española

en una raza de esclavos? -No, mírelo de este modo:

estaría ofreciendo la oportunidad de tener una vida que aquí ya

han malgastado.

-Hágalo,

pero no en mi nombre.

-Me encargaré personalmente de encontrar compradores

lejos de las Españas.

Con vuestro permiso, ¿saldría de viaje hoy mismo?

(Pasos sobre la hojarasca)

¿Hola?

¡Genial!

El amo ha salido.

Y cuando el gato no está, los ratones bailan.

Se va a llevar tal sorpresón que le voy a tener que tapar la boca.

Aquí.

Aquí.

Ahí, eso es.

Esto mejor lo guardamos "pa" la noche de bodas.

Eso es.

(Se abre puerta)

Sátur.

¿Qué pasa?

Si has venido a pedirme perdón por denunciarme, no te preocupes.

Aunque también manda huevos, que me hayas denunciado tú.

No he venido por eso.

Han detenido al Águila Roja.

¿Cómo que lo han detenido?

Eso no puede ser. ¿Estás seguro?

Sí, Sátur, lo tienen preso.

Es que no sé cómo ha podido pasar.

Dicen que ha tenido un fallo y que por eso han podido cogerlo.

¿Un fallo? ¿Cómo que un fallo?

¿Un fallo? Tú eres un guardia. Sabrás algo, ¿no?

No lo sé. Es todo muy secreto.

Voy a ver si averiguo algo.

Un fallo...

¿Un fallo? Pero si el amo no falla nunca.

No, no, no...

No, el forjador era ciego y además está muerto.

No ha podido descubrirle.

¿Qué ha pasado?

Yo... Yo sólo he venido a buscar una espada.

El recadero ése me vio y podría...

podría saber que soy el criado de Gonzalo.

¿Y qué más da? Si no puede relacionarnos con el Águila.

¡Me cago en mi negra estampa, Saturno!

Vosotros dos un poco hacia vuestra derecha.

Y sonreíd un poco para la posteridad.

Vaya.

Dado su nuevo destino, lo imaginaba en otros menesteres.

¿Qué hacéis aquí, Comisario?

¿Os habéis enterado de mi condena

y no habéis podido resistir venir a verme sufrir?

No me entienda mal, eminencia. Sólo quería despedirme

y decirle que puede estar tranquilo,

que sabré cuidar de su sobrina

y de su herencia.

Cuidado, Comisario.

Cuando un hombre logra superar

las pruebas que el Señor dispone en su camino,

se torna más fuerte y más hábil que antes.

-Su majestad el rey.

Majestad.

Majestad.

-¿Qué significa esto?

-Nada más de lo que podéis leer, majestad.

Dado que no puedo salir de mi propio palacio,

os ruego que acudáis a él,

pues tengo en mi poder algo

que estimaréis de gran valor para vos.

-No esperéis clemencia a cambio de nada.

-No espero clemencia, majestad, sino justicia.

Yo no robé la corona.

Todo ha sido un ardid para desprestigiarme.

-No tengo tiempo para su palabrería.

-He apresado al Águila Roja.

Os ofrezco su cabeza

a cambio de que restituyáis vuestra confianza en mí

y me libréis del destierro, por supuesto.

Quiero matarlo yo.

No, lo haré yo.

Majestad, si me permitís una sugerencia:

no matéis al Águila Roja cuando yo os lo entregue.

Exhibidlo primero en una jaula,

humilladlo,

para dejar constancia de que en vuestro reino

vos sois la única ley.

-La única ley

y el único a quien deben amar.

-Por supuesto, majestad, con devoción y pleitesía.

-El Águila Roja será expuesto enjaulado mañana al amanecer.

Y morirá al mediodía en mis propias manos.

-Espera. Acércate.

No se pone nada en mi mesa hasta que yo no lo apruebe.

-Son los mismos refrigerios de siempre.

-Los señores no tienen por qué realizar ningún esfuerzo

a la hora de degustar el bocado que más les agrade.

Si están ordenados, sabrán diferenciarlo incluso sin mirar.

-Devuelve la jarra a la cocina. Sal de este palacio y no vuelvas más.

Soledad, querida,

disculpa que antes no te haya agradecido lo que has hecho por mí.

No tenía por qué hacerlo.

¿Puedo abrazarte?

Como quiera.

Muchas gracias, de verdad.

Siempre te recordaré por lo que has hecho.

No necesitará recordarme, voy a estar a su servicio.

Me verá a diario.

No me niegues alargar este bonito momento

con alguien con quien comparto mis más íntimos secretos.

Por favor.

Le he servido esta vez

y estoy segura de que puedo volver a hacerlo en un futuro.

No me conoce.

Sería capaz de lo que sea por usted. Lo que sea.

Le será mucho más útil alguien que acate sus órdenes sin cuestionarlas

que un cadáver.

Mmm.

Están perfectos. Buen trabajo.

¿Y qué puedo hacer?

¿Qué puedo hacer? ¡Piensa, Saturno, piensa, piensa!

¡Alonso! Alonso, por fin has vuelto.

¿Qué sabes? ¿Has podido enterarte de algo?

No, ¿qué? ¿Qué quieres decir?

Van a matar al Águila Roja, Sátur.

Tantos años queriendo saber quién era

y me voy a enterar justo antes de que lo maten.

¿Y qué van a hacer con él mientras tanto?

¿Dónde lo tienen apresado?

¿Qué más da?

El Águila Roja es el que salva a la gente, Sátur, no al revés.

¿O vas a ir tú a salvarlo? Padre seguro que no quiere ayudarte.

No hables...

así de tu padre, que no se lo merece.

¡Qué he hecho, joder! ¡Qué he hecho!

Por el Águila Roja sí que te preocupas.

¿Qué dices?

Que mucho te importa alguien que no es ni de tu familia,

ni siquiera cercano a ti.

¿Que no lo conozco?

¿Que no es cercano?

¿Tú qué vas a saber? ¡Tú no sabes "na"!

Sí, claro,

ahora resulta que sois íntimos.

Tú toda la vida igual: dándote aires,

queriendo ser alguien sin importarte a quién te lleves por delante.

¿Qué quieres "dicir" con eso?

Cipriano, yo ya te he dado el pésame por Catalina.

¡El pésame no es suficiente

cuando alguien ha muerto por tu culpa!

¡Esa bala era para ti!

¡La bala era para ti, tú tendrías que estar muerto!

Cipri, si pudiera borrar todo lo que ha pasado, lo haría.

(Sátur borra)

Borraría eso y otras muchas cosas.

No me hables...

nunca más.

¡Para mí estás muerto!

¡Amo!

¡Amo, que está aquí!

Pero, ¿se ha vuelto usted loco?

¿Consigue escapar y viene a casa? ¡Que van a venir a por usted!

Vamos a por el chiquillo y nos vamos cagando leches.

Sólo eran dos ladrones y querían mi caballo. Ya está.

Lo que no sé es cómo te has enterado.

¿Qué ladrones ni qué caballos?

Sí, estaba en el bosque y me han asaltado. Sólo querían mi caballo.

Pero, entonces, ¿no lo han detenido a usted...

por ser el Águila Roja?

¡La katana no tenía que salir de aquí!

¡Te dije que era muy peligroso!

Ya lo sé, amo, ya lo sé.

Yo sólo quería darle una sorpresa arreglando su arma más preciada.

Si hasta el forjador era ciego.

No me diga usted que no... estaba bien pensado.

¿Qué quieres, Sátur? ¿Que te felicite?

¿Qué es esto?

Es la espada que me llevé confundida con su katana.

Como estaban todas "asín", envueltas iguales...

Y entre la tensión y un hombre que entró...

Sátur, ¿te vio alguien?

Un recadero, pero no creo yo que...

¡Nos has puesto en peligro a todos los que vivimos en esta casa!

Ya lo sé, amo, ya lo sé. No sé, lo podía haber hecho peor.

Pero por lo menos no han venido a por usted.

No, han detenido a un inocente. Y va a morir.

Pero todavía puede usted ir a salvarlo.

Creen que es el Águila Roja.

Si no consigo liberarlo esta noche, será imposible.

Mañana estará rodeado por toda la guardia del reino.

Si has venido a estropearme la cena, lo has conseguido con tu presencia.

Puedes irte.

Has traído el bebé a palacio.

Por lo visto, no era tan difícil dar con él, Comisario.

Estás en peligro. ¿Es que no te das cuenta?

Quién te lo ha traído, podría delatarte.

¿Qué más te da?

En ti no podía confiar, desde luego.

¿Esto es vuestro?

Parece que sí, por vuestras caras.

¡Dámelo!

Claro que es vuestro.

¿Te has vuelto loco?

Un bastardo más en la familia.

¿No vais a parar hasta dejarme sin herencia?

No se te ocurra faltarme al respeto.

¿A él también vas a enseñarle a montar a caballo? ¿Y a disparar?

No soy su padre.

Entonces,

¿de quién es?

Ya.

Seguro que no puedes ni saberlo.

Qué asco.

(Relincho)

-¡Es una emboscada! ¡Desenfundad!

¡Vamos!

Tranquilo, puedes salir.

Quiero quedarme aquí.

Te van a matar, tienes que salir ya.

No te preocupes, te llevaré a un lugar seguro.

No, que no, que no. Que no quiero que me salves.

¿Qué quieres decir?

Te han confundido con una persona que no eres, no mereces morir.

Nunca en mi vida he sido nadie.

Nunca he hecho nada que mereciera ser recordado.

Ahora, por fin, soy alguien.

Soy el Águila Roja.

No eres el Águila Roja.

Lo importante es que todo el mundo creerá que sí.

He vivido siendo un sin nombre.

Moriré como un héroe.

Hoy van a matar al Águila Roja, me he levantado muy contento.

Pues no te emociones tanto,

ni siquiera lo has atrapado tú.

Otra gesta de la que no puedes estar orgulloso.

Sólo venía a decirte

que tienes que sacar a tu bebé de palacio.

Olvídalo.

No voy a separarme de mi hijo

para volver a perderlo.

Mientras esté aquí, estamos en peligro.

Si a lo largo del día no lo has sacado tú,

lo haré yo.

No se te ocurra tocarlo, ¿me oyes? ¿Me oyes, Hernán?

(Se rompen cristales)

(Se abre puerta)

¿Qué? ¿Qué quieres?

Sé cómo podría solucionar eso que tanto le inquieta.

¿A qué te refieres?

El problema con su bebé.

Habla.

Podría ser hijo mío.

¿Tu hijo?

Soy nueva en la villa, nadie me conoce.

Si se habilitara un cuarto en palacio, viviría aquí

y el bebé estaría siempre conmigo.

De esa manera podría estar con él cuando quisiera.

Lo cuidaré tan bien que nadie sospechará nada,

todo el mundo creerá que es mi hijo.

¡Ese hombre es un usurpador, un ladrón, una rata! ¡Es lo que es!

Sátur, lo van a matar.

Bueno, ¿y qué? Si es lo que quiere.

Que se mate él solito sin joder a nadie,

que se tire de un puente, coño, que para eso están los clásicos.

No se trata de eso.

¿Ah, no?

De esta manera va a morir elogiado por todos.

Es lo que quiere: ser recordado por algo, dejar un legado.

Pues si quiere ser recordado después de muerto,

que pinte un cuadro, pero que no le robe a usted la gloria.

Yo ayudo a la gente porque creo que debo hacerlo.

La quiera o no la quiera, la gloria es suya y de nadie más.

Que a partir de ahora la gente va a pensar que Vd. es sólo un imitador.

Mientras pueda seguir haciendo lo que hago...

¡Pues no debe aceptarlo! No, no.

Usted se ha matado por el pueblo.

Ha antepuesto sus vidas a la suya propia cada día

y eso merece un reconocimiento, amo.

No me importa el reconocimiento, Sátur. No.

¿No? ¿No le importa?

¿Y esto? ¿Esto sí le importa?

La carta para su hijo.

Yo tenía el triste honor de entregársela si a usted lo mataban.

Escuche: "Hijo mío...

Yo fui el Águila Roja".

¡"Yo fui el Águila Roja"! ¡Ya nunca podré "dicírselo"!

¿Sabe por qué?

Porque su hija creerá lo que ha pensado siempre,

que su padre es un cobarde.

Hubiese preferido que supiera la verdad, Sátur, sí,

pero no ha podido ser. Tendré que aceptarlo.

No debe aceptarlo.

Debería llegar el día en que usted se retire y...

tendrá la necesidad de contarle quién ha sido.

Y el hombre en el que se ha convertido su hijo le mirará

con lágrimas de orgullo

y se dará cuenta de que su padre ha sido un héroe de verdad.

Sabrá que su padre ha sido lo mejor que le ha pasado a este país.

¡Sátur, no puedo salvar a alguien que no quiere ser salvado!

¡Se volvería a entregar!

"El pueblo no te olvida."

Esto... Esto... Esto... Esto no puede ser.

No puede ser. ¡La madre que me parió!

Amo.

Amo, esto es el acabose. No puede permitir esto.

¿Ha visto esas flores? ¿Ha visto esto?

Ya hemos hablado de esto, Sátur.

¿Cómo que hemos hablado de esto? ¿Cómo que hemos hablado de esto?

¡Que se van a vender sus cuadros como si fuera Jesucristo!

Sátur, tengo que hacer cosas.

Amo,

¿qué hay más importante que acabar con este disparate?

¿Qué hay más importante que lo que su hijo piense de su padre?

Ayer escuché a "Malasangre" y al rey hablando en el bosque.

Quieren deshacerse de toda la gente sin recursos de la villa.

¡Eso! Usted luego encima hágale el trabajo sucio.

¿Pero no se da cuenta?

La leyenda del Águila Roja no puede acabar así.

Esto no va a acabar así.

¡Como me llamo Saturno García, que esto no acaba así!

Hay estancias más acogedoras

y calientes en palacio.

Si nos instalamos en otro cuarto, provocaremos extrañeza.

Voy a ordenar ahora mismo que vengan a tomarle medidas

para su nueva ropa.

No. Si tiene que vivir como el hijo de una criada,

debe vestir como tal.

Esas ropas de pobre le producirán roces, son muy ásperas.

Se acostumbrará.

Puede que no tenga la vida que el destino tenía preparada para él,

pero vivirá.

(Se abre puerta)

¿Qué haces?

Le estás dando el pecho a mi hijo.

Tiene hambre.

No pretendía ofenderla.

Pero tú eres una...

una solterona. ¿Por qué? ¿Cómo puedes hacerlo?

¿Cómo puedes darle el pecho?

Acabo de dar a luz.

¿Dónde está tu hijo?

Ya no lo tengo.

Fui forzada en el último palacio donde serví.

Y te lo quitaron al nacer, ¿sí?

La vieja historia de la criada y el señor.

Todo eso no estaba en tus referencias.

¿Me has mentido en algo más?

Si iba a alimentarlo, hay que pensar cómo hacerlo sin levantar sospechas.

Yo ya no puedo hacerlo.

¿Ves a toda esa gente sufriendo por ti,

héroe?

Yo sé quién eres.

El Águila Roja.

No, tú no eres el Águila Roja.

Tú eres un impostor. Un simple recadero, eso es lo que eres.

Y no mereces que nadie llore por ti, ¿me oyes?

Tienes razón, siempre he sido un recadero.

Siempre.

Alguien que va y viene

sin que el resto del mundo ni siquiera le mire a la cara.

Ahora,

por primera vez, no sólo me miran,

me respetan,

me admiran,

me quieren.

Es lo que siempre he buscado,

aunque tenga que morir por ello.

Pero es que eso es lo que queremos todos,

que nos recuerden, dejar un legado,

aunque para eso tengamos que dejarnos los huevos

y partimos la espalda a diario,

pero por méritos propios, no robándole el sitio a otro.

Yo no he sabido hacerlo de otra forma.

Cuando tengas la espada sobre el cuello,

no podrás engañarte a ti mismo.

¡Morirás sabiendo que eres un perdedor!

Que eso es lo que eres, ¿me oyes? ¡Un perdedor!

¿Eh? Es lo que has sido toda tu vida,

un... perdedor.

¡Perdedor!

Déjenme.

Hola.

¿Me reconoces?

Soy Alonso, nos hemos encontrado muchas veces.

Siempre quise saber quién eras.

No deberías estar aquí.

Sí, señor.

¿De qué lado estás?

Vuelve con el resto.

(CARIÑOSA) ¿Quién es el más guapo?

¿Quién es el más guapo?

Gracias por su amabilidad, pero ya es hora de acostarlo.

Soy yo la que decide cuándo hay que acostarlo.

Sería conveniente que ocultara sus sentimientos en público.

¿Lo has mirado bien?

Es perfecto, precioso.

Para vosotras, que os salen feos, es fácil separaros de ellos.

¡Ah!

No... ¡No!

(El bebé llora)

Ahí lo tiene.

Como va a haber uno igual en cada casa, pues me he dicho:

"Nosotros no vamos a ser menos".

"Asín" que ahí se lo dejo para que lo admire.

¿Crees que a mí no me afecta todo esto, Sátur?

Pues mire, amo,

sinceramente, yo creo que le afecta entre poco y "na",

porque si realmente le hubiera afectado,

ya lo habría solucionado.

Y voy a hacerlo.

Le voy a pedir un favor,

que deje de hablar cada vez que estoy a punto de irme.

¿Cómo ha dicho?

No dejaré que mi hijo me tenga por un cobarde.

(RÍE)

¡Eso es! ¡Así me gusta, amo! ¡Así habla un hombre!

Va a vivir aunque él no quiera. Lo sacaré de allí.

No.

No. Y mire que yo soy de venirme arriba, pero eso no,

porque ese sitio ahora mismo es como una cebolla de guardias

y las capas van desde la jaula

hasta Navalcarnero.

Creen que tienen al Águila Roja.

Por pequeña que sea, la sorpresa me va a dar algo de ventaja.

Pues ya le digo yo que la ventaja es "na".

Se va a presentar allí hasta el mismísimo rey.

Dicen que quiere cortarle la cabeza

con su propia katana.

Mi katana...

sólo la uso yo.

Flores, velas,

lloros.

El pueblo quiere más al Águila Roja que a su rey.

-Como muy bien sabéis, majestad,

la historia la escriben los vencedores

y lo único cierto es que ese hombre morirá en vuestras manos.

-Podrían recordarme como el tirano que mató a su héroe.

-Nadie recuerda a los vencidos, señor.

Podéis decretar un día de fiesta

cuando acabéis con él.

Abrid los graneros al pueblo

y todos volverán a amar a su rey.

Pensé que queríais cercenarle la cabeza

con su propia arma.

-Soy un rey español

y utilizaré un acero español.

-Nadie desafía a Mariana de Austria.

Dios sabe que esa fulana se merecía una lección.

(El bebé llora)

No voy a ensuciarme las manos con un bastardo.

Ya sabes lo que tienes que hacer.

Y después déjalo aquí,

quiero que su majestad disfrute de la ofrenda.

Lleve cuidado, amo, por Dios. Lleve cuidado.

Es que esta espera es un sinvivir.

A mí me va a dar algo.

Si pudiese pensar en otra cosa

para matar el tiempo y no pensar...

¡Ya está, ya está!

¡Ya está! Claro.

Ya está, ya está.

Vamos a ver...

"Invitados...

boda...

amo...

se...ño...ra."

Eso es.

"Aquí...

la mesa principal.

Aquí cerquita... los alumnos...

y... padres.

Y aquí...

Benito... el herrero...

con... la familia."

Benito, que buen servicio nos hace.

Y aquí un poquito más...

¡Sátur, ayúdame!

¿Ya está aquí, amo?

Ayúdame.

¿Pero qué hace Vd. con un bebé en brazos?

(El bebé llora)

Shh.

Sátur, lo acabo de salvar. Cuídalo, tengo que irme.

Pero, ¿quién es?

¿De dónde lo ha sacado?

¡Amo!

¡Amo, deje de traer bebés a casa, por Dios!

No me ha dicho ni quién es.

¡Esto va a ser un sin Dios!

¿Qué es eso tan importante para lo que me has hecho llamar?

Hoy matan al Águila Roja y quiero estar presente.

(RESOLLANDO) Se han llevado a mi hijo.

Me han atacado aquí mismo, en palacio.

A esta hora lo habrán matado.

¡No puede ser, no puede ser!

Tienes que ayudarme a encontrarlo.

Hazte a la idea, Lucrecia. Ese bebé está muerto.

No... No.

(LLORANDO) No hasta que no vea su cadáver.

Olvídalo.

Debiste hacerme caso.

(JADEA)

No sabía que quisieran matar al bebé.

¿Qué has dicho?

Anoche estuve bebiendo en la Taberna del Cerro.

Creo que hablé demasiado.

¿Mencionaste al bebé?

¿Lo mencionaste?

Sí.

¡Fuera!

(LLORA)

Majestad.

Ni en el funeral de mi difunto padre, Felipe III "El piadoso",

hubo tanto llanto.

-Lo olvidarán, Majestad, lo olvidarán.

(Redoble de tambor)

-¡Comenzad!

-Larga vida al Águila.

¡Larga vida al Águila!

¡Larga vida al Águila!

GENTÍO: ¡Larga vida al Águila!

¡Larga vida al Águila! ¡Larga vida al Águila!

¡Larga vida al Águila! ¡Larga vida al Águila!

¡Larga vida al Águila! ¡Larga vida al Águila!

¡Larga vida al Águila! ¡Larga vida al Águila!

¡Larga vida al Águila! ¡Larga vida al Águila!

¡Larga vida al Águila! ¡Larga vida al Águila!

¡Larga vida al Águila! ¡Larga vida al Águila!

¡Larga vida al Águila! ¡Larga vida al Águila!

-¡Proteged al rey! ¡Proteged al rey!

-¡Yo no soy el Águila!

¡Deteneos!

¡Parad!

¡Yo no soy el Águila Roja!

(Relincho)

¡No puede ser!

¡Amo!

¡Sátur!

¿Empieza usted... contándome lo que le ha pasado o empiezo yo?

Empieza tú.

Ya he "encasquetao" al bebé. (RÍE)

Y no le espera mal futuro,

que podrá heredar SU oficio paterno:

chatarrero.

¿Lo has dejado con el chatarrero?

Bueno, y con su mujer.

No sabe usted la cara que se les ha quedado...

¿Usted sabe lo que supone

un bebé como regalo para una pareja que no puede concebir?

Bueno, ¿y qué tal la ha ido a usted con lo suyo?

No he podido salvar al hombre, Sátur.

Ha muerto.

Pues nada... ¿Y qué quiere que le diga?

No haber usurpado.

Mejor muerto él que su leyenda, amo.

Antes de morir, admitió que él no era el Águila Roja.

¿Y eso?

Mire, amo.

Mire "pa'quí".

Es basura.

La basura está minusvalorada.

La gente tira cualquier cosa. Y esto para el centro de mesa.

Mire, mire.

En casa tenemos cubiertos.

No. Tener, tenemos, pero no tenemos suficientes.

¿Usted ha pensado en la boda?

A mí me salen... 150 invitados.

¿150?

Sí. Y eso sin meter a los de Socuéllamos.

Ni yo ni Margarita conocemos a nadie en Socuéllamos.

Ustedes no, pero yo sí.

Eh, mire.

Mire, mire, mire..., por Dios, mire.

Qué galones me da esto.

Anda, vámonos.

¡Mire!

¡Mire qué capa, amo! ¡Mire!

Bueno, tiene unos agujeritos, sí, pero esto se zurce, ¿eh?

Y ojo...

Sátur...

Esto le sirve para la recepción nupcial. ¡Sí, sí, sí!

Esto le da una prestancia que... ¡que vamos! ¿Eh?

Y ahora le busco yo un sombrero.

Sátur...

(QUEJIDO)

Sátur...

¿Dónde estamos, amo?

¿Qué hacemos en un barco?

No lo sé.

Van a vendernos como esclavos.

No.

No. ¡No!

No.

No.

(A VOZ EN GRITO) ¡No!

(Trueno)

¡Remad!

¿Adónde nos lleváis?

¿Y eso qué importa?

Amo, que nos van a vender a los "persias". ¡A los "persias"!

Ya tenemos el dinero de la venta de esclavos.

Relájate y disfruta, aunque sólo sea por un momento.

(Relincho)

Dime que no acaban de robarnos el caballo, Hernán.

No sabía a quién acudir. ¿Sabes algo de padre?

-Los vendieron como esclavos.

Sátur, escúchame, eres mi familia.

Si no morir, abandonarte aquí.

¡Haga que vuelvan o le juro que le mato!

Estoy enamorada de otro hombre.

¡Harán con vosotros lo que quieran!

¡Jamás!

Eres preciosa.

¡Amo!

Nos llevan a las minas de azufre de Samarcanda.

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Águila Roja - T8 - Capítulo 96

22 oct 2015

Águila Roja tiene que luchar sin su catana, después de que un rayo impactara en ella. Sátur decide llevarla a un forjador para que la arregle sin decírselo a su amo. La identidad del héroe podría quedar al descubierto. Mientra tanto, la Marquesa ha encontrado otra ama de llaves: Soledad. La nueva gobernanta del Palacio de Santillana nada tiene que ver con su predecesora Catalina, que murió en el capítulo anterior de forma inesperada. Soledad es estricta y no permitirá ningún tipo de réplica por parte del resto de servicio al que trata con absoluta distancia.

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  1. Daniel Lukiyanchenko

    La mejor serie, nunca he visto una serie tan buena, me encanta como se desenvuelve, al principio es bastante flojo con las muertes pero luego mejora la cosa, se nota como los personages evolucionan, Cipriano aprende a tener valor, no tener miedo. Me da un poco de pena Juan que se esforzó mucho pero al final no consiguió nada. La relación de Margarita y Gonzalo que tiene altibajos.

    28 feb 2017
  2. Rosemary

    Que horror por alguna razón ya no puedo ver la serie me quede a media, después de verla por años. Vivo en NY parece que en la USA quitaron los derechos del canal por internet. Ummmm

    01 oct 2016
  3. Nancy Davila Tovilla

    ¡Me encanta la serie! Ya van dos veces que veo las 8 temporadas a través de la web. -Grandes actores de verdad no quiero que nunca acabe esta serie y pues a quien no le gusta que no la vea. Saludos desde México!

    24 jun 2016
  4. Fg

    Los videos no se pueden ver a que se debe?

    22 jun 2016
  5. jimmyboy365

    Q pass?... No puedo ver ningún CAP... Del aguila

    27 ene 2016
  6. Carlos

    No se pueden ver

    24 ene 2016
  7. 28706

    Qué pasó? Por qué no se pueden ver los vídeos?

    14 ene 2016
  8. Taty

    No se pueden ver los vídeos

    05 ene 2016