www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5731051
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1382 - ver ahora
Transcripción completa

Siento por ella algo más.

Les ruego que no sean ustedes quienes lo estropeen todo.

Tan solo te pido que desconfíes un poco.

¿Pudiste ver algo?

Pude ver una pared recién enfoscada, como pintada para ocultar algo.

Tal vez sea suficiente.

El señorito Ignacio, ¿verdad?

Me dejé llevar y le entregué mi honra

sin poner ningún tipo de resistencia.

Y ya puedes rezar para que este desliz

no tenga más consecuencias.

Fausto te enviará más paquetes.

¿Queréis hacer volar el barrio por los aires?

Mira, no sé bien lo que tiene planeado Fausto.

Lo que está claro es que confía en tus... dotes como artificiera.

No es de Natalia de quien quiero hablar,

sino de Méndez. ¿De Méndez?

Parece que se lo ha tragado la tierra.

¿Has hablado con el juez?

Nos espera en su despacho para tomarte declaración.

Al final, mi abuela tenía razón.

Natalia Quesada. -Sí, soy yo.

Traemos una orden de arresto contra la señorita.

¿Se puede saber de qué se me acusa?

Soy el letrado Felipe Álvarez Hermoso,

exijo una orden oficial de detención.

Felipe, ¿qué dice la orden?

La embajada francesa la acusa de espionaje.

¿Espionaje?

Y tienen el permiso de las autoridades españolas

para llevarla ante un juez y declarar al respecto.

Esto es absurdo, no entiendo nada.

Seguro que es un error.

Felipe, le juro que no tengo nada qué ver con todo esto.

Y yo le creo. Todo esto se va a solucionar.

¿Y qué le voy a decir yo al juez? Le acompañaré a comisaría.

Me haré cargo de su defensa. Confíe en mí.

Les ruego que no conviertan esto en un espectáculo.

La señorita acudirá a comisaría en las próximas horas.

Gracias por su mediación,

no sé qué hubiera hecho de haber estado sola.

Lo mismo que va a hacer ahora: calmarse y colaborar.

¿No se tratará de una estrategia para algo, verdad?

No lo creo.

Pero ¿les ha escuchado? Acusada de espionaje...

Tranquila, Natalia.

Cuanto antes vayamos a comisaría y colaboremos con ellos, mejor.

Venga.

(Sintonía de "Acacias 38")

¿Abuela?

¿Por qué está la abuela atendiendo las mesas?

Daniela no ha venido y ha tenido que sustituirla.

¿Y por qué no ha venido?

No se ha presentado al turno de noche.

Sin avisar y sin decir ni mu.

Estoy seguro de que ha sufrido una indisposición

y no ha podido avisarnos. -De eso nada.

Habrá ha ido con el cuento a la policía y nos ha delatado.

-Tengo que marchar, nos pueden ver.

Escúchame bien, si todo marcha como espero,

pasaré a buscarte a las seis con un coche oficial

en la hacienda antigua.

Veré cómo puedo irme del restaurante.

Pero allí estaré.

Esos policías nos escoltarán en coche oficial.

No hay tiempo que perder. Vamos. -Vamos.

¿Qué diantres estás haciendo?

Al final, mi abuela tenía razón.

¿Ya estás otra vez con lo mismo, Sabina?

Sí. Hasta que me convenzan de lo contrario.

El otro día dijo que su familia estaba en Suiza.

¿Y eso la convierte en sospechosa?

Sí.

¿No te acuerdas que nos contó que su familia de Suiza

se había instalado en España?

No recuerdo exactamente qué es lo que nos dijo.

Bueno, por eso te lo recuerdo,

para demostrarte que la hemos pillado en un renuncio.

Abuela, eso nos puede ocurrir a cualquiera.

Pero cualquier cosa que Daniela haga, ya parece sospechosa.

Sí. Pero no mentir sobre su origen.

Pero tú tranquilo,...

que ya me darás la razón.

Te recomiendo que no le lleves la contraria a tu abuela

o saldrás escaldado.

Abuelo,...

¿le puedo hacer una pregunta sobre el pasado?

Espero acordarme,

no sea que me tomes por un delator, como a Daniela.

¿Usted también?

No te enfades y dime qué quieres saber.

Alguno de los robos que hicieron,... ¿fueron en Suiza?

¡No, claro que no! ¡Jamás!

¿Está usted seguro?

Mire que Suiza e Italia están muy cerca.

Te he dicho que no, y es no.

Y sé perfectamente dónde está Suiza e Italia, ¿por quién me tomas?

Toma, Alodia,

para que no tengas que levantarte si te entra la sed.

Gracias.

Es un fastidio interrumpir el descanso cuando estás en lo mejor.

Daría lo que fuera porque el descanso fuese eterno.

No digas esas cosas, mujer.

La culpa de todo la tienes tú, Casilda.

¿Yo? Lo que me faltaba por oír.

Sí, por empujarme a contarle a Fabiana

sobre lo mío con el señorito Ignacio.

Es pensar que puedo estar preñá y se me cae el mundo encima.

Mal haces en culpar a la seña Fabiana,

que aquí la única que se ha metido en este embrollo eres tú.

Como si no lo supiese ya.

Lo que necesito es consuelo, no que me regañéis.

Sí. Pero alguien tiene que decirte las cosas claras,

porque parece que no te enteras de nada.

Tengo tanto susto en el cuerpo,

que no sé si mañana podré bajar a cumplir con mis obligaciones.

No digas eso, que no te va a solucionar nada, todo lo contrario.

Como mi señora se entere, me manda de vuelta al pueblo.

Despedida, deshonrá

y con una barriga sin padre.

Qué vergüenza, por favor.

Alodia,

no digas eso, no es seguro que estés preñá.

¿Ah, no?

La seña Fabiana solo se puso en lo peor,

pero solo para que te hicieras a la idea.

Pues se lo podía haber guardado, que nadie se lo pidió.

Oye,...

¿y no pensaste ni un momento en que te podías quedar en estao?

A ver, puede...

pero una cosa es pensarlo y otra que te lo suelten a la cara.

Lo mejor que puedes hacer es estar ocupada

y plantarte a primera hora en casa de los Domínguez

a cumplir con tu tarea.

¿Y darme de morros con el señorito?

A lo hecho, pecho.

Menos mal que os pillo despiertas.

¿Qué quieres a estas horas?

Pan y algo que meterle dentro.

¿Ya te has ventilao la fresquera?

La soledad, prima, que me da por comer.

Si estuviera Marcelina, sería diferente, la cogía por banda...

¡Jacinto, no seas borrico, que no estamos pa picardías!

¿Y a ti qué te pasa, Alodia?, parece que te ha dejado el novio.

-¡Y dale! -¿Y eso a qué viene?

Coge el condumio y márchate.

Vamos para el cuarto antes de que vuelva a rebuznar el borrico.

Para el postre.

(Suenan las campanas en Acacias)

El susto que se debió llevar la joven Quesada es de órdago.

Al principio pensó que era una broma o un malentendido,

hasta que los agentes mostraron la orden de detención.

Suerte que estaba usted,

¿qué habría pasado si la hubieran pillado sola?

Al menos, conseguí que no se la llevaran a la fuerza,

evitando esa vergüenza.

Tiene en usted a su ángel de la guardia.

Un ángel que no ha podido evitarle pernoctar en comisaría.

He intentado mediar, pero deberá permanecer allí

hasta que la lleven a declarar.

Ajá. ¿Y eso cuándo será?

No lo sé. Solo espero que no se demore.

Seguro que no, tenga confianza.

Esa acusación de espionaje no tiene sentido.

Le rogaría discreción, ya sabe que la gente es muy alarmista.

La duda ofende, Felipe, puede contar con mi absoluta reserva.

-Disculpen, señores,

no puedo estar en dos sitios a la vez.

Tranquilo, acabamos de llegar como quien dice.

Ahora les doy sus periódicos.

El que debe estar hecho una hidra es Aurelio.

Ya sabe cómo se las gasta con el honor de su familia,

y tratándose de su hermana pequeña...

Me temo que no sabe nada.

Anoche y esta mañana he intentado dar con él sin éxito.

Qué raro, ¿no?

Quizás esté de viaje y haya pasado la noche fuera.

Aquí tienen los periódicos.

¿Busca a don Aurelio?

Sí, ¿no sabrás tú algo?

Está en casa de doña Genoveva.

He ido a repartir los periódicos y estaba allí.

Mira lo que me acaba de traer un mozo.

Una nota de la desaparecida.

¿De Daniela?

La misma, ¿y sabes lo que dice?

Que no puede venir a trabajar por una enfermedad.

Ya te dije que le tenía que haber pasado algo.

Daniela siempre ha sido muy cumplidora.

Pero ¿tú eres tonto?

Ni enfermedad ni nada, lo que dice esta nota es mentira.

Si no avisa, mal; y si avisa, peor.

No hay manera de tenerte contenta.

Esa niña está más sana que una pera.

No ha venido porque ha ido a dar aviso a la policía.

¿Hasta cuándo vas a seguir así?

¿Y tú cuándo vas a abrir los ojos?

¿Cuándo la policía nos lleve esposados con las manos por delante?

Desde luego, lo que no pienso hacer

es amargarme por una obsesión sin fundamento.

Está bien, tómatelo con tranquilidad

y dale vía libre para que lo suelte todo a la policía.

¿Qué les va a decir si no sabe nada?

Eso es lo te ha hecho a ti creer,

pero resulta que se ha debido ir a largarlo todo a la prensa.

¿Puedes calmarte y dejar de elucubrar?

Tiempo al tiempo.

Pero aun así, en el caso de que tengas razón,

dudo que tenga pruebas que aportar

a algún juez que nos pueda incriminar en otros atracos.

Ya buscará algo para darnos alcance,

que de tonta no tiene un pelo.

¿Y si la filtración no tiene que ver con ella, sino con las autoridades?

Sí que te ha hechizado la mosquita muerta esta.

Mira,...

piensa lo que quieras, pero...

yo no pienso seguir con esta agonía que no nos conduce a nada.

Pues querías salir huyendo cuando leíste el artículo.

Y menos mal que te hice caso.

Estoy seguro de que

eso es lo que busca la policía, que nos descubramos nosotros mismos.

Para que digas que no actúo con cabeza.

Yo solo digo, que en este caso te estás dejando llevar,

y eso no es típico de ti, Sabina. -Oh.

Me estaré quietecita esperando a verlas venir.

Mira, eso haremos,

mantener la calma

y dejarnos de chivos expiatorios, ¿te parece bien?

Yo que tú hablaba con Miguel

para que vaya preparando una defensa como Dios manda.

Aquí le tienes.

Felipe, qué sorpresa verle por aquí.

Me han dicho que lo encontraría en el principal.

Nos has pillado en plena reunión de trabajo, ¿verdad?

Sí. Y dígame, ¿me buscaba por algo en concreto?

Le llevo buscando desde ayer.

Natalia está detenida en comisaría.

¿Que está detenida?

Unos agentes se presentaron con una orden judicial.

¿Y usted cómo lo sabe?

Estaba presente.

He decidido llevar el caso personalmente.

¿De qué se le acusa?

Un empleado de la embajada francesa, un tal Pierre Caron,

ha presentado una denuncia contra Natalia por espionaje

y ha solicitado su extradición para juzgarla en el país vecino.

¿Espionaje? Eso es ridículo.

Creo que se trata de un error,

pero hay que colaborar con la justicia hasta que se solucione.

¿Dónde está mi hermana? En el calabozo.

¿Me está diciendo que no ha podido sacarla de esa celda?

Voy a sacarla de allí.

Le advierto que... No me diga lo que tengo que hacer.

¿Has pensado cómo vas a desactivar esa denuncia?

Esperar al interrogatorio ante el juez, poco más puedo hacer.

Te equivocas.

En tu mano está desmontar las pruebas que puedan aportar,

En ese sentido, estoy tranquilo, Natalia no haría algo así.

Razón de más para sacarla de ahí. Lo haré,

pero no porque tú me lo pidas,

sino porque quiero ayudar a Natalia.

Señor, ¿quiere que le prepare una infusión de media mañana?

Preferiría un café bien cargado, si no te importa.

Hoy tengo una reunión y quiero estar bien despierto.

¿Todavía sigues con eso?

¿A qué viene esa cara?

No me gusta que salgas así a la calle.

¿Qué pasa, que no te gusta?

Pues ya que lo preguntas, no.

¿Y cómo quieres que entrene,

con mi vestido de gala y el sombrero de plumas?

Bien graciosa que estaría la señora de esa guisa.

No lo digo por lo que llevas,

es por la locura que te ha dado de hacer cabriolas

delante de todo el barrio como una titiritera.

Titiritera no, la práctica del churro va es una actividad deportiva

totalmente higiénica para tonificar los músculos y ganar agilidad.

O te da un latigazo que te deje tiesa.

Para eso está el entrenamiento, para acomodar el cuerpo.

¡No me hace gracia que salgas así a la calle, punto!

No entiendo a que vienen tantos remilgos, es ropa normal.

¡Normal!

-Normal, lo que se dice normal, tampoco es.

¿Ah, no? -Pero...

Hay que reconocer que a la señora le sienta de bien que da gusto.

Ayer mismo, la señora recibió varios piropos,

incluso silbidos de admiración de algún muchacho.

Sí, gracias, Casilda.

Sí, Casilda, mejor cállate, porque no haces más que darme la razón.

Liberto, por favor, mi amor,

no me quites la ilusión de ganar la banda churrera.

La banda churrera...

Yo nunca he ganado una banda.

¿Tú has ganado alguna banda?

De pequeñito. -¿Yo?

Sí, ¿has ganado alguna banda? Bandas, de premio.

Sí, sé lo que es una banda.

¿Tenías en tu cuarto? -No recuerdo si ten...

¡Haz lo que te dé la gana, como siempre, ya está!

¡¿Ya está qué?!

¡Churro va!

(Portazo)

Anabel.

¿Qué quieres comer? Soledad necesita saberlo.

Ya veo.

Ayer tuve una conversación con Genoveva.

¿Con Genoveva? ¿Y de qué hablasteis?

No lo sé, pero me preocupó el tono de la charla.

¿A qué te refieres?

Todo lo que decía resultaba enigmático,

como dando a entender que sabía cosas sobre mí.

Anabel, dime...

¡¿Quieres dejar la revista y mirarme cuando te hablo, por favor?!

Mucho mejor.

Dime,...

¿te amenazó?

No, en absoluto.

Aunque estuvo correcta, había cierta impertinencia en su tono,

no sé cómo explicarlo. -Pues haz un esfuerzo,

me cuesta hacerme a la idea con lo que me cuentas.

Cada afirmación suya, sonaba como una indirecta.

¿Indirecta, sobre qué?

Sobre mí, mis amistades...

Incluso dejó caer algo sobre usted.

Como si me animara a interpretar lo que estaba diciendo.

¿Y qué te dijo de mí?

Insistió mucho en que usted era un hombre muy ocupado en sus asuntos.

Bueno,

y así es, no sé de qué te sorprendes.

Lo dijo dando rodeos y con intención,

como si hubiese algo más detrás de esa frase.

Todo lo que sabe de mí

es información que le proporciona Aurelio

y no es alguien muy fiable. Anabel,...

mantente alejada de esa mujer.

Señorita,

acabo de encontrar su bolso, estaba escondido en el perchero.

Gracias, Soledad.

Salgo a dar un paseo, padre.

No te demores para el almuerzo.

¿Todo bien?

No sé qué decirte.

¿Y tú?

¿Yo, qué?

No sé, últimamente estás muy distraída

y muy ausente.

¿Algún problema?

No, nada fuera de lo normal, no te preocupes.

Mientras esté a tu lado, está todo perfecto.

Me alegro.

(Pasos)

Aurelio... ¿Por qué has tardado tanto en venir?

Me han avisado tarde, lo siento. ¿Estás bien?

Ha sido una noche terrible, con toda la gente gritando.

¡Sácame de esta pesadilla!

Estoy en ello, confía en mí.

¿Has hablado con Felipe? Se ha ofrecido a llevar mi defensa,

hablará con el juez. -No creo que sea buena idea.

Dudo que podamos confiar en él.

¿Por qué no?

Es un buen abogado y se preocupa por mí.

Prefiero dejar el asunto en manos de algún nombre ilustre de la abogacía.

No nos vale un cualquiera.

No quiero a ningún desconocido.

Confío ciegamente en Felipe.

Y él no ha desaparecido como tú.

Ya me he disculpado. Te aseguro que no volverá a ocurrir.

No me fío de ti, Aurelio.

Me dijiste que no me pasaría nada y mira dónde estoy.

Moveré lo que haya que mover, pero te sacaré de aquí.

No tienes ni idea de hasta dónde es capaz de llegar Marcos Bacigalupe.

Esa rata está detrás de todo esto.

Cálmate y piensa con frialdad.

Nada bueno sale actuando en caliente.

¿Y me lo dices tú? No me hagas reír.

Si nos enfrentamos, Marcos habrá conseguido su objetivo,

que no es otro que dividirnos y debilitarnos.

No olvides nunca que soy tu hermano

y que haré cualquier cosa para protegerte.

Pues deja que Felipe haga su trabajo

y demuéstrame que me quieres de verdad.

En qué anda metido su sobrino no he logrado averiguarlo,

pero le confirmo que el negocio, sea el que sea,

no es de los habituales y tiene muy mala pinta.

Algo más que raro se trae entre manos.

¿No será por que es muy campechano?

Este se encuentra como en su casa en el arrabal y en palacio.

Quizá por eso le tira la medicina.

Déjeme seguir.

Tengamos paciencia.

Si hay algo que reprocharle a su sobrino, lo averiguaré.

Niño, ¿por qué no aprovechamos que Alodia está pachucha

para dar un garbeo y tomar algo en una terraza?

¿A una terraza? -Sí, y así celebramos que...

que estamos los dos juntos, con salud, mucho ánimo

y alegría de vivir, ¿te parece poco motivo?

Como para decirte que no.

Arriba, que la calle nos llama a gritos.

Tira tu pa'lante, que yo voy a asearme.

Me quiero poner pintón, que no me gusta salir de esta guisa.

Qué guisa, ni qué guisa, si estás guapo a rabiar.

Hazme caso y dame un par de minutos.

Vete cogiendo mesa en la terraza, al solecito, ya sabes.

Pero no tardes, que no me gusta estar sola.

Ignacio, ¿puedes venir un momento?

¡Ignacio!

¿Qué pasa, tío?

Preocupao me tenías, que no te hemos visto el pelo ni en el desayuno.

El estudio, que te engancha como una ganzúa y no me suelta.

¿Qué, te aprietan mucho en la universidad?

Apretar es poco, que como siga así de pegao a los libros,

me quedo ciego. Y un médico ciego, usted me dirá.

Afloja un poco, no vaya a ser peor el remedio que la enfermedad.

Nunca mejor dicho. Ahí ha hablado usted.

Si quieres desahogarte, aquí me tienes,

incluso para mentar a los muertos de algún profesor, si hace falta.

Tito, por ahora...

no hace falta. Mañana no lo sé,

a no ser que sepamos leer el futuro.

Al menos, se te ve contento.

No lo voy a estar, tito, si ser médico es el sueño de mi vida.

Y por ahora, voy de maravilla, ¿eh?

No me la vayas a dar con queso

como lo hiciste en un pasado no muy lejano.

Un pasado que no se va a repetir, como que me llamo Ignacio Quiroga.

Tito, voy a coger mis libros

y marcho a la biblioteca, a ver si cojo sitio, que está imposible.

Que le vaya bien.

¿Se habrá equivocado el Méndez?

Espero que el motivo que te ha traído

sea más sólido que el del otro día.

Se trata de los contratos que Aurelio me cedió para revisarlos.

Miguel, si pretendes limpiar tu conciencia,

te repito lo mismo que te dije: "Ves a la parroquia...".

¿Se acuerda de la carta de pago del intermediario alemán que encontré?

Sí, la que iba dirigida a Aurelio Quesada.

Y la que recogía una cuantiosa cantidad por la venta de armas.

¿Has averiguado algo nuevo?

Porque si has venido a decirme lo que ya sé,

tengo otras cosas mejor que hacer.

Tras examinar detalladamente la contabilidad,...

creo que debería ser usted...

y no Aurelio Quesada el destinatario de este monto.

Sigue.

Aurelio se ha embolsado todas las operaciones de exportación

realizadas desde que asumió la presidencia.

¿Cómo?

Usted sabrá si confía en él

como para seguir permitiendo este modus operandi.

¿Quieres decir que Aurelio...

ha desviado los ingresos de la empresa hacia su bolsillo?

Ha tratado de maquillar los libros de cuentas para disimularlo,

pero de una forma bastante chapucera.

¡Será canalla!

Usted sabrá si es momento de denunciarle

o de pasar a la acción para equilibrar la balanza.

¿Y por qué no las dos cosas a la vez?

Por qué no...

Actuemos cuanto antes.

No permitiré que me siga tomando la delantera.

Para empezar,

a partir de ahora, debería ser usted

quien cobre el dinero de los alemanes.

Es una primera medida para marcar el terreno.

Muy bien, Miguel.

Agradezco la información.

He de reconocer que, hasta ahora,...

dudaba de tu utilidad para mis intereses profesionales.

Son los daños colaterales que forman parte de mi trabajo.

Te pido disculpas por las palabras del otro día.

Hoy me has demostrado con creces tu valía profesional.

¿Y qué hacemos con todos los cobros anteriores?

Es mucho dinero, don Marcos.

Eso déjalo en mis manos.

Gracias de nuevo, Miguel.

A usted.

Con Dios. -Con Dios.

(Graznidos)

Alodia,

o pasas el trapo por las ventanas o los cristales no se limpian solos.

Supongo que sí.

Oye, ¿y a ti qué te pasa que estás tan mustia?

Casilda me ha comentado que estabas indispuesta.

¿Sigues mal?

Puede ser, no sé...

Viéndote el ánimo, muy bien no estás.

¿Te duele algo?

Un poco de aquí y un poco de allá.

Lo que los señores llaman malestar general.

¿No será que te ha sentado algo mal?

Vaya usted a saber. -(RÍE)

Y tanto que lo sé.

Me consta que ayer te diste un buen lote de gazpacho,

tres o cuatro "lebrillitos" te tomaste.

Ya sabe uste cuánto me gusta a mí el gazpacho.

Una cosa es que te guste y otra es pecar de gula.

Pues si he pecado, bien que lo he pagado,

que me he pasado toda la noche repitiendo tomate y ajo.

Haberte tomado un poquito de bicarbonato,

que siempre ayuda en las digestiones y al dolor de cabeza.

No se me ocurrió, como no me dolía la cabeza.

Pero ¿no acabas de decirme que te dolía aquí y allá?

Sí, pero como la cabeza está más allá,

pues como no me dolía más allá, pues... no me tome na.

¿Me entiende? -No.

No sé, Alodia, últimamente estás que no estás,

igual deberíamos llamar al médico.

¡No, señora! No se apure, que seguro que fue el gazpacho.

Hombre.

¿Cómo están las mujeres guapas de la casa?

Ignacio, ¿ya estás de vuelta?

Tita, han faltado un par de profesores

y ya estaba fatigao, que ayer estuve to la noche estudiando.

-Ajá.

Alodia, chiquilla, ten cuidao, que te vas a llevar el sillón.

¿Estás bien?

Tranquila.

Esta chiquilla no está bien, como siga así, llamo al médico.

Yo tampoco la he visto muy bien.

Jesús.

Mi hermana ha insistido en que se haga cargo del caso,

y no me voy a oponer.

Aunque me he ofrecido yo, ustedes tienen la última palabra.

Quiero que sepa que tenía otras opciones,

y muchas de ellas muy cualificadas.

No lo dudo. Gracias por confiar en mí.

Me dejaré la piel en el intento.

Eso espero.

Ver a mi hermana entre rejas no es plato de gusto.

No es la primera vez que trabajo en temas diplomáticos.

Estuve varios años al servicio del marqués de Viana.

No dudo de su profesionalidad,

pero creo que esto poco tiene que ver con los asuntos diplomáticos

que gestionaba con dicho marqués.

Cierto, el conflicto bélico en el que nos encontramos

es bastante inusual.

El delito de espionaje en tiempos de guerra son los más castigados.

Las acusaciones de Pierre Caron son totalmente infundadas.

Por eso, hay que desactivarlas cuanto antes,

para que su hermana no sea extraditada y juzgada allí.

Eso y la excarcelación de Natalia serán mi prioridad,

se lo aseguro.

No podemos olvidar una cosa,

hay que encontrar el origen de esta patraña para desmontarla.

Intuyo que tiene algo en mente.

(ASIENTE) ¿Qué le sugiere el nombre de Marcos Bacigalupe?

Le sobran papeletas para estar detrás de esta jugada, ¿no cree?

Tendré en cuenta su sugerencia.

Hágalo.

Y focalice la defensa de mi hermana en el origen del problema,

en este caso, Marcos Bacigalupe.

Valoraré todas las opciones,

siempre dentro de la legalidad vigente.

Por supuesto.

Ya sabe dónde tiene la puerta.

Con Dios. -Con Dios.

(Se cierra la puerta)

Tómate tu tiempo antes de responder.

Cuenta hasta diez, si es necesario,

mejor pecar de discreto que de incendiario.

Padre, esos periodistas quieren saber mi opinión sobre los asuntos,

no verme en albis cada vez que me hagan una pregunta.

Hijo, es una oportunidad única

para resarcirte de todos los errores que has cometido con tus opiniones.

Perdone, pero yo no he cometido ningún error,

solo he dado mi opinión sobre los asuntos de estado, nada más.

Y nada menos.

Le agradezco mucho sus consejos sobre todo esto,

pero no es la primera entrevista que hago.

Prudencia, mesura y contención,

¿tanto te cuesta meterte estas palabras en la cabeza?

¿Y a usted tanto le cuesta entender que me debo a mi partido,

a mi pueblo y a mi país?

Los periodistas son muy dados a buscar titulares grandilocuentes

y a exagerar las cosas.

Lo sé, le repito que no es la primera entrevista que hago.

Yo solo busco que no te metas en líos.

¿No ves que no está el panorama para buscar provocaciones?

Los provocadores son los huelguistas,

no los defensores de la legalidad.

Dios quiera que el periodista no saque el tema de la huelga.

Yo, desde luego, no le voy a decir lo que puede o no preguntar.

¿De qué periódico es el reportero?

(Timbre)

Ahí está.

Abra usted. -Ya voy yo.

Adelante, señores. -Pasen, pasen.

Bienvenidos.

Buenas. Bienvenidos. Están en su casa.

Antonio Palacios, encantado.

Siéntese.

Y esto es la base, comienzo o principio del juego del churro.

¿Qué quieres, Casilda?

Servando, ¿qué hace esa vaca ahí?

Ah.

¿Qué vaca?

Que sí, los cuernos, el rabo... Una vaca.

Eso es un árbol como Dios manda, ¿no ves las ramas?

Pues a mí me parece una sombrilla.

¡Ni vaca, ni árbol, ni sombrilla, estos somos nosotros!

¡Y basta de interrupciones hasta que acabe!

Vamos a ver...

El sostén del peso no depende solo de los que están abajo,

también del salto de los que van arriba.

No vale saltar a lo loco sin calibrar....

¿Qué quieres, Jacinto?

Servando, a ver, lo importante,

¿puedo gritar ¡iepa-iá! mientras salto?

De ninguna manera, qué ordinariez.

Si él grita eso, yo digo ¡viva Cabrahígo!

(ROSINA SE RÍE) -Serás capaz...

Y me iba a dar más impulso que un trampolín.

¿Me dejan seguir con esto o no...?

Sí, sí, pero antes,

visto que esto se puede alargar, ¿podrías sacar algo de picar?

-Sí, sí.

-Un choricico de Cabrahígo nos vendría bien.

¡De aquí no se mueve nadie hasta que yo no termine!

¡Siéntese, haga el favor!

Servando, temple, ¿eh?,

no le vaya a dar un flus al corazón.

No me va a dar un flus.

Bueno, continuamos.

El encaje,

no solamente depende del...

del equipo contrario,

depende también de...

(CARRASPEA)

Depende también de cómo caigamos. Hay que encajar las manos...

en la espalda del contrincante para así tener mejor equilibrio.

¡¿Se puede saber qué hacen?!

Buenas tardes. ¿Ya han empezado?

Liberto...

Vengo a apuntarme. No voy a dejar que te presentes sola.

(ROSINA RÍE DE ALEGRÍA)

¡Así no hay quien siga, de verdad!

¡Por Dios!

Me alegro de que pregunte por los disturbios.

Las reivindicaciones de los sindicalistas

son pataletas de niños consentidos.

La cerrazón es el mayor enemigo de los obreros,

no se dan cuenta que a la fuerza no se consigue nada.

Gritar y patalear no es el camino, eso lo sabe

hasta un niño de cuatro años.

Los diputados en Cortes se empeñan

en diferenciar a los anarcosindicalistas

de aquellos que se llaman socialistas.

Para mí son todos el mismo perro con distinto collar.

(CARRASPEA)

Todos son unos alborotadores, ateos y asesinos

que buscan el hundimiento de nuestra patria.

La anarquía es el verdadero enemigo de España.

Entre una cosa y otra, hablamos más en la bodega que en el restaurante.

Prefiero la discreción de este lugar,

sobre todo, si se trata de ciertos asuntos.

¿Has averiguado algo nuevo de Daniela?

No, no se trata de ella, sino de ustedes.

Ah.

Creo que hay algo que me ocultan desde hace años, lo menos quince.

He repasado minuciosamente el artículo ese que habla de ustedes.

Se les atribuye un golpe en Suiza.

Ahí se nos culpaba hasta de la pérdida de las colonias

y el diluvio universal, entre otras cosas.

La noticia dice que detuvieron a dos españoles,

lo que me hace pensar que ustedes no iban solos.

No, no, no, tu abuela y yo nunca hemos necesitado de nadie.

No fue ningún error,

deje de embaucarme una y otra vez. -¡Si no quieres creerme, allá tú!

La noticia del robo coincide con el presunto naufragio

en el que murieron mis padres.

Y cuando hizo ese viaje misterioso,...

fue a verlos, ¿verdad?

Mis padres son esos dos españoles de los que habla ese reportaje.

Dígame la verdad...

o yo mismo me encargaré de delatarles.

(Relincho)

No soporto este lugar, el olor,

las miradas de otros reclusos...

No puedo pasar otra noche aquí, Felipe.

Natalia,

por eso necesito toda la información,

para obrar en consecuencia cuando nos llamen a declarar.

¿Por qué tardan tanto en llevarme junto a él?

Su caso es poco usual, de ahí la demora.

Pero haré lo que esté en mi mano para sacarla cuanto antes.

¡No puedo más, Felipe, no puedo más!

Tranquila.

Lo mejor es que retomemos el asunto.

¿Qué motivos podría tener Pierre Caron para acusarla en falso?

Ojalá lo supiera.

Ya le digo que he tratado un par de veces con él.

Sin ánimo de influirla, quiero que sepa que su hermano

apunta a Marcos Bacigalupe como la mano negra

que maneja el asunto en la sombra.

Solo alguien como él podría hacer algo así.

Su odio hacia los Quesada no tiene límites.

Hágaselo saber a la policía, al juez, a quien sea.

Primero tendría que reunir los indicios suficientes.

Me sobran. Está obsesionado con que yo maté a Felicia.

Le prometo que yo no tengo nada que ver con eso,

¿por qué iba a hacer algo así?

¿No me cree?

No, no es eso.

Entonces, ¿qué es?

Verá,

quizá no tenga nada que ver,...

pero Méndez ha desaparecido, nadie sabe dónde está.

Puede que esté de viaje.

No lo sé, no lo sé.

Solo sé que ha desaparecido cuando iba a tener noticias

del verdadero asesino de Felicia.

¿Cree que guarda alguna relación?

De momento es solo una intuición,

pero debería dar parte a la policía.

Espero que esté bien.

Necesito que él aclare el asunto de la muerte de Felicia

y despeje cualquier duda sobre mí.

Está bien. Volvamos a su relación con Pierre Caron.

Necesito que me cuente todo lo que recuerde.

Ya le he contado todo lo que sabía.

Dígame,...

¿dónde le conoció, de qué hablaron?

¿Había alguien más en ese primer encuentro?

Genoveva me lo presentó y ella siempre estaba con nosotros.

¿Nadie más? ¿No recuerda más testigos?

No. Hable con Genoveva, ella se lo confirmará.

¿Y bien? ¿No tiene nada más que decir?

Sé que hay algo importante que me está ocultando.

Está bien.

Te lo contaré todo.

Sí,...

los dos españoles detenidos en Suiza son tus padres.

¿Están vivos?

Vivos y encarcelados.

Se produjo un error, un terrible error.

En el atraco hubo un herido.

¡Ustedes hacían butrones, no robos a mano armada! ¿Un herido?

Tu abuela y yo nunca hemos utilizado armas en los golpes.

Pero tu padre sí.

Da igual cómo pasó,

el caso es que se puso nervioso,

disparó e hirió a una persona.

¿Lo mató?

No, pero lo hirió gravemente.

La condena fue muy alta porque quiso ser ejemplarizante,

nadie roba en un banco suizo.

El herido era un cliente.

El hijo de una persona muy influyente en Zúrich.

Quince años ocultándomelo.

¿Por qué me han hecho creer que soy huérfano?

Tu abuela y yo hemos querido contártelo, pero ellos no quisieron.

¿Por qué?

Porque no querían que crecieras con el estigma

de ser hijo de presidiarios.

¿Ese viaje que hizo hace semanas

era a Suiza? -Sí.

A Zúrich.

Fui a verles a la cárcel.

Estaban bien.

Fui a pedirles permiso para contarte toda la verdad.

¿Y?

Les queda muy poco de condena, unas pocas semanas.

Me dijeron que quieren ser ellos los que te cuenten todo poco a poco.

No estoy seguro de querer verlos.

Eso lo dices ahora por el impacto de la noticia,

pero a medida que se acerca el día,

cambiarás de parecer.

Creo que Pierre Caron no es el responsable

de lo que le pasa a Natalia.

¿Y quién lo es a tu juicio?

Marcos Bacigalupe.

¿Tanto les odia como para querer hundir la vida de Natalia?

Con todo lo que has vivido,

¿no sabes que es el odio y no el amor lo que mueve el mundo?

¿Han visto ustedes al señor Méndez?

¿Al detective?

Pues ahora que lo dice, hace unos días que no le veo.

Diga la verdad.

No trate de engañar ni manipular al juez.

Le preguntará por Caron y cómo le conoció.

Pero recuerde, solo la verdad.

-"¿Y si estoy preñá?".

¿Qué vas a estar preñá ni preñá? Deja de decir tonterías.

La próxima vez tendremos más cuidao.

Ven aquí.

No habrá próxima vez, sinvergüenza.

¿Quién dice que Natalia es una espía?

La Policía, ¿no lo sabía?

La han acusado desde la embajada francesa.

Dios mío. -"Lo mataría con mis propias manos".

Llegará su momento.

Pero antes debes asegurarte la confianza de su hija Anabel.

Lo sé.

Tengo algo muy importante que contarles.

Quiero que organicen un robo.

¿Qué?

A por eso iba.

-Me he adelantado porque pensé que querían leerlo.

Ya me han contao en la pensión que don Antoñito la ha liado.

¿Qué ha dicho?

Mi hijo se está volviendo loco.

Antoñito, si eres un trozo de pan, ¿por qué dices esas cosas?

Te estás creando enemigos.

¿Qué haces aquí?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 1382

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Acacias 38 - Capítulo 1382

03 dic 2020

Felipe acompañará a Natalia y avisa a Aurelio lo ocurrido con su hermana. Aurelio visita a Natalia en la cárcel y discuten por si Felipe debe hacerse cargo de su defensa. Tras escuchar a Natalia, Felipe decide involucrar a Genoveva en la defensa de la joven Quesada.

Tras haber descubierto algo sobre Daniela Miguel decide callarse, pero hace una consulta que inquieta a Roberto: ¿qué pasó en el atraco de Zúrich? Miguel le cuenta a Marcos alguna práctica deshonesta y traidora que ha llevado a cabo Aurelio.

En el altillo, Alodia teme haberse quedado embarazada y no hay manera de tranquilizarla. Jose se deshace de Bellita e investiga a Ignacio, llegando a temer que Méndez se haya equivocado.

Liberto no quiere que Rosina se exhiba jugando a Churro Va. Servando da una clase teórica del juego y finalmente Liberto acaba incorporándose al equipo. Antoñito hace duras declaraciones a un periodista.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 1382" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 1382"
Programas completos (1434)
Clips

Los últimos 4.114 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios