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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 562 - ver ahora
Transcripción completa

Perdonad mi intromisión, pero he visto a Felipe subir.

¿Sabéis algo más de Úrsula?

No temas, Cayetana. Felipe dice que está encerrada.

-Pero no cuenta con pruebas suficientes

para retenerla mucho. ¿Cómo?

-¿La pondrán en libertad? -Intentará evitarlo con el juez.

-"He pagado la fianza que me impuso el juez".

-No ha tardado mucho en reunir dicha cantidad.

-Soy mujer de recursos.

"¿Qué demonios haces?".

Impedir que cometas un grave error.

El error es que Cayetana quede sin castigo.

Déjame hacer lo que debo. Teresa, escucha.

Úrsula fue puesta en libertad.

Escúchame, mi amor. Y esta noche vendrá a vernos.

"Yo era un hombre recto,"

serio, vivía alejando de mí

los sentimientos.

Hasta que conocí a Elvira.

Tuve la suerte de que la persona

más maravilla de este mundo

se interesara

por un mayordomo.

Nunca habrá nadie como ella.

Y nunca la olvidaremos.

-"Había un buen motivo"

para justificar mi desaparición.

Precisaba tiempo

para preparar mi defensa.

Y en cuanto a que me entregara a la Policía,

la explicación es bien sencilla.

Era vital que dejara de esconderme.

Temo que la relación que mantiene

termine por hundirnos.

-No temas por el negocio.

Sé perfectamente lo que me hago.

Todo esto lo he levantado con mis propias manos,

así que, tengo el derecho a hacer lo que me plazca.

-"Es con la única que puedo hablar abiertamente"

de Elvira y... de mi dolor.

Prométame una cosa:

que tratará de...

volver a visitarme en otra ocasión.

-"Doña Cayetana tiene sobre sus hombros"

no solo la muerte de su pequeño

ni la de Germán y Manuela,

sus crímenes se remontan mucho más allá en el tiempo.

¿A qué se refiere?

De la muerte de su primer prometido.

Don Ponce,

el hermano de don Germán.

¿Ponce?

Ponce murió hace muchos ya

y Cayetana era muy joven, no creo que fuera capaz de matar.

Conozco a doña Cayetana desde que llevaba trenzas

y ni siquiera yo sé si sus crímenes empezaron

incluso antes. No creo en eso que cuenta.

No creo en una niña cometiendo asesinatos impunemente.

Porque no ha entendido

lo que es capaz de hacer.

Quizá no esté preparado para luchar contra ella.

¿Quiere que siga o lo dejamos?

No, siga, siga, yo la creo.

¿Sabía entonces Cayetana que era hija

de una criada? No lo sé.

Se comportaba como una señora,

como la más altiva y distante de la señoras, igual que ahora.

Pero había algo extraño.

No sé si era su relación con Fabiana o...

o el no haber recibido amor.

No sé exactamente lo que era, pero...

doña Cayetana era diferente.

Sentía que lo merecía todo

y que debía luchar para conseguirlo, pero...

era consciente de que nadie le iba a regalar nada.

Vamos a volver

a Ponce.

A don Ponce

y a don Germán.

los dos hermanos De la Serna.

Hay que hablar de ambos.

Eran vecinos.

Doña Cayetana se enamoró de don Germán,

un buen hombre.

Estudioso, atento con todos,

siempre preocupándose por los demás.

Todavía era un estudiante

y ya dedicaba su tiempo a curar al que lo necesitara.

Pero ella se prometió con Ponce.

Don Germán era la joya de la corona,

pero resultó inalcanzable

para doña Cayetana.

Él nunca le hizo caso.

Don Ponce sí.

Don Ponce se enamoró perdidamente de ella.

Hasta que descubrió su mala entraña.

Quiso abandonarla,

pero ella jugó sus cartas

y se quedó embarazada de Carlota.

¿Carlota era hija de Ponce?

Así es.

Don Ponce no tuvo más remedio que anunciar su casamiento.

Por fin sería una señora

de verdad, la señora de don Ponce de la Serna.

Pero ella seguía enamorada de don Germán.

No sé exactamente el qué,

pero algo sucedió entre doña Cayetana y don Ponce.

Sospecho que él descubrió que era hija de un criada.

Podía repudiarla.

Pero Carlota era su hija,

la respetaría solo por eso.

No hubiera sido doña Cayetana la primera criada preñada

que es enviada a trabajar a una finca de una familia adinerada

y dejada allí, enterrada en vida.

Sin don Ponce anunciaba a todos

que doña Cayetana era bastarda,

todo lo que ella había ido construyendo desde niña

se hubiera hundido. Y ella lo mató para evitarlo.

Así es.

Poco a poco,

envenenándolo cada día,

cada noche,

presentándose como la perfecta prometida,

siempre junto a él.

Cuando enfermó,

todo el mundo creía que lo cuidaba,

pero aprovechaba su cercanía

para ir acabando con él.

Lo mantuvo con vida hasta que logró la promesa de don Germán

de hacerse cargo de ella

y de la criatura que llevaba en el vientre

fruto de su hermano.

Y una vez que lo consiguió, dejó de serle útil.

Entonces le dio la puntilla.

Aún recuerdo

su sonrisa

mirando el cadáver del que iba a ser su esposo,

el padre de la criatura que llevaba en su vientre.

Nunca tuvo ni un atisbo

de arrepentimiento.

Eso ocurrió hace muchos años.

No hay pruebas. No podemos acusarla de eso

ante un juez.

Sí, si Úrsula testifica. ¡No!

¡No, no!

Es la única condición que pongo. Yo diré toda la verdad,

pero nunca testificaré.

Mi nombre nunca aparecerá y ni una sola vez

me veré ante un juez.

Entonces no nos da nada,

solo chismes que no sabemos si son verdad.

Son libres de creerme o no. Sí, yo la creo.

No me puedo comprometer

a no obligarla a declarar ante un juez.

Si no tengo su seguridad y su promesa,

no hablaré más.

Piénsenlo.

En sus manos está

acabar con los desmanes de doña Cayetana

y que reciba castigo.

Pueden mandarme un telegrama al hotel París,

solo tardará unas horas en llegarme.

Mauro, no me lo puedo creer. ¿La dejarás marchar?

Necesitamos estar seguros de poder utilizar lo que nos dice.

Necesitamos castigar a Cayetana, solo eso.

(TARAREA)

¡Epa!

¡Buenos días y buenos alimentos nos dé Dios!

-Servando, déjese de bendiciones, que llegamos tarde,

que se ha demorado con la hogaza.

-Que yo no he tardado, al tahonero se le han pegado las sábanas.

-Pero lo ha traído. Y qué bien huele

a pan recién hecho. Martín, ¿tienes ya

la achicoria? -Sí, la sirvo.

-Pues he encargado

para san Paulino mantequilla y mermelada,

que es típico de Naveros del Río.

-Ay, yo creí que allí solo se comían castañas.

-Mermelada de castañas, que es exquisita

y solamente lo comen en las mejores casas de la Francia.

-Pues no he oído hablar de eso.

Allí son más de croissant de mantequilla.

-"¿Curasanes?".

-No, no. Croissant.

-Oh, vaya.

A ver si aparte de saber lo que desayunan los gabachos

también habla como madame "Pompidú".

-No, claro, de lo poco que he oído.

Un respeto a los que no son tan burros como tú,

que hay que escuchar para aprender.

-Pues en Cabrahigo

para san Paulino hacemos Los Paulinos.

-¿Y eso qué es lo que es?

-Pues escogemos al más odiado del pueblo,

hacemos una figura que se le asemeje y la quemamos en la plaza.

-Pobre hombre, ser el más odiado. -Todos los años sale el alcalde.

Votamos en otoño al alcalde y luego lo quemamos en Los Paulinos,

cuando hace calor. Y al año siguiente, otra vez.

-Si es odiado, ¿por qué lo votáis?

-Porque nos "jartamos" a reír.

Si no le gusta ser alcalde ni "na".

-Cómo me gustaría a mí algún día

ser alcalde de Naveros del Río.

-Pobres los de Naveros si eso ocurre.

¿Y a quién vamos a quemar en Los Paulinos de Acacias?

-¿A la Cayetana?

-Un respeto por doña Cayetana,

calamitosa. -¿Y don Arturo?

-No creo que sea buena idea, bastante tiene el pobre con lo de su hija.

Sería llover sobre mojado. -A Liberto.

Así no puede entrenar al equipo de fútbol de los señores.

Y tú, Lolita, ¿vas a venir a jugar a nuestro equipo?

-Buah, lo que me faltaba,

faenar en dos casas y jugar a la pelota como un niño. "Nanai".

-Úrsula.

A esa quemaba yo. -Y yo.

-Pues yo también.

-Esa me vale. -Yo no haría nada por ella.

-Vaya unanimidad.

¿Y qué ha hecho esa Úrsula para ser tan fastidiosa a todos?

-Que no ha hecho más bien.

-Es un monstruo, una fiera corrupia.

(Campanilla)

-Tengo que bajar.

No saben cómo me alegro de no haber coincidido con esa Úrsula.

Qué aprensión.

Tengan un día

en gracia de Dios.

Han sido ustedes muy madrugadores.

Mi criada aún no ha bajado, enseguida les preparará café.

No se inquiete,

será rápido. Es bueno ser hospitalario

con los demás, aunque no se sepa bien

si las personas lo merecen.

Saben perfectamente lo que quiero que me expliquen.

Supongo que quiere saber por qué liberamos a doña Úrsula.

No me cabe en la cabeza. Es la asesina de Tirso y de su compañero.

¿Quieren que siga matando? No teníamos pruebas

que lo demostraran. ¿Y lo del guardián del sol?

¿No es prueba que Úrsula que sepa el final de un cuento

que solo conocían Teresa y el niño? ¿Cómo puede saber

esos detalles si no habló con el niño?

Demasiado endeble, señora, y usted lo sabe.

¿Y no les parece mucha casualidad

que vieran a una mujer merodear por el colegio?

Usen la lógica, por Dios.

-La justicia necesita pruebas para no castigar a inocentes.

Hubo un tiempo en que escogía mejor los casos que defendía.

Siempre he defendido la justicia.

La ley dice que un juez impone una fianza.

Doña Úrsula la ha pagado.

Una cantidad enorme, desorbitada para una antigua criada.

¿No van a investigar de dónde saca ese dinero?

-Eso no nos incumbe.

¿No les incumbe? Hablamos de la asesina de un niño.

¿Qué no les incumbe

de una persona que mata a un niño? Si es culpable,

pagará por ello, confíe en nosotros.

¿Que confíe en ustedes?

¿Que confíe en dos personas que han prendido a una asesina

y que la han dejado en libertad? No, gracias, no lo merecen.

Cumplimos con la ley.

Vengan con las mismas palabras cuando vuelva a matar a alguien.

Serán ustedes sus cómplices.

No tenemos nada más de qué hablar. Ya saben dónde está la puerta.

Con Dios.

-Que pase un buen día.

Me han jurado y perjurado en La Deliciosa

que la ensaimada era recién hecha.

-Maravilloso, me encanta.

-Y mañana le voy a hacer

huevos revueltos con panceta.

-Beicon.

Lolita, se dice beicon. Que dices panceta y parezco de campo.

-Bueno, beicon o panceta,

que lo pregunté en el mercado y dicen que era igual. Pues eso,

que mañana se lo hago.

Huevos, panceta, zumo y café.

-Pues muy bien, pero voy a engordar.

¿No te gusta cómo estoy o qué?

-Huy, horrores.

Eh... que digo que como esté usted pues no es cosa mía.

-Quién diría que hace unos días no podías ni verme, eh.

-Es que lo que hizo por mi tata Concha

pues me ha tocado la patata.

-Lo habría hecho cualquiera. -Ah, no,

que no todo el mundo es tan considerado

con una pobre como yo.

-Pues me alegro de haberlo hecho, Lolita, porque, cuando sonríes,

estás más hermosa que la mismísima Elena de Troya.

-Buenos días.

¿Interrumpo algo?

(LOLITA Y ANTOÑITO) ¿Café?

-Sí.

Uy, ensaimada, por favor.

Bueno, ¿qué? ¿Qué se cuece por aquí?

-Nada, hablábamos un poco de todo,

de la vida.

-Doña Trini, que esta semana son Los Paulinos.

-Ay, Los Paulinos. Desde que llegué de Cabrahigo

no lo celebro. -En el altillo

este año va a haberlos.

-¿Sí? ¿Vamos a quemar al alcalde?

-Pero qué barbaridad, ¿vais a quemar a un alcalde?

-Qué va, qué va. Nada de alcaldes, a la más odiada del barrio.

-¿A doña Úrsula? -Equilicuá.

-Según me han contado, doña Úrsula tiene que ser tela.

¿Ha hecho realmente todas esas cosas que dicen?

-Y lo que no dicen. -Dicen que ha matado y que ha robado.

Pero que no la quemamos a ella, quemamos un muñeco de ella.

-Es que es una costumbre de Cabrahigo,

de nuestro pueblo. Se lo tenemos que contar a las señoras,

estarán encantadas de quemar a doña Úrsula.

Y seguro que alguna deja propina para limonada.

-Muchas gracias, doña Trini, qué salero.

-¿Y quién hará el muñeco?

-La menda. -Ah.

-Me falta encontrar las telas negras y la pluma que se pone en el tocado.

-Ah. -Pues, si quieres, te ayudo yo

con el muñeco.

Que así conozco mejor las costumbres

de Cabrahigo, tierra de mujeres galanas.

Pablo.

¿Un chocolate en La Deliciosa o qué?

-Sí, a tomar un chocolate y a comentar con Víctor las noticias.

¿Y tú qué, sales del 38? ¿De visita?

-Vengo de hablar con Servando, hemos retomado lo del partido.

Cuento contigo para el juego.

-Sí. Espero estar a la altura de un deporte que se juega con los pies.

¿Quién viene?

-Pues Víctor vendrá casi seguro. Han dicho que no los Palacios.

Don Ramón no tiene edad

y a Antoñito le parece una ordinariez.

-Menudo señorito.

-Hombre, don Felipe,

con usted quería hablar yo.

¿Conoce el balompié? -Lo conozco.

Algún puntapié le he dado al balón, y le pego con brío.

-Esta semana hay partido entre criados y señores.

¿Se apunta? -Ando con exceso

de trabajo, pero si encuentro un momento, lo haré.

El juego me resultó muy divertido. -Cuento con usted.

-Lo intentaré. Disculpen.

-Que vaya con Dios.

-Vaya, vaya.

-¡Uh!

-En cuanto me descuido, todo el mundo desaparece.

Qué andaréis tramando... -Pero si ya te lo dije ayer.

Debía hablar con Servando del partido.

-He estado pensando en eso. Me quiero apuntar.

-¿Cómo?

¿Tú?

No, ni hablar. Es un deporte de hombres.

-Bueno, no te creas, Liberto,

que en Gran Bretaña muchas féminas lo practican.

Que sí, que sí,

que el equipo de los criados cuenta con Lolita.

-Que no, que es absurdo.

No voy a exponer a mi mujer a las críticas del barrio.

-Pues eso será asunto mío, vamos, digo yo.

Vaya con el jovencito retrógrado.

A ver cómo arreglas esto.

¿Qué haces mirando por la ventana?

Ni que fueras la guardiana de la calle.

-Luisi, hija, ¿ha ocurrido algo?

-No, no, nada.

Solo que me estaba acordando de Elvira.

He cogido el pañuelo

que me regaló Casilda y una cosa me ha llevado a la otra.

Elvira era una de mis mejores amigas.

-No debemos dejarnos llevar por la tristeza, hija.

Son tantas las personas que perdemos a lo largo de la vida...

-Pero era muy joven, padre, es injusto.

-Ramón, deja que la niña llore a gusto.

Que sí, hija, que es bueno, que limpia el alma.

-No, si mi padre tiene razón.

Elvira lo pasó muy mal con lo del coronel,

pero yo prefiero recordarla riéndose a carcajadas.

-Así se habla. Fuera las penas.

Trini,

cuéntale a María Luisa eso que me decías

de la fiesta esa de tu pueblo.

-¡Ay, sí!

Que este año vamos a celebrar en Acacias Los Paulinos.

-¿Y eso qué es? -Eso es una costumbre de Cabrahigo.

La noche de san Paulino se conjuran las penas quemando el muñeco

del vecino más odiado.

¿Y a que no sabes a quién han elegido los criados?

-¿Al coronel?

-Podía haber sido.

-No.

A doña Úrsula. Bueno, ¿no me digas

que no se lo merece?

-De todas las personas malas que hay

no sé si ella sería la peor.

-Bueno, es la que tenemos más a mano.

Voy a casa de Celia a contárselo.

¿Me acompañas? -Claro, vamos.

-Vamos.

Caballero.

Bienvenido a La Deliciosa. ¿Busca a alguien?

-A Antonio Palacios.

-Antoñito. No ha aparecido por aquí en toda la mañana.

Vendrá luego. ¿Le dejo algún recado?

¿Antoñito está invirtiendo su dinero en bolsa?

-Y el de don Felipe.

Y el de don Inocencio.

-Pues no se preocupe, que le digo que se ponga en contacto con usted.

¿Tiene usted una tarjeta o alguna forma de localizarle?

Muy bien.

Don Carlos Navarro.

Pues un placer.

Madre mía el Antoñito.

Bueno, ¿qué? ¿Qué te parecen?

¿Te gustan para el muñeco de Los Paulinos o no?

-Son negros, como los que lleva la Urraca.

Lo que pasa es que ella los lleva más emperifollados.

¿De dónde los has sacado?

-Pues uno, que tiene sus secretos.

No he encontrado la pluma. -¡Uy!

Imprescindible. Pluma de cuervo y cara de no haber ido al retrete.

-Vaya mujer. ¿Te imaginas cruzártela por la noche?

-Más de una vez me la he topado en el altillo.

Es como darse de bruces con la Santa Compaña en el monte de las ánimas.

-Va de retro, Satanás. ¿Cómo era eso que hacías tú?

-Así.

-Mira, a ver.

-¡Uy!

-¿Qué? ¿Estoy guapo o no?

-Sí, muy elegante.

Mejor que con los pantalones de guardar vacas.

(Puerta)

A ver quién es. Como sea la Urraca, me da un pasmo.

Que no os he cogido en un buen momento, ¿no?

-"Quia", si estamos con el muñeco.

-¿Te gusta mi tocado, Casilda?

Recién traído del París de la Francia.

Doña Lola, pruébese usted uno.

-Oh. (CARRASPEA)

(CON ACENTO FRANCÉS) Podríamos tomarnos un té con bollos suizos.

-No, mejor un coñac, señora marquesa,

pero solo uno, que se le sube a la cocorota.

(Puerta abriéndose)

Esa mujer sigue en sus trece.

Si no le aseguramos que no declarará ante un juez, no va a soltar prenda.

Úrsula tiene muchos defectos,

pero no es tonta.

Y es una superviviente, debemos darle lo que nos pide.

No lo podemos hacer,

no sería moral.

¿Moral?

¿Me hablas de moral?

¿Es moral permitir que Cayetana quede libre una vez más?

Es que yo no pretendo eso.

Mauro, ha matado a Tirso,

al agente Soler, a Padilla, al padre de su hija

y a saber a cuántos más.

Lo único moral es conseguir que Cayetana sea castigada.

Ya lo sé, mi amor, y yo lo deseo tanto como tú.

Pues no lo parece, Mauro.

No sé de qué me hablas cuando te planteas

permitir que Cayetana se salve.

Me temo que en muchos de esos crímenes

Úrsula esté tan implicada como Cayetana.

Supongamos que es así,

supongamos que una ordenó matar y la otra lo hizo,

¿quién es más culpable:

la que empuña el arma o la bala que mata?

Teresa, no podemos cerrar los ojos. Tan demonio es una como la otra.

Mauro, no lo dudo,

pero yo quiero ver a Cayetana retorcerse de dolor.

¿Y que Úrsula quede impune?

Este mundo dista mucho de ser perfecto,

pero nosotros no somos responsables de todo lo malo.

Si para castigar a una tenemos que salvar a la otra,

yo soy partidaria de hacerlo.

No me puedo creer que me digas esto,

que te dé igual que camine por la calle en libertad.

Y yo no me puedo creer lo que oigo de ti, Mauro.

Pensaba que teníamos un objetivo en común:

acabar con Cayetana.

"No termina de parecerme"

muy constructiva la costumbre de quemar un muñeco.

-Pues en Cabrahigo se hace

desde hace siglos y es muy divertido.

Hasta el quemado termina a carcajadas.

-Estoy de acuerdo con Celia, es un rito pagano,

igual hasta es pecado. -No exageremos.

En todos los pueblos practican costumbres parecidas.

-Y somos un país bien católico.

-El que más. Si no fuera por España, el Papa de Roma

no pasaba de monaguillo.

-¿Y no me digan que no será divertido

quemar una imagen de Úrsula?

-Los criados lo pasarán como cerdos en el barro.

-Los criados

y los que no son criados. -Pues que así sea.

Pero además, haremos una misa por san Paulino.

-Sí, una misa, con la iglesia bien adornada,

como si fuera un vergel. -Ya estamos con las exageraciones.

-Precisamente le he pedido a Simón que venga

para que nos asesore en protocolo, que de eso sabe todo y más.

¿Cómo ves tú la iglesia para Los Paulinos, Simón?

¿Sobria o con ornato? -Pues como ustedes quieran.

-Ah, gran ayuda. Gracias.

-Es que no hay nada marcado, doña Rosina,

depende del cura, de la iglesia, de la hora y de los gustos.

-Como toda la vida.

-Así es.

-¿Hay algo especial para esas celebraciones?

-Miren, si les soy sincero, lo ignoro.

No les puedo servir de ayuda,

así que, las dejo que hablen de sus cosas. Queden con Dios.

-Si me permiten... -Ve, ve.

(Puerta cerrándose)

Pues nada, amigas, san Paulino como todos los años.

Que el mayordomo sabrá de protocolo, pero no nos ha ayudado nada.

-Hay que ayudarle a él.

Es un alma en pena.

Yo no estoy segura de que pueda superar lo de Elvira.

-Todo en esta vida se supera, lo bueno y lo malo.

Solo es cuestión de tiempo.

Disculpe que no le ofrezca ni café, pero no quiero que nos demoremos.

No tiene que disculparse,

es un honor que me reciba en su casa.

Celebro que lo aprecie así.

Verá, le voy a comentar cuál es la razón

por la que le he pedido que me visite.

Matilde, quiero que sea usted

la nueva directora del colegio Carlota de la Serna.

¿Yo directora del Carlota de la Serna?

No podía ser más feliz.

Sabía que apreciaría el nombramiento.

Haré lo que esté en mi mano por honrar su decisión.

No será un camino de rosas, es un cargo

muy importante y tendrá que cumplir ciertas condiciones.

¿Condiciones?

Cumplir mis órdenes.

Aunque le pida algún favor que no acabe de entender.

¿Algún problema?

No.

Todo lo que usted me pida.

Todo.

Todo.

Eso es.

Sabía que podía contar con su colaboración,

con su inteligencia y su ambición.

La haré llamar en cuanto tenga todos los documentos necesarios.

La acompaño.

No se arrepentirá.

Eso espero. Con Dios.

-Doña Cayetana,

necesito hablar con usted un momento. Pasa.

Pues tú dirás. ¿Qué es lo que quieres?

Estoy muy preocupada, hija mía. No hables así,

ten cuidado. Carmen está en el altillo, no temas.

Igualmente ten cuidado y deja de preocuparte por mí,

llevas toda la vida haciéndolo y me agobias.

Ayer te noté flaquear cuando supiste que la Policía

había puesto a Úrsula en libertad.

No volveré a sufrir por esa desgraciada.

Pero es muy lista y muy mala

y sabe más que los ratones "coloraos".

Hay que tenerle mucho recelo.

¿Acaso yo soy tonta? No, claro, nunca quise decir eso.

Tú eres más lista que Úrsula 100 veces.

Fabiana, sé que anda por las calles

y sé que acabar conmigo es su único objetivo,

pero me voy a defender.

Y que sepas una cosa: yo soy más temible que ella.

Tendría que haber acabado con su vida cuando la tuve.

No es de cristianos. Pero tú insististe

para que fuera a comisaría.

¿Qué hemos conseguido?

Que siga ahí, suelta.

Pero caerá.

Yo solo te pido que no la menosprecies.

Cuando me siento, me suben los nervios por la espalda.

Úrsula ha escogido mal a su enemiga.

Sufrirá.

Pero, ahora, déjame, tengo cosas que hacer.

Está bien.

Cayetana...

¿quién era esa mujer que salía cuando yo entraba?

Nadie.

Una empleada que voy a utilizar cuando llegue el momento.

(Puerta abriéndose)

Simón.

¿Cómo está el nuevo sastre del barrio?

-Si venís a haceros un traje, esperad a doña Susana. Yo...

os pondría las mangas en los bolsillos.

-No sería mala moda, no.

Pero no venimos a hacernos un traje,

venimos a buscarte a ti. -¿A mí?

-¿Has oído lo del partido que se jugará entre criados y señores?

Los criados intentarán captarte por haber sido mayordomo, no te dejes.

-Tú eres un señor y debes jugar con nosotros. ¿A ti te gusta

eso del "football"?

-Sí. Bueno, no... no lo sé.

La primera que me habló de ese juego fue Elvira.

Le hacía gracia lo de manejar una pelota con los pies.

-Pues hazle un homenaje, apúntate al partido.

-No, no tengo ánimo.

-Venga, Simón, no seas cenizo. Hay que divertirse un poco.

-Lo mejor es hablarlo en una taberna

con un chatito y unos torreznos delante.

-No, no, eso sí que no. No quiero, de verdad.

A cada copa pensaría más en Elvira.

-Simón, ¿tienes que mencionar a Elvira

en cada frase?

-Lo siento, sé que no soy una buena compañía.

Id vosotros dos solos a esa taberna.

-Simón, en algún momento

tendrás que aceptar...

Tendrás que aprender a vivir sin ella.

Elvira ya no está, no existe.

-Elvira vive en mi corazón.

Y ahora, por favor, dejadme solo. Tengo cosas que hacer.

(TARAREA)

Lolita...

me dijiste que a doña Úrsula

le gustaban los sombreros elegantes, ¿no?

Ya.

¿Como este? -¡Uy!

Pero este es mejor que los otros. ¿"Ande" le ha encontrado?

-En la sastrería. Ella misma se compró uno muy parecido.

-Pues si le ponemos una pluma, quedará mejor.

-¿Hace falta la pluma? -Los detalles son importantes.

Buen, que en Los Paulinos

pues lo que se quema es un muñeco de trapo.

Y para que los presentes lo identifiquen

hay que atender a los detalles.

-Ajá.

-En Cabrahigo es lo que más tiempo lleva.

-A ver, cuéntame más.

-Pues, por ejemplo,

si un año vamos a quemar al alcalde, que casi siempre es él,

pues ese año este hombre se compra una bufanda "colorá",

pues date, al muñeco se le pone

una bufanda "colorá". Toda la gente se destornilla

de la risa.

-Bueno, no te preocupes,

que le pondremos una pluma negra de cuervo.

-Ahí está el intríngulis. Uy.

-Lolita, ¿has recogido

ya la mesa?

¿Qué hacéis los dos

ahí, agachados?

-Nada, el sombrero, que se me ha caído. El sombrero.

-¿Qué sombrero?

-El de la Úrsula.

-¿Qué?

Bueno, que me voy a mi cuarto. -Y yo voy a quitar la mesa

y me subo para el altillo.

-Lolita, ¿tú te crees que yo soy tonta?

¿Se puede saber qué está pasando aquí?

-Pues "na", doña Trini. ¿Qué va a pasar? "Na".

Cuando acabes de servir, puedes retirarte.

Si no le importa, esperaré. Así quedará el salón recogido.

Bien, muy bien.

Era una prueba, Carmen.

Las labores deben quedar hechas al final del día.

Espera en la cocina.

No sé de dónde sacas estas criadas

tan bien mandadas que saben comportarse.

Habla como si fuera leída.

Cuando una es una señora, el servicio debe estar a la altura.

Bueno, contadme esto de Los Paulinos.

-Es una costumbre del pueblo de Trini y de Lolita

que recuperan los criados.

Se quema en la hoguera al personaje más odiado.

Bueno, mientras no me quieran quemar a mí.

Quieren quemar a Úrsula.

Bueno, Úrsula se ha buscado el odio de todos.

-Tú deberías estar satisfecha. Ni que hubieras elegido tú.

Bueno, sí, eso es verdad, Rosina,

pero también ha malmetido contra ti.

¿En mi contra? ¿Pero qué interés puede tener?

Úrsula se reía de Maximiliano.

Le llamaba funcionario fracasado.

Decía que le echaron del ministerio por "aguanis".

¿Eso decía?

Sí. Y no es solo eso.

No sabes lo que me insistió para que os comprara el piso

cuando el plan Aranda, para echaros del barrio.

Siento mucho haberme prestado,

yo nunca quise hacer nada para hacerte daño.

Así que, fue ella.

Sí, así es.

No sabes cuántas veces más ha malmetido en tu contra.

Tú tendrías que odiarla tanto como yo.

Que se burle de mí tiene un pase,

pero de mi difunto Maximiliano ni hablar.

Pues ya lo sabes. ¿Sabes qué?

Voy a pedir que el muñeco sea lo más fiel posible.

¡Quiero las llamas del infierno para ella!

-Rosina, no te acalores. Quizá sea mejor que la acompañes,

para que tome el aire antes de que regrese a casa.

Sí.

Será lo mejor.

¿Vamos, Rosina? -Vamos, sí.

Cayetana,

gracias por decirme la verdad sobre esa mujer.

Tú y yo somos amigas,

siempre llevaré la bandera de la sinceridad contigo.

Hasta mañana.

-Hasta mañana.

-¿Se le ofrece algo más

a la señora?

Sí.

Vamos a donar objetos para esa hoguera de Los Paulinos.

Quiero que hagas un montón con todo lo que encuentres

que perteneciera a Germán, a Carlota,

a Teresa, incluso a Tirso.

Vamos a dejar el pasado atrás.

Vamos a hacer que ardan todos los recuerdos.

Comprenderán que no he llegado hasta aquí

confiando en la palabra de nadie.

Quiero que dejen por escrito su compromiso de no implicarme

en ninguno de los crímenes. Tranquila, lo haré.

Cuando esté escrito y firmado,

hablaré.

Úrsula, por favor, tiene nuestra palabra.

Está bien.

¿Por dónde empezamos?

Por el principio.

Ya nos ha contado la muerte de Ponce.

Supongo que el siguiente es Germán.

Don Germán

era un buen hombre.

Demasiado bueno, si me permiten decirlo.

Un muñeco en manos de doña Cayetana.

Lo soportó todo:

desprecios, desamor, mentiras...

Hasta que descubrió el amor.

Fue en brazos de Manuela.

Habrán oído hablar de ella.

Una criada con ínfulas,

hija de Guadalupe,

hermana de Pablo.

Sé muy bien quién era Manuela.

Recuerde que he intentado encontrar su cadáver.

Ya hablaremos de eso.

Don Germán se enamoró

y quiso vivir su vida,

abandonar a doña Cayetana.

No, no te odio,

me das pena.

Has mentido,

has hecho matar, has traicionado,

sacas lo peor de cada persona

y casusas pesar a tu alrededor,

a tus amigas, a tus criadas, a tu marido,

incluso a tu propia hija.

No, no te odio,

tan solo no te deseo junto a mí.

-Pero doña Cayetana

nunca admite perder.

Y su forma de impedirlo

fue utilizar a su hija Carlota,

lo que don Germán más quería en el mundo.

Él quiso llevársela consigo tras marcharse de casa,

darle una vida digna a esa niña.

Doña Cayetana utilizó su pasado,

don Ponce,

el verdadero padre.

-Carlota es mi hija desde que vino al mundo y siempre lo será.

No según la sangre.

La niña es hija de tu hermano

y lo sabes.

Me duele tanto como a ti

llegar a estos extremos, pero no me dejas elección.

Carlota es mía.

Estaba dispuesta a utilizar a su hija

no solo para dañar a don Germán,

sino también para doblegarlo,

para que volviera con ella.

Envenenó a su propia hija

para obligar a don Germán a acudir a su vera y cuidarla.

Pero no midió bien las consecuencias.

Mi pequeña.

Mi pequeña.

¿Entonces es cierto que Cayetana mató a su hija?

Es cierto todo lo que voy a decir aquí

"esta noche".

¿Este también, señora?

Si no me equivoco, es su hija.

Sí, también.

Los recuerdos solo impiden mirar hacia el futuro.

¿Cómo sabe que fue ella quien envenenó a su hija?

Entonces aún no estaba en el barrio.

Alguien lo vio.

Una criada entrometida.

Su nombre era Rita.

¿La envenenó conscientemente hasta la muerte?

Es posible que no fuera consciente.

Pero ya se sabe,

cuando se abre la caja de los truenos,

es imposible volverla a cerrar.

-Me tomé el jarabe,

aunque estaba malo. ¿Qué jarabe?

¿Este?

Ese, madre.

El que usted me dio.

Me lo tomé casi todo.

Esa criada quiso sacar partido de aquello,

pero no fue capaz.

Acabó confesándolo todo

en su lecho de muerte.

-¿Qué le ocurrió a mi hija?

-Carlota murió envenenada.

-¿Envenenada?

-Ella envenenó a la niña

para que usted volviera.

Y cuando Germán lo supo, ¿que hizo?

Era demasiado bueno.

Cualquier otro hombre se habría vengado de su esposa

después de una noticia así.

Pero no lo hizo, aunque sí reaccionó.

-¡Confiesa! ¡Dilo, asesina!

¿Y qué vas a hacer? ¿Qué vas a hacer

si te digo que sí?

¿Vas a matarme?

Ten valor.

¡Ten valor y acaba con todo!

Él no la golpeó,

pero ella le acusó de haberlo hecho.

Y don Germán fue condenado a prisión.

Ese día

su furia era incontrolable.

Entró en casa gritando,

acusándome de haber matado a nuestra hija.

¿Yo?

¿Cómo podría yo hacerle daño a lo que más quería?

¿Qué madre podría?

Empezó a golpearme.

Pero no fue aquello lo que hizo que don Germán y Manuela

se hundieran definitivamente en el barro.

Manuela escondía un pasado turbio.

Un marido que volvía de la muerte.

Doña Cayetana, como siempre,

supo sacarle provecho.

Vamos al dormitorio.

Úrsula lo ha preparado.

¿Y hoy por qué quedamos aquí?

Normalmente quedamos lejos del barrio.

Quiero que me tomes en la cama que compartía con Germán.

Don Justo y doña Cayetana

se aliaron para acabar con don Germán y Manuela.

Me cuesta creer todo lo que cuenta.

Tiene que haber alguna forma de comprobarlo.

Tráeme también la ropa de Tirso.

Quiero que ardan todas sus cosas. Sí, señora.

-"Hasta don Germán,"

que era incapaz de ninguna maldad,

se hartó.

Decidió dar su golpe maestro.

Fingir su propia muerte y la de Manuela

para implicar a doña Cayetana.

Pero sucedió algo que no tenía previsto.

Que yo me enterara

antes de que lo llevaran a cabo.

¿Sabe cómo lo van a hacer?

Es un plan muy peligroso.

Han de tenerlo muy pensado.

Germán no lo haría de cualquier manera.

Hablaban con cuidado para que nadie les entendiera.

Pero oí algo

sobre un veneno y un reactivo.

¡Malditos canallas!

Siga, por favor.

Los dos tomaron su veneno.

Nada salió como habían planeado.

Te quiero, médico.

No te...

No te...

¡No, no, no, no!

Cayetana logró lo que quería:

a su rival muerta.

Manuela fue la primera víctima de sus maniobras.

Don Germán

no pudo soportar la muerte de su amada.

Y él mismo se quitó la vida.

¿Germán?

Germán...

No.

No puede ser.

No puede ser.

¿Qué ha pasado?

¿Qué ha pasado?

¿Qué ha pasado aquí?

¿Qué has hecho?

¿Qué has hecho?

Señora, ya está todo.

No, falta esto.

"Me puedo imaginar la angustia"

de ese hombre al ver a su amada Manuela muerta.

Pero todo lo que tenemos son palabras.

Necesitamos pruebas.

Las pruebas tendrán que buscarlas ustedes mismos.

Muchos creen que Germán y Manuela están en La Habana,

disfrutando de la vida.

Y si les muestro dónde están los cadáveres

de don Germán y Manuela,

¿me creerán?

Dime que no es verdad, que no sientes lo que yo siento.

-"No sé por qué te dejas abatir

por el mayordomo". -"Te he dicho"

que es un buen chico y le he cogido cariño.

-Por favor, Susana, le das cobijo en tu casa,

le das trabajo, te preocupas porque no esté triste...

-Soy una buena cristiana, católica, apostólica y romana,

amparo, protejo y apoyo a quien lo necesita,

mayordomo o general.

"Mire, madre, le he estado dando vueltas a mi futuro".

Y he decidido volver a ejercer de mayordomo.

-¿Cómo?

Este negocio es tuyo

y no voy a dejar que vuelvas a servir,

de ninguna de las maneras.

-"La Úrsula parecerá más garbosa en muñeco"

que en persona.

-Es mujer debía ser de armas tomar,

una auténtica tarasca.

Y lo más sorprendente es que coinciden en el desprecio

tanto señores como criados.

-Yo la conozco como si la hubiera parido,

esa mujer tiene hiel en las entrañas.

Tira la piedra y esconde la mano.

Puede matar y rezarse un rosario. -"Doña Cayetana quería"

que usted sufriera lo mismo que ella: la pérdida de un hijo.

¡Vénguese, Teresa!

¡Esa endriaga hija de Satán merece morir!

"Yo lo que quiero es centrarme en mi nueva vida".

¿De veras? ¿Y qué vas a hacer?

Precisamente esa es la razón por la que les he invitado.

Me gustaría hablar con usted, don Ramón.

-Por el tono, pareciera de negocios.

Benéficos, pero sí, negocios al fin y al cabo, ocupaciones.

He decidido desvincularme

del patronato y del colegio. -"Los cadáveres"

de don Germán y Manuela reposan,

si es que a eso se le puede llamar reposar,

en los terrenos del colegio Carlota de la Serna.

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Acacias 38 - Capítulo 562

19 jul 2017

Úrsula se ofrece a contarles a Mauro y Teresa toda la verdad sobre Cayetana, pero tienen que prometer que ella quedará al margen de todo. Los criados proponen celebrar carnaval con una tradición de Cabrahigo, los Juanillos, que consiste en quemar un monigote que representa a la persona más odiada de Acacias, y todos eligen a Úrsula.

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Añadir comentario ↓

  1. Isabel

    La serie está genial no me pierdo ni un capítulo aunque la veo con retraso en la tablet pero procuro no dejarme ni un capítulo la forma de hablar que tienen me encanta se nota que es de los tiempos de mi bisabuela.... solo espero que descubran pronto a Cayetana y que no se vuelva a librar del garrote se lo merece

    03 ago 2017
  2. Maricarmen

    La veo desde que empezó, me sentó fatal que quitaran seis hermanas y que cambiarán el horario de acacias, de coraje no veo los polos solo veo acacias.me encanta bueno estoy enganchada.

    20 jul 2017
  3. Jessica

    Sms a Teresa y felipe profesores manchegos progama 2017 Allamamiento casas de ves vivir en casa de ves profesores de escuela verano sois ya

    20 jul 2017
  4. Jessica

    Felipe Álvarez hermoso Teresa Sierra ya sois mis profesores Ya

    20 jul 2017
  5. Mayka

    Hay por Dios será verdad? Aún no me creo nada ...y de esta de verdad desenmascaran a calletana me habré reconciliado con la serie ...por favor no volved a meter la pata...

    20 jul 2017
  6. Monica

    Me gusta la serie,solo que a veces se pone muy densa,le falta un poquito de acción ,y algún que otro toque picante romántico,...me gusta que también enseña..como cuando llegaron las maquinas de café,los coches y bicis ,los exquisitos "suizos" y cuando nonbran platos de la época y sin querer dejan "caer " como lo hacían ..se que mas de una esta atenta x la receta...dicho sea de paso que Lolita, diga la de higos,,el vestuario impecable..nombran pueblos que existen y eso se valora....y el Léxico de la época,es encantador ..los refranes en las conversaciones es bonito y parte de la cultura española...los muebles la vajilla ,hasta el mínimo detalle como la gran lampara colgante a la entrada de la porteria..me gusta muchísimo la serie!los felicito!

    20 jul 2017
  7. Carmen

    Yo no puedo ver el capítulo de hoy. Porqué

    20 jul 2017
  8. Jessica

    Teresa Sierra como profesional los dos abogado y profesora tienen una regunion

    20 jul 2017
  9. Jessica

    Felipe Álvarez hermoso Teresa son profesionales les voy aconvertir en profesinalcanzable Y les voy a convertir en profesorado si

    20 jul 2017
  10. Jessica

    Los profesores dan vacaciones a los Alumnos y dan deberes de verano y profesores se van de vacaciones nosotros también somos alurnas y aluríos de felipe Álvarez hermoso y Teresa sierra

    20 jul 2017