www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5615853
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1277 - ver ahora
Transcripción completa

¡Nunca debí confiar en usted! Mi hermana y yo no le importamos.

¡Maldita sea! ¡Cállate!

Yo saqué a Lorenza del hospital.

Tu hermana está bajo mis cuidados. Quiero verla.

Todo a su debido tiempo.

Tienes que confiar en mí, está a salvo.

Ayer tarde, por casualidad,

lo vi hablando con un tipo de lo más extraño.

No parecía médico ni paciente.

Lo que vi es como él les daba un sobre

y a cambio, ese hombre un maletín.

-¿Qué llevaba ese maletín? -Ni idea,

peor algo me dice que na bueno.

-¿Dónde está el tónico que le mandó a la señora?

-Lo tiene al lado del teléfono. -"¿Marita?".

¿Y esa quién es?

-Es la candidata que va a hacerse cargo del quiosco.

Hay que mantener a Miguel al margen de lo que planeamos,

por su propio bien.

-Sí, es cierto, sí. Nos andaremos con pies de plomo.

No descubrirá nada.

¿Qué son esas voces?

-El desgraciao de tu primo, que es un crápula.

Me anda engañando con cualquiera por las esquinas, Casilda.

-Mira, Marcelina, todo esto ha sido parte de un plan de Jacinto

pa que puedas irte pa Barcelona a despedirte de tu tío.

-Ya tengo el billete y el parné necesario.

-¿Y de dónde lo has sacao?

-De dejarse la piel faenando por las noches.

-También hemos hecho una colecta entre las criadas.

Hasta el Cesáreo ha puesto unos ahorrillos.

Eres un hombre hecho y derecho, todo un diputado.

Te deseo la mejor de las suertes porque eso es lo que mereces.

-Usted es el espejo en el que siempre me he mirado

y... mi mayor orgullo.

Solo hay una cosa de la que me he arrepentido toda mi vida,...

haber hecho solo ese viaje...

y no haberte llevado conmigo.

-Sabes que no podías hacerlo.

-Podría haberte raptado.

-Aún están a tiempo.

-Mi hija tiene razón. Si no quieres que te rapte,

acompáñame por propia voluntad.

-Gracias a todos podré despedirme de mi tío Fulgencio

y estar con mi familia en estos momentos.

Aunque la verdad...

es que a día de hoy, la gente del altillo también es mi familia.

-La señora iba a tomar su medicina. -No, no, no te la tomes.

Eso no es una medicina.

-No sé cómo te las arreglas, pero siempre me haces esperar.

Te aseguro que la espera valdrá la pena.

¿Será suficiente? Sí, es un veneno muy potente.

Basta con un poco para que resulte letal.

No confunda las copas, señora.

Descuida, va mi vida en ello.

¿Por qué brindamos? Por nosotros.

Coge la copa.

No, la otra copa.

Bebe.

¡Bebe!

Genoveva,...

te he dicho que bebas.

¡Bebe!

Lo sabía. Me has dado una copa envenenada.

Genoveva,... te voy a explicar una cosa,

te lo voy a explicar despacito para que lo entiendas.

Esta noche... vas morir.

Suelta eso.

Te voy a matar.

Suéltalo, por favor.

No, no, por favor.

Por favor. Genoveva, estás muerta.

¡No, no!

¡Quieta! ¡Apártate!

¡Quieta! ¡No!

¡No!

¡Quieta!

¡Estás muerta! Aléjate.

Estás muerta, Genoveva.

(Disparo)

(TOSE)

¿Tú?

Tú.

(SE QUEJA)

-¿Está usted bien?

Sí.

-Estáis compinchadas.

(TOSE)

Debí haber matado a la lisiada de tu hermana.

No valéis nada.

(TOSE)

(SE QUEJA)

(TOSE)

Toda la vida agradeciendo...

y aborreciendo...

Ha llegado tu final, Velasco,

el final de los hombres que abusan de las mujeres,

que las desprecian y las humillan.

Vosotros sí que no valéis nada.

(Sintonía de "Acacias 38")

¿No vas a darme un abrazo?

-Podrían vernos.

-Entonces,... ¿puedo pasar?

-Sí, claro.

-Veo... que te has establecido cerca del barrio.

-Maite, ¿qué haces aquí?

-Sé que estás pasando por un mal momento...

y pensé que necesitarías una amiga.

He venido lo más rápido que he podido.

-Sí, no estoy pasando por un buen momento.

-¿Cómo estás?

-Mal,...

muy mal.

-Ca...

No estás sola, Camino,...

yo estoy contigo.

No le entiendo, ¿cómo que no es una medicina?

-Pero ¿qué dices?

-Lo que hay ahí no es ninguna medicina.

He llevado una mijina de eso a una farmacia para que la analizaran.

-¿Y qué te han dicho? Que ni cura ni na.

Me han dicho que el uso continuado del brebaje

puede escocer la garganta.

-Menudo médico.

-Un farsante diría yo.

En la farmacia no conocen a ningún doctor Puerta.

-Pero la ciudad es grande y hay muchos médicos.

-Que no Alodia, que nadie conoce a ese sinvergüenza.

Han preguntado a otros colegas

y nadie ha oído hablar de él.

-Señora, que se cae.

Tome asiento.

(VOZ RONCA) Entonces, ¿ese Puerta es un envenenador, como Margarita?

-Ay, señor, ¿eso es verdad?

-No. Por lo que he podido averiguar,

se trata más de un timador que otra cosa.

Su forma de actuar es la típica de la gente de esa calaña.

-Tranquila, señora, que nadie ha intentao matarla.

-(VOZ RONCA) Media ciudad

para engañar a la otra media, qué razón tenía mi padre.

-Hemos descubierto el engaño antes de que la cosa pase a mayores.

-¿"A mayores"? Pero si ya no puedo ni hablar.

-Tenemos que dar con ese farsante antes de que engañe a nadie más.

-Pues usted dirá cómo.

Desde la última vez, no lo he vuelto a ver por el barrio.

-Lo denunciaré a las autoridades, sí, señor,

para que ellos se encarguen de hacerle pagar bien caro

la trapisonda que ha cometido. -Eso.

Que me cobró un potosí.

-(VOZ RONCA) Sacarme los cuartos por mandarme a hacer gárgaras.

-Nunca mejor dicho.

-(VOZ RONCA) Ratero desaprensivo...

(VOZ RONCA) No me sale ni voz.

-Claro, como que tienes las cuerdas vocales muy irritadas.

-¿Y mi actuación?

-Tú no te sofoques, reina mora, que algo que se nos ocurrirá.

-(SE AHOGA) -Niña.

-No puedo respirar. -Respire, señora,...

venga, que le doy aire.

Si es que... lo que no le pase a la señora...

Qué agobio.

Amor...

No es estés triste.

-No es tristeza lo que siento.

Es alegría.

Pensé que jamás volvería a verte.

-Pues te equivocaste.

-¿Y qué pasa con París?

-Te dije que volvería a por ti,...

y aquí estoy.

-No me puedo creer que estés conmigo otra vez.

-¿Cómo iba a olvidar a la persona que más quiero en el mundo?

No he dejado de pensar en ti ni un segundo desde que nos separamos.

-¿Desde que Tuvimos?

No, Maite,

Nosotras jamás nos habríamos separado,

fueron ellos quienes nos obligaron a romper nuestro amor.

-Sí.

Me encerraron por un crimen que no cometí

y tuve que huir, Camino,

como una proscrita.

-No entiendo qué tipo de sociedad castiga y persigue a alguien

solo por dar amor. -Lo siento, lo siento.

Me siento tan culpable de todo el dolor...

-Maite, no, tú no tienes culpa de nada.

Tú...

eres lo mejor que me ha pasado en la vida.

-Si supieras cuánto te he echado de menos.

Cada rincón, cada calle, cada pincelada en el lienzo

me remitía a ti.

-Pero si yo no he estado en París.

-Pero estabas en mi cabeza día y noche.

Por más que lo intentaba, no lograba dejar de pensar en ti.

¿A ti te pasaba lo mismo?

Pensé que mi matrimonio con Ildefonso...

te alejaría de mi mente, pero...

no podía evitar comparar esa unión con lo nuestro... cada día.

Se me hacía insoportable.

Al menos, tú eras libre en París.

-Bueno, mi cuerpo era libre,

pero no mi mente...

ni mi corazón.

-Deja de hablar de eso.

-¿Y qué quieres que haga?

-Cállate.

(Música)

Hijo.

¿Qué tal la reunión en el Congreso?

-Bien. ¿Y Lola?

-Lolita está en la habitación intentando dormir a Moncho.

Como dijiste que no te esperáramos, ya hemos cenado.

-Descuide, he comido algo, y además,

con los nervios, no tengo mucha hambre.

-Pues no la pierdas,

que no quiero a nadie de la familia escuchimizado.

¿Qué, es han adelantado algo sobre la sesión de investidura?

-No, todavía no se sabe nada.

Pero con el panorama de los resultados,

me temo que tendremos muchas reuniones.

-Se acabaron los viejos tiempos,

ahora os va a tocar pactar con los nuevos partidos.

-El partido ha convocado mañana una reunión con los diputados

para ver qué estrategia seguir.

-Antonio, hijo,

no puedes ni imaginar lo orgulloso que me siento

de verte convertido en un hombre tan maduro y responsable.

Y no soy el único, que Carmen está muy orgullosa

de pertenecer a esta familia en estos momentos.

-"En estos". O sea, que hay otros en los que saldría por patas.

-Yo no he dicho eso.

Aunque quizá alguna vez lo pensara

cuando estábamos de trifulca con la política.

-Eso es cosa del pasado y no se volverá a repetir.

En fin, voy a ver a Lola.

Si quiere puede seguir durmiendo, que estaba muy a gusto.

-No estaba durmiendo, estaba concentrado escuchando la música.

-Lo sé, lo sé.

Más tarde vendrán unos mozos a llevarse la caja.

Saben lo que se traen entre manos,

se asegurarán de que nadie les vea salir.

¿Es la primera vez que haces esto?

Sí.

Pero vi cómo Velasco recurría a estos hombres en varias ocasiones.

Su especialidad eran los crímenes limpios,

sin sangre,

ni cadáver,

ni testigos.

Si me preguntan, les diré que marchó sin dejar ni rastro.

Espero que nadie me pida cuentas.

No lo harán.

Velasco era un tipo tan oscuro,...

que incluso la policía lo querrá olvidar,...

no hurgarán en su desaparición.

¿En qué piensa?

En la liberación que supone su muerte.

La entiendo.

Velasco ha sido un yugo en mi vida y en la vida de mi hermana.

Apareció como un salvador, y al final,

fue nuestro peor verdugo.

Sin él, la vida de Felipe ya no está en peligro.

Se acabó fingir,

sentir asco cada vez que se me acercaba o me besaba.

No entiendo...

como alguien así pudo hacerme tanto daño.

Tu inseguridad, era su poder, tú misma se lo diste.

Lo hice por Lorenza, solo por ella.

Estos hombres no valen nada.

Su inseguridad es la seguridad de las mujeres,

por eso se acercan a las más débiles.

Pero se equivocó con usted, ¿verdad?

Conmigo y contigo.

Piensan que no tenemos fuerza física,

pero sí la rabia y la sed de venganza para derrotarles.

Hice bien en aliarme con usted.

Dime, ¿cuánto te debo para cerrar nuestra relación?

Señora,

ha sido un favor recíproco y puntual.

No hay deudas entre nosotras.

De acuerdo. Buenas noches, entonces.

Mañana debo madrugar para preparar la casa antes de que llegue Felipe.

Entiendo.

Buenas noches.

¿Has echado el pestillo?

-Sí, estate tranquila, que nadie va a entrar.

-Ven.

He dibujado un plano de la bodega

para hacernos una idea del espacio que tenemos.

-No la imaginaba yo tan amplia.

-Porque había botellas por todas partes.

Ha sido sacarlas, y verlo clarísimo por dónde tenemos que empezar.

-¿Estás segura?

Porque yo... en este plano solo veo cuatro paredes y poco más.

-Roberto, hay que sacar partido a lo que tenemos,

y te digo yo, que este sótano

tiene mucho, pero que mucho potencial.

-Si tú lo dices...

-¿Qué pasa, que no quieres que sigamos adelante?

-No es eso, mujer.

-Pues muestra más entusiasmo, maño,

que parece que se te olvida por qué hemos venido a parar a este barrio.

-No, pero entiende que la reforma que vamos a hacer

es para pensársela bien. -Claro.

En eso estamos.

Si no, ¿a qué iba yo a dibujar tanto plano y tanta cosa?

-Que sí, que tienes razón, sigue anda.

-Vamos a ver...

He revisado los planos del sótano,

y he visto que por esta pared

no baja ninguna tubería ni cañería,

así que podemos empezar a picar.

Pero también te digo,

podríamos tirar por este lado, pero...

habría que revisar los planos del edificio

para no tocar ningún muro de carga.

-Sí, no vaya a ser peor el remedio que la enfermedad,

y se nos venga abajo el restaurante.

-Eso no va a pasar, como que me llamo Sabina Muñiz.

-No te enfades, mujer,

que soy el primero en confiar en ti. -Porque sabes que tengo razón.

-Eso sí, habrá que ser discretos de cara a los vecinos.

-A los vecinos y a Miguel,

que como el niño se entere, sí que la podemos liar, pero bien.

-Para mí que se huele algo,

si no, a qué iba a estar preguntando el otro día.

-Roberto, no te escames tanto,

que es normal que pregunte por qué hemos vaciado la bodega.

Lo raro sería que no preguntara.

-Aun así. Miguel ya no es un niño chico

y tenemos que andar con pies de plomo,

que ahora tiene más entendimiento.

-Fíjate, estoy pensando...

que podríamos empezar las obras por la noche.

-Sí.

La nocturnidad siempre ha sido muy buena aliada.

-Lo haremos como medida preventiva,...

así no interferirá

con el negocio diurno y podremos hacer como si nada.

-Hay que ver lo bien que se te dan estas cosas, Sabina.

-Y a ti otras, Roberto Olmedo, a ti otras.

No hace na que se ha ido y ya la echo de menos.

El cobijo del casado, es lo que añoras.

Llámelo como quiera, pero el lecho se me hace un mundo sin ella.

Deje de mirarse el ombligo

y ya verá como se te olvida tu otra costilla.

Tendré que buscarme una asociación para entretenerme.

No creo que eso te funcione, no. Pues no,

porque no voy a ser capaz de sacarme a Marcelina de la cabeza.

Quebraderos de hombre ocioso, eso es lo que tienes.

-Buenos y afortunados días tengan, señores.

Muy buenas. ¿En qué puedo ayudarle?

-Pues mi reino por un café con leche bien calentito,

que diría el grandísimo Shakespeare.

Sí, señor.

Vaya,...

noto una cierta apatía

entre los presentes.

¿Sabían que la palabra "apatía"

viene del término griego "apatheia",

que quiere decir intranquilidad del espíritu?

-Bastante tengo con las palabras españolas

como pa meterme con las griegas. Aquí tiene su café.

-La apatía es un síntoma de la insensibilidad,

de la altivez...

En definitiva, de la nada que se cierne sobre ustedes, ¿no creen?

A este lo que le pasa

es que echa en falta a su señora.

-Es que se ha tenido que ausentar por un asunto familiar.

-Ah, ya, ya.

Y a usted no le gusta cómo le está tratando la vida, ¿verdad?

Sí, algo así.

Les he dicho que padecían de hastío, pero no,

lo que les falta es...

fuerza, energía,

potencia, tenacidad.

Puede que les falte vigor.

-No miente a la bicha, lo que me faltaba,

que la Marcelina me pillara sin vigor a su regreso.

-Tranquilo, eso no va a ocurrir.

¿Ven esto?

Es un tónico novedoso capaz de fortalecer el ánimo

y el cuero cabelludo.

Dos funciones que se aúnan en este tónico de mi invención

y que pongo a su disposición por el módico precio de nueve pesetas.

¡Nueve pesetas!

-Sí que debe ser bueno, con lo que cuesta...

-Créame, la cantidad es una ganga.

En breve, las farmacias lo comercializarán

a un precio mucho más elevado.

Yo de ustedes, no dejaría pasar esta oportunidad.

Y dígame, ¿cómo funciona ese tónico tan milagroso

y tan caro?

Debe tomarse una vez al día antes de cenar,

para notar al día siguiente

una elevación del ánimo y con más pelo a la mañana siguiente.

-¿Tan rápido es su efecto?

-Los resultados pueden verse incluso antes de media noche.

Claro, que depende mucho de la hora de la cena.

Cuanto antes cenen, antes se verán los efectos.

Yo soy de cena temprana.

-Me lo llevo.

¿Vas a comprarlo?

Con mis ahorros de mi trabajo nocturno.

Ya verá lo contenta que se pone Marcelina

cuando me vea con una buena mata de pelo.

-No se arrepentirá, ya verá.

¿Y usted?

Señora, ya he dispuesto todas las cosas del señor en la habitación.

Quiero que parezca que nunca se ha ido de la casa.

¿Ocurre algo? ¿Me he dejado alguna mancha en el marco?

Lo puedo meter en bicarbonato para que luzca bien.

No hace falta, además, ya no hay tiempo.

¿Quiere que me ponga con algo más?

¿Has limpiado todos los cuartos?

Sí, se podría comer en el suelo, pero si quiere le doy otro repaso.

No hace falta, lo importante es que Felipe sienta que es su hogar.

Bueno, pues tengo que marcharme,

que tengo que hacer unos recados para la doña Rosina.

Si no le importa...

Sí, claro.

¿Quiere que le deje el retrato en algún sitio?

No, ya lo coloco yo. Y vete, el señor está al llegar.

Va a desgastar el portal si sigue mirándolo tan fijamente.

-Esperaba ver a alguien que conozco.

-Ya.

-¿Poniéndose al día?

-Sí, mi trabajo, que me obliga, ya sabe.

-Es grato tener como vecino a un señor diputado en Cortes.

¿Quiere tomar algo? -No, se lo agradezco.

Debo reconocer que vi a un cliente comer un bizcocho

que tenía un aspecto delicioso.

-Nos agrada saber que ha llamado la atención de un diputado.

-No sé si me voy a acostumbrar a que me llamen así.

-A todo se acostumbra uno.

Cuando fui a estudiar a París,

jamás imaginé que aquello que tanto criticaba,

acabaría siendo objeto de mis delirios.

-¿Se refiere a alguna joven enamorada?

-A algo más terrenal,

¿ha probado la sopa de cebolla francesa?

-He oído hablar de ella, pero no he tenido el gusto.

-Ya me contará cuando tenga ocasión.

Espero que no le atrape como ha hecho conmigo.

-¿Fue en París donde se licenció en leyes?

-En la Sorbona.

-No se lo aseguro, pero es posible que le pida asesoría en el futuro.

-¿Sobre cómo mirar portales sin desgastarlos?

-De momento, me interesan más sus conocimientos sobre leyes.

-¿Cómo iba a poder ayudar yo a un señor diputado como usted?

-Puede que este diputado tenga buena labia para los discursos,

pero en asuntos de leyes ando un poco desorientado,

¿sabe?

-¿Está hablando en serio? -Completamente.

Sus conocimientos podrían venirme muy bien

cuando debatamos iniciativas legislativas.

¿Qué me dice?

-Estaría encantado, de verdad.

Sería un placer para mí.

-Pues lo haré, no le quepa duda. Me voy, que tengo prisa.

-¿Al Congreso?

-Sí, tengo reunión con mi grupo parlamentario.

Tomaremos un café algún día, que el otro día no dejó que le invitase.

-Cuando quiera. No le llevaré la contraria a un diputado.

-Le dejo con su portal, mire, mire.

Con Dios. -Con Dios.

¿Ve como me acordaba dónde estaba mi domicilio?

Dígale al doctor Lugones que no necesito que usted me acompañe.

Tome, una propina.

Gracias.

Felipe,...

ya está aquí.

(EXHALA)

Qué lugar tan encantador.

Es su hogar.

Porque usted lo dice, pero...

no recuerdo haber estado nunca en un sitio tan lujoso.

Ya recordará, no se exija tanto.

Aunque para lujo, nada mejor que usted.

Es la mujer más bella que he visto en mi vida.

Como siga así, me va a ruborizar.

El rubor de sus mejillas solo puede mejorar la perfección.

Es una suerte tenerla a mi lado.

Es usted mi ángel de la guarda.

Fíjese lo fresca que está la merluza,

si parece que va a salir nadando.

-Lo que tu digas, pero yo prefiero verla en el plato a la vizcaína.

-¿Vas a volver a casa de Genoveva? -Espero que no,

no saben la paliza que me he dado limpiando.

Se ve que hacía tiempo que nadie se metía en faena.

-La muchacha esa que cogió de criada no se la veía muy hacendosa.

-Tenían que ver la contentura que tenía doña Genoveva

con la venida de don Felipe, como si no hubiera pasado nada.

-Está utilizando la amnesia de Felipe para congraciarse con él.

-Yo echo mucho de menos a Marcia.

-Ya, pero la vida sigue, Casilda,

y Genoveva es la esposa legítima y se está comportando como tal.

-Y que lo diga, señora,

hasta ha puesto el retrato de la boda con el señor

para que sea lo primero que vea al entrar.

-Tiene su lógica,

¿no?

Detalles así le harán recuperar la memoria.

-O se acuerde de las barrabasadas que la susodicha le ha hecho.

-¡¿Quién te crees que eres para hablar así de una señora?!

-Pues no haber preguntao, no te jeringa.

-¡Casilda, un poco respeto!

-Casilda, ve a casa a cocinar la merluza,

no se vaya a estropear con el calor.

Rosina, no seas tan dura con ella.

Es de agradecer la confianza que tiene con nosotros.

-La conozco mejor que tú,

y si no le marco el terreno, se me sube a la chepa.

-Me preocupa la actitud de Genoveva,

¿qué pretende esa mujer ahora?

-Pues Casilda te lo acaba de decir bien clarito.

Pelillos a la mar y hacer como si aquí no ha pasado nada.

-Las desavenencias entre el matrimonio Álvarez-Hermoso

son tan graves, que me parecen imposible de olvidar,

por muy desmemoriado que haya quedado Felipe.

-Imposible. Conozco a Genoveva,

la veo capaz de cualquier cosa con tal de salirse con la suya.

-Pero Felipe es mi amigo, no puedo quedarme de brazos cruzados.

-¿Y qué vas a hacer, soltarle la verdad a bocajarro?

-No, será algo menos drástico, pero...

hablaré con los amigos de Felipe,

a ver si damos con una solución y acabamos con esta farsa.

-Ahora que dices lo de los amigos,

lo siento mucho por don Ramón

con el trabajo que le costó congraciarse con Felipe.

-Razón de más para actuar con celeridad.

-Pero por otro lado, se les ve tan felices a Genoveva y Felipe...

Menudo dilema, ¿no crees?

(Teléfono)

(Teléfono)

Residencia de don Marcos Bacigalupe, dígame.

¿Don Marcos?

Sí, la señorita Anabel está en casa,

ahora mismo la llamo, aguarde.

Señorita Anabel, su padre al teléfono.

-¿Es mi padre? ¿Está bien?

-Creo que sí, está al aparato.

-Padre, ¿está usted bien?

¿Dónde se ha metido toda la noche?

-Estaba preocupada por usted,

no puede desaparecer sin dejar ninguna razón.

¿Cómo dice?

¿Qué han hecho qué?

No puede ser, padre, usted ya no es un chiquillo.

De acuerdo, nos vemos mañana.

Cuídese mucho, por favor.

Sí, yo también.

-¿Está todo bien?

¿Ha pasado algo malo?

-Ni bueno ni malo, sino todo lo contrario.

-No la comprendo.

-Se trata de una de esas cosas que solo se le ocurren a mi padre.

-Pero está bien, ¿verdad? -Sí.

No se lo va a creer cuando se lo cuente.

Pero debe prometer que guardará el secreto.

-Soy una tumba.

Anda que no habrá sitios bonitos pa ver en Barcelona.

-Eso le he preguntado a la Marcelina,

pero que con todo este jaleo,

aún no ha tenido ocasión de salir a pasear por la ciudad.

-Natural, con su tío en ese trance...

-No creas, que dice que se lo ha encontrado mejor de lo pensaba.

-¿Sí? Entonces, no se muere?

-¿Quién no se muere? -El tío Fulgencio.

Dice Marcelina que se lo ha encontrado pachucho,

pero no en las últimas, como decía en su carta.

-Eso es bueno, ¿no?

-Pues claro.

Ahora, Marcelina podrá ponerse al día con él,

que llevaban mucho sin verse.

-¿Y cómo se ha mejorado así de repente?

-Se ve que le han dado un nuevo tratamiento los médicos.

Lo han revivido como si fuera Lázaro.

-Una vez recobrado, ella ya no pinta mucho allí, ¿no?

-No sé. Conociéndola, querrá quedarse un poco más.

Mi señora no es de llegar, besar el santo y ahuecar el ala.

-Pues claro, las visitas por compromiso son cosa de señoras,

no de criadas.

-Tendré que acostumbrarme a estar solo.

-Piense en la compañía que le va a hacer a su tío.

-Claro.

Y si ese tratamiento es tan bueno, enseguida la tendrás de vuelta.

-Hablando de tratamientos,

¿no me notáis con más pelo?

-¿Y esto a que viene ahora?

-Que no salga de aquí.

Me estoy aplicando un tónico crecepelo

que dicen que hace milagros.

Un doctor me lo ha vendido por nueve pesetas.

-¿Nueve pesetas? -Sí, sí.

Es un producto muy novedoso

con resultados asombrosos.

Aún no ha llegado a las farmacias, pero pronto estará,

eso sí, a un precio mayor.

-No es por contrariar, pero...

todavía te clarea el cogote. -Qué va.

Mira, mira. -¿Podría ver ese tónico?

-A ti no te hace falta.

-Es por curiosidad.

-En el chiscón lo tengo. Espera.

¿Te parece normal el dineral que se ha gastado mi primo?

-Normal no es.

-No. Además, sigue pareciendo un pollo desplumao.

-Hombre, el cartón se le ve a la legua.

-Aquí está, aquí tiene.

Que ha costado nueve pesetas, a ver si se va a caer.

-¿Dónde lo has comprao?

-Pues estaba yo tan tomándome un café con Servando

en la pensión, cuando entró un hombre con gran labia

y una gran percha, dispuesto a cambiarnos el espíritu

y la pelambrera.

Yo estaba decaído, ya sabes, por el asunto de la Marcelina.

(VOZ RONCA) ¿Cómo se puede tener tan mala suerte?

Toda la vida trabajando pa esto.

Virgencita del Carmen, qué desgracia más grande.

Ay, Jesús, Jesús.

(INAUDIBLE)

-¿Qué haces aquí sola quejándote?

-¿Qué quieres?

¿Qué salga a la calle y me escuchen todos con esta voz?

-Vengo de hablar con los médicos que te atendieron, los de verdad,

y ninguno conoce al doctor Puerta.

-Lo mismo que te dijeron en la farmacia.

-Está claro que se trata de un timador de la peor calaña.

-(LLORA)

¿Has hablado ya con la policía? -¿Qué?

Que si has ido a hablar con la policía.

-Sí, también, pero tampoco le conocen.

Aun así, ya se han puesto tras su pista,

pero me han advertido que no va a ser fácil dar con él.

-Pues en algún sitio tendrá que estar.

-Dicen que estos estafadores son muy escurridizos

y desaparecen en cuanto han consumado unas cuantas estafas.

-Ay, qué disgusto.

¿Cómo he podido dejarme desplumar

por un aguachirri que no sirve pa na?

¡Qué desgracia más negra!

Jesús, Jesús...

-No se van a creer de lo que me acabo de enterar.

-Coge aire primero, muchacha.

-Es... sobre el doctor Puerta.

-¡A ese ni lo mientes,

que solo me ha traído desgracia! -No grites, que te vas a poner peor.

¿Peor? ¿Se puede estar peor?

-Tómate otro buchito de tisana, anda.

No quiero na, solo me quiero morir.

-¿Cómo te vas a morir ahora?

Menudo día has elegido, con un concierto que tenemos.

-¡Qué concierto ni na! -Sí.

Calla, ya. -¡Paren ya, señores!

(HABLAN ENTRE LOS DOS) -¡Que paren, por favor!

¡Que paren ya!

-Alodia...

-Lo he encontrado,

creo que he dado con el estafador.

(BOSTEZA)

a ver, tomates de Murcia,

manzanas del Bierzo y naranjas de Valencia...

Esto de aquí son...

-¿Qué? ¿Comprobando que te ha llegado el género?

-Sí, en ello estoy.

Pero tengo la cabeza en el nuevo puesto de Antoñito

y... no me centro.

-Natural.

Ser esposa de un político importante tiene que asustar.

-Estoy muy ilusionada.

Pero es que...

me da cosa tener que llevar yo sola la crianza de Monchito.

-Arrea, Lola, ¿por qué dices eso?

-Porque Antoñito será un señor muy importante y ocupado,

y no tendrá tiempo de cambiar pañales ni preparar papillas.

-Hombre, Lola, pero...

Antoñito ha demostrado tener un talante muy moderno,

y no sabes por dónde va a salir.

No te engañes, Casilda,

lo más seguro es que yo me encargue de la crianza y de la mantequería.

-Y de ser así, ¿qué? Tú puedes con eso y más.

-Tienes razón,

que pocas cosas hay que arredren a una hija de Cabrahígo.

-Pues sí.

Todo es organizarse

y para ello, lo mejor es madrugar para que te cunda el día.

-Ya. Menudo problema,

nadie se ha muerto por madrugar, que yo sepa.

-Lola, te ayudo en lo que sea menester.

Y piensa que ahora que no está la señá Carmen,

seguro que don Ramón arrima el hombro,

ahora se toma con más calma el trabajo.

-Ojalá se aplique el cuento,

que con esto de don Felipe está muy contrariado.

-Tiene que ser muy duro,

tantos esfuerzos por reconciliarse y, al final na.

-Yo solo espero que esto pase pronto

y que don Felipe recupere la chaveta.

-Ahí le has dao.

-Se merece disfrutar de esta etapa sin que nada se lo enturbie.

-Pues sí, que ha sido muy buen padre.

-Y Antoñito también lo va a ser,

ya verás cómo no te defrauda.

-Pa chasco que sí.

A partir de ahora, no quiero más cambios, Casilda,

con tener a mi familia feliz, sana y contenta,

que se quiten los cargos y los galones.

-Eso es, ¡la familia es lo más importante!

-Sí.

Y lo demás, son zarandajas que no valen pa na.

-¿Ese no es Antoñito?

-Sí que lo es. Voy a ver.

Antoñito.

Amor, ven.

¿Cómo ha ido la reunión?

-¿Pasa algo? -Bien.

No, no, está todo bien.

Voy a casa, que tengo asuntos que atender. Te veo allí.

Adiós, carió, adiós.

Entonces, ¿lo has guardado todo este tiempo?

-Claro.

Dijiste que este lazo simbolizaba nuestra historia

y que nos uniría

hasta que pudiéramos vivir libremente.

-Eso dice mucho de ti.

-Bueno, ¿has traído dibujos nuevos?

Estoy deseando verlos. -Más tarde te los enseñaré,

tenemos tiempo.

-Pues háblame de las exposiciones que has visto,

seguro que hay muchas novedades que no han llegado aquí.

-Así es, pero creo que muchas no te gustarían.

-¿Por qué dices eso? ¿Tan antigua me ves?

-No, sabes que no, pero podrían resultarte chocantes.

La libertad es tal,

que cualquier elemento artístico sirve:

arena, piedras, rostros angulares con forma de cubos,

incluso recortes de periódico.

-¿Todo eso sobre un lienzo?

-Todo, no hay límites ni reglas.

-No como aquí.

No pienses eso, Camino,

estamos juntas, eso es lo importante.

Por cierto,

¿por qué no respondiste a las últimas cartas?

Me asusté,

pensaba que me habías olvidado.

-No.

Es que... no tenía fuerzas ni para eso.

Lo siento.

-Ya, lo comprendo.

E insisto, olvidemos el pasado.

-No puedo creer que estés conmigo de nuevo.

-Ha tenido que pasar esta desgracia para acelerar mi vuelta.

Pero te prometo

que nadie más nos separará.

-¿Lo prometes de verdad? -Sobre mi vida.

(Puerta)

Me alegra que le hayan tratado bien en el balneario.

No podía haber elegido un lugar mejor para mi recuperación.

Esa era la intención.

¿Ha conseguido recordar alguna cosa más?

(EXHALA)

No.

Apenas nada.

Eso sí, siguen viniendo a mi mente imágenes sueltas e inconexas,

pero sin ningún sentido.

Cuanto lo lamento.

Puede que podamos hacer algo al respecto.

Si está en mi mano...

¿No cree que ha llegado el momento de sincerarse?

Está bien,

le diré la verdad.

No podía esperar más para verte.

Estaba deseando ponerte al día.

Las dos vamos a ser muy dichosas.

Han pasado muchas cosas que ha olvidado,

¿por dónde quiere que empiece? ¿Qué le parece por usted?

¿Por mí?

Es la primera persona que vi al despertar en el hospital.

Se ha desvivido cuidándome como...

si fuera mi hermana

y, ahora me trae aquí como,...

como si yo fuera...

...como si fuera su esposa.

Dígame,

¿quién es usted?

Soy tu esposa, Felipe,

y me llamo Genoveva Álvarez Hermoso.

¿Cómo conseguí que dejaras de ser una mujer casada

y llegaras a mis brazos? Alfredo murió.

Me quedé viuda por segunda vez. ¿Dos maridos muertos?

¿Significa eso que estoy en peligro?

¿Vecina del barrio? -Ahora, algo más.

Tu hermanastra. -¿Qué?

-Ahora somos hermanas. -¿Doña Felicia casada?

Me he enterado de que has comprao un tónico crecepelo a un vendedor.

-A un doctor reputao. ¿Uste también quiere?

-Quiero que lo localices.

Quiero informarles de las instrucciones de los doctores

respecto a Felipe.

Los médicos me han recomendado que no tratemos de forzar su memoria.

Que no le demos información que le cueste procesar.

¿A qué se refiere?

A que no le hablemos mucho del pasado.

Debemos dejar que los recuerdos vengan.

Aquí traigo la caja de frascos que me pidió.

¿Tiene el dinero?

¿Te fías de Anabel?

-No fui yo la que le dije quién eras en realidad, lo descubrió ella.

-¿Cómo? -Me preocupa Miguel.

Esa joven es hija de un indiano, mucho para él.

-¿No será él demasiado para ella?

¿Sabe Tano lo que me ha pasado?

No, reconozco que no sabía cómo decírselo.

Liberto me ha contado que Genoveva le tiene en un estado de irrealidad.

Solo le cuenta lo que a ella le interesa, le maneja a su antojo.

-Tiene que hablar con ella.

-Hablarle, ¿y de qué?

Haz el favor de obedecer al doctor y no forzar la voz,

que te tienes que recuperar.

¿Suspender la actuación?

Hay algo entre Felipe y yo que sí me interesa aclarar.

Él debe saber que yo no fui el responsable

de la muerte de doña Celia.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 1277

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Acacias 38 - Capítulo 1277

02 jul 2020

La alegría vuelve a casa de Camino cuando Maite aparece por sorpresa. Las enamoradas celebran su reencuentro. Anabel sorprende a Maite y Camino y le cuenta sobre la boda de Felicia y Marcos.
En casa de los Domínguez Jose alerta a Bellita sobre lo que ha descubierto del tónico. Bellita se altera pero Alodia parece que tiene información privilegiada sobre el doctor Puerta, quien les hace una pirula a los criados y los estafa también. Roberto y Sabina deciden hacer una “reforma” en la bodega mientras que Miguel y Antoñito profundizan en su amistad.
Velasco ataca a Genoveva y está a punto de asfixiarla pero es ella quien acaba con su vida. Junto a Laura se deshacen del cadáver del abogado y se despiden sin cariño. Felipe regresa al principal.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 1277 " ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 1277 "
Programas completos (1323)
Clips

Los últimos 3.963 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Marilu

    Hola a todas las MAESTRAS SIRUELA que critican las faltas de ortografía ajena. Considero que lo mas importante es lo que se expresa mas allá de como se escribe, y en el caso que nos compete está BIEN CLARO.- Ademas esta serie está plagada de actos deleznables. asesinatos, impunidades, engaños y toda clase de aberraciones, igualito que la vida real, LO QUE NO IMPLICA QUE DEBAMOS VERLO Y OÍRLO EN UNA SERIE ya que tenemos SUFICIENTE con la cotidianidad de nuestro mundo

    03 jul 2020
  2. MdR

    Tampoco os cebéis con Rubiela Alzate, quién esté libre de pecado que tire la primer piedra. Tampoco me parece que el resto de comentarios tengan una ortografía o una expresón escrita impecable, para ser honestos. Y seguramente el mio tampoco. @Rubiela, a mí tampoco me agrada esta trama, igual que muchas otras de esta serie tan cansina. Y, las que me gustan, siempre finalizan: el coronel Valverde y su prometida, Simón y Elvira, Telmo y Lucía, .... En general, todo lo que ha tenido que ver con el restaurante me aburre soberanamente. Desde esa parejita que fingían ser matrimonio, estos Pasamar (o cómo se llamen) y lo de ahora, que tiene una pinta de petardos.....

    03 jul 2020
  3. GDM

    Rubiela, a mí lo que me parece es que esta serie no deberían verla a ciertas edades y no por la muestra de homosexualidad sino por otros hechos como asesinatos, engaños, robos... A cambio, como ya le comentan debería practicar con las niñas la ortografía. ¡Y vida el amor en todas sus dimensiones!

    03 jul 2020
  4. Diana Guzmán

    Qué barbaridad Rubiela Alzate, hay cosas más vergonzosas que la homosexualidad, la serie toca todo tipo de temas como el odio, la venganza, el asesinato, la intriga, la mentira, entre otros ( que igual no son temas que pueda comprender bien un niño y menos si no se lo explican de forma adecuada). Sólo es una perspectiva de principios de 1900 y cómo eran vistos o tratados varias problemáticas desde su contexto histórico y social. Basta con ver las noticias y los sucesos terribles que pasan hoy en día, y eso señora de verdad que sí es vergonzoso. La serie es muy buena en todos sentidos, pero está bien que sus niñas no la vean, quizás abran la sección de comentarios y lean la cantidad de faltas de ortografía que acaba de escribir y eso sí que da vergüenza. Saludos ¿¿¿¿

    03 jul 2020
  5. Cry lara

    Rubiela Alzate: si le queda tiempo libre, ya que no vera mas la serie; por favor repase reglas de ortografía, tan importantes como los valores que dice tener.... igual y practique con las niñas. saludos. La novela me agrada. yo la seguire hasta el final, rogando no termine.....

    03 jul 2020
  6. RUBIELA ALZATE

    ES IMPOCIBLE QUE LOS ESPANOLES TENGAN POCA BERGUENZA EN PATROCINAR LAS LESVIANAS ESO ES DAR MAL EJEMPLO PARA LAS NINAS QUE VEN ESTA SERIE EN MI BARRIO TODAS NOS REUNIMOS CON NUENTRAS FAMILIAS PARA VER ESTA SERI PERO QUE TRITESA NO LA VAMOS A VER MAS NOSOTRAS SI NEMOS MUY BUENAS COSTUMBRE S Y BUENAS ENSENASAS PARA NUESTRO HIJOS QUE BERGUENSA UNA SERI QUE SE CREI QUE FUERA FAMILIAR PASARA EST TAN BERGONSOSO ESOS SON LOS EJEMPLOS DEL DIRECTOR DE ESTA SERIE TANATOS ANOS PARA EST O NO TIENE IMAGUINACION DE RESPETO ASIA SU FAMILIA PARECE QUE QUE EL NO TIEN FAMILIA

    02 jul 2020