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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1209 - ver ahora
Transcripción completa

¿Por qué guardas silencio?

"¿Qué tienes en mente?".

-Hay una idea que me ronda la cabeza,...

pero me temo que no sería una buena solución.

-¿De qué se trata?

¿Ha pasado algo más? -No, no, no.

No ha pasado ninguna otra desgracia.

-Dime lo que sea, Maite,

estoy dispuesta a lo que sea para sacarte de aquí.

-Te veo capaz de serrar los barrotes para sacarme de aquí.

-Eso no lo dudes.

Se me abren las carnes cuando pienso que estás a merced de esas presas,

no puedo consentir que sigas sufriendo sus malos tratos.

-Sus golpes no me hacen duelen, Camino,...

es la falta de libertad.

-Haría lo que sea por sacarte de aquí.

-¿Aunque eso te hiciera daño?

-Nada puede ser más terrible que verte de esta guisa.

Nada me va a asustar ya.

Estoy dispuesta a confesar mis sentimientos,

a decir que fui yo la que empezó. Me cambiaría por ti ahora mismo.

-No, no, no,...

jamás permitiría tal cosa, ¿me oyes?

-Te amo, Maite, te amo con todo mi ser.

Por favor, dime qué estás pensando.

-Esto acabaría con nuestro amor.

-Nada puede ser peor que esto.

-Lo siento, Camino.

Cuánto te estoy haciendo sufrir.

-No.

No, Maite, tú no me haces sufrir,

me has hecho la mujer más feliz del mundo.

Lo que está ocurriendo no es culpa de ninguna.

-Mi niña...

Nada de esto habría ocurrido si no me hubieras conocido.

-Y mi existencia hubiera estado gris y vacía.

Desde la primera que te vive, iluminaste mi vida.

Por favor, dime qué estás pensando.

-¿Y si eso acabara con nuestro amor?

-Eso es imposible,

nada puede romper lo que sentimos la una por la otra.

Yo solo preciso seguir amándote.

-Tienes razón,...

el amor está por encima de todo.

Olvida lo que te he dicho, ¿de acuerdo?

Era una estupidez.

-Claro.

Saldremos con bien de este brete...

y pasaremos juntas el resto de nuestras vidas.

-Sí.

Estoy segura de que así será.

El amor vencerá al final.

(Ruido de llaves)

(Sintonía de "Acacias 38")

(RIENDO) Madre mía.

No te consiento que te pitorrees de mí.

Me estás decepcionando, la situación es muy grave.

Perdóneme, madre,

siento reaccionar así, pero lo que me cuenta no tiene pies ni cabeza.

Comprendo que te cueste creer lo que te digo,

tu padre siempre ha sido un galán.

No hay más que ver cómo le miran las señoras cuando pasea.

En sus años mozos rompió muchos corazones.

¿De verdad cree que ha cambiado tanto?

Así es,

lo que he visto no deja lugar a duda,

a tu padre le gustan los hombres.

(RÍE)

¿A ti qué tripa se te ha roto?

¿Cómo te puedes tomar así la mayor desgracia

que le ha sucedido a esta familia?

Porque no me creo ni una palabra de lo que dice.

Eso es imposible.

Todo puede pasar en estos tiempos tan locos que nos ha tocado vivir.

Tú fíate, no sea que te lleves la misma sorpresa que yo.

¿Está sospechando de Emilio?

No me vas negar que cierta pinta de... ya sabes, sí que tiene.

¿Mi Emilio?

Ni pizca, si no dejo de pararle los pies pa que se comporte.

Pues tú estate muy atenta,

que mira lo que he tardado en descubrirlo,...

y una vez que lo sabes, no es plato de buen gusto.

Madre, no se desasosiegue, encontraremos una fácil solución.

Ea. ¿Qué, pedir la anulación matrimonial?

No, hablar con padre y aclararlo todo.

Como quieras, hija.

Pero poca solución le veo yo a esto.

(SUSPIRA)

(Motor de coche)

No, no tengo fuerzas para volver a enfrentarme a ella.

-¿Qué te ocurre, muchacha?

No he visto una cara más larga en mi vida.

-No me ocurre nada, no se apure.

-No se te da bien la mentira,

se te ve que has llorado como una magdalena.

-Pues sí, me encuentro muy decaída.

-Tienes que hacer un poder y animarte.

-No puedo,

ya no me quedan fuerzas para seguir discutiendo con mi madre.

-Deberías de tratar reconciliarte con ella,

no podéis seguir a la gresca.

-Eso va a ser complicado.

-Espera, que me barrunto que te ocurre algo más.

¿No es cierto?

-Lo cierto es que sí.

He estado en la cárcel visitando a Maite... y vengo descompuesta.

-¿Tan mal la has encontrado?

-No se imagina.

Las presas con las que comparte celda se han enterado

del motivo por el cual está allí y se han cebado con ella.

-¿Le han pegado? -Sí, con toda la saña del mundo.

-¿Y los vigilantes? ¿No han hecho nada por impedirlo?

-A ellos les da igual,

lo que pase de celda para dentro no les importa.

Si se encuentran a una presa muerta a manos de otras compañeras,

es un problema menos.

-Es terrible que no cumplan con sus obligaciones.

-Maite ha tratado de ocultar sus heridas, pero el daño fue enorme,

sobre todo en el ánimo, está hundida.

-¿No podemos hacer algo para ayudarla?

-Su tío Armando se ha encargado de que la cambien de celda.

-Me da que eso es pan para hoy y hambre para mañana.

-Eso me temo yo también,

antes o después se encontrará con ellas

y le tendrán más inquina... si cabe.

-¡Qué situación tan amarga!

Es injusto lo que le está ocurriendo.

-Esto es solo el principio,

si el juez la declara culpable,

puede que la cambien a un presidio que sea peor.

No podemos dejar que Maite acabe en ese hoyo.

Todo esto es una sucia patraña,

un montaje orquestado por alguien que quiere su mal.

-Sosiégate, si tienes razón y Maite es inocente,

saldrá de prisión, ya verás.

-No lo creo, Cesáreo.

Todo esto ha sido montado por alguien que no es tonto,

lo ha hecho bien, está muy bien orquestado.

-Has de confiar en la justicia, a la postre

saldrá la verdad y pagaran los que la acusan falsamente.

-Ojalá fuera así, pero me cuesta creerlo.

-"Acabamos de regresar con él".

Pero siéntense.

-¿No le han dejado en el hospital?

-No, Fabiana, dicen que poco se puede hacer por él.

Los médicos vendrán aquí a visitarle.

-Vaya, entonces, eso es que la cosa es grave.

-El pequeño se puso muy malito hace unas horas,

llamamos al hospital y nos dijeron que lo mejor era que lo llevásemos.

Allí nos han dicho que tiene una pulmonía.

-Pobre muchacho, no creo que a su edad lo resista,

hay muchos recién nacidos que se malogran por mucho menos.

-¿Y Lolita como está?

-¿Cómo va a estar? Desesperada.

Los he dejado a los dos en la alcoba.

-¿Lo saben ya Antoñito y don Ramón? -Esa es otra.

No podemos localizarles, Fabiana.

-En esas tierras de la mano de Dios no habrá ni teléfono.

-Teléfono tienen,

pero un rayo ha cortado las líneas

y no se sabe cuándo las van a recuperar.

-Lo que digo yo, que son tierras casi de salvajes,

solo hay que ver las costumbres que gastan.

-¿Qué piensan hacer?

Ellos deben de enterarse y regresar a escape.

-Mañana intentaré poner un telegrama.

A ver si hay suerte y esas líneas todavía funcionan

y les podemos localizar.

-Si no tiene éxito, me avisa,

que yo voy voluntario a darles a ellos el aviso.

-No creo que sea buena idea,

al final, solo conseguiría cruzarse con ellos dos.

-Bueno, ahora lo más importante es ocuparse del niño

y que salga con bien de esta. -Del niño y de la madre.

Lolita está con el alma en vilo,

a punto de que le de un síncope.

-Mujer, tampoco hay que ponerse en lo peor.

Lolita es fuerte como una mula.

-Sí, pero ahora es madre, y cuando se tiene un hijo,

a veces, esa fortaleza mengua.

-Carmen,

cuente con nosotros en todo lo que sea menester,

que ya sabe que pa eso estamos. -Y si precisa cualquier cosa,

yo se la traigo en un tris.

Yo le voy a rezar una novena a la virgen de los Milagros

para que proteja al niño.

-Son ustedes dos muy buenos.

Voy a ver a Lolita y al niño.

Aquí le traigo su café, ¿se lo sirvo?

Sí. Si no quieres llevártelo,

espero que lo hayas preparado bien cargado.

Un poco más fuerte y sería alquitrán.

¿Le ha ocurrido algo al señor?

¿A qué te refieres? No entiendo la pregunta.

Es que me he quedado un poco intranquila.

¿Se puede saber por qué?

Cuando he hecho la cama he podido apreciar

que su esposo no ha dormido en la casa,

y tal vez se sintió indispuesto y tuvo que buscar un médico.

En primer lugar, mi esposo está perfectamente,

y en segundo, no es asunto tuyo.

Tendrás que ser mucho más discreta si quieres seguir en esta casa.

¿Está claro?

(ASIENTE)

Que esto te quede bien claro,

no te voy a consentir que metas la nariz donde no debes.

Le juro que esa no era mi intención.

Has de saber que te exijo total discreción y fidelidad,

si no puedes garantízamelas, es mejor que te marches.

La señora puede confiar en mí, se lo aseguro.

Eso busco,

ya tengo demasiados enemigos fuera de esta casa

como tenerlos dentro.

Métete esto en la cabeza,

tu labor es ver, oír y callar.

Sé muy bien cuál es mi sitio. Bien.

Entonces ya sabrás que no puedes comentar con tus compañeras

nada de lo que pase en esta casa.

Perfectamente.

No diré nada a nadie de lo que pueda ver aquí,

puede quedarse tranquila.

Retira el desayuno, se me ha quitado el apetito.

¿Adónde vas tan cargada?

A llevarle estos periódicos viejos a Alodia

pa limpiar los cristales.

Una que es generosa y busca de ayudar a las demás,

no como otras.

-Pues qué bien. Trae, que se los dejo en su cuarto.

-No estoy segura de que terminen en sus manos,

que seguro que te los guardas pa cuando los precises.

¿Entoavía estás molesta conmigo por el asunto de los bombones?

-Pa no estarlo,

vergüenza me daría a mí ser tan agarrá ¡y tan rancia!

-¿Rancia, yo? Si soy la que más ayuda de este altillo.

De no ser por mí, esto no estaría tan apañao.

-Ni por las flores que servidora regala pa engalanar el altillo.

Y a ti los bombones te han salío de balde, ¡tía tacaña!

-No me faltes, que te arreo. -¿Tú y cuantas más?

Seguro que ladras por las noches pa ahorrarte el perro, pisacharcos.

-Mira quién habla, que no prestas un martillo por si se te gasta.

Eres una mangas de humo.

-¡Te voy a amargar los chocolates!

-Marcelina, te lo has buscao. -¡Ven p'acá!

(GRITAN)

-¡Eh, quietas parás, hombre!

¿A qué viene esta pelea? ¿Habéis perdido el oremus?

¿Cómo habéis llegado a las manos siendo casi familia?

-¡Ha sido ella, Fabiana, que ha entrado al altillo provocándome!

-Serás chivata.

Si te comportaras como debes, no pasaría lo que pasa.

-¿Y qué es lo que os pasa?

-La Casilda, que es de la cofradía del puño cerrao.

-¿Quieres ver mi puño de cerca? Porque te...

-Ya, ya, ya.

-¿Usted se cree que le han regalo unos bombones la mar de ricos

y se está buscando las mañas pa comérselos ella sola?

-Como que son míos, puedo hacer con ellos lo que me plazca.

-En el altillo,

to es de tos, y lo demás son codicias y egoísmos.

-Fabiana,

es que son mu pocos y muy chiquititos,

a penas dan pa una.

-Y esa una tienes que ser tú.

-Pos claro, me los han traído pa mí.

Y si no te gusta, vete a freír espárragos

y te incluyes en el racimo.

-¡Pues mira, no me sale de las pestañas!

-¡Ya está bien he dicho!

¡Dejad de comportaros como niñas!

Están pasando cosas de mucha enjundia

y vosotras aquí discutiendo por unos dulces.

-¿Cómo que están pasando cosas, qué ha pasao, Fabiana?

-Muchas gracias, Marcelina, me has traído los periódicos.

Eres un solo, hija.

Espera, Elodia, espera, esto también te interesa a ti.

Tenéis que saber que Moncho, el hijo de Lolita,

está en su casa mu malito.

-¿Y qué hacemos?

-Tenemos que organizarnos para atender la casa y la mantequería.

Que se note que las del altillo somos una piña.

¿Os ha quedao claro?

¿A todas? -Sí, sí.

-Ea.

Hombre.

Está bien, gracias.

No se desasosiegue,

verá como encontramos una fácil solución.

Ea. ¿Qué, pedir la anulación matrimonial?

No, hablar con padre y aclararlo todo.

-Vamos a tomar el aperitivo

a un sitio que conozco que te va a encantar.

Unos chorizos...

Una maravilla.

Y luego dice mi hija que son figuraciones mías.

Que José se ha cambiado de acera es tan seguro

como que me llamo Bella del campo.

¿Está seguro?

Perdería toda su inversión.

Lo sé, pero me parece buena idea seguir con el negocio,

lo mejor es romper el contrato de alquiler.

No sé qué decirle, tendría que estudiar bien lo que firmaron,

ver qué clausulas de rescisión pusieron,

y ver qué interés tienen en seguir alquilándoselo.

En fin, un montón de trabajo bastante tedioso.

Me sorprende verle tan apático. ¿Qué tiene?

(EXHALA) Mucha tristeza, amigo.

Mucha tristeza.

Está recién casado, ¿cómo puede hablar así?

Debería ser el hombre más feliz del mundo ahora que voy ser padre,

pero no es así.

Muy terrible tiene que ser para que esté en este estado de postración.

Lo es,... créame que lo es.

Verá...

He sabido algo que no puedo quitarme de la cabeza.

Cuénteme, estamos en confianza.

Genoveva encargo a Andrade

que trajera a un expresidiario de Brasil,

Israel Becerra,... el hermano gemelo de Santiago.

El hombre que pensábamos que era Santiago,

en realidad era un impostor. ¿Cómo?

Eso es terrible. ¿Por qué hizo Genoveva tal cosa?

Muy fácil, para impedir mi boda con Marcia.

No sé,...

me cuesta creer que Genoveva haya actuado de forma tan perversa.

Me gustaría volver atrás en el tiempo

y regresar al momento en el que se malogró mi enlace con Marcia.

Me temo que eso es imposible.

Amigo, ¿se da cuenta de que si todo esto es cierto,

estaré cometiendo el mayor error de mi vida

si sigo con ella? Sí, puede ser.

pero le pido que tenga cautela.

Lo primero que tiene que hacer es asegurarse de que eso es cierto.

Mire,...

Méndez ha sabido todo esto al interrogar a un esbirro de Andrade.

¿Cree que miente?

No, de ninguna manera,

pero esta información viene del entorno Andrade,

haría cualquier cosa para perjudicarle.

No sé, no sé, es todo demasiado retorcido.

Yo no lo creo.

Su único anhelo era vengarse de usted.

-Con su permiso, señor.

Venía a darle aviso de que la señora no se encuentra muy católica.

¿Le ha mandado ella? No, señor.

Pero he pensado que debería saberlo.

Has hecho bien en venir. Avísame si necesita algo o empeora.

-Tal vez debería ir a verla. No.

No me siento con ánimos.

Además, sé que discutiríamos,

y no sé a dónde llevaría eso.

En ese caso, será mejor que lo deje pasar.

En cuanto pueda, me ocuparé de su contrato.

No se preocupe, no corre prisa,

y usted tiene asuntos más importantes que atender.

Con Dios. Con Dios.

Pensar no me sirve de nada.

Tengo que hacer algo.

Buenas, Camino. -Buenas.

-He venido a hablar con usted. -Sentémonos entonces.

-Ayer fui a ver a la lavandera.

-¿Consiguió algo de ella?

-En un principio, la mujer se mostró esquiva y escurridiza.

Yo insistí y traté de ponerla contra las cuerdas,

pero cuando se vio acorralada,

llamó a su marido para que la defendiera y me pusiera en la calle.

-No le causaría ningún daño, ¿no?

-La verdad es que sí pudo hacerlo,

el hombre venía con malas intenciones y con una escopeta.

-Siento mucho haberle llevado a enfrentarse con semejante animal.

-No se apure, Camino, ¿acaso no estoy aquí y de una pieza?

-¿Qué sucedió entonces?

-Tras calmarle un poco, me lleve al buen señor a una taberna,

nada facilita más el diálogo que una frasca de vino.

-No sabía yo que tuviera usted tanto mundo.

-Estoy seguro de que la sorprendería en más cosas.

En la taberna,

y después de unos chatos, negocié con el tipo,

con unos duros se puede comprar la voluntad de un sujeto como ese.

-¿Y consiguió algo de interés?

-En primer lugar, traté de sonsacarle quién estaba detrás

de la primera oferta.

-¿Le dio un nombre? -No.

Me aseguró que todo se hizo a través de un intermediario

y que nunca conoció a la persona que realizó el encargo.

-Qué lástima no tener esa evidencia.

-Pero...

sí me dio la cantidad que recibió su mujer por la falsa acusación.

-Qué gente tan ruin hay en este mundo,

capaz de llevar a la perdición a una persona por unas pesetas.

-Saber esa cantidad me facilitó el negocio,

solo tuve que ofrecerle el doble para que retirase la denuncia,

y no tardó mucho tiempo en aceptar.

-¿Cree usted que cumplirá lo prometido?

-Eso espero.

Si no, volvería a pedirle explicaciones

y esta vez, sería yo el que llevase la escopeta.

-Eso tiene que significar la libertad de Maite.

-Es muy posible.

No tienen razón para mantenerla presa

si quita la denuncia, aunque todo dependerá del juez.

-Es usted un hombre maravilloso, Ildefonso.

Carmen.

Me he enterado de la enfermedad de su nieto.

Lo siento muchísimo.

-Te lo agradezco,

estamos muy preocupados por el pequeño.

Quiero dejar todo en orden aquí para regresar con Lolita.

-Claro. Es de suponer que estará muy afectada, ¿no?

-No se separa ni un segundo de la vera de su hijo.

Puede que no tenga ocasión de estar con él mucho más tiempo.

-Carmen, si puedo ayudar, si necesitan algo,

no dude ni un segundo en pedírmelo.

-Muchas gracias, Marcia.

Sé que lo dices de corazón.

Fabiana también me ha dicho que está dispuesta a lo que sea,

y Casilda y también Marcelina.

-Eso es lo que más me gusta de este barrio,

que todos están dispuestos a arrimar el hombro si es preciso.

-Hasta Alodia, que acaba de llegar, se ha ofrecido.

Casilda dice que podemos contar con Agustina

aunque esté un poco rara.

-Lo importante es que Moncho salga adelante.

-Todas rezamos por eso.

¿Y tú qué?

He oído que Santiago se ha ido del barrio.

-Sí, a estas alturas ya debe de estar camino de Cuba.

-Se ha marchado sin decir ni mu.

-Sí, se ha ido huyendo como si fuera un delincuente.

Tal vez nunca dejó de serlo.

-No le guardas mucho cariño a tu esposo.

-Carmen,...

ese hombre no era mi marido.

-Marcia, ¿qué estás diciendo, mujer?

-Ese hombre se hizo pasar por Santiago,

cuando en realidad, era su hermano gemelo.

-¡No puedo creer lo que me estás contando!

-Pues es así.

Alguien lo trajo desde Brasil para que se hiciera pasar por mi marido,

al que yo creía muerto, y así, interrumpir mi boda con Felipe.

-¿Quién pudo hacer algo tan terrible?

-La respuesta es sencilla,

la única persona que anhelaba ocupar mi lugar

en la iglesia junto a Felipe.

-¿Genoveva?

-Sí.

-¿Y qué vas a hacer tú sola en España?

-Quedarme en Acacias

y conseguir que la verdad salga a la luz,

y más pronto que tarde.

-Buenas.

-A las buenas.

¿Carmen, cómo sigue su nieto?

-No voy a mentirte, Casilda,

el pequeño está muy mal.

-Dios mío.

Dele mucho cariño de mi parte a Lolita.

En cuanto termine mi faena pasaré a visitarla.

-Se lo diré de tu parte.

-Ya sabe que me tiene pa lo que sea menester.

(Suena el teléfono)

-Ya lo cojo yo.

¿Sueño de Cabrahígo?

No tengo nada más que decirte.

Adiós.

¿Le parece bien a la señora que prepare ya la mesa?

No, no tengo apetito.

No ha desayunado nada, señora, haga un poder y coma un poco.

No puede estar así tanto tiempo, va a caer enferma.

Estoy con nauseas desde esta mañana.

¿Le preparo una manzanilla? ¿No le apetece algo caliente?

No seas pesada,

no voy a tomar nada hasta que se me asiente el estómago.

Cómo diga la señora, pero...

No quiero oír ni una palabra más.

Voy a meterme en la cama a descansar lo que queda de día.

Estaré en la casa si precisa algo. No.

Por hoy, tu jornada ha terminado.

No quiero escucharte por aquí incordiando.

Puedes retirarte,

no necesitaré tus servicios hasta mañana.

Pero... ¿cómo la voy a dejar sola en este estado?

Eso es lo que necesito para recuperarme,

un día tranquila y en paz. Señora,

perdone que insista, pero ¿y si se pone peor?

¡Qué cansina eres!

Para eso hay un timbre en el altillo,

si preciso ayuda, te llamo y punto redondo.

Pero me sabe mal dejarla sola.

Puedo quedarme en la cocina sin hacer ruido.

Laura, ¿qué hemos hablado esta mañana?

Si quieres seguir sirviendo aquí,

haz lo que te pidamos sin rechistar,

no quiero más replicas.

Espera un momento.

Si no te llamo, no entres en esta casa bajo ningún concepto,

necesito silencio absoluto hasta mañana.

(Se cierra la puerta)

Ven, Servando.

-¿Qué pasa?

Ya. No me gusta ver así a Agustina,

parece un alma en pena.

-Sí, está to el tiempo con la mirada perdida y la cabeza en las nubes.

-Le hablas y no responde,

es como si con sus pensamientos tuviera bastante.

-To lo que hace parece mu misterioso,

pa mí que le ha pasao algo y no le quiere decir na a naide.

-¿Por qué no le preguntamos qué le ocurre?, así salimos de dudas.

-Digo yo que si quisiera contarnos algo ya lo habría hecho,

confianza con nosotros no le falta.

-Lo mismo necesita un empujoncito.

Se lo voy a preguntar y salimos de dudas.

-Déjela, a ver si se va a molestar.

-A ver, en qué quedamos, ¿tenemos confianza o no tenemos confianza?

-No puedo hablar con usted, a la postre hace lo que le da la gana.

-Bueno, me voy a acercar, le pregunto,

y lo mismo cuenta algo.

-Por ahí viene Lolita, vamos a preguntarle por su hijo.

Lolita, hija,

¿cómo está tu niño?

-Mal, Fabiana, mal, que no mejora.

-Si quieres me acerco al médico.

-No hace falta, le acaba de visitar uno y no se ha ido mu contento.

Voy al boticario a por unos preparados que me han recetado.

-¿Quieres que vayamos nosotros? -Prefiero ir yo,

que así les meto prisas.

-No te preocupes, mujer, lo mismo...

se le ha irritado la garganta de tanto llorar.

-Ojalá fuera eso.

Que mi niño no está bien, nos han dado mu pocas esperanzas.

-Maldita sea esta suerte negra.

-Parece que nos ha mirado un tuerto.

-Sí, no es muy buena suerte, no,

y encima, no están mi marido ni mi suegro pa pasar este trance.

-¿No habéis podido contactar con ellos todavía?

-Eso es imposible, Fabiana.

Maldita la hora que les mandé a por el agua del manantial.

To es mi culpa. -No te flageles,

que no podías saber que el niño se te iba a poner malo.

-Si quieres, hasta que llegan,

puedo hacerme cargo de la casa, ser el páter familia.

-Nada, Servando, no se preocupe,

si yo puedo con eso y con todo lo que me echen.

-Sin duda, eres mu fuerte,

pero si lo necesitas, aquí estamos nosotros.

-Desde luego, una prueba muy dura te han puesto.

-Pobrecilla mía,

tienes que estar al límite de tus fuerzas ya.

-Apenas me tengo en pie,

pero no me voy a rendir,

que la vida de mi hijo está en juego.

-Anda, vamos a casa del boticario, que será bueno que te dé el fresco.

Mientras tanto, rezamos unos avemarías a la Virgen

pa que nos cure al niño.

-Pues vaya, cómo está el patio.

¿Sabes que mi madre piensa que a mi padre le gustan los hombres?

No sé si es para morirse de la risa o pa echarse a llorar.

Yo creo que más bien para lo segundo.

Esas tonterías pueden acabar de cualquier manera.

Es un disparate, no tiene razón alguna.

Ya, pero ella se piensa que es una verdad como un templo

y, cualquiera sabe lo que puede hacer tu madre

No creo que haga nada, es todo un sinsentido.

A ti también te metió en el saco.

Mira, eso sí que me molesta,

que yo soy más hombre que Viriato y el Cid Campeador juntos.

Descuida, yo no tengo duda alguna.

Además, después de la boda tendrás tiempo de sobra para demostrarlo.

Aunque todavía nos queda mucho que hacer para ese día,

hay muchos cabos sueltos que resolver y te veo muy distraído.

¿Qué me decías?

Pues eso, que no me prestas atención,

que no me escuchas.

Es posible que se me haya ido el santo al cielo por un momento.

No, un momento no, llevas sieso todo el día.

¿Qué te ocurre, es por tu familia?

No, Cinta, en mi familia están las cosas más tranquilas

que una balsa de aceite.

No te creo.

Para mí que a tu familia no le convence nuestro compromiso.

Anda, no digas enormidades.

Dime la verdad.

¿Está tu madre en contra de nuestro compromiso?

Claro que no, mi hermana y mi madre están encantadas contigo.

Pues no lo entiendo.

¿Qué te ocurre?

Es un asunto entre mi hermana y mi madre,

pero a ti no te atañe, así que, déjalo estar.

Todo lo que a ti te pase me importa.

Lo sé, y yo te lo agradezco,

pero cuanto menos sepas de este tema, mejor.

Está bien, como tú quieras.

Pero me quedaría más tranquila si me lo contaras.

Y te lo contaré... cuando llegue el momento.

De acuerdo.

Me voy.

Tengo que ir a hacer unos recados.

Hasta luego, doña Felicia. -Con Dios.

Estaba deseando que se fuera Cinta para contarte lo que he visto.

-Si no es algo bueno, no me lo cuente.

-Lo es. He visto como Camino le daba un abrazo a Ildefonso.

Es solo un abrazo, pero es una demostración de afecto, ¿no crees?

-Madre, no eche las campanas al vuelo,

un simple abrazo no cambia nada en una situación tan compleja.

Es un gesto sin importancia. -No me amargues el momento.

-No trato de quitarle la ilusión, pero...

-Pero nada,

si llego a saber que te lo tomas así, ni te lo cuento, de verdad.

¡Vaya par de hijos!

Ponte a preparar las mesas.

Fabiana, ya me he enterado de lo del niño de Lolita.

Me he encontrado a Casilda llorando en la cocina.

-Pues sí, señora, nos tiene a todas muy tristes.

-Pero... ¿tan mal pinta la cosa?

-Me temo que sí.

-Pobre familia, tienen que estar destrozados.

-Don Ramón y Antoñito no,

están en Cabrahígo y no se han enterao de na.

Al parecer, andan perdidos por esos montes de Dios.

-¿Qué hacen allí?

-Han ido a buscar agua a un manantial para bautizar al niño,

según dicen, es agua milagrosa.

-¡Menuda locura!

En ese pueblo no tienen ni una tradición buena.

-No sé, señora.

No sé si son buenas o malas, pero raras, a cual más que otra.

-Por favor, Fabiana,

si ves a Lolita, dile que Liberto está a su disposición

tanto para hablar con los médicos,

ocuparse de la casa, del negocio, lo que sea menester,

solo tiene que pedírnoslo.

-Pierda cuidao, señora,

que ya nos hemos organizao para que Carmen y Lolita

solo tengan que preocuparse del rorro.

-Estamos aviados.

Casilda también me ha dicho que Genoveva está indispuesta.

Hasta le ha dado el día libre a la criada para poder reposar tranquila.

-Pobre señora,

esperemos que lo suyo no sea tan gordo como lo del pequeño Moncho.

-Ojalá.

Aunque no tengo muchas ganas, me pasaré a verla,

pero una señora como ella no puede quedar desatendida.

Lo que veníamos hablando, hay que ayudar a los vecinos.

Bueno, con Dios, Fabiana. -Con Dios.

A esta sí que va a verla,

pero pa ayudar a Lolita, como ha sido criada, me manda al marido.

Que tenga un buen día, caballero.

Buenas.

¿Qué se le ofrece, don Felipe?

Hoy les ha dao a tos los señores por entrar en esta casa.

¿Está aquí Marcia?

No, estará en la mantequería o en el altillo,

que es allí donde duerme.

No, he estado allí y no la he encontrado.

Pues no sé darle razón de esa muchacha.

Habrá ido a otro barrio a hacer un recado.

Necesito que le dé esta nota,

es importante que hablemos.

Lo siento. Con todos mis respetos,

pero no me gusta hacer de alcahueta para un hombre casado.

Fabiana,...

he sabido algo muy importante que puede cambiar las cosas,

el hombre que se presento como Santiago Becerra,

es un impostor, por eso quiero hablar con ella.

¿Cómo dice?

Deme.

Deme la tarjeta, que se la doy en cuanto vea a Marcia.

Gracias. Con Dios.

Otra vez la puerta.

Hoy no hay manera, hoy no hay manera.

Menos mal que ha llegado.

¿Qué ocurre?

¿Ha pasado alguna desgracia en el barrio?

En el barrio no lo sé, pero en casa parece que sí.

Cuando he llegado, Alodia me ha dicho

que madre se ha pasado toda la mañana encerrada en su cuarto.

¿Está indispuesta?

Está llorando a moco tendido.

¿Y eso por qué? ¿Qué es lo que tiene?

Mejor será que se siente, no quiero que se caiga cuando se lo cuente.

¿Tan grave es?

Más que grave, diría que chocante.

Madre se piensa que usted tiene un lío con Julio.

¿Un lío? ¿De qué tipo?

Padre, un lío, un romance, un affaire,

que comparten lecho... y esas cosas.

(RÍE)

¡Pero qué disparate!

Anda, anda, ¿cómo va a pensar

semejante despropósito?

Que sí.

Dice que tiene evidencias que le han llevado a esa conclusión.

Yo al principio me lo tomé a guasa,

pero la cosa va cogiendo peso.

Estoy muy preocupada por usted, y sobre todo por ella.

Yo también me lo tomaría a risa, si no fuera porque me estás diciendo

que tu madre está disgustá por esta causa.

No sabe hasta qué punto, está completamente desolada.

Cree que su matrimonio ha llegado a su fin,

me ha dicho que piensa ingresar en un convento.

¿En un convento?

Sí que es grave la cosa, sí.

En un convento, con lo que le gusta la jarana.

Tiene que arreglar esto, y lo más rápido posible.

No se me ocurre cómo.

Pues es tan sencillo como decirle quién es Julio

y la relación que les une, Esto va a terminar muy mal.

Ya. ¿Y no será peor el remedio que la enfermedad?

La situación es desesperada,

tiene que resolver esto antes de que pase algo irreparable.

Bueno, está bien.

No queda otra que lidiar este morlaco.

No use esos términos para hablar de mi madre.

Lo sé.

No es por eso, es porque tengo la misma sensación de vacío

en el estómago que tenía cuando iba a salir al ruedo,

pero ya lo sé, no me queda otra.

Voy a contárselo to.

(RESOPLA)

Maribelli, ven un momento, por favor.

Siéntate, que voy a darte una explicación.

-Una explicación no, muchas.

¿Cómo eres capaz de refocilarte con un muchacho a hacerlo conmigo?

-¿Te quieres sentar y escuchar?

Esta ronda no sirve para nada.

¿Y esa mujer? Qué sitio más raro para dar un paseo.

¿Y ese porte, esos andares?

¿Genoveva? ¿Qué hará vestida de esta guisa?

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Acacias 38 - Capítulo 1209

26 feb 2020

Felipe le desvela a Liberto que Méndez le ha informado de que Genoveva trajo a Santiago y para qué.

Maite no llega a proponerle a Camino que cumpla el chantaje de Felicia. Camino regresa de la cárcel, abatida por la situación de Maite: Cesáreo la consuela. ldefonso llega con buenas noticias: ha negociado con la lavandera para que retiren la denuncia.

La preocupación en el barrio está latente cuando Carmen informa a los conocidos de que el bebé está muy mal y los Palacios desaparecidos.

Bellita decide aclarar las cosas con su marido. Pero ve a Jose besar a Julio en la mejilla. Jose se dispone a contarle la verdad a Bellita sobre Julio por petición de Cinta.

Cesáreo se cruza con una dama con la cara cubierta que cree reconocer: Genoveva.

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  1. Santi

    Ya echaba de menos los asesinatos, hacía mucho ya (38 capitulos) - Al fín nos libramos de Marcia, personaje deprimente a más no poder - Ahora Felipe se enamorará de Laura, su nueva criada, llegada para vengarse de Genoveva y quien sabe si para ocupar su puesto de "mala" de la serie - Me parece que a Monchito le quedan pocos telediarios, Acacias no es una serie donde los niños tengan gran cabida. El de Genoveva tampoco nacerá o nacerá en la cárcel... en cualquier caso no será un personaje del culebrón.

    28 feb 2020
  2. Dolores

    Pues a mí Liberto me encanta, siempre está escuchando y dando buenos consejos. Cuando uno tiene problemas siempre está bien que alguien te escuche, se implique y te dé consejos. Tanto con lo de Maite como con lo de Felipe y tambien me gusta cuando le para los pies a su esposa con estilo discreto. Me cae muy bien.

    27 feb 2020
  3. Dolores

    Cesareo, el sereno, quiere mucho a Camino porque cuando llegaron a Acacias ella y su madre y su hermano, traían un montón de problemas por cosas que les habían pasado en su pueblo de origen y la chica estaba traumatizada y no hablaba. Esto despertaba la intriga y el cariño hacia ella entre los vecinos y por aquellos días andaba un ladrón que atacaba por las calles por la noche y Camino salva al sereno dando un grito de aviso. Por eso se quieren mucho.

    27 feb 2020
  4. Anani

    Yo creo que quien está escribiendo esta historia, ha olvidado algunos detalles. Como lo de Liberto con Genoveva, La carta de Ursula a Marcia sobre el hijo del supuesto Santiago. Por otro lado el sereno, qué le importa lo que hace Camino??? quien es él para decirle nada a ella.

    27 feb 2020
  5. Emilio

    Ultimamente no me gusta nada el personaje de Liberto, se está entrometiendo demasiado en las vidas ajenas; el colmo ha sido escuchar cómo le decía a Felipe: "No sé, la verdad me cuesta mucho creer que Genoveva haya actuado de una forma tan perversa", ¡pero vamos a ver!! ¿te has olvidado de lo que te hizo a ti? ... "toda ésta información es del entorno Andrade, haría cualquier cosa para perjudicarle". Sólo espero que Felipe no siga contándole más, que no le haga caso y que siga su intuición, porque ya son dos personas las que le han dicho lo mismo: Marcia y el comisario Méndez. Liberto últimamente no da una, los guionistas han estropeado totalmente a este personaje, es como si no supieran qué hacer con él.

    27 feb 2020
  6. Norma

    Ya es hora de que Descubran a Genoveva, también se han olvidado de que mató a su amiga Marlene y la metió en un baúl, no se volvió a saber nada al respecto. Espero que Cesáreo llegue a tiempo antes que Genoveva mate a Marcia porque va con toda la actitud para hacerlo. No entiendo como los productores piensan que Marcia es tan tonta de reunirse con Genoveva en un paraje alejado y que Marcia acepte ir, hay cosas muy ilógicas.

    26 feb 2020
  7. Saro

    Desde mi punto de vista Felipe sigue cometiendo el error de contarle sus problemas a Liberto, ya que parece que éste se ha olvidado de lo que Genoveva le hizo a él; además siempre trató de "empujar" a Felipe a que se casara con ella pero, lo más increíble es que hoy le haya dicho: ¿cómo ha podido Genoveva hacer algo así?. Me gustaría que Felipe volviera a ser el hombre de fuertes convicciones, enérgico y ecuánime que era antes. Esta nueva Marcia me encanta, espabilada, contando lo que le han hecho. La familia Dominguez ...ese Jose teniendo que "lidiar" con Bellita ese "morlaco" como dice él, esperemos que no vaya a tener que salir "a hombros" digo, por la puerta. Maitino sigue teniéndolo complicado, esperemos que la intervención de Ildefonso de resultado.

    26 feb 2020