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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1167 - ver ahora
Transcripción completa

Ser burlada por César Andrade y ese falso Santiago

debe ser humillante.

Fuera de aquí, o solo Dios sabe cómo acabará esto.

Tu madre ha estado ingiriendo alguna sustancia tóxica.

El envenenamiento debió producirse al comer ciertos alimentos.

-Quiero que me obedezcas de una vez y que te dejes de estupideces.

-Es usted una retrógrada sin remedio,

una insensible, ¡y la odio! -¡Basta!

-Pero ¿quién va a querer envenenar a la señora?

-Es la única opción, si descartamos las causas accidentales.

Tienes que seguir los dictados de tu madre, te guste o no,

aunque te contraríen.

-¿Y qué podemos hacer para ser felices?

-Ser hábiles.

Sortear las dificultades para intentar ser libres,

ese es el camino.

Andrade trató de engañarme haciéndote pasar

por el auténtico Santiago Becerra.

Si vas a vivir es porque todavía tienes un trabajo pendiente

que hacer para mí,

pero no te quepa ninguna duda:

si no lo terminas, acabarás en una zanja.

Úrsula ha vuelto y lo sabe todo.

Acabará hablando con Felipe y le contará mis planes,

y eso es algo que no podemos permitir, ninguno de los dos.

No sé cómo podemos evitarlo.

Matándola.

-Sorprendí a Margarita echando algo en el té,

le pregunté de qué se trataba y me dijo que era una especia

para endulzar la bebida.

Cuando entró Arantxa en la cocina aprovechó para escaquearse.

He vuelto a casa, pero le advierto de una cosa:

si vuelve a ponerme la mano encima, me iré para no regresar jamás.

-He vendido los billetes.

-Pero ¿por qué has hecho eso?

-Porque no me iré contigo hasta que me digas la verdad.

-Cuando se marchaba, se le cayó la bolsa con la especia misteriosa.

-No me diga que la lleva consigo.

-Aquí la tienes.

Me llamo... Israel Becerra,

soy el hermano gemelo de tu marido muerto

y vine a buscarte por orden de César Andrade

para impedir tu matrimonio con don Felipe.

¿Israel?

Gemelos idénticos, ya lo has visto.

-No,... eso es imposible,

Santiago me lo habría dicho.

Él nunca me habló de un hermano gemelo.

-No le des más vueltas.

¿Qué otra explicación podría haber para que hasta tú nos confundieras?

He sido una estúpida.

-No digas eso.

Sospechaste muchas veces,

yo ya no era capaz de seguir engañándote.

Me he comportado como un canalla. -¿Por qué?

¿Cómo has llegado hasta aquí?

¿Y por qué Santiago nunca me habló de ti?

-Mi hermano y yo éramos inseparables en la niñez.

Ya sabes,

una niñez dura en una tierra dura,

pero siempre nos teníamos el uno al otro, para todo.

Para las peleas,

para los juegos,

y para conseguir un pedazo de pan que llevarnos a la boca.

-¿Hasta cuándo?

-Hasta que fuimos jóvenes y empezamos a trabajar,

a convertir las travesuras en delitos.

Sabes que Santiago era un hombre violento,

pero yo no era mucho mejor.

Mientras él se metía... en peleas,

yo me dedicaba a las apuestas, y a las cartas.

Y fue entonces cuando...

Santiago empezó a trabajar en un ingenio de azúcar como capataz,

-En el ingenio me conoció.

-Para entonces, ya habíamos perdido el contacto el uno con el otro.

Yo le consideraba a él una bestia

y él, pese a su escasa formación, me consideraba a mí inmoral.

-¡Es lo que eres!

-No estoy orgulloso,

y no me considero mejor que mi hermano, todo lo contrario.

-¿Por qué viniste a España?

-Me contrataron...

para impedir tu boda con Felipe.

-Eres un rufián sin perdón.

¡No me toques!

-Hay algo que debo decirte y que es completamente cierto.

A medida que te iba conociendo,

me fui arrepintiendo de mi labor.

Si pudiera volver atrás...

Nada de esto habría ocurrido, te lo juro.

(Sintonía de "Acacias 38")

Quiero saber el plan de Andrade,

que no me ocultes ni un detalle.

-Está bien.

Siéntate.

Brasil es muy grande,

pero en la zona en la que vivíamos no hay tantas ciudades importantes.

Yo conocía a Andrade

hace muchos años y sabía que era un hombre peligroso.

-¿Él mató a tu hermano?

Lo único que sé es que Santiago está muerto.

No se salvó de forma milagrosa.

No sé si fue Andrade con sus propias manos,

si lo ordenó o si no tuvo nada que ver.

El caso es que está muerto.

-Sigue.

Yo estaba pasando una mala etapa:

problemas con la policía,

deudas por las apuestas,

y el padre de una joven quería vengarse de mí

por haber convertido a su hija en una perdida.

Necesitaba salir de allí.

-Y apareció Andrade.

-Como agua caída del cielo.

Me ofreció venir a España, librarme de los problemas.

Y lo que me pedía a cambio...

era hacer lo que yo mejor sabía,...

seducir a una mujer.

-A mí.

-Hacerme pasar por mi hermano

e impedir que no te casaras con Felipe.

-Que Dios te confunda.

Entonces ocurrió lo que te dije,

me enamoré de ti.

No me pude marchar cuando cumplí el encargo

quería estar a tu lado.

-Yo amaba a Felipe,

todavía le amo.

-Debes olvidarle.

Nos merecemos ser felices los dos juntos.

-Nunca.

¡Escúchalo bien,

nunca a tu lado!

No entiendo cómo pueden tardar tanto en analizar un veneno.

-Paciencia.

Nos darán los resultados en breve

e impediremos que esa mujer siga envenenando a más gente.

-Pero tienen que suministrarle un antídoto

o de poco valdrá que se descubra.

-Los médicos lo harán con la mayor celeridad que permita la ciencia.

No quiero exaltarme porque de nada sirve.

-Arantxa siempre estuvo prevenida contra Margarita.

-Esperemos para confirmar que se trata de ella.

En ese caso, la policía hará su trabajo

y esa mujer pagará por lo que ha hecho.

-A las buenas.

-Buenas. -¿Cómo está doña Bellita?

-Esperemos que mejore en breve.

Parece que los médicos van a poder tratarla.

-Quiera Dios que así sea.

Sospechan que estaba siendo envenenada

por la esposa del productor de cine,

doña Margarita Lozano

-Dios mío. ¿Han acudido a la policía?

-De allí venimos.

Mejor no comente nada,

si ella está sobre aviso, huirá antes de poder ser detenida.

-Descuide, no saldrá de mi boca.

-¿Y usted? Parece muy ocupado para las fechas en las que estamos.

-Ya sabe que para crear un negocio en España

hay que gastar más papel que para escribir un libro.

-¿Un negocio? -Una galería de arte

para exponer y comerciar con cuadros,

esculturas, litografías y demás.

-Mi hermana pretende hacerse un hueco en ese mundo.

-Sí. Y espero que sea una de las primeras en exponer.

Tengo la suerte de contar con la asesoría de Maite Zaldúa.

La observo y parece asustada.

¿Qué la puede inquietar?

Déjeme en paz.

¿Ha comprobado ya que lo que digo es cierto,

que Santiago no es quien dice ser?

Eso es falso.

Imagine lo que va a hará don Felipe cuando se entere,

cuando sepa que no se casó con Marcia

pensando que estaba ya casada, y en realidad no es así.

A Felipe le da igual la identidad de ese hombre.

¿Usted cree?

Yo pienso que preferiría casarse con Marcia antes que con usted.

Felipe va a casarse conmigo porque llevo a su hijo en mi vientre.

¿Un hijo suyo?

¿Está segura de que él es el padre?

Por supuesto.

¿No será del hombre que se hace pasar por Santiago?

Tendría gracia.

Sería bueno que Felipe supiera

que ha tenido usted relaciones pecaminosas con él.

Estoy harta de sus sucias mentiras.

Pobre don Felipe,

todas sus mujeres acaban en el lecho de ese hombre

de ese muerto de hambre, como dice usted.

Iba a decir a Santiago, pero no sé su verdadero nombre.

¿Lo sabe usted?

¿Cuándo va a dejar de arrojar basura sobre los demás?

Nunca.

Hasta después de muerta la perseguiré.

Se cree muy lista, pero no es más que una simple aprendiz.

Piense esta noche en lo que le he dicho.

Y feliz Navidad.

Voy a acabar contigo como sea.

"Maldito arte".

Son todo problemas.

-¿Sigue enfadada con Camino? -No.

No estoy enfadada, hijo, estoy más bien decepcionada.

Creo que me he equivocado,

pero siempre pensando en su bien.

No entiendo cómo pudo amenazarme con marcharse de casa.

-Está pasando una mala etapa.

-Tal vez no he sido una buena madre.

-No diga eso. Claro que lo ha sido.

-Es evidente que no, aunque lo haya intentado.

¿A qué tuviste que ir al hospital con don Jose?

-Pues verá, las pruebas de doña Bellita mostraban

que estaba siendo envenenada,

y sospechamos que se trata de Margarita,

la esposa de Carchano.

-¿No se habían hecho muy amigas?

Solo pretendía ganarse su confianza para hacerle daño.

-Qué mala sombra.

Espero que se descubra pronto para salvar la vida de Bellita.

-Rece, porque no es seguro.

-Lo haré.

Voy a terminar de recoger en la cocina, que estoy cansada.

-No sé qué le has dicho a madre. Está muy afectada.

-Lo siento, pero es lo que merecía después del trato que me dio.

-Es tu madre.

Por eso debía ser justa conmigo. -Merece respeto.

-Merece lo que da.

-Estás imposible, si sigues así, no cuentes con mi apoyo.

-Tú tienes tu libertad sin que nadie te apoye.

¡¿Yo necesito tu apoyo para conseguirla?!

-Como quieras.

Tú verás si eres un miembro de esta familia o te pones en contra.

Voy a ayudar a madre en la cocina.

Solo tenemos tres habitaciones llenas,

el resto de los inquilinos se han ido para pasar estas fechas

con sus familias,

y los que quedan, tienen compromisos para la noche.

Nadie se queda solo. -Ya.

¿Y Marcia y Santiago?

-Anoche llegaron tarde y no les pude preguntar,

pero supongo que cenarán con nosotros

y con todos los demás en el altillo.

Hay que ayudar a prepararlo todo. -Sí.

Tenemos que acabar la limpieza

y los cambios de ropa blanca por la mañana.

-Tenemos tiempo de sobra.

-Tendremos tiempo si no lo perdemos.

Y cuento con usted. Sí, sí.

A sus órdenes.

-Voy a la mantequería a ver si Lolita tiene preparao

lo que tenemos que comprar pa la cena.

Tómese el café y póngase a la faena.

-Llévese tanta paz como la que deja.

-¿Cómo dice?

-¡A sus órdenes!

Buenas. -A las buenas.

-Hombre, feliz Nochebuena. -Felices fiestas.

-¿Buena?

Tiene que ser mejor que la de ayer, que no he podido pegar ojo.

-Ni yo.

-¿También te duelen las muelas? Eso es que te ha contagiado.

No, ella no pegó ojo por el dolor de muelas,

y yo, por sus lamentos, que se escuchaban a dos leguas.

-Y el sacamuelas me ha dao cita pa después de Navidad.

Así que esta Nochebuena, solo turrón del blando,

con lo que me gusta el duro.

Qué se le va a hacer. Me voy al quiosco,

que mañana no hay prensa, pero hoy sí.

-Luego me paso a ayudarte.

-Feliz Navidad. -Felices fiestas.

-El Romeo de Acacias. ¿Dónde se ha dejado a Julieta?

-Un respeto, que lo mío con Arantxa es serio y formal.

-No se enfade, que aquí tiene el respeto de tos.

¿Ha encontrado a los tunos pa hacer la ronda?

-Los he localizado, pero con lo que cobran,

no podría pagarles.

Buscaré otra cosa.

-¿Otra cosa u otra tuna?

-Cobrarán lo mismo. -No si somos nosotros.

No van a cantar los tunos mejor que nosotros tres.

-Conmigo no cuente, que yo solo le canto a las ovejas.

-Y a mí no me ha llamado Dios para el canto.

-Para cantar canciones de tuna no hace falta saber cantar.

Van a ver lo bien que lo vamos a hacer.

Felipe se casará conmigo porque llevo a su hijo en mi vientre.

¿Está segura de que él es el padre?

Por supuesto.

¿No será del hombre que se hace pasar por Santiago?

Es bueno que don Felipe sepa que usted ha tenido relaciones

pecaminosas con el supuesto marido de Marcia.

Feliz Nochebuena.

Gracias, igualmente.

Nuestras primeras navidades juntos.

Y no serán las últimas.

He pensado que podíamos encargar la cena donde doña Felicia

y comerla aquí en casa, los dos a solas.

Me parece buena idea. Yo misma la encargaré.

Ten, tu medicina.

¿A esta hora no me toca una pastilla?

Esto es después de comer. Es cierto.

Perdóname, no sé dónde tengo la cabeza.

No te preocupes.

Tampoco me iba a matar el preparado.

Ahora mismo te doy la pastilla.

¿Te ocurre algo?

Nada. ¿Por qué lo preguntas? Estás rara desde ayer.

Como si te hubiera pasado algo.

No. Te conozco.

Si todo fuera bien,

ya habrías organizado una reunión con las vecinas del barrio

para anunciar nuestra fecha de boda.

Tienes razón. ¿Y entonces?

¿Cuál es el problema?

La maternidad,

ser madre me tiene atribulada,

me atenaza la responsabilidad.

Ser una buena madre para nuestro hijo, una buena esposa para ti.

No te preocupes, serás la mejor.

Rezo todas las noches para lograrlo,

no te quiero decepcionar.

Tienes razón en lo del anuncio a los vecinos.

¿Te parece si dejamos pasar la Navidad?

Haré lo que tú decidas.

Da gusto estar con alguien como tú.

Esta es la medicina de esta hora.

Tú eres la mejor de las medicinas todas las horas del día.

(SONRÍE)

Te lo juro, si la culpable es Margarita,

me dan ganas de matarla con mis propias manos.

Que pase lo que le queda de vida en una cárcel.

¿Crees que tu padre va a querer

que haga de cena lo de todos los años?

No creo que tenga ganas, yo no las tengo.

Qué pena, hija,

con lo que le gustan las Navidades a tu madre.

Confirmado, los polvos son un potente veneno.

-"Maldita sea".

-He estado dudando de si ir a buscar a Margarita

y llevarla por la fuerza a la comisaría.

Padre, eso no, no vale la pena.

Yo iré con Emilio a buscar al comisario y le informaremos.

-Sí, mejor tener la ley de nuestro lado.

-¿Se ha despertado hoy? No.

Estaba un poco inquieta, pero se ha vuelto a dormir.

-Qué Navidades más tristes.

-Jose.

-Mi vida.

¿Cómo está mi faraona?

-Cansada.

¿Es hoy Navidad?

-No, hoy es Nochebuena.

-Quiero que cenemos todos juntos.

Arantxa. -Dígame, señora.

-Quiero que prepares la cena como cualquier año.

Y tú, Cinta,...

tienes que ensayar.

Sí, madre.

Llamad a Margarita.

Ella es...

una más de la familia,...

quiero que cene con nosotros.

Pase.

No se preocupen, a las ocho estará el pedido para llevar.

Gracias por confiar en nosotros.

Feliz Navidad.

-¿Otro pedido para la cena?

-Ya son cinco las familias que nos ha encargado sus cenas.

-Qué bien. Eso nos salva de la bajada de facturación de enero.

-Afortunadamente, como cada año.

Camino,...

-¡Felices fiestas!

-Feliz Navidad, Rosina.

¿Te importa ir a la cocina y avisar de que hay un nuevo pedido?

-Claro.

-Di que vienen a recogerlo a las ocho, a nombre de Paterna.

-Sí, madre.

-Da gusto tener una hija tan bien mandada.

Leonor estaba todo el día protestando cuando le mandaba algo.

-No se crea que es oro todo lo que reluce.

Estamos muy distantes.

-Es normal a esa edad. No le haga ni caso.

-No sé, no se presenta una Navidad muy halagüeña.

-Luego, por la noche, llega el espíritu de estas fechas

y la felicidad se instala en todas partes, ya verá.

-Muy optimista la veo.

¿Ha resuelto sus diferencias con don Liberto?

-Por completo.

Es que no había nada con Maite Zaldúa,

eran asuntos de negocios.

-Ahora entiendo lo que me contó mi hijo.

Me dijo que Liberto iba a montar una galería de arte o algo así.

¿Se ha asociado con doña Maite?

-No conozco los detalles, pero eso parece.

Dice que se puede ganar mucho dinero en el mundo del arte.

-Ya me contará.

De lo que me alegro es de que las sospechas de infidelidad

se hayan disipado.

-¿Infidelidad? Yo nunca sospeché eso de mi esposo.

-¿Y por qué le pidió a Casilda que lo siguiera?

-Por si necesitaba algo...

Mi liberto no me puede ser infiel, con lo que me quiere y me admira.

-Eso es verdad.

-Y un consejo, permita que Camino siga con las clases.

¿Quién sabe si ahora que Liberto está en el negocio le viene bien?

-Por favor, Maite Zaldúa, cuanto más lejos, mejor.

Centrémonos en lo del pretendiente, que es lo importante.

Disculpe, tengo mucho trabajo, que es Navidad.

Es normal que Margarita no haya podido venir a verte, es Nochebuena.

-Más motivo para que viniera.

-Tendrá sus compromisos.

-No.

Está muy sola.

Si no ha venido... es porque está enferma.

Quizá le ocurra lo mismo que a mí.

-Qué va,

señora, por favor,

nos habríamos enterado,

que las desgracias son más veloces que los autos a motor.

-No estaré tranquila hasta no saber que está bien.

No se preocupe, iré a buscarla para que venga a visitarla.

Lo mismo se queda a cenar con nosotros.

Voy a ir a pedirle el favor a doña Rosina y Liberto

para llamarla desde su teléfono...

y quedarme segura de que recibe nuestra invitación.

-¿Por qué no llamas desde aquí?

Porque últimamente, nuestro teléfono da problemas.

A Don Liberto, no creo que le importe.

-Van a ser buenas Navidades.

¿Saben? Ya he pensao en qué gastarme los duros de la lotería.

-¿Y en qué?

-Es un secreto, que ya os contaré.

-Cuánto secretismo. Ni que fueras un espía del rey.

Tengo el pico más cerrao que esos.

-Buenos días. -Buenos días.

-Y feliz Natal.

-Feliz Natal. ¿Se dice así en Brasil?

Es fácil, feliz Natal pa ti también.

-Marcia, ¿qué vais a cenar?

¿Hay algún plato típico de allí?

-A quien le gusta la carne, come pavo,

y al que le guste el pescado, bacalao.

Pero seguiremos las costumbres españolas,

cenaremos en el altillo.

-Ya verás cómo te chupas los dedos,

cocinará Fabiana, que es una cocinera maravillosa.

Bueno, yo me voy, que hay mucho que preparar.

¿Te vienes? -Sí.

Hasta más tarde. -A más ver.

-A más ver. Vamos.

-Marcia, ¿estás bien?

-Bueno, ayer discutí con Santiago y me dijo algo muy fuerte.

-¿El qué?

Buenos días.

Buenos días.

Dígame cositas, Genoveva.

Felipe y yo cenamos en casa,

vamos a encargar la cena a doña Felicia,

pero me gustaría servirle un buen vino.

El mejor que tengas.

El mejor está en el almacén. ¿Se lo traigo?

Sí, dos botellas, por favor.

Sé que Felipe te ha contado que vamos a tener un hijo.

Enhorabuena.

Y que vamos a casarnos.

Ojalá sean felices. Ojalá.

Yo pienso hacer que Felipe sea el hombre más feliz del mundo.

Y lo mejor que puedes hacer tú es esforzarte

por hacer feliz a Santiago. Sí, señora.

Todo nos va a ir bien si cada una sabemos dónde tenemos estar.

Y Felipe está conmigo.

Dile a Lolita que me envíe el vino a casa.

-Pero bueno, Marcía,

¿qué te pasa? ¿Qué te ha dicho?

Ay. -(LLORA)

No soy capaz de decir qué es lo que debe o no hacer.

Le encuentro virtudes y defectos a cualquier decisión que tome.

Lo he pensado mucho.

¿Me pueden dejar sola?

Claro. Acompáñeme, esperamos en el despacho.

Operadora, ¿puede conectarme con doña Margarita Carrión?

Sí, correcto, espero.

"Dígame, Margarita Carrión al habla".

Doña Margarita, soy Cinta Domínguez,

la hija de doña Bellita del Campo.

"¿Qué quiere de mí?". Mi madre me ha pedido que le avise.

Es Nochebuena y le gustaría contar con su presencia en casa.

"¿Está mejor?".

Guarda cama, parece que se está recuperando.

"La última vez que estuve allí no fui bien tratada

por la criada y por su novio de usted".

Sí. Lo siento, fueron los nervios de la situación.

Le ruego que acepte mis disculpas y venga hoy.

"No sé si podré. Tal vez tras la cena".

Haría muy feliz a mi madre.

Feliz Navidad, doña Margarita.

"Feliz Navidad".

(EXHALA)

Hecho está.

Voy a pedir a Casilda que nos traiga un café, lo necesitamos.

Qué difícil me ha resultado ser amable con esa mujer.

-Ya está, estoy seguro de que tu plan dará resultado.

¿Mejor que llamar a la policía?

Amor,

¿crees que se lo debemos contar a don Liberto?

Desde luego, puede ser de gran ayuda.

Cuando regrese le contaremos la verdad de lo que pretendemos.

Para el año que viene tiene que estar al completo,

habrá que comprar las piezas que faltan.

Una casa con un niño no puede pasar unas Navidades sin belén.

-Otra responsabilidad más.

No sé si voy a ser capaz de acordarme de todas.

No debería ser sido padre.

-Hijo, serás un padre fantástico, ya lo verás.

-Hay que poner la mesa. ¿Me ayudas con el mantel?

-Sí, voy.

-Uy. ¿Y este belén?, no lo había visto.

-Estaba en el altillo del armario. Es de cuando yo era un niño.

-Del siglo XII.

-Año arriba, año abajo.

-Uy, falta el rey de Cabrahígo.

-¿Y ese cuál es?

-El negro. Todo el mundo sabe que Baltasar es de Cabrahígo.

-¿Usted lo sabía, padre? -Hombre, claro.

¿No has oído a Lolita? Lo sabe todo el mundo.

-Ramón, ¡carta de París! -Sabía que no se olvidarían.

-Bueno, voy a hacer un besugo pa chuparse los dedos.

-Yo puedo hacer una salsa de romero,

que eso sí que es pa chuparse los dedos.

-Perfecto, pero ¿sabes qué?

La preparas y la pones en una salsera,

y el que quiera, coge.

Que en mi pueblo el besugo se hace con ajo y limón.

-¿Ha visto el belén? Es de cuando mi padre era niño.

-Una reliquia entonces.

-Bien lo sabes.

-Nos felicitan la Navidad a todos, especialmente a Lolita.

-¿A mí por qué? -Porque vas a tener un niño.

-Eso es verdad.

"Y también, felicita a Antoñito,

que nunca pensé que fuese a ser un padre responsable".

"Menuda suerte va a tener ese niño,

que siempre va a tener un padre dispuesto para jugar

y hacer trastadas con él".

Qué bien le conoce su hermana.

-Bueno, vamos a poner la mesa.

-Te ayudo yo.

-¿De verdad cree que voy a ser un buen padre?

Cada vez estoy más agobiado.

-No te va a quedar más remedio,

como me pasó a mí, como nos pasa a todos.

Espero que su cara de desagrado tenga que ver

con un dolor de estómago y no con venir a prestarme servicio.

Es víspera de Navidad y tengo familia

y no creo que sea un día adecuado para tratar según qué asuntos.

Le voy a ser sincera,

sus costumbres familiares me importan un bledo.

¿Quiere dejar de trabajar para mí? No, claro.

Estoy segura de que hay muchos bufetes de abogados en la ciudad

que considerarían un magnífico regalo quedarse con la minuta.

Guárdese para usted sus enfados.

Usted perdone, doña Genoveva. ¿Cómo va el juicio?

¿Cómo están las cosas para Andrade? Difíciles.

Después de los últimos testimonios, las cosas se han puesto mal.

Y me temo que van a empeorar. Andrade está muy nervioso.

Supongo que me culpa a mí. Así es.

Andrade está cometiendo errores,

errores imperdonables para alguien en su situación.

Le ha dado una información delicada a alguien que no le conviene.

No sé a qué se refiere.

No es necesario que lo sepa.

Pero debemos hacer algo para que se dé cuenta de su error.

¿Sigue dispuesto a hacer cualquier cosa?

Cualquier cosa que me mande, es mucho lo que me juego.

Celebro que no lo olvide.

¿Qué es lo que quiere pedirme?

Algo que va a hacerme pasar el fin de año mucho más tranquila.

Espero que sea capaz de hacerlo.

Buenas tardes. -Buenas.

-¿La interrumpo?

No. Estaba a punto de guardar los pinceles y descansar.

-¿No quiere que vean lo que pinta?

-No me gusta que se vean mis obras antes de que estén terminadas.

Manías de artista.

Dicen que Picasso no ha madrugado en su vida.

-Tal vez un día pueda exponer obras de Picasso en la galería.

-Eso sería un éxito seguro.

¿Y qué quería comentarme?

-Mi visita es estrictamente personal.

Quería preguntarle dónde cenará esta noche.

Es Nochebuena.

-Por eso le pregunto.

-Cenaré aquí, en casa, a lo mejor me hago una cena especial:

unos huevos fritos, que es lo que más me gusta en el mundo.

-¿Sola?

-No será la primera vez.

-No lo puedo permitir,

le ruego que nos acompañe esta noche a mi esposa y a mí.

-Le ruego que no se moleste, pero prefiero quedarme sola.

-Será una buena cena,

quizá recibamos a algún vecino o visitemos nosotros para brindar.

Yo debo ir a ayudar en un asunto a Emilio y a Cinta, pero volveré.

-No soy dada a esas celebraciones.

-Está bien, pero si cambia de opinión, será bienvenida.

-Se lo agradezco.

-Espero verla aparecer.

Feliz Navidad. -Feliz Navidad.

Aquí está el pedido para tu señora.

Solo hay que calentar la sopa.

Les he regalado unos postres de Navidad.

Te acompaño.

¡Feliz Navidad!

# La Virgen y san Jose y el niño que está en la cuna.

# Ande, ande, ande, la marimorena,

# ande, ande, ande que es la Nochebuena.

# Ande... # -(GRITA)

(HABLAN A LA VEZ)

-¡Por favor, por favor!

(Discuten)

-Tenga, madre, que hace frío. -Gracias, hijo.

-Hay ambiente en la calle, ¿no? -Como todos los años.

Pero la que no tiene ganas de fiesta soy yo.

-Pues es Nochebuena.

Y usted dice que en estas fechas hay que olvidar los rencores.

-Ya se sabe que es más fácil dar consejos que aplicárselos una misma.

-A ver si voy a tener que obligarla a cantar villancicos.

-Mala figura haría.

Ya se han llevado todos los menús que había encargados, ¿no?

-Sí. ¿Y nosotros qué vamos a cenar?

-Algo habrá para que no nos vayamos a la cama con hambre.

-Un segundo, tengo que pedirle un favor.

Después de la cena tengo que ir a casa de los Domínguez del Campo.

-Claro, tienes que darles tu ayuda

en estos momentos tan difíciles para ellos.

-No será una noche muy alegre, desde luego.

-Tampoco en nuestra casa.

Imagino que Camino estará con mala cara toda la cena.

-Estoy deseando que hagan las paces las dos.

-Es mi hija, sabes que le perdonaré todo.

-No sé si ella a mí.

-A cenar.

¿Qué es esto?

-Pollo en pepitoria, su comida favorita.

-¿Pollo en pepitoria para la cena de Navidad?

-No sé si es la mejor manera de pedir perdón,

pero a lo mejor ayuda.

-Es una manera extraordinaria.

Madre, ¿por qué no saca un vino

de esos que guardamos para ocasiones especiales?

-Venid aquí y dadme un abrazo.

-¿Me perdona, madre?

Depende de cómo te haya salido el pollo.

(RÍEN)

Feliz Navidad, mi amor. -Feliz Navidad.

-Por 1914, que sea un buen año,

que nos traerá a un miembro más de la familia.

-O una miembra.

-O uno de cada, miembro y miembra.

-¡Salud! -¡Salud!

-Eh, eh, eh...

# En el portal de belén hay estrellas, sol y luna,

# la Virgen y san José y el niño que está en la cuna.

# Ande, ande, ande, la marimorena,

# ande, ande, ande que es la Nochebuena.

# Ande, ande, ande, la marimorena,

# ande, ande, ande que es la Nochebuena.

# En el portal de Belén han entrado los ladrones... #

¡No hay Navidad sin turrón!

-Qué bueno.

Me ha dao pena que Arantxa no se quedara.

-Y que haya estao tan mustia,

me hubiera gustao escucharla cantar canciones de su tierra.

a mí lo que más pena me da

es no haberla escuchado cantar villancicos.

Mucha gente daría duros por verla.

-Hay veces que no está de Dios que las cosas salgan como uno quiere.

-Ya. -Tenía que bajar con sus señores.

-Estando doña Bellita como está,

es mejor que esté cerca de la familia por si se necesita.

-Menudo calvario el de los Domínguez,

con lo buena gente que es esa familia.

-Se han hecho imprescindibles aquí.

-Y volverán a serlo,

que doña Bellita es fuerte como un roble y va a superar esto.

-Dios lo quiera.

-Feliz Navidad.

-Feliz Navidad. ¿Dónde estaban?

Les estuvimos esperando para la cena.

-Les fui a buscar a la pensión. -Fuimos a dar un paseo.

-¿En Nochebuena?

No es noche para estar alejado de la gente que nos quiere.

-Estábamos paseando recordando a la familia y a nuestra tierra,

en Nochebuena hace mucho calor allí.

-¿Calor en Nochebuena?

-Claro, Casilda, allí es verano.

-Ah.

Hay que ver, la verdá es que hay tantas maravillas en el mundo

que ni sospechamos...

-Cuando en un hemisferio es verano, en el otro es invierno.

-Y no solo eso.

El color, aunque todos somos iguales,

también hay lugares donde hay gente de color diferente.

-Eso sí que es un misterio.

-Mi color no es misterio, mejor que el de todos ustedes es.

-Mi madre decía que los morenos habían pasado más tiempo

en el horno. -Con Marcia se han pasado.

-Mejor que quedarse cruda, como usted.

-(RÍEN)

-Pero tampoco es solo el color,

si lo piensan, en cada país tienen su propia lengua.

-Yo por ejemplo, sé un poco de inglés.

Bueno, feliz Navidad

en inglés es:

"maricrisma".

-¿Y romperse la crisma?

-Algo parecido será.

-¿Se dan cuenta de la cantidad de cosas que no conocemos?

Por eso,

he decidío dedicar mi premio de la lotería a viajar.

-¿Todavía sigues con eso en la mollera, chiquilla?

-Pa chasco que sí.

Voy a recorrer el mundo pa no morirme más bruta que un arao.

-¡Vamos!

(Algarabía)

-Deja la pandereta, hombre.

¿Está seguro de que esa mujer vendrá esta noche?

-Cinta así lo piensa.

¿Cree que Margarita iba a perder la oportunidad de rematar a Bellita?

-No deja de sorprenderme la maldad del ser humano.

-Ni la bondad.

Jamás podré agradecerle lo suficiente

que haya venido a ayudarme. -No hay de qué.

Siempre ayudo a los amigos.

Además, Rosina ha ido a felicitar a los Palacios,

así que tengo un par de horas.

Creo que es ella.

No podemos dejar que se vaya. Los guardias esperan nuestra señal.

Feliz Navidad, doña Margarita.

-Lo mismo le digo, don Liberto.

-Hace días que no la veo por el barrio.

-Ha sido por la enfermedad de doña Bellita.

No he querido molestar. -¿La va a ver?

Dígale que está todo Acacias pendiente de ella,

que mi esposa no deja de poner velas por su recuperación.

¿De acuerdo? -Sí.

-¿Va hacia el portal?

-Bueno... -Permítame que la acompañe.

-¡Guardias, guardias!

-¿Qué es esto? ¡Socorro!

¡Deben detenerla!

Si buscan entre sus pertenencias encontrarán un poderoso veneno.

-¡Eso no es cierto, embustero!

¡Devuélvame eso, por favor!

-¡Suélteme! ¡Yo no he hecho nada!

(LLORA)

¡Suélteme!

París, Londres,

Bilbao, Berlín...

-Con todo lo que se habla de que la guerra, yo huiría de Europa.

-Ahí tiene razón.

No voy a irme de España pa que me tiren bombas.

-Yo me iría a la China.

-A la China. ¿No hay un lugar más lejos?

-Australia, que está en nuestras antípodas.

-¿Y eso qué es?

Las antípodas son... A ver cómo te lo explico yo.

Que donde nosotros tenemos la cabeza,

ellos tienen los pies y viceversa.

-Es la peor explicación que he oído en la vida.

Significa que están al otro lado del globo.

-Pues lo que ha dicho mi socio, poco más o menos.

-Servidora no está pensando en irse tan lejos.

Si ni siquiera conozco el mar...

-¿Y nuestro país, Marcia?

Dile a Casilda lo bonito que es Río de Janeiro.

Río no sé, la verdad es que no he estado nunca.

-Eh, eh, hay lío en la calle.

Don Liberto y Emilio han detenido a Margarita,

la acusan de intentar matar a doña Bellita.

Han venido los guardias. -Yo me bajo.

Y yo también. -Vamos todos.

Vamos, vamos, vamos.

Venga, rápido, rápido.

Rápido.

¿Tú no bajas?

-Lo que más me importa en este mundo está aquí arriba, conmigo.

-No sé cuándo me mientes ni cuándo me dices la verdad.

-Entiendo que te cueste confiar en mí.

Pero entre tú y yo no todo ha sido mentira.

Te amo, Marcia.

Y creo que tú también.

-Siempre sospeché que no eras mi marido,

pero quise engañarme a mí misma.

-Soy mejor que Santiago, él nunca amó a nadie.

Solo te pido una oportunidad...

para demostrarte que ahora no te miento.

Puede que no te necesites estos días.

-¿Por qué, se va a ir usted?

-Sí, es posible.

He podido recomprar el billete que vendiste.

El gasto ha sido mayor,

pero ahora sí que es nuestra última oportunidad.

Te amo con pasión, Maite.

Quiero estar a tu lado en cada minuto de mi vida.

-Te ruego que no digas eso.

-¿Te molesta que te diga cuánto te quiero?

¿Cómo se encuentra doña Bellita?

-Mal. Sigue con fiebre, no se recupera.

Va a pagar haberme rechazado cuando le propuse aliarnos

para acabar con doña Genoveva.

No me subestime.

Aún puedo hacer mucho daño.

He traído un villancico en vasco

que me ha dado un sereno que trabajaba en Amorebieta.

Seguro que a Arantxa le gusta.

-A pasado de no querer cantar a hacerlo en vasco.

-Calma, calma, que antes de cantar hay que solucionar otra cosa.

Según se rumorea, Genoveva y Felipe van a anunciar

su futuro enlace matrimonial.

-No sería de extrañar,

si no, ¿qué otra cosa van a querer comunicarnos?

-Pues eso.

Ellos no se andan con secretos, como otros.

-Voy a cumplir con lo planeado, no se apure por ello.

Eso está mejor. Empezamos a entendernos.

Lo haré, y cuanto antes, mejor.

Sigue empeorando y los médicos siguen sin dar con la cura.

No pierda la fe, madre no puede acabar así.

Queríamos compartir con ustedes...

una noticia muy especial para nosotros.

¿Ocurre algo? Este es tu billete.

Si no lo quieres, lo puedes romper...

y yo desapareceré para siempre.

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Acacias 38 - Capítulo 1167

26 dic 2019

La serie, ambientada a principios del siglo XX, está situada en una calle, Acacias, y nos muestra el devenir de sus habitantes.

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