A mi yo adolescente La 2

A mi yo adolescente

Sábado a las 14.00 horas

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No recomendado para menores de 12 años A mi yo adolescente - Libertad - ver ahora
Transcripción completa

Porque fuesen los que fuesen tus problemas,

Mi querido y remoto yo adolescente: no pienso mucho en ti

y, sin embargo, estás siempre cerca de mí.

Porque fuesen los que fuesen tus problemas,

había algo en ti magnífico, un afán por descubrir el mundo

que nunca ha vuelto a ser tan impetuoso.

La vida, si te soy sincero,

nunca me ha sabido tan nueva como entonces.

No volvería a ser tú, la verdad.

Fíjate, ahora me gusta Shostakóvich y ya no aguanto a Led Zeppelinlgo...

Sin embargo, te agradezco que fueras quien fuiste,

en primer lugar, porque la vida está hecha para ser amada,

especialmente cuando no puede ser bien comprendida.

Y en segundo lugar, porque, por ser el que fuiste,

tuve que luchar contra ti para poder llegar a ser yo.

¿Recuerdas cómo detestabas la filosofía?

Pues aquí me ves, escribiendo libros sobre Platón.

Me reúno con un grupo de jóvenes para hablar de libertad y límites,

dispuestos a ir por donde la razón nos lleve,

porque ni el adolescente ni el joven saben resignarse.

Y hacen bien.

Me llamo Gregorio Luri y soy un abuelo felizmente jubilado.

He trabajado muchísimos años en la enseñanza

y, de hecho, casi podría ser vuestro abuelo.

Eso me anima a acercarme a vosotros, porque siempre ha habido

entre los nietos y los abuelos una complicidad especial.

En el programa de hoy hablaremos de algo

que requiere mucha valentía y pocos prejuicios.

Abrimos el fuego: ¿qué es para vosotros la libertad?

Para mí la libertad es la posibilidad que tiene una persona

de actuar o pensar sin que nadie la coaccione a hacer eso.

Por ejemplo, vas, qué te diría yo, en el tren yun letrero pone:

"Prohibido arrojar basura por la ventanilla".

¿La libertad es poder utilizar la ventanilla para arrojar basura?

A ver, sin que nadie nos limite, no.

Obviamente, como acabas de decir, hay límites.

No vas a hacer lo que te salga...

Ese es el problema, que es al que nos vamos a enfrentar.

¿Cómo incrementar nuestras posibilidades de actuar,

al mismo tiempo sabiendo que hay algún límite, por ejemplo, este?

Que no eres más libre

porque te saltes las prohibiciones de un "stop", por ejemplo.

(RANIA) En la libertad entran también los valores.

Y si no tienes ese valor de faltarle el respeto al planeta

o a tus compañeros, a la gente que está ahí,

yo creo que también tener valores como persona,

que es lo que te hace ser persona, te limita en ese contexto.

Si te interpreto bien, tú estás diciendo que la libertad

viene a ser algo como la posibilidad de elegir lo mejor.

Sí.

En ese momento que piensas: "Haré lo que me da la gana.

Pero esto no va con mi principio", pues paras.

Entonces, en el momento que estás parando, te estás limitando

a hacer lo que quieres, pero sabes que es lo correcto

y es así como estás aceptando la libertad de todo el mundo.

La tuya y la de todos.

No haces lo que te sale de los huevos,

haces todo lo que te salga de los huevos mientras respetas

las normas sociales y la moralidad.

No vives tú solo en el mundo. Tienes que respetar.

El respeto es como un compromiso, o sea, tienes que...

Sin respeto no es libertad. No haces lo que te da la gana.

El mayor conflicto que hay entre padres y adolescentes,

o profesores y adolescentes, en sí una figura de autoridad,

es que consideramos, en general, los adolescentes,

que nos cohíben de ser libres y de ser lo que somos.

Yo creo que esas diferencias entre lo que piensas de libertad

nos las marcan los límites que nos ponemos

y los límites que nos ponen.

¿Me entiendes?

Sí, pero, a ver.

Si cada uno tiene derecho a ser libre

de manera distinta, diferente,

¿quién tiene derecho a limitarte para expresarte de manera diferente?

A ver, supongo que, al final,

hay unos límites que delimitan lo que es la libertad.

Y luego, dentro de lo que sería el espacio de la libertad,

tú tienes, digamos, tus límites personales,

aparte de lo que te hayan impuesto por ese espacio en general,

pues tú tienes los tuyos propios.

(ALEJANDRA) Yo siempre he oído la frase de:

"Tu libertad acaba cuando empieza la del otro".

Entonces, no sé, como que sí, la libertad es como hacer y decir

lo que tú creas conveniente en ese momento sin que te cohíban,

pero sin pasar ese límite

de poder hacer algo no ético sobre algo,

como tirar algo por la ventana del tren, o sobre alguien.

Había un filósofo anarquista en el siglo XIX,

que lo decía de otra forma.

Él decía: "Es la libertad del otro la que expande la mía,

por lo tanto, cuanto más libres sean los otros, más libre soy yo".

¿Estarías de acuerdo? Sí.

Si una mujer está cohibida, la están maltratando,

no tiene libertades, yo no me siento con esas libertades.

Si a una mujer la están asesinando,

yo no me siento libre.

Porque la otra no está libre.

Creo que sería lo que llamamos el código moral.

Están las reglas que rigen la sociedad,

porque los humanos tenemos que seguir unas reglas,

que son los límites, porque si no, sería el caos.

Pero aparte, cada uno tiene su código moral

sobre lo que está bien y lo que considera que está mal,

y actuamos un poco en base a eso.

Pero ¿quién pone los límites,

la moral de cada uno o la ley común?

Yo creo que las dos, ambas, cada una...

Porque lo que pasa es que tu código moral

puede estar, o no, de acuerdo con lo que es la ética social.

Yo creo que, aunque la persona tenga esa libertad propia

de poder hacer lo que le dé la gana, porque puede seguir o no esas normas,

creo que todos deberíamos estar en un punto común

que nos permita ni que uno sea más libre que otro...

¿Y quién establece ese punto común? El conjunto de personas.

¿Por medio de la ley, o por medio de un acuerdo, o cómo?

Es muy difícil hacer un acuerdo entre todos,

porque somos muchísimos,

pero yo creo que la representación

de cada grupo social o cada clase

nos puede permitir llegar a un punto común.

¿Cómo crees que llegaríamos a una libertad común?

Pero ahora no pretenderás que te dé una clase magistral

sobre la libertad. No...

Vamos a ver, yo no tengo ningún inconveniente

en decir lo que manifiesto,

pero me parece que no correspondería,

porque entonces se convertiría el diálogo

en una referencia entre lo que yo pienso

y lo que pensáis vosotros.

Vamos a hacerlo al revés, busquemos las posibilidades de debate

y de acuerdo o desacuerdo entre vosotros mismos.

Cuando te pones a teorizar la libertad,

te encuentras en callejones sin salida continuamente.

Sin embargo, en la vida práctica lo ves con tanta claridad,

que puedes hacer una cosa u otra...

Ahora bien, para intentar comprometerme con tu respuesta

sobre qué es la libertad,

te diría que la libertad es aquello

que nos muestra la claridad de nuestro deber.

Cuando sabemos cuál es nuestro deber,

sabemos inmediatamente que podemos respetarlo, o no,

y en ese sentido yo diría que somos libres

solo si conocemos cuál es nuestro deber.

Me gustaría presentaros ahora a una persona muy especial.

Seguro que la mayoría de vuestros abuelos, padres y madres

han compartido alguna mañana con él.

Es una de las grandes voces de la historia de nuestra radio.

Los jóvenes de hoy aman el lujo,

tienen manías y desprecian la autoridad.

Es así, responden a sus padres,

cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros.

Sí, sí, tiranizan a sus maestros.

Los jóvenes hoy en día son unos tiranos.

Contradicen a sus padres,

devoran su comida

y le faltan el respeto a sus maestros.

Así hablaba Sócrates, el gran filósofo griego,

antes de ayer, hace más de 2000 años.

Me gustaría preguntaros: para vosotros, hoy,

¿en qué aspectos de vuestra vida

os gustaría tener más libertad?

Yo creo que los jóvenes de hoy en día,

también respecto a lo que ha dicho de que estamos todo el rato

contestando a nuestros padres, a nuestros profesores,

es que no nos gusta un poco la idea de "autoridad".

Nadie tiene que decirnos qué hacer.

Y también creo que somos personas supercuriosas

y preguntamos: "¿Por qué tengo que hacer esto?

¿Por qué no sé cuantos? ¿De qué me sirve esto?".

Fijaos que en el comentario de Luis del Olmo hay una trampa,

porque está diciendo: "Los jóvenes de hoy en día",

y ese "hoy en día" que tiene como referencia

es de hace la friolera de 2500 años. Pero sigue siendo así.

(JAIZA) Sí nos parecemos

a los que en su momento fueron adolescentes,

y hay rasgos comunes que creo que compartimos todos.

O sea, los adolescentes, ya sean de los 80, o de los 60,

o los adolescentes de ahora, todos tenemos ese punto de rebeldía

y de que no nos gusta la autoridad.

Algo que nos diferencia de otras generaciones

es que sí que somos muy críticos

con lo que tenemos delante de nuestros ojos

y que estamos más informados y nos damos cuenta

de lo que nos gusta y no nos gusta.

Y no tenemos miedo a decir si estamos de acuerdo o no con algo.

Para que nosotros podamos ser más libres,

los adultos deben tener más empatía y menos generalización de:

"Tú no vas a comprender esto,

no te lo voy a explicar ni voy a escucharte".

Yo creo que eso nos haría más libres. Qué mal sabe eso.

¿Perdona? Que qué mal sabe eso.

Cuando te dicen: "Ya crecerás y lo entenderás".

Pero es que es constante y eso a la persona, realmente,

si dejas de ver a un niño o un adolescente,

a la persona la estás cerrando.

Me deshumanizan, ¿vale?

Sigo siendo esa propiedad, sigo siendo eso de que:

"Tienes que obedecer. No importa tu opinión,

porque yo sigo siendo una figura de autoridad".

Eso es algo que me molesta mucho

y que no me parece tan difícil de comprender,

que como niño, como adulto o como adolescente,

que se tenga lo mínimo, que es el respeto a ese menor,

y al lado del respeto, de la mano de respeto, esa empatía.

Mis padres sí que es verdad que están todo el santo día dándome órdenes,

porque yo creo que debe ser que tienen una imagen

de un hijo perfecto o algo, y se creen que tanto yo

como mis hermanos somos perfectos, todo lo hacemos bien

y todo lo haremos a su gusto.

Y yo no voy a hacer lo que ellos me digan,

cuando me digan y porque me digan.

Soy una persona, tengo capacidad de razonar

y haré lo que me dé la gana.

El problema que hay en muchas familias

es que los hijos y los padres no se llevan tan bien

precisamente por eso,

porque si un hijo debe respetar a un padre,

pero un padre no lo respeta, la relación no funciona,

el hijo no se siente bien en casa.

Yo me quiero hacer un agujero en la oreja, es cosa mía.

Déjame hacérmelo.

Pero ellos insisten en que su prioridad

es que yo llegue a los 18 de una pieza.

Ahora os diré una serie de frases, y quiero que levantéis la mano

si estáis de acuerdo, ¿vamos allá?

Primera: "Casi todo lo que hago,

casi todo lo que hago, a mis padres les parece mal".

Segunda, de nuevo una pregunta como la anterior,

comprometida, donde lo inteligente es la abstención:

"Consumo alcohol, pero ellos no lo saben".

Ahora, ahora, ahora.

Vale, vale. "Consumo alcohol y claro que lo saben".

"No bebas mucho alcohol en las fiestas".

Cuando estoy en una fiesta familiar con mis padres

que se ponen cubatas todo el rato.

¿Creéis que hay alguna pregunta que entra bien en vuestra situación

y que no he hecho, y que vosotros en mi lugar haríais?

Yo creo que si nos sentimos mal por ocultar cosas a nuestros padres.

¿Os sentís mal por ocultar cosas a vuestros padres?

Pues no, la verdad. -No.

No. -Ellos también me ocultan cosas a mí.

(CHICO) Toma. -Porque en teoría soy menor

y no tengo capacidad de razonar.

¿Tú crees que tus padres te ocultan cosas a ti?

No es que lo crea, lo sé.

Lo afirmo. Y por tanto, tienes derecho

a corresponderles con ocultación. Claro.

¿Qué pregunta harías, así un poco comprometida,

si estuvieras en mi lugar?

Una. Que si tus padres te dan miedo.

Es que a mí mis padres me dan miedo. No, lo voy a hacer.

"Mis padres me dan miedo".

Sí, a mí me dan miedo.

Vale, vale.

Con el miedo no me refiero a miedo de asustarme,

pero a veces me llama la atención las reacciones que tienen

frente a algunos comentarios o cosas que pueda hacer o realizar yo,

porque pienso: "Coño, también has vivido tu adolescencia,

has hecho las mismas cosas que yo.

¿Por qué reaccionas así? ¿Por qué te sorprende que lo haga?”.

¿Sabes? O tienen algunas reacciones que yo qué sé, por ejemplo,

yo, personalmente,

creo que chillar para hablar las cosas

no es la mejor forma de solucionarlo ni de llegar a ninguna conclusión.

Hay que obedecer porque son adultos y hay que obedecerles,

son más experimentados.

Pues como hay que obedecer al adulto me da miedo, en plan, me da miedo

porque sé que me van a hacer algo, porque no estoy obedeciendo

a ese adulto, a esa autoridad, a esa idea de:

"Yo sé más que tú porque yo soy más viejo que tú".

Pedro, ¿qué preguntarías en mi lugar?

Si tus padres te dan las libertades que crees que te mereces.

"Mis padres me dan las libertades que creo que me merezco".

Bueno, vale. ¿Algún comentario a todo esto?

Fui a la presentación de un documental de Kase-O,

que es un rapero que me encanta, me... O sea, me hace sentir superbién,

y fuimos y tal. Y es verdad que era un lunes,

pero después de terminar los finales decía:

"Joe, lo he aprobado todo",

pues me dijo mi madre: "Te lo mereces, puedes ir".

Y total, que fui.

Y al final el documental duró más de lo que pensábamos

y nos quedamos a hacernos unas fotos con él y tal

y resulta que se nos hizo tarde.

Y yo me iba a quedar a dormir a casa de un amigo.

Y mi madre me dijo: "Yo creo que te has pasado".

Y fue como: "Pero vamos a ver, he estado trabajando más que nunca

para sacar unas notas y unas cosas que me hagan feliz a mí,

pero sobre todo a vosotros".

Porque al final es algo que también,

por mucho que nuestros padres no nos pongan presión para eso,

es algo que queremos, que nuestros padres digan:

"Joe, qué orgulloso estoy".

Y en ese momento se lo dije.

Le dije: "Es que yo creo que me lo merezco".

Una buena pregunta sería que si tus padres

te dan la intimidad que necesitas.

La pregunta es, entonces, a ver si la expreso bien:

"En mi casa todo el mundo respeta

mi intimidad". Exacto.

Estáis de acuerdo en que todos

respetan vuestra intimidad en casa.

Depende de lo que sea para ti

el término "intimidad". Tú sabrás.

Que yo me esté duchando y entren al baño y me...

No sé qué es para ti intimidad. Pero eso es igual,

lo que yo piense, en tu opinión.

En tu opinión, ¿en tu casa respetan tu intimidad?

Para ti intimidad es, yo te cojo el móvil

y te leo todas las conversaciones, estoy violando tu intimidad,

¿a que sí? -Sí.

Si lo hacen tus padres también.

¿Te vigilan el móvil? -No.

Si entran al baño cuando te duchas, ¿viola tu intimidad?

Hay algo que es llamar a la puerta.

Pero cada uno, por ejemplo, a mí... entran mis padres mientras me ducho

y me da igual, son mis padres. -A mí no.

Depende de la intimidad que tenga cada uno.

Comparado con lo que han dicho ellos,

creo que soy el que menos confianza tiene con sus padres,

y creo que porque la he perdido completamente.

La mañana que me levanto a las... Un cuarto de hora antes, pum,

abres los ojos y encuentro a mi madre mirándome el móvil en mi habitación.

Todo a oscuras y ella mirándome el móvil.

¿Y lo has hablado con ella?

Es que no puedo, no puedo hablar con ella.

Yo, como yo, como que no tengo la valentía

de hablar con ella. Y cuando lo he intentado, tampoco,

como que no soy, no me sale hablar con ella.

Esa desconfianza la he generado de alguna manera.

No sé cómo, no sé por qué, pero de alguna manera

he tenido que generarla.

Me han dado impulsos de querer expresarme,

de querer decirle: "Mamá, pasa esto".

Pero luego, como que me retraigo,

porque las pocas libertades que tengo,

las que tengo y puedo mantener, como ellos son la autoridad,

me da miedo perderlas, me da miedo que me impongan un límite

que reduzca esas libertades.

"Mis padres siempre llaman a la puerta de mi habitación".

Ah, no. (CHICO) Qué suerte.

Vale. Eso sí que sería una prueba de respeto a la intimidad, ¿no?

No, pero es según lo que tú pienses como intimidad.

Yo, que esté estudiando, vengan mis padres,

digan: "Oye", y me pillen por detrás,

o que esté escuchando música y me pillan y me da el susto,

pero me da absolutamente igual.

O sea si me estás pillando haciendo otra cosa a lo mejor sí.

Como para ocultarle cosas... ¿Y cómo van a saber

cuándo están respetando tu intimidad y cuándo no?

Cuando haya mucho tiempo en silencio en mi habitación, a lo mejor...

Vale, vale. Sí.

Para mí mi habitación no es mi habitación,

es la habitación de mis padres, porque yo soy como...

Es su casa, no he contribuido a su casa,

no pago comida, ni techo ni agua...

¿No dirías: "Es nuestra casa"?

No digo que es nuestra porque no contribuyo a ella, es suya.

A mí solo me tienen ahí supongo que por legalidad, porque...

Hombre... Hasta los... Bueno, ya tengo los 18.

Hasta la mayoría de edad, pues soy su responsabilidad legal.

Es un poco fuerte. Crees que si tus padres

pudieran hacerlo, dirían:

"Venga, hala, adiós, márchate". Sí.

Es que realmente es eso, porque me ven como una obligación.

Un hijo es una obligación, una responsabilidad,

y: "Esta es mi casa", porque él la paga, yo no pago nada.

"No hago nada que dejaría de hacer

si mis padres estuvieran delante". Chavales, pensadlo bien, ¿eh?

Espérate, a ver, yo también... -Vamos...

¿Todo o...? -Todo, todo.

(Conversaciones)

Están saliendo, fijaos que eso es importante,

porque estamos tratando un tema... Yo no he sido.

Igual estamos tratando un tema, la libertad, que suena muy bien,

pero quizás, quizás, para entenderlo bien

hay que ser muy sensible a los matices.

Hay cosas en que hay un límite que es muy íntimo.

Pero yo creo que sí, yo haría cualquier cosa delante de mis padres.

De hecho, lo he hecho.

Supongo que Víctor es una persona que le cuenta todo a sus padres,

y me alegro por él, pero me ha sorprendido.

Vuestra principal figura de autoridad son vuestros padres.

Así que hablando de este tema, veamos qué tienen que decir ellos,

porque aunque quizás no lo sabéis,

hemos hablado con algunos de vuestros padres.

Ay, Dios, no, por favor. -Dime que no.

Yo cuando era adolescente,

para tener libertad tenía que mentir a mis padres.

Con mis padres no tenía la confianza que tienen mis hijos conmigo ahora.

Entonces, a mí me pueden contar cosas buenas, cosas malas,

que yo voy a estar ahí para todo.

Yo a mis padres cosas malas no les podía contar.

O sea, cosas malas entre comillas, cosas que a ellos no les gustaran.

O sea, tenía que engañarles. Yo, por ejemplo, recuerdo

mi viaje de final de COU

y toda la clase se fue a Italia y yo en teoría me iba a Italia.

Yo me fui con Nacho y nos perdimos por los Picos de Europa.

Yo le llego a decir eso a mis padres y no me hubieran dejado.

Vamos, no me hubieran dejado, seguro.

¿Estáis de acuerdo con lo que dice esta madre de que, en vuestro caso,

podéis contar cualquier cosa, buena o mala, a vuestros padres?

A ver, no, yo a mis padres no les acabo de contar todo,

pero no por, o sea, no porque no pueda confiar en ellos,

que sé que puedo confiar, pero al final las cosas buenas

se las cuento. Las malas en una medida.

No les cuento todas las malas. Y al final es por...

O sea, más que mentir por acción, mientes por omisión.

Claro. Vale, vale.

Y al final es por eso, por mantener un ambiente decente en casa,

porque si no, puede estar muy tensa la situación, entonces...

Nadie quiere eso, supongo.

Y además, puede también haber represalias.

Yo lo sé porque hay veces que se han enfadado conmigo

y la paga mi hermana.

Y eso me da pena porque... Joder. No tiene nada que ver.

Eso de: "Hijo, puedes contarme cualquier cosa",

y cuando lo vas contando, ves que va alterando la cara

y dices: "Ay, ay". Sí. Sí, sí.

¿Has reconocido a esa madre? ¿Yo?

Sí. Me suena. Me suena. Es mi madre, sí.

Sí. Se llama Eva.

Es otra situación de padres totalmente distinta, es otra época.

Eran unos padres muy mayores, ya fallecieron los dos,

y es eso, es otra situación completamente distinta,

otra manera de tratar a los hijos.

No creo que antes se tratase con tanto cariño...

Se trataba con mucho cariño y eso, pero con tanta...

empatía. Era más dictatorial, por decirlo así.

¿No hay un riesgo precisamente ahí? No, yo creo que no.

¿No hay un riesgo precisamente en eso de que te entienden,

te entienden, te entienden, y a veces haces algo...?

Te entienden pero te aconsejan. No, pero a veces

esa empatía... Te entiendo muy bien, pero vamos a hacer la pregunta

de esta manera.

Te entienden, te entienden, te entienden y, de repente,

haces algo que si se lo cuentas, vas a poner de manifiesto

que no te entienden tan bien. Claro, pero es lo que decían...

Lo que ha dicho ella, de que cuentas el 98 % de las cosas

y el 2 % te las callas.

Simplemente para no defraudarlos o simplemente, lo que has dicho tú,

de que hay cosas que no te sientes orgulloso,

cosas que has hecho

y no se las dices a nadie, te callas.

Pero son tus padres, al fin y al cabo tienen que saber cómo eres,

no puedes ocultarles todo, deben aconsejarte,

te tienen que acompañar en el camino.

Pero sí es cierto que nadie le cuenta todo a nadie,

siempre hay cosas que te callas.

Ruth, ¿qué?

Te veo que estabas reteniendo algo, de: "A ver cómo lo expreso". Sí.

Es que se me iba a olvidar.

Yo a mis padres sí que es verdad

que les cuento bastantes cosas. O sea...

¿El 80, el 50, el 30, el 90? No sabría decirte,

porque depende del día que lleve y si me veo capacitada de contárselo.

Por ejemplo, las cosas malas, yo lo que hago es que las transformo.

O sea, imagínate que les quiero contar una cosa mala,

pues la transformo un poco...

Eso lo tienes que explicar bien, porque es una información

muy útil para todos. ¿Verdad que sí?

Que me he enrollado con Fulanito.

Pues no, pues eso se transforma diciendo que, bueno,

que estoy conociendo a un chico,

que es la realidad también, pero más...

Yo se lo he dicho muchas veces,

que somos de épocas distintas y entonces tienen un modelo de hija

que no estoy de acuerdo.

Entonces, pretenden que sea la hija perfecta,

no sé si es que tienen una hija en sus sueños o algo,

que para tener 16 años no me quejo, no me puedo quejar.

Pero sí que es verdad que en ciertos aspectos, no...

No termino de poder contarles todo, pero eso, por el simple hecho

de que no me gusta cómo piensan.

Creo que no soy la única que lo hace.

En verdad, es como mentir, no estás diciendo toda la verdad,

estás diciendo lo que a ti te interesa.

Tengo la suerte de que mis padres siempre me han respetado.

Pero hay gente a la que sus padres

quizá no los respeten.

El respeto es algo que se gana

y debe ser por parte de los dos, no porque hagas esto por mí

y no me tengas respeto, te tengo que respetar.

"No te hagas 'piercings'". Mi padre se hizo uno borracho

y mi madre tiene un "piercing" en la lengua de cuando tenía...

Cuando era superjoven, así que no entiendo eso de:

"No me hagas 'piercings'".

Tiene usted la palabra.

A ver, respecto un poco también a lo que ha dicho la madre de Óscar.

Tengo amigas a las que sus padres no les dejan nada de libertad y...

Como que son más irresponsables,

por así decirlo, y ocultan más las cosas,

porque saben que tienen esos límites y que los han pasado, entonces...

No sé, también tiene que haber un poco de equilibrio

entre los padres, porque al final, al dejarnos más libertad,

yo creo que nos sentimos con eso de que:

"Ya que confían en mí, no voy a hacer esto",

o: "Se lo voy a contar porque sé que me va a ayudar, porque...". ¿Sabes?

Este es un tema muy importante, del que se habla muy poco

y os agradezco con toda sinceridad la capacidad que tenéis

de hablar con normalidad de todo esto.

Si me vais a permitir, voy a partir una lanza

por la gente de mi generación.

No vivíamos en el Pleistoceno, os aseguro que no.

Ni qué se yo, ni vivíamos en la selva

ni hacíamos cosas de ese tipo.

En mi caso, yo a los 17 años estaba trabajando, ganándome la vida

y viviendo en un piso en Pamplona con otros chicos.

Es decir, que eso de...

A veces me duele lo que estáis planteando de:

"Mis padres son de otra época, están no sé qué, no sé cuántos...".

Cada uno ha vivido su época, pero en las épocas pasadas

os aseguro que la Inquisición había desaparecido hace tiempo.

Sigamos viendo qué opinan los padres.

La clave está en esa comunicación.

Como tenemos comunicación, a veces creo que va a demasiado.

El tema del alcohol. El alcohol lo empiezas a ver,

que hay alcohol a ciertas edades, que son menores y tú, claro...

Sabes que hacías lo mismo, te saltabas las normas

pero no se sabía nada, intentabas llegar a casa

que no se fuera y tal.

Como ellos tienen más libertad,

llega un momento en que te dicen:

"Vamos a comprar una botella, ¿la podemos guardar en casa?".

Claro, tú te quedas diciendo: "Me he pasado con la libertad".

Ahí hemos tenido conflictos de decirle:

"No, con la edad que tienes no dejaré

que bebas tranquilamente. Que si lo haces, pues lo harás.

Pero no me digas a mí que yo te autorice a que hagas esto".

A lo mejor llegas a casa un día y está con una amiga y se creen

que se puede hacer lo que sea.

Y hay conflictos: "No entiendo por qué no,

porque en otra casa están tranquilamente y no pasa nada".

Y digo: "Bueno, nosotros no somos como ellos".

Yo tengo que decir que empatizo totalmente con este padre.

Esa sensación de que...

Es una situación compleja como padre, porque de verdad

que querrías dar la máxima libertad, pero en cierto modo das por supuesto

que la libertad de tus hijos no cuestionará tus convicciones,

aunque sepas que tú hiciste lo mismo.

Pero claro, dar libertad a alguien

es dársela para que tome sus propias decisiones,

no las que tú crees que debe tomar.

También me quiero hacer un tatuaje

y mis padres tienen un tatuaje también cada uno.

De hecho, ni siquiera se lo dijeron a sus madres.

Así que, tampoco entiendo el hecho de que tú has hecho algo

que me estás diciendo que no haga, igual, y encima lo has hecho

sin el permiso de tu autoridad, por así decirlo, que es tu madre.

A veces se expresará de una manera o de otra, pero os aseguro

que a nadie quieres más en el mundo que a tus propios hijos.

Con las broncas que puedas tener, con la capacidad que puedas tener

para manifestarte, tus hijos son tus hijos y lo serán siempre.

Y hay un punto de amor incondicional que les das a tus hijos, insisto,

que igual no lo sabes expresar bien,

pero hay un punto de amor incondicional

que le das a tu hijo por el mero hecho de ser él.

Y eso, como siempre ocurre con el amor, pues es frágil.

Cuando crees que has conseguido ese equilibrio,

resulta que tus hijos cambian y estás siempre fuera de juego.

(TEO) Yo creo que hay que saber

utilizar tu libertad para, digamos,

irla expandiendo poco a poco, que al final es lo que buscas.

Pensar con la cabeza y tener un poco de empatía con tu padre

y también entender que tampoco le puedes exigir

una libertad así tan de repente y...

Y poco a poco írtela ganando para que realmente sea una libertad

en la que tú estés cómodo, pero tu padre también esté cómodo.

(JAIZA) La base de una buena relación entre...

Entre cualquier persona y otra, pero sobre todo entre padres e hijos,

es la comunicación y la confianza.

Yo creo que es bueno, incluso, que hasta tu hijo te diga:

"Oye, papá o mamá, ¿puedo hacer esto?".

Porque, como dice mi madre, prefiero que me lo diga a la cara

y saber perfectamente lo que hace, a que luego a las espaldas

me lleve un disgusto o un susto.

Si te comunicas bien con tus padres y tienes la suficiente confianza

hasta para decirles que te guarden una botella de alcohol,

yo creo que es una buena relación.

(ÓSCAR) Es mi padre también.

(RÍEN)

Lo que has dicho ahora de tener el suficiente amor

para decirle si hago una cosa que no me gusta.

Creo que simplemente yo, como hijo, he cogido el nivel de confianza

para preguntar si puedo guardar las botellas en casa.

Pero él como padre debe tener lo que dice ella,

la suficiente confianza y comunicación para decirme que no

si él de verdad piensa que está mal.

Es eso, cuando eres pequeño, no naces así,

naces aprendiendo cómo es tu padre,

cómo son las normas sociales y todo.

Aunque tenga esta sensación de pique con mis padres,

de que me llevo un poco mal, en realidad sí que...

O sea, me llevo con ellos bien. Es como... Bueno, somos padre e hijo.

Supongo que algo tiene que ir ahí. Y le enseño vídeos que me gustan,

le enseño juegos que me gustan a mí, compartimos la música,

que es algo que siempre se comparte entre todo el mundo, que nos une.

Y eso me gusta. Podemos criticar una película,

podemos decir si nos ha gustado o no, reírnos de algunas situaciones.

Ese tipo de cosas me gustan, son cosas que me llenan por dentro,

pero luego encuentras otras que no tanto.

Me gustaría enseñaros un vídeo en el que un juez nos va a leer

un artículo del Código Civil que no mucha gente conoce

y que os afecta directamente.

Yo siempre digo que hemos pasado del padre autoritario al colega.

No soy amigo de mis hijos

porque si yo me convierto en amigo de mis hijos,

dejo a mis hijos huérfanos.

En el momento en que vivimos en convivencia

tenemos que tener unos límites.

Los límites los establecen, muchas veces, las leyes,

el Código Civil, la Constitución, el Código Penal.

Todo tiene un límite.

Y los niños tienen el 155 del Código Civil.

Que dice: "Los hijos deben obedecer a sus padres

mientras permanezcan bajo su potestad y respetarles siempre.

Y segundo, contribuir equitativamente según tus posibilidades

a las cargas de la familia

mientras convivas con ellos".

Lo mismo que hablamos de derechos,

hay que hablar de deberes.

Obedecer mientras estén bajo la patria potestad.

Yo se lo digo a muchos chavales: "¿No quieres potestad?

¿Ya tienes 18 años, no quieres potestad?

¿Tú de qué comes? ¿Tú de qué vives? ¿No quieres potestad?

Aire, búscate la vida". Porque a mí no me puede condenar

ningún juez a tener a mi hijo de 18, 19, 20, 21 años en mi casa.

Me podrá condenar a pasarle una pensión de alimentos

con arreglo a mis circunstancias, pero no a tenerlo en mi casa.

Respetarme siempre, tenga la potestad o no tenga la potestad.

Soy tu padre y tu madre. Tengo el derecho de respeto

y tú el deber de respetarme.

Y eso no se transmite a los chavales, no se les ha enseñado.

(RANIA) En desacuerdo con que no se ha enseñado.

Le voy a pegar.

¿Cómo que no se ha enseñado si es lo que siempre te enseñan?

"Como no obedezcas, eres una mala persona".

"Como no obedezcas, estás castigado en el cole".

Pero fíjate que está señalando dos cosas.

Está señalando

que hay deberes del hijo

que no dependen solo de que los padres quieran

o no quieran, sino que están establecidos en el Código,

en el Código Civil, como ley.

Tengo que respetar a mi padre y él está...

Obedecerlo. ...siendo un ser incordioso.

Obedecerlo y compartir las cargas comunes de la familia.

Pues eso limita la libertad de la persona, del hijo en este caso.

Tienes 17 años. Pero entonces, ¿cuál es?

¿La libertad de no respetar a tu padre

y no contribuir a las cargas? Es decirle:

"Oye, mira, lo que estás diciendo no me parece que tenga sentido".

Esta persona cuando protestas sobre una decisión que ha tomado,

seguramente diga: "No me faltes al respeto".

No te falto al respeto, es que lo que dices

no entra en mi concepto... de cómo quiero estar.

"Pues vete de mi casa". Pues bueno, gracias.

No sé. No sé qué decir.

Son modales, todo son modales. Dime, dime.

Es que lo que habla del respeto, que un hijo debe respetar a un padre

y un padre, respetar a un hijo, es que el respeto se gana.

El respeto hay que ganárselo.

Se supone que debemos respetar a nuestros padres, por ejemplo.

Pero si el respeto no es mutuo, no es recíproco,

¿por qué debo respetar yo a una persona que a mí no me respeta?

Y estoy de acuerdo con Rania. Estemos o no de acuerdo

con el artículo, está ahí, pero no quiere decir

que nos parezca bien del todo, porque tienes que contribuir

a tu casa y tienes tus derechos y tus deberes.

Eso está contemplado en los deberes de los padres en el Código Civil.

Que con eso no está queriendo decir el juez Calatayud que solo los hijos

tengan deberes, sino que hay deberes de los hijos,

y, por supuesto, hay deberes obvios de los padres.

Obviamente.

No puedes imponer a alguien que respete a alguien.

El respeto es algo que se gana y yo creo que los padres

se lo ganan cuidando a sus hijos.

Pero si por algún casual tu padre no se gana tu respeto,

porque hace actos que no son propios de una persona decente,

o actividades que no debería hacer, no se comporta contigo como debería,

no tienes que respetarle por ley, porque entonces,

¿le estás respetando por el miedo a que algún día pase algo?

Pero a mí me parece el respeto necesario.

Igual que mi padre me tiene que respetar

porque soy su hijo, yo tengo que respetar a mi padre.

Aunque haga cosas que no me gustan, haga cosas

que van en contra de mí,

al fin y al cabo es el que me ha dado la vida y si estoy aquí es por él.

Por él, o sea, por mi padre, por mi madre.

Y me parece necesario, igual que contribuir a la casa.

Yo he trabajado y yo he conseguido un dinero, y si veo necesario

que ese dinero tenga que ser para la ayuda familiar, yo lo haré.

Cuando he dicho esa bromita de: "Me dan ganas de pegarle",

es porque él hablaba de los jóvenes como que ahora, en esta época,

son muy desobedientes, que hacen lo que les da la gana,

que los padres no... Que están más libres.

Hablaba de los adolescentes como niños con impulsos.

A mí me dio esa sensación, como tontitos que deben obedecer.

Como que tú eres joven y luego ya harás lo que te dé la gana

cuando ya hayas seguido mis órdenes. Es como: "¿De qué vas?".

Vamos a ver ahora lo que nos dice sobre la libertad y los límites

una psicóloga, Violeta Esteban.

En mi experiencia en consulta,

una cosa que primero sacan los padres es:

"¿A este chico qué le pasa? Queremos poner unos límites en casa,

queremos que este chico aprenda a tener una estructura,

a ser ordenado, a obedecer cuando haga falta".

Esto implica hablar de exploración, no implica hablar solo de límites.

Cuando hablamos de libertad hablamos de continuar explorando

y conociendo el mundo,

continuar eligiendo en qué dirección quieres ir

y probar a hacer cosas nuevas.

Evidentemente, los padres van a pasar una sensación de miedo,

de riesgo. Evidentemente, se van a preocupar.

Pero lo que de verdad me preocupa es un chaval que no explora.

Ese sí que puede tener un problema real.

Hay padres que pueden poner ciertos límites

a la exploración de su hijo y creo que eso, para mí,

está bastante mal hecho, porque al final nosotros

somos los que debemos vivirlo, y aunque me hayas avisado

de que esto terminará mal, yo soy quien tiene que vivirlo,

quien la tiene que cagar y hacerlo mal.

Pero yo tengo que aprender de lo que estoy haciendo mal,

no de que... No de no hacer las cosas

porque me lo estás diciendo.

Me cuesta mantenerme callado.

Es que como padre, insisto, si ves que tu hijo se la va a dar...

Es difícil no decirle que no. (JAIZA) Pero hay que dejarlo.

Es que lo quieres. Claro.

Y a veces ves tan claro que tu hijo va directo a hacer una equivocación,

que entonces dices:

"¿Tengo el derecho a que aprenda solo de su experiencia?".

Quiero vivir mi vida y quiero hacerlo yo.

Y si quiero cagarla yo, lo quiero hacer yo.

No quiero que mis padres lo hayan hecho por mí.

Quiero llenarme las orejas de metal.

O sea, no quiero ni que se vea piel, básicamente.

Yo creo que Violeta tiene mucha razón

en esta necesidad que hay de que los adolescentes exploremos,

de que abramos nuevas fronteras,

de que rompamos lo que conocemos,

de que desarrollemos un sentido crítico por nosotros

y que podamos explorar nuevas zonas.

Es importante esa exploración.

Conocí a alguien que no se atrevía a explorar y a saltarse unos límites.

Y la verdad es que eso siempre da un poco de miedo, porque se supone

que la adolescencia es la edad

en la que estamos previstos a equivocarnos,

a probar cosas nuevas, a fallar, a recular, a volver para atrás,

a hacerlo otra vez, cagarla, y hacer cosas bien y aprender.

Como los chavales que no salen nunca de fiesta

hasta los 18. Y, de repente, salen de fiesta una vez,

se ponen a tope y les da un coma etílico.

Tampoco les gustan los "piercings", les parece una estética muy fea.

Pero no sé, él también tiene un tatuaje

que a mí no me resulta atractivo,

pero a él le gusta. Es su gusto, es su cuerpo, es lo que quiere hacer.

La curiosidad siempre aparecerá tarde o temprano.

A mí me gustaría, si fueras mi padre, que me explicaras,

que me hicieras entender... Cuando por primera vez, supongo,

a mí no me ha pasado, le pides a tu padre:

"¿Puedo salir hasta las tres?". "Jo, qué miedo le pueden atropellar,

le pueden hacer tal...".

Hazle entender por qué no quieres que esté hasta las tres,

no vas y le dices: "No, hasta las tres no, ni de broma.

Vienes aquí a la hora que te he dicho".

Dime por qué no quieres a las tres.

Te lo voy a explicar.

No sé si estais de acuerdo en que el lugar más seguro

para un barco es el puerto.

Es el lugar más seguro y cuando salen a alta mar,

antes están bien acabados.

En el caso de las personas, salimos del puerto

cuando estamos a medio hacer.

Además, para acabarnos, necesitamos salir a alta mar

para aprender de las experiencias con las que nos encontraremos ahí.

Ahí estoy totalmente de acuerdo con vosotros, que para acabarte

necesitas asumir riesgos. ¿Qué es lo que pasa?

El hijo tiende a verse a sí mismo como un barco acabado,

capaz de enfrentarse a cualquier intemperie.

Y el padre ve a su hijo inacabado

y tendemos a sobrevalorar los peligros

con los que se encontrará.

Mi madre yo creo que todavía me ve como muy niño porque, a ver,

por apariencia, aparento ser bastante menor

de lo que soy. Entonces, yo creo

que todavía me tiene como una visión de "mi niño",

que me parece bien. Me gusta esa visión

porque me siento protegido, pero hasta cierto punto.

Porque al final yo pienso que ya debo tener

una especie de control sobre mis acciones,

control sobre lo que yo hago, control sobre lo que puedo hacer

y aunque en el fondo sé que lo que quiere es cuidarme,

que lo que quiere es ayudarme,

que quiere facilitarme la vida,

siento como que no tengo la libertad, no tengo esa posibilidad.

Las cosas han sido siempre muy peligrosas. Y accidentes,

y me voy a poner muy extrema,

secuestros y asesinatos y cosas así han pasado toda la vida.

Y es como que ahora queremos que los niños estén superprotegidos

y hacemos el efecto contrario, en que lo único que conseguimos

es que cuando se expongan a un problema o pase algo

o estén en peligro, no sepan ellos mismos cómo solucionarlo.

Vamos a pensar un poquito más la complejidad.

Es lo que os decía, la vida sería muy fácil

si siempre hubiese una alternativa y fuera fácil elegirla.

El problema es que hay que elegir siempre

de manera problemática

y que a veces tienes que decir "no" a las mejores intenciones

de una persona, precisamente, para crecer.

Yo añadiría a la imagen del barco que os he planteado inicialmente

que los hijos, efectivamente, necesitan crecer en la intemperie

y para ese crecimiento es esencial la confianza, saber que cuentas

con la confianza de tus padres.

Pero eso es tan fácil de decir y tan difícil de hacer...

Pensar en lo que a mí me molestó cuando yo fui adolescente,

pensar en cómo me sentía yo

e intentar comprender un poco mejor a mi hijo o hija.

Porque yo no querría hacer nada que pudiese perjudicar a mi hijo,

que pudiese ponerlo en peligro.

Pero tampoco querría que por culpa de eso fuese infeliz

y tuviese un complejo de: "No me dejan hacer nada".

Que al final es uno mismo el que se pone los límites

y el que decide hasta dónde puede ir o hasta dónde puede llegar.

Cuando me hice el "piercing" de la boca, después de hacérmelo,

le dije: "Oye, papá, yo quiero hacerme más 'piercings'",

y me dijo: "En la cara no, más en la cara, no,

hasta que no tengas los 18 y hagas lo que quieras.

Pero mientras yo te los esté pagando,

estés bajo mi techo y tenga que verte la cara cada día,

no te vas a hacer más en la cara”.

Así que, a ver, yo entendí un poco eso.

Además, soy muy joven para hacerme demasiados "piercings",

porque me arrepentiré de la mitad.

Llegamos al final.

Después de todo lo que hemos estado hablando,

¿os reafirmaríais palabra por palabra

en el concepto inicial que teníais de libertad

o introduciríais alguna modificación en él?

(JAIZA) Yo sí que añadiría

alguna de las cosas que hemos estado hablando.

¿Como cuál?

Pues todo lo que hemos hablado del respeto, de la confianza,

de seguir tu camino. Todo tiene que ver con la libertad.

Yo sí que lo modificaría, o sea, no del todo,

pero al principio

como que el principal significado

que le das a la libertad es como:

"La capacidad que tienes tú de hacer lo que tú quieras".

Pero al fin y al cabo, con lo que hemos hablado,

sí que es verdad que hay muchos otros factores

que influyen en lo que realmente pensamos

que es la libertad.

Una cosa que no había pensado en el tema libertad

es la responsabilidad que lleva.

Yo me sigo apoyando en lo que dije al principio.

Sigo igual.

Pues muchas gracias por compartir vuestra voz,

vuestra sinceridad y, además, creo que no me equivoco

si digo que vuestra honestidad conmigo.

Muchas gracias de verdad. A ti.

A mi yo adolescente - Libertad

13 jun 2020

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Contenido disponible hasta el 13 de junio de 2021.

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