A mi yo adolescente La 2

A mi yo adolescente

Sábado a las 14.00 horas

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No recomendado para menores de 12 años A mi yo adolescente - Acoso - ver ahora
Transcripción completa

Los jóvenes de hoy, que viven en un mismo lugar,

no ocupan el espacio de la misma manera.

Mientras ellos suelen andar tranquilos,

ellas lo hacen deprisa, mirando hacia delante, hacia detrás

y hacia los lados.

Ellos caminan despreocupados, pero ellas, a menudo, pasan miedo.

Hoy queremos hablar de ese acoso invisible

que muchas chicas sufren,

porque es un obstáculo serio para la igualdad de género.

La única manera de desterrar el acoso

es comprender sus raíces y entender

que porque lo hayan soportado nuestras abuelas y nuestras madres,

no significa que lo tengamos que soportar nosotras

o nuestras hijas.

Me reúno con un grupo de chicas y chicos

para analizar el origen de este acoso,

entender sus consecuencias y, juntos, buscar soluciones.

Hoy no hacen falta presentaciones,

me hace ilusión estar con vosotros de nuevo.

En nuestro anterior encuentro

hablamos del amor en su sentido más amplio.

Del amor a la familia, del amor romántico,

y también hablamos del dolor que produce, a veces, el desamor,

pero en un momento de la conversación

surgió un tema que no tiene nada que ver con el amor,

que es el acoso diario

que vosotras y algunos de vosotros también sufrís.

Y nos dimos cuenta de que es un tema lo suficientemente importante

como para dedicarle un episodio completo.

Me gustaría comenzar recordando con vosotros

y compartiendo con los espectadores algunos de los momentos que vivimos.

Lo que no puede ser es que haya tíos

que piensen que necesites que te piten el claxon.

O que te digan: "¡Guapa!". -A mí lo que me pasa...

Yo siempre voy al gimnasio con mi mejor amiga.

Pasamos por una calle en la que, cuando salimos y cuando entramos,

sea la hora que sea,

siempre hay un grupo de hombres en un bar

que es insoportable.

Se hace insoportable. Cuando tú vas...

-Sí, es asqueroso.

-Yo iba al gimnasio y me pasaba lo mismo.

Al entrar y al salir, también. Porque es que...

me pasaba lo mismo. -Se hace insoportable

el estar tú por la calle, el estar caminando,

y que haya gente, que son todo hombres,

incluso de cincuenta años, que podría ser mi padre,

diciéndote tantas cerdadas, es como...

Yo soy persona, no soy un objeto.

No soy algo a lo que puedas hablar

y dirigirte como si fuera la última mierda.

Eso es violencia.

Bueno, la verdad es que en estas pocas palabras

hemos puesto el dedo en la llaga de cosas que vamos a hablar.

Antes que nada, vamos a dejar clara una cosa.

Las situaciones que contasteis eran situaciones de acoso.

Cuando una persona hostiga, persigue o molesta a otra,

eso es lo que llamamos acoso.

Incluye cualquier comportamiento físico o verbal

que ofende o humilla a la otra persona.

Entendimos que vosotras, las chicas,

sufrís en vuestro día a día infinidad de tipos de acoso

que permanecen invisibles a todos los niveles.

Comprobamos que vosotros, los chicos,

no erais del todo conscientes del dolor y de la injusticia

que pueden provocar estas situaciones.

Yo, cuando pregunté a mis amigas,

casi todas me dijeron: "Ayer".

La última situación de acoso, ayer.

El otro día, al salir de clase...

Yo soy una persona bastante concienciada con esas cosas,

pero, al final, si tú no lo vives,

no vas a saber qué está pasando a no ser que te lo cuenten.

¿Os ayudaría que os lo contásemos? ¿Que las amigas os cuenten?

¿Pensáis que os concienciaría más?

Sí. -Claro.

¿Os ayudaría a ser menos pasivos y más activos?

Salimos a la calle con ese miedo

y todos los días nos pasa algo de esto.

Yo creo que los chicos no lo sienten

y si en casa no lo cuentas, no lo hablas con padres o hermanos,

con tus amigos, ellos no se van a poner en tu piel.

-A mí me gusta ir tranquila por la calle,

sin tener que aguantar cómo una persona...

Cómo notar que una persona se fija en mí

y se permite el lujo de tener que decirme algo.

Igual yo pienso que esa persona es la más guapa del mundo

o el más guapo del mundo,

pero no te voy a decir nada porque no sé cómo te sienta

que en la calle, cuando tú vas sola, que no tienes por qué aguantar...

No necesariamente te van a decir algo porque seas guapa o no,

puede ser cualquier cosa. Cualquier cosa.

Tú no quieres que te vayan juzgando. Claro. No me gusta.

Sí es verdad que me siento débil.

-Yo he llegado a pensar al ir de compras con mis amigas,

"no me voy a comprar esto, a ver si va a ser provocativo",

en vez de quererme yo como soy y enseñar lo que yo quiera.

¿Qué es lo que estamos coartando con el acoso? Básicamente...

Libertad, ¿no? Vuestra libertad de ser como queréis ser.

Yo creo que si no llegas a faltarle al respeto a una persona,

tampoco hay que molestarse.

Yo, por ejemplo, si voy por la calle y a mí me dicen algún halago,

tipo "qué guapa" o cosas así...

-Hay un límite. -No es falta de respeto,

sino que es la forma en la que quieres llevar el dicho.

-Si pensamos que el hablar a una persona le puede molestar

todo el rato,

en ningún momento podríamos hablar con desconocidos.

Si yo pienso que hay una chica guapa,

lo suyo es acercarse: "Perdona, me has parecido guapa".

Eso no tiene que ver con acoso.

No es lo mismo en la discoteca, te vas,

estás con tus amigas o con tus amigos, quien sea,

estás pasándotelo bien y tener que aguantar

que pase un tío de largo y que te toque el culo.

Me parece muy desagradable. -Es que es asqueroso.

He llegado... Es una agresión eso.

Paralizada y temblando

y mirarle con cara de asco y que se rían con sus amigos.

Que piense que esto es un juego.

"Mira, soy el más guay de todos por hacer esto".

-Yo voy por la calle y no voy tocándole el culo a las chicas,

no voy diciendo "guapa, te metía no sé qué".

E igual con los chicos, tampoco voy tocándoles el culo por la calle,

tampoco les voy siguiendo, les voy diciendo desde mi portal

"te comía todo". Es que me parecen cosas

que si yo, como persona, no las hago porque lo veo racional

y no lo veo como que sea algo respetuoso,

es esa rabia de "¿por qué lo hacéis con nosotras?".

Es que además, mucha gente, y el problema creo que radica ahí,

se calla. Y la gente va por el metro

y ve alguna agresión de este tipo y pasa de largo.

No pases de largo, porque van a seguir haciéndolo.

Que se den cuenta de que nos plantamos

y de que no puede seguir así.

-Yo lo veo como que quieren intimidarte y hacerte sentir sola.

Inferior. Inferior.

Inferior. No te tratan como una persona,

te tratan como una especie de objeto sexual.

Como algo de lo que pueden burlarse. Es una diversión.

El acoso en la calle, que es donde más se da,

suele ser anónimo, personas que te dicen algo.

¿Por qué lo hacen? ¿Qué placer pensáis que sacan?

Por quedarse a gusto.

-Sentirse superiores.

Claro, en principio es una mezcla de atracción sexual,

"pasa una chica guapa, digo algo", pero es también dominancia,

es "voy a humillar al otro". Por eso se burlan, ¿no?

Además, en grupo empeora el acoso, no sé si os habréis fijado.

Hay como una responsabilidad moral, "somos muchos y yo solo estaba ahí".

Marina Montalbán es periodista, es un poquito mayor que vosotros,

pero no mucho, y os quiere proponer un juego.

Hay una pregunta que yo me hice gracias a Irantzu Varela,

que es compañera, es periodista, y quiero compartirla con vosotras.

"Vosotras", porque hay situaciones que solo nos pasan a las mujeres.

Os voy a pedir que intentemos hacer un ejercicio de imaginación,

que cerréis los ojos.

Vamos a cerrar los ojos y vamos a imaginar, a recordar,

muchas veces que hemos vivido esto.

Vas andando por la calle, es de noche,

estás sola, cualquier ruido te perturba un poco.

Oyes unos pasos que van detrás de ti,

te inquietas, te atreves a girarte,

miras y ves que es una mujer.

¿Qué sientes?

¿Qué sentís?

Alivio. -Alivio.

Alivio. Tranquilidad.

No me va a hacer nada. -Menos mal.

En mi cabeza lo primero es "menos mal".

-Cada persona puede ser buena o mala,

y puede hacerte daño

independientemente de si es mujer u hombre,

pero te sientes más segura.

-Yo he sentido...

casi indiferencia diría,

porque es una situación que sea un hombre o una mujer,

me afecta igual.

Es una sensación de alivio que nosotros, los hombres,

es muy difícil que experimentemos.

Ahora la pregunta va para todos.

¿Qué pasa si en vez de una mujer es un hombre?

Te entra el chip de decir: "Me va a hacer algo".

Quizá es una persona maravillosa.

-Aunque luego el hombre sea supersimpático y superadorable,

lo ves y dices: "Cambia de acera, sal corriendo".

-Te entra miedo. -Claro.

-A no volver a casa, a que te pueda pasar algo.

-A mí me ha pasado ir caminando yo, había una chica delante

y yo a mi bola, yo con mis cascos...

Yo soy un hombre... inofensivo.

(RÍEN)

Y claro, he visto...

Yo estaba ahí y de repente veo que la chica

empieza a andar más rápido,

lo que has dicho, se cruza al otro lado.

Claro, yo me quedo en plan: "Ostras, ¿qué está pasando?".

¿Te imaginas lo que es vivir con ese miedo?

A veces digo: "¿Los hombres se pueden imaginar

lo que es vivir con esa sensación de que te puede pasar algo?".

Yo, en esas situaciones, que yo soy el chico

y voy detrás de una chica porque vamos en el mismo camino...

Sí. Si pienso y siento

que esa persona tiene miedo,

pues me cambio de dirección para que ya no pase miedo.

Eso es lo que deberían hacer los demás

para que las mujeres no sientan miedo.

-A ver, yo es que... ¿Tienes que cambiarte de acera?

¿Por qué tienes que cambiarte? -Porque tiene miedo.

-Pero me refiero a por qué es tan injusto cambiarte de acera.

¿Por qué tienes que hacer eso?

¿Por qué una buena persona tiene que hacer eso

porque haya gente mala? -No es una solución.

¿Qué pueden hacer en un ambiente así?

¿Qué podéis hacer?

Hay una cosa que se llama "masculinidad tóxica".

Esa masculinidad tóxica

es todo aquello que a la mayoría de los hombres

nos avergüenza sobre otros hombres. ¿Qué quiere decir esto?

La necesidad de ir en grupo, lo que hablábamos antes,

y mostrar que tú eres el más macho y que debes piropear a otra chica,

eso es masculinidad tóxica. La necesidad de sentirte superior.

Nosotros, como hombres, tenemos que combatir esa masculinidad.

Si estamos en un grupo que vemos que hay ese comportamiento

o que hay ese tipo de actitudes, por así decirlo,

combatirlo y decir: "Oye, ¿qué te pasa?".

Denunciar, ¿verdad? La solución de los hombres

para no sentirse un peligro o lo que has dicho

es la lucha.

No ser espectadores, estoy de acuerdo.

Es luchar.

Realmente ser defensores.

Estar ahí defendiendo que eso no es un hombre.

Eso no es ser un hombre.

Hay muchos chicos maravillosos, pero muchísimos, sobra decirlo,

que apoyan esto, que son conscientes y se responsabilizan

de lo que muchos hombres hacen. Y dicen: "Oye, esto sí pasa.

Yo no lo soy, pero es que pasa. Lo hacen otros hombres".

Para comprender más la forma en la que os afecta este acoso,

yo creo que es importante saber qué pasa cuando llegáis a casa.

¿Los compartís con vuestros padres estos temas

o, al contrario, lo vivís como algo íntimo?

Y sabéis que hay una de vuestras compañeras

que estuvo cuando hablamos del amor que no ha podido venir, Paula,

pero nos ha dejado un vídeo con su padre

que me encantaría que viésemos.

En la ignorancia está la felicidad. Yo no sé...

ese chico o ese grupito que le acosa, le dice o lo que sea.

Prefiero no saberlo.

-Yo pienso que no se cuenta en casa, yo no lo cuento en casa

no porque lo vea innecesario.

A lo mejor está mal por nuestra parte,

pero damos por hecho que lo sabéis.

Yo a ti no te he dicho "me ha pasado esto", pero lo sabes.

-Que las piropeen, les digan, les llamen, les griten...

incluso, bueno, pueden hacer alguna cosa más.

Ese es el temor que tenemos los padres, el que lleguen a más.

Si se queda en algo verbal...

Se le ha dado la educación, lo hemos procurado su madre y yo,

esa educación para que ella pueda autodefenderse

en un momento determinado.

Si tiene que decirle cualquier cosa o contestar o callar,

que muchas veces es mejor callar y seguir

por evitar.

-Pero es educar más a las chicas de "haced esto si os pasa esto",

que a los chicos de "no se hace esto".

-El que tenga chicos tendría que hacer la labor con los chicos.

-A día de hoy está hecho al contrario.

Estamos nosotras educadas a lo que me has dicho siempre a mí.

-Exacto. -Hay días...

hay veces que te toca callar,

tira, corre o lo que toque. -Da la vuelta.

-O a lo mejor alguna vez sí puedes contestar algo, pero...

-Depende. -No suele pasar.

-Mejor no. Soldado que huye vale para otra guerra.

Hay muchos que, si no lo hacen, parece que no son chicos.

Ya por demostrar... -La masculinidad frágil.

-Exacto. -Sí.

-Yo lo he visto cuando era joven,

parecía que si no decías algo a alguna chica...

-¿Tú lo has hecho? -¿El qué?

Ni me acuerdo ya.

Ni quiero acordarme.

Y si lo he hecho, mal.

-Por lo menos ya sabes que está mal. -Sí, sí.

-Me gustaría que esta conversación que estamos teniendo

sirviera para que si vas por la calle y ves que a alguna chica

algún chico le está diciendo algo,

que puedas empatizar con ella

y puedas imaginarte qué está pasando por su cabeza.

Porque esa chica puedo ser yo perfectamente.

-Sí, o tu hermana.

-O mamá. -O mamá.

¿A que es genial? Es...

Es muy bueno. Buenísimo.

Son hombre, mujer, dos generaciones diferentes,

se quieren muchísimo,

y este hombre habla de una generación

en la que este cierto maltrato

más o menos ligero a la mujer era normal.

Ayer estaba cenando con una serie de personas

y había un hombre que me recuerda a él y decía:

"Es que ahora tengo una hija y cuando pienso

que a lo mejor la están tratando

como nosotros tratábamos antes a las mujeres...

Tampoco hacíamos nada muy malo, pero era una forma de verlas,

de decirles... Y es que ahora ya no lo hago".

No es necesario tener una hija o tener un hijo,

tienes que empatizar. Es que eso de decir

"yo soy X porque tengo hija o tengo hermana...". No.

Por esa regla de tres, una persona sola, que no tenga familia

o no tenga personas femeninas a su lado o en su vida,

sí es lícito que tenga unas conductas inapropiadas o machistas.

No concibo la idea de "hasta que no tienes una hija

o no tienes algo cercano a ti, un caso, no te das cuenta".

-A mí me ha pasado muchos años, hasta hace poco, relativamente,

que yo lo tenía muy normalizado.

Llegaba a casa y no se lo decía a mis padres

porque lo hablaba con un amigo siempre.

Llamaba a un amigo y le decía: "Me ha pasado esto".

Y el tío me decía que era culpa mía,

que yo lo había causado... -¿Tu amigo?

-Por cómo iba vestida. -Qué buen amigo.

-Llegó un punto que lo tenía tan metido

que estaba segura de que estaba provocando algo,

yo hacía algo. Ese es el juego.

Y no es normal, no quiero que la gente piense que es normal,

porque yo me he sentido muy mal muchos años.

-El problema es sentirse culpables las mujeres, no tenemos culpa.

Y muchos hombres tampoco.

El problema es el grupo de hombres que hace eso.

-Ese comportamiento. -Sí, eso.

-No sabes si tus padres te van a juzgar o te van a decir otra vez:

"Es que vaya horas". No, "es que vaya horas", no.

Ellos vuelven a la misma hora que yo y nadie les está diciendo nada.

-La cosa no es normalizarlo. Exacto.

Hay que desnormalizarlo.

Es parte de por qué estamos hablando.

Una cosa que ayudaría un montón a empatizar es la educación.

-No, claro.

-Si en las escuelas se enseña...

-Sí, sí. ¿Y se enseña?

Se enseña como: "Si os pasa esto, denunciad".

Nunca he visto una charla donde pongan situaciones reales.

Y... ¿Y ayudaría eso?

¿Dramatizar situaciones? ¿Qué ayudaría?

Que se digan las cosas claras, lo que pasa.

Reaccionamos cuando vemos que las cosas

están pasando. No son ninguna película, no es ficción

y es lo que estamos viviendo cada día.

Yo creo que la educación es la base de todo.

Pero veo igual de importante la educación en tu casa

como la educación escolar. -Sí.

-Yo hasta que no he llegado a 4 de la ESO,

que tuve suerte con la primera profesora que tuve,

que...

no tengo ni palabras para describirla,

que me ayudó a comprender

que lo que hacía yo también estaba mal.

Porque yo soy la primera que a mí me gustan las mujeres

y jamás se me ha ocurrido decirles nada,

pero he podido incomodarlas en algún momento.

Yo no sabía que eso estaba...

Y como en mi casa tampoco nunca se han parado a decirme:

"Esto no se lo puedes decir", "estas cosas no se pueden hacer".

Entonces, en mi clase, esa profesora sí que dijo:

"Estas cosas son las que incomodan a las mujeres".

Ahí dije: "He tenido comportamientos que no debería haber tenido".

Los he cambiado.

Yo necesitaba ver casos reales

y ver que yo también lo había hecho mal.

Por eso ahora sé lo que soy, sé quién soy, lo que quiero ser

y lo que no quiero volver a ser.

-Por ejemplo, los niños de 11 a 12 años

ya están en período de crecimiento y tal,

están experimentando,

ya empiezan a ver porno,

pero porno machista, porque ya, en todas las páginas web,

si pones "culo", te ponen vídeos de cómo azotar

a una tía, o sea... Esto es un desastre.

Estos niños se educan y cuando tengan una pareja que sea una chica

y vayan a tener relaciones sexuales,

igual piensan que lo bueno es darle una hostia.

-Lo que estamos haciendo mal es educar

a las niñas pequeñas, mujeres,

que cuando les pase algo, lo denuncien,

en vez de educar a los chicos pequeños, desde temprana edad,

a que no hagan esas cosas.

Porque si ellos dejan de hacerlo, nosotras ya no tendremos...

Como que nos quitamos un peso de encima.

Si desde una temprana edad educamos a los niños

a "esto no se puede hacer, no hables así a las mujeres,

no puedes tratarlas así",

cuando vayan creciendo, verán que eso está mal.

Puede que llegue algún momento en el que ellos no lo hagan

y procuren que otros dejen de hacerlo.

Ahí va a ser cuando va a haber un cambio.

Si no cambiamos eso, no va a haber ninguno.

Estáis diciendo algo muy importante

y es que en las escuelas os podrían dar herramientas,

en el colegio, en el instituto, herramientas

para empezar a entender y a luchar contra esta plaga del acoso.

La ONG Plan Internacional realizó una macroencuesta

sobre las experiencias de las jóvenes

relacionadas con el acoso callejero.

Lo hicieron en ciudades tan diferentes como Madrid,

Sídney o Nueva Delhi.

Os voy a leer algunas de las principales conclusiones.

La mitad de las niñas y jóvenes contestaron que el acoso

es tan frecuente que lo han normalizado.

Lo que estamos diciendo aquí, ni lo cuentan.

Solo un 40 % hablaba de lo que le pasaba

con alguna amistad o con algún familiar.

Y solo un 8 % lo denunció.

Básicamente, porque las mujeres ya piensan: "¿Para qué?".

Procuro no hacerlo para no preocuparles.

Cuando les cuento algo que me ha pasado

de un hombre me ha hablado por la calle

o me ha pasado tal con una persona en la calle,

siempre se lo cuento de una manera más ligera

para que no se preocupen tanto.

Hemos hablado del acoso donde más se da, en la calle,

en los intercambiadores, estaciones de autobús, etcétera.

Pero no hemos hablado del acoso que se da en los lugares de ocio,

como las discotecas, cuando salís.

¿Se da? ¿Cómo lo vivís?

Sí. -El acoso se da en todos lados.

Es donde quieras, donde quieras.

Eso pasa en todos lados.

Y ya en un sitio donde la gente se siente...

-Encima, como en las discotecas

las chicas entran gratis, normalmente...

-O pagan menos, depende de la hora.

-Hay muchos chicos que salen de fiesta a la caza.

Van a la caza. -Totalmente.

-Se meten en una discoteca

a ver cuál es la chica que más borracha está,

porque ellos presuponen

que el alcohol que tengan las chicas en su organismo...

Allá ellas, ¿no? Claro, ya las culpabiliza.

Como estás borracha... Allá tú.

El alcohol no puede ser una excusa.

Si no, te puedes aprovechar de cualquiera.

Puedes aprovechar cualquier situación.

Y sobre todo también con los bailes.

A cualquier chica le gusta bailar de determinada manera,

pero no es para que un chico...

como decís que salís de fiesta y veis a los tíos mirando.

Tampoco es para que miren.

Son las maneras. Si estás en una discoteca,

se te acerca un chico

y ve que tú quieres, porque es que eso se nota,

si una chica quiere o no, se nota en las formas.

Si ves que un chico se acerca a una chica

y está cansada o le dice: "Para ya, por favor", es que pares.

-El problema no es ir a las discotecas a ligar

o a bailar o lo que quieras, es cómo se liga.

-Si te acercas en un momento y la persona no quiere nada

y te dice que te has equivocado y que está tranquila, que la dejes.

Y ya está, y punto y final.

-A una discoteca se puede salir a ligar tanto chicas hacia chicos

como chicos hacia chicas, como chicos hacia chicos...

También se sale a ligar. No hay nada malo en salir a ligar.

No veo que sea una cosa negativa.

Lo que pasa es que una cosa es ligar con una persona

y otra cosa es ligar ante un objeto.

-No soy un trozo de carne con ojos.

Soy una persona y me quiero sentir como tal.

Es fundamental que logremos cambiar esta realidad

y es la razón por la que estamos aquí.

Hablarlo, visibilizarlo, denunciarlo...

Pero no me gustaría enviar un mensaje que os exponga

a peligros innecesarios.

Hay que visibilizarlo y denunciarlo socialmente,

pero no siempre hay que enfrentarse uno solo

frente a ese peligro o esa violencia del acoso.

¿Lo tenemos claro eso? (A LA VEZ) Sí.

No se trata de salir y decir:

"Voy a ser un héroe". Pero sí puedes no normalizarlo,

denunciarlo en todos los foros a los que vayas.

En el tema que tratamos hoy,

como en otros, existen lo que los británicos llaman

"los elefantes en la habitación",

que son esas cosas que, de alguna forma, están ahí,

pensamos, percibimos, pero no nos atrevemos a decir.

Y en lo que respecta al acoso, existen muchos mitos,

muy corrientes y dañinos, muchos elefantes en la habitación.

Un mito muy grande es

"te lo has buscado, estás provocando".

O su otra versión: "Si las chicas se vistiesen de forma recatada,

no provocarían a los hombres".

Una mujer tiene que esconder que es mujer

para no provocar al hombre. Eso pone la responsabilidad

y la supuesta resolución del problema del acoso

en manos de las chicas y libera a los hombres.

Mi pregunta es: "¿Creéis que vestirse de una forma diferente

solucionaría el problema?".

Muchas veces he dejado de vestir como quería

solamente por miedo... -Yo también.

-Simplemente por protegerme.

O mis padres, solamente por protegerme, como consejo, decían:

"Bueno, es mejor que no vayas así".

Y realmente, yo lo único que quería era apreciar mi cuerpo

porque me gustaba mi cuerpo.

-En muchos países, a mujeres tapadas enteras, también les sucede.

No tiene nada que ver la ropa.

No tienes que dejar... De verdad, si alguna chica me está viendo,

quiero decírselo y, si se lo está planteando,

no dejes nunca de vestir como tú quieras

porque te vaya a dar miedo

o se te vaya a responsabilizar por vestir así

y de que te hayas buscado algo. El problema no va a estar en ti.

Creo que es muy importante hacer ver a la gente

que la ropa que lleve

no va a determinar el respeto que yo merezco.

Y puedes ir con una minifalda, puedes ir en bikini, en sujetador

o puedes ir con un abrigo y unos pantalones hasta el tobillo,

no va a pasar nada porque cambies de ropa.

-¿Por qué yo no puedo enseñar lo que a mí me gusta?

¿Por qué yo no puedo ser como a mí me gusta

porque a un hombre se le vaya la pinza

y piense que quiero provocarlo?

Hablando de este mito,

que yo espero que quede desmontado hoy,

que da igual lo que te pongas, queno influye en el tema del acoso,

la mayoría de hombres cree que tienes más posibilidades

de que te acosen en función de cómo te vistas

y dos de cada cinco mujeres también piensan

que tienes más posibilidades de sufrir acoso según cómo vistas.

Es el mito más corriente entre generaciones.

A las niñas y a las mujeres las acosan, las agreden y las violan

se vistan como se vistan,

con uniforme de colegio, con pijama o vaqueros.

Eliminar el acoso no es fácil,

y no es fácil porque el origen de la situación del acoso

se pierde en la noche de los tiempos.

Y es mucho más complicado, por ello, luchar contra el acoso.

En este vídeo, el escritor Roy Galán

quiere compartir con vosotros algunas de sus reflexiones.

Existe una violencia implícita en el hecho de ser leída

como mujer en el mundo. Es decir, todas las mujeres vienen al mundo

con una especie de amenaza o de advertencia, ¿no?

Esa advertencia siempre pasa por que te puede pasar algo.

Ese relato del miedo es brutal,

porque condiciona la vida de todas las mujeres,

de madre a hija, de hija a abuela y se va heredando.

Es la herencia del miedo.

Eso es injusto, porque con miedo no puedes ser libre.

Hay que luchar para que las mujeres no tengan miedo,

para que cuando les pase algo, lo digan, lo visibilicen

y para que todos los hombres implicados también lo paren.

Es urgente que los hombres que ven algún tipo de agresión,

cualquier tipo de situación incómoda

en el que estén implicados sus amigos con mujeres,

se enfrenten y le digan:

"Eso no está bien". Los espacios de las mujeres son de las mujeres.

Y los cuerpos les pertenecen a ellas,

los cuerpos no existen porque un hombre las mire.

Existen aunque no estén mirando.

No necesitan ningún tipo de aprobación ni de piropo

para sentirse mejor,

pero si les das la libertad total supone poder estar en el mundo

sin tener la mirada del hombre continuamente sobre sus cuerpos.

Sí. -Sí.

Cuando dejáis de comportaros así y veis a las mujeres como iguales

y como personas a las que se respeta,

¿ganáis algo? Sí.

Hay algunos hombres que piensan que pierden con eso,

prefieren un comportamiento de dominancia

que han tenido durante siglos. De humillación o de...

Pero ¿qué ganáis los chicos con esta nueva forma

de relacionarse hombres y mujeres? Sororidad.

Es la relación que tienes con la otra mitad de la población,

que son las mujeres,

y que te hace estar al mismo nivel. -Ganamos unidad.

-Ganamos igualdad, ganamos que no pasen miedo ahora.

-Claro. -Los chicos ganamos un montón,

que se quite ese miedo hacia nosotros.

-Claro.

-No todos somos de esa clase de personas.

Esa mujer va a sentir ese miedo de que seas un posible violador

o una posible persona que le vaya a decir algo o tocar.

No se nos está coartando en cuanto a libertad de hacer lo que sea,

pero nuestras acciones se ven con una connotación negativa,

acciones que se deberían de ver como algo normal

y que nadie tuviese que sentir miedo

ni tener problema en cuanto a ellas.

Ganamos menos presión social de la masculinidad tóxica que existe.

-En esa situación se juntan muchas cosas: el machismo,

la homofobia, se juntan unos temas horribles.

Está todo... Al final, lo he pensado muchas veces, está todo unido.

La homofobia, el machismo y todos los tipos de acosos.

Están todos unidos. Tienes toda la razón.

Creo que empatizo más con los acosos a las mujeres

porque yo los vivo todos los días

de una manera diferente. Yo cuando salgo de fiesta...

hace poco me echaron de una discoteca a gritos de "maricón de mierda".

Soy una persona que acompaña a amigas y tengo amigos que me acompañan a mí.

Marina Marroquí, a quien os quería presentar ahora,

es educadora social.

Ella sufrió violencia de género cuando tenía vuestra edad.

Ahora lucha contra él impartiendo un taller

en el que ya han participado más de 65 000 adolescentes.

Para ella, la solución al acoso

del que hablamos pasa obligatoriamente

por acabar con estos estereotipos femeninos y masculinos.

Vamos a verla.

Creo que es muy importante centrarnos en los chicos.

Al final, llevamos demasiados años centrándonos en "no vayas sola",

"dame un toque cuando llegues",

"no quedes con alguien que no conoces", ¿no?

Es muy importante la educación de esta nueva masculinidad.

Pagamos un precio alto las mujeres,

pero pagan un precio alto los hombres.

Lo noto en la adolescencia.

En la adolescencia, ese machismo...

Hablamos de princesas, pero ellos deben ser príncipes,

se les exige salvar, ser fuertes, valientes, invencibles...

En la adolescencia es un peso horrible.

No puedes llorar, ser tú mismo.

No les enseñan a conectar con sus emociones.

Hay una nueva generación maravillosa,

esa generación de las nuevas masculinidades,

y creo que es un trabajo muy importante.

Que a las mujeres nos ha tocado construirnos

para poder enfrentarnos a la sociedad,

pero los hombres no os construís para conectar con vosotros.

Simplemente, con lo que son.

Que descubran qué son y no qué espera la sociedad de ellos.

¿Qué os parece? De acuerdo.

Conectar contigo mismo.

No verte primero como hombre, sino como persona.

Tiene toda la razón. -La esencia.

-Es que todos tenemos debilidades y a todos nos duelen X cosas

y meterles en la cabeza a los chicos que si lloran son más débiles

es hacérselo pasar mal innecesariamente.

Y robarles de un recurso.

Dile a tu hijo que se sienta como se quiera sentir

y que viva como quiera vivir.

También están coartando su libertad.

-Yo veía las "Winx Club". ¿Sabéis lo que son? Del Clan TV.

Y no me atrevía a decírselo a mis amigos

por si se reían de mí

o me decían: "Hala, tío, qué mariquita".

La percepción, el mito en este caso, es que hombres y mujeres

somos muy diferentes,

pero la realidad es que nos parecemos mucho.

Os voy a decir que el 75 % de nuestras características

se solapan al 80 %.

Es decir, nos parecemos muchísimo.

¿Qué pasa? Que percibimos mucho las diferencias,

nos centramos en los extremos.

Comparamos, por ejemplo, los hombres más agresivos

con las mujeres más empáticas. Entonces, ahí vemos diferencias.

Pero eso no representa a la media.

Decimos que hombres y mujeres se parecen muchísimo

cognitivamente, psicológicamente,

pero que el hombre tiene una tendencia

algo más agresiva. Tendencia, no todos,

como género.

¿Qué pasa? Que la sociedad ha acomodado

esa tendencia a la agresividad.

Todo se ha hecho a la medida del hombre.

Esas diferencias que pueda haber entre hombres y mujeres,

¿cómo las superamos?

En el mundo hay como una división muy fuerte.

Siempre la ha habido, por suerte se está cambiando.

Como que hombres y mujeres, y entre medias hay como un muro.

Sí. Entonces,

los hombres y las mujeres están a los máximos extremos.

Entonces, eso era lo que la sociedad quería, por así decirlo.

Los roles tradicionales. Exacto.

Pero cuando hay hombres que pasan al otro lado,

mujeres que pasan al otro lado,

hombres que están más cerca del muro, gente que quiere romper ese muro,

a esa gente, normalmente, se le invisibilizaba,

se le callaba, se le castigaba, se le mataba.

No son verdaderos hombres o mujeres.

Me parece importante que le demos visibilidad

a esa gente que quiere que haya unos grises,

no que solo haya blanco y negro.

Eso es lo que podemos hacer para evitar...

Y que las mujeres puedan ser asertivas, incluso agresivas,

y que los hombres sean empáticos. No generalizar.

Fijaos que hay una escala para medir la posibilidad que tiene un hombre

de ser acosador y uno de los elementos

es que tiende a creer en los roles tradicionales.

Hombre, dominancia, agresión. Mujer, sumisión y empatía.

Sí que me gustaría que pensemos juntos

qué estrategias o soluciones prácticas

podríamos aplicar cada uno

en nuestra vida cotidiana para mejorar este problema.

Yo, a quien me esté viendo o lo que sea,

si está viviendo una situación así, me ve por la calle,

que por favor venga y me diga: "Ayúdame".

Quieres estar ahí. Estoy ahí.

Si me ven por la calle, que me paren y me digan: "Ayúdame".

Al fin y al cabo, todas lo estamos sufriendo

y nos tenemos que apoyar y estar juntas.

Porque si nosotras no estamos juntas,

no nos queremos y no nos ayudamos como mujeres,

nadie nos va a proteger ni a ayudar.

-Yo diría, sobre todo a los chicos, un mensaje para todos, en general,

que esto es una lucha que tenemos que ejercer también nosotros,

que nosotros tenemos un papel muy importante,

que no vamos a perder ningún tipo de privilegio

por ayudar a las mujeres.

Al contrario, vamos a ganar en libertades también.

A las mujeres decirles que estén tranquilas,

que vamos a por ello y se puede conseguir.

-Cuando haya una injusticia, no callarnos.

Hay que seguir, seas hombre o mujer. Sí.

Cuando lleguemos a casa, que lo hablemos con amigas,

con nuestros padres... -Denunciarlo.

¿Denunciarlo?

Fijaos, no solo esto, hay un escritor que decía:

"El amor que no se expresa no sirve de nada

y el respeto que no se expresa tampoco".

Es muy fácil, a veces, expresar respeto,

no simplemente andar como callado.

Ser más activo en tu forma de apoyar.

Luchar. No solo cuando haya injusticias,

sino... no sé. En general.

-En una conversación. Sí.

En tu día a día.

No hace falta que sea de forma heroica.

Además, ¿de qué sirve pensarlo si no lo pones en práctica?

¿Si no lo predicas? Sí.

Tú puedes pensar que las mujeres y los hombres son iguales,

pero si tu forma de actuar

no se corresponde con tus pensamientos, no sirve.

Es importante que vosotros, los chicos,

hagáis ese esfuerzo de denunciar determinadas actitudes

dentro de vuestros grupos,

de poneros en la piel de las víctimas.

Sabemos que a los chicos les cuesta empatizar

con las mujeres, con las víctimas en ese sentido.

¿Por qué? Cuesta ser desleal, de alguna forma, a tu género.

Entonces, tiendes a decir todos estos mitos.

"Tampoco es para tanto", "se lo ha buscado".

En eso os necesitamos como aliados.

Sé que es difícil enfrentarse a personas de tu propio círculo.

Hay que hablar. Al final las chicas siempre hemos estado muy calladas.

Por mucho que te puedan decir algo o que te puedan juzgar,

si sientes que algo te molesta o está siendo desagradable,

tienes voz suficiente

y tienes que confiar en ti misma y tener fuerza

de saber que estás haciendo lo correcto al protestar

y al hacerle ver que lo que hace no tiene sentido ni gracia.

Hemos comprobado que estas situaciones de acoso

han existido siempre y en todo el mundo.

Es muy importante que lo recordemos y lo digamos.

Es cierto que se han producido muchos avances, es cierto,

pero yo diría que de los más importantes

es lo que estamos haciendo hoy, que es poder sentarnos

y que vosotras habléis de lo que os pasa

y que vosotros estéis escuchando y respetando,

y no burlándoos ni quitando importancia al relato

que están haciendo las chicas.

Si con este programa hemos conseguido

que las personas que os han escuchado

miren el acoso con otros ojos, habremos hecho algo importante.

Y si además hemos hecho reflexionar,

hemos agitado algunas conciencias

y despertado un grado mayor deempatía en nuestros compañeros,

habremos logrado algo más importante aún.

Hay que saber que este acoso invisible

está mucho más presente

de lo que habíamos conocido hasta ahora

y que solo podemos combatirlo eficazmente

haciendo lo que hemos hecho aquí, que es hablar de ello, en casa,

en los colegios, como habéis dicho varias veces,

entre vosotras y vosotros,

que no dejéis de hacerlo

y que así es como realmente podremos enfrentarnos

a esta terrible lacra.

Muchísimas gracias a todos.

A mi yo adolescente - Acoso

04 oct 2020

Los jóvenes de hoy que viven en un mismo lugar no ocupan el espacio de la misma manera. Mientras ellos suelen andar tranquilos, ellas lo hacen deprisa, mirando hacia hacia atrás. Elsa Punset se reúne con un grupo de chicas y chicos para analizar su origen y juntos, buscar soluciones.

Contenido disponible hasta el 4 de octubre de 2021.

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