A mi yo adolescente La 2

A mi yo adolescente

Sábado a las 14.00 horas

'A mi yo adolescente' muestra la visión generacional de los adolescentes de hoy sobre grandes temas universales como el amor, la libertad, la amistad, los miedos... Una serie de 7 episodios protagonizados por un grupo distinto de jóvenes, que en cada programa, se reúne con un conductor diferente como el director de cine David Trueba, la escritora Elsa Punset o el filósofo José Antonio Marina.

Junto a ellos, psicólogos, profesores, padres, madres y referentes de diversos ámbitos como Elvira Sastre, Iñaki Gabilondo, Rozalén, Luis del Olmo y Michio Kaku, entre muchos otros, preguntan y comparten sus reflexiones y dilemas con los jóvenes. Un espacio para el diálogo que se aleja de los estereotipos para escucharles en primera persona y descubrir qué piensan, cómo sienten y qué les preocupa. Y tú, si pudieras hablar con el adolescente que fuiste, ¿qué le dirías?

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No recomendado para menores de 12 años A mi yo adolescente - Amor - ver ahora
Transcripción completa

Ninguno tiene un impacto más fuerte.

Ninguna vida se escribe

sin una referencia constante al amor.

Ningún sentimiento es más determinante en nuestras vidas.

Ninguno tiene un impacto más fuerte.

Cuando se habla de amor y adolescentes,

a menudo se piensa en relaciones esporádicas,

en falta de compromiso,

en una generación que ha integrado la tecnología en su vida

hasta tal punto que casi todo se decide a golpe de clic.

Una generación que vive más deprisa, más expuesta y más libre que nunca.

Pero, ¿no será que por encima de todo ese ruido

que a ellos les invade y a nosotros nos confunde,

nos encontramos a jóvenes que se enamoran y sufren

igual que sus padres y sus abuelos?

Me encuentro con un grupo de jóvenes

para pensar y entender juntos el amor,

comprobar lo que nos une y entender si algo ha cambiado.

¿Qué queremos decir cuando hablamos de amor?

(murmullos)

Me presento.

Yo soy Elsa Punset, soy filósofa, soy escritora.

Y así, con palabras escritas, palabras habladas,

es como yo comparto mi pasión por comprender

cómo somos los humanos por dentro.

Y lo hago de una forma muy práctica, con gestos y palabras muy sencillas

que yo creo que nos ayudan a vivir y a convivir cada día un poco mejor.

Y a veces yo lo llamo "hacer pequeñas revoluciones", ¿por qué?

Porque, de repente, haces un pequeño cambio

en tu forma de comportarte, de pensar

y, a la larga, eso tiene un impacto enorme

en nuestra forma de vivir.

Y hoy vamos a hablar de algo que puede parecer muy misterioso.

Ya sabéis que dicen que el amor es ciego,

pero, en realidad, no es ciego y está por todas partes.

Vamos a hablar del amor.

Os quería recordar que cada célula, partícula, emoción y cada idea

que nos rodea nos lleva hacia el resto del mundo.

Somos así los humanos.

Si eres químico, astrónomo, científico, lo llamas gravedad,

lo llamas vínculo molecular, enlace de hidrógeno

o conectividad sináptica.

El amor es nuestra forma de comunicarnos con el mundo.

Me gustaría compartir con vosotros una carta que he escrito

a la adolescente que fui,

a la que tenía vuestra edad

y que quizás, probablemente, compartía muchos de los sentimientos

o las ideas que hoy vosotros estáis experimentando.

Y bueno, ¿qué le diría a mi Elsa adolescente?

Si pudiera hablar con la adolescente que fui, hoy le diría:

"Hola, Elsa adolescente.

Estoy un poco exasperada contigo, porque desde donde yo te miro ahora

sé que me vas a hacer perder, y sí, digo perder,

mucho tiempo, mucha energía.

¿Por qué te enredas de esa forma en tus emociones,

en las de los demás también, dando palos de ciego?

¿Por qué sufres cuando solo tienes que aprender una lección

y seguir tu camino?

¿Para qué intentas cambiar o negar la realidad?

Ojalá pudiera ahorrarte todo ese sufrimiento.

Es un sufrimiento inútil, porque aún vas a tardar mucho tiempo

en sacarle partido y en hacerlo útil.

Así que vive, Elsa, aprovecha todo lo que te rodea,

deja atrás lo que te pesa y te da pena.

Eres libre, así que viaja, descubre, equivócate de vez en cuando,

sin darle tanta importancia.

Para eso estás aquí.

¿Que quieres irte a África siguiendo a ese chico que no es para ti?

Pues hazlo, pero seca pronto esas lágrimas

cuando la relación se acabe.

Recuerda que vivir es un milagro,

así que abandona tus expectativas.

Aprende cada día, ayuda

y deja una huella de luz en este mundo,

a veces frágil y oscuro.

Puedes dar mucho a los demás

solo con cariño, optimismo y alegría.

Así que hazlo, Elsa, hasta el último día de tu vida.

Okay, pues empezamos, que estáis aquí para hablar vosotros

y de momento solo he hablado yo.

Me disculpáis por hablar demasiado, ¿vale?

Un juego para ver cómo de importante es el amor en vuestras vidas:

en una escala del cero al diez,

si el cero es nada importante y el diez es muy, muy importante,

¿quién le daría un diez de importancia al amor en su vida?

Vale, casi todos, genial.

Entonces me lo vais a explicar. Empecemos por uno.

¿Quién empieza? Mi primer diez.

Venga. A ver, yo no estoy hablando del amor,

el amor hacia otra persona en cuanto a pareja, relación,

porque eso ahora mismo presente en mi vida, no está.

Perfecto. Entonces, yo hablo del amor

a los amigos, el amor a la familia y el amor propio,

que creo que está presente todos los días,

porque todos los días convivo con compañeros de clase, de la uni.

Todos los días convivo con mis padres

y estoy el 100 % del tiempo conmigo mismo.

Entonces, por eso creo que es como lo más importante, el top.

Es que me parece importantísimo lo que estás diciendo.

Es cierto que tendemos a pensar a veces: "Amor, amor romántico",

y es una parte pequeña de la riqueza del amor.

Y es verdad que puedes tener mucho amor en tu vida

y no tener amor romántico, perfectamente posible.

Y amor incluso a personas que no conoces, amor al planeta,

amor a otras especies. Todo eso es amor, ¿verdad? Genial.

Esa preocupación que tiene mi familia hacia mí

y ese cariño que me han dado siempre me ha hecho querer devolvérselo

e, inconscientemente, amarles un montón.

Entonces, creo que sin mi familia actualmente

no podría estar contento como estoy,

no podría sentir la pasión que siento por lo que hago.

No sé, siempre ha sido como un pilar fundamental para mí.

Todos los días veo la sonrisa de mis padres y yo siento amor ahí,

veo cuando mi abuela sonríe y ahí siento amor, veo a mis amigos,

cómo se ríen conmigo, cómo me río yo con ellos.

Eso es amor para mí.

Le tengo que dar, no un 10, yo le daría un 12 o un 15.

(RÍE) El top. Es curioso porque lo que más dispara

la capacidad de superar obstáculos de las personas es el afecto,

el amor de los demás.

A veces puede ser un pequeño gesto, una mirada, una palabra...

Y tiene una fuerza extraordinaria en nuestras vidas.

Lucía.

Yo creo que sin amor no puedes hacer nada en tu vida,

ni siquiera relacionarte con nadie,

y menos aún si no te quieres a ti primero.

O sea, yo siempre he pensado que el amor propio

tiene que venir primero, antes que el resto de amores,

porque es imposible establecer una relación sana con alguien,

si no te aceptas y no te quieres a ti mismo.

Entonces creo que al final el amor es lo que mueve,

es el motor del mundo, yo lo veo así.

Es una emoción muy compleja.

Dicen que más que una emoción es casi una motivación,

lo que hace que queramos levantarnos por la mañana y hacer algo.

El amor a algo.

Lo estáis reflejando en toda su riqueza.

Dicen que hay dos grandes polos emocionales en los humanos,

que son amor y miedo.

Y amor es salir al mundo, la curiosidad, ser creativo,

hacer las cosas lo mejor que puedes.

Y el miedo sería más el protegerte, el poner distancia.

Bueno, el no darte con esa generosidad.

Si quieres sentir amor,

tienes que dar un paso adelante y arriesgarte.

Tienes que ser vulnerable, ¿no? O sea...

Te hace vulnerable. Forma parte de tu vida, también,

tener miedo y que te hagan daño,

porque de ese daño puedes aprender, o no.

Aunque esté presente lo tienes que dejar a un lado

si lo que quieres es sentir amor verdadero.

Sí, yo estoy muy de acuerdo contigo, es como una decisión diaria de:

"¿Qué elijo, amor o miedo?

¿Me protejo o sigo siendo vulnerable?".

Pero para ser vulnerable y estar abierto al mundo

tienes que ser fuerte también, tienes que no dejar

que te hagan daño inútilmente. Ya hablaremos de esto.

También el amor conlleva sufrimiento. Entonces, voy a comentarte un caso

que he experimentado hace poco. He perdido a mi perro.

Sí. Siempre he estado con él

desde que nació, lo perdí hace poco.

Pero es que ese sufrimiento que experimentas al perderlo,

pues es un sentimiento que no te gusta, no es agradable.

No. Por eso le pondría un ocho o nueve.

También, el amor podría ser ciego,

en plan si estás enamorado de alguien,

a lo mejor te nubla la percepción de la realidad.

Que no estás al 100 % en lo que entiendes en la realidad.

Sí, hablaremos del enamoramiento, porque es un proceso interesante,

pero me gustaría quedarme con lo que decías del sufrimiento,

que muy a menudo nos da miedo querer algo o a alguien,

incluso una mascota, porque es grande el dolor de la pérdida.

Pero ¿cuál es la opción que tenemos a esto?

¿Qué hacemos? ¿No queremos?

¿No tenemos a nadie en esta vida a quien dar amor?

¿Dejamos de tener gatos y perros?

Es uno de los dolores de la vida.

Aprender a vivir abierto,

sin cerrarte a estos sentimientos que te alimentan,

pero aprendiendo a no derrumbarte.

Uno cuando llega a la adolescencia se siente muy perdido.

Empieza el instituto, empieza a conocer gente nueva,

empieza a tener novio.

Y yo por experiencia sé perfectamente que muchas cosas

te sobrepasan, porque lo sientes con mucha fuerza

y nadie me ha explicado cómo sentirme en el amor,

cómo me tengo que sentir en una relación, nadie me ha dicho:

"Es normal que te duela", o: "Está bien que estés feliz",

"Está bien que estés triste, no todo va a ser esto".

Lo hubiera agradecido, porque me he sentido

como un bicho raro con cosas que les pasaban a todos.

Si pienso en una palabra que define el amor adolescente,

me viene a la cabeza la palabra "descubrimiento".

Esa sorpresa de las primeras veces

que hace que todo sea inesperado.

Pero ¿cómo afecta el paso del tiempo a ese amor?

Así que Luis y Ovidia son una pareja que llevan juntos toda la vida,

y que quieren compartir con vosotros un trozo de su historia. Los vemos.

Llevamos juntos ya, pues 42, 43 años llevaremos.

Qué barbaridad.

43 años creo que llevamos juntos. -No llevaba yo la contabilidad.

Mirar a los ojos y agarrarte la mano con esa ternura

solo lo hace el Luis.

Yo nada más que he percibido a Luis.

Es muy importante el respetarse... -El respetarse, sí.

...y tener sentido del humor.

Porque las cosas se pueden observar desde dos puntos de vista distintos.

Y si lo tomas desde el punto de vista,

de tomarlo con humor, se suavizan mucho, mucho las cosas.

El respeto, el respeto no se puede faltar jamás.

En cuanto falte el respeto, no esperes que respeten.

La conversación es muy importante, el conocer al otro,

el tener gustos en común.

La música, una cosa que nos ayudaba,

que nos unía mucho era la música.

A mí me gusta mucho el campo. -Yo es que soy urbanita.

El campo me resulta muy incómodo.

Sí, ¿ves? Sí que me hubiera gustado,

alguna vez se lo decía: "Cómo me hubiera gustado

que hubieras sido como Miguel de la Quadra-Salcedo..."

Ya te digo. -"...que me hubiera ido de aventura".

Luchando con cocodrilos, tal y cual. (OVIDIA) Sí.

Yo tengo más carácter espontáneo y él es más reflexivo.

Son geniales.

Os fijáis que cuando no están de acuerdo,

uno es urbanita y al otro le gusta el campo, se ríen.

Cuando muchas personas podrían atascarse.

No arrastran frustraciones porque el otro no es

como podría ser.

¿Vosotros conocéis relaciones que os parezcan admirables?

Yo admiro la relación de mis padres, la de mis abuelos, la de mis tíos.

Tienes una familia sólida. Sí.

¿Y qué nos puede enseñar tu familia?

La felicidad, o sea, completa felicidad.

Yo veo cómo se miran, cómo se ríen, cómo hacen el tonto,

cómo discuten, pero luego, a los cinco minutos,

se dan besos. "Yo te quiero más que a mi vida".

Y a mí es lo que me han enseñado mis padres,

que si estoy con alguien me tiene que querer

como si fuese lo mejor del mundo.

He visto cómo mi padre quiere a mi madre

como si fuese su vida entera, y veo cómo mi madre mira a mi padre

y se le pone un brillo en los ojos que no le he visto a nadie.

Y bueno, la relación de mis abuelos ya...

Es como si pudieses hacer un "best-seller".

Puedes hacer una trilogía, si te apetece.

¿Cuál crees que es su secreto?

Pues no lo sé.

Yo creo que el secreto de las personas mayores,

sobre todo es la simpleza.

Llevarlo todo a lo simple, el amor es algo supercomplejo,

pero que se puede llevar muy bien de una manera muy sencilla.

Como pudimos ver en el vídeo de Luis y Ovi,

se veía todo muy simple.

Se reían por todo, les hacía gracia todo lo que decía la otra persona.

Creo que, como decía antes, una relación te tiene que sumar,

no te tiene que restar.

Y sumar a una persona lo veo muy fácil.

Hay un hombre que se llama Gottman,

un psicólogo que lleva mucho tiempo estudiando las parejas

y consigue, simplemente observando a una pareja que no conoce de nada

unos minutos, consigue saber qué pareja es una buena pareja

y realmente va a seguir junta o qué pareja no podrá seguir junta.

Y el secreto para él es lo que llama el equilibrio positivo-negativo.

Tiene que haber, las parejas maravillosas

de las que estamos hablando, intercambian cinco veces más

emociones positivas que negativas.

El alimento del amor son las emociones positivas.

¿Hablas de tus relaciones amorosas con tus padres?

¿Y qué tal?

Bien. Muy bien. ¿Sí? ¿Y los que no?

¿Por qué no?

(CHICA) no he tenido relaciones. Vale, perfecto.

Perfecto.

(NOELIA) Por vergüenza, a lo mejor,

porque hay veces que no me quiero sentir débil

ante mis padres.

Y para mí, a lo mejor,

abrirme a mis padres es una forma de debilitarme.

Amor o miedo, ¿te acuerdas?

Sí que es verdad que mi madre

fue la primera en preguntarme

si había mantenido una relación sexual ya.

Y yo, oye, yo estaba en el baño tan tranquila y, claro,

me viene y me preguntó eso, y yo me sorprendí y dije:

"Oye, si me lo está preguntando, no creo que sea para juzgarme

y no creo que, mucho menos, sea para echarme la bronca,

ni para decirme 'Mal', o 'No'".

Yo aproveché esa oportunidad, la cogí y dije: "Lo voy a decir",

porque primero, no es nada malo.

Y si me lo ha preguntado será porque quiere

que se lo cuente, que haya confianza entre las dos.

Se lo conté y todo superbién.

(MARIANO) Se lo cuento a mis padres,

pero igual lo que da más es vergüenza.

Hay una barrera que desgraciadamente está

y que cuesta un poco romperla.

Igual yo creo que es eso también.

No levantéis la mano, entrad.

Yo opino como Noelia, ya no por vergüenza,

sino por sentirte débil ante tus padres, como ha dicho ella,

destruir esa coraza que te has creado tú mismo de una persona fuerte,

sonriente, que todo le va bien.

Decir que algo va mal en tu vida o que estás enamorado

y en cualquier momento, con una mínima cosa,

se puede acabar todo y que acabes destruido sentimentalmente...

¿Crees que tus padres no saben que eres humano, que sufres?

Sí. ¿Les has engañado?

No. -Me pasa lo mismo que a él,

es verdad que me apoyo en mis padres, pero cuando estoy mal no lo comparto,

porque sé que ellos, de una forma u otra,

van a intentar cambiarme mi idea, y yo soy muy cabezona, muy cabezona.

Sí, mis hijas me dicen que a veces no me cuentan las cosas malas,

tienen vuestra edad, para que no me preocupe demasiado.

Exacto, también. Nos protegéis a nosotros.

Pero por amor a los padres, también. -Al final es lo que decís todos.

Al fin y al cabo, si tus padres son las personas que más te quieren,

y que siempre están ahí, si tus padres te ven sufrir,

van a sufrir ellos más que tú.

Entonces, te da cosa contarles eso

para que no sufran por ti.

El amor es muy importante. Al fin y al cabo,

a esta edad cuando tienes una pareja no significa,

pero puedes sufrir más por ello y es algo por la que sufren mucho.

Pero Eva, amar a alguien es sufrir también con esa persona,

acompañarle al menos en ese sufrimiento.

Y eso, bueno, los padres lo tenemos muy claro.

(NOELIA) Creo que como estamos en diferentes etapas,

podemos tener muchas parejas, y tampoco veo la necesidad

de decirle a mis padres, una semana: "Estoy con una",

a la semana siguiente: "Estoy con otra".

Claro, ¿sabes?

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

Cuando yo sienta y la cosa vaya más avanzada

y yo me vea segura, por así decirlo...

Más estable, a lo mejor. Claro, para decir:

"Esto va a ser duradero, quiero que lo sepan mis padres",

porque es un pilar fundamental en una pareja caer bien a los padres.

Necesito que mi pareja le caiga bien a mis padres.

Porque un día sí que os gustaría una pareja estable,

aunque ahora tengáis más libertad.

Una pareja duradera es estabilidad, y creo que la adolescencia

es todo lo contrario, entonces... Claro, entonces no lo veo compatible.

O sea, puede darse, pero no lo veo compatible.

Y creo que, siguiendo también lo que decía Noelia,

creo que decírselo a los padres es como una muestra de confianza

en la relación.

Además, en el caso de que llegase la ruptura,

sí es verdad que si no lo sabe tu entorno, tu casa sobre todo,

puede que sea más fácil.

Prefieres pasarlo tú sola. No hay que dar tanta explicación.

En ese momento puede que te apetezca estar solo,

no hablar mucho de ello... -No quieres hablar del tema.

Que no estén pinchando y preguntando.

Claro, y que no te miren con pena o: "Hija, ¿qué tal estás?".

Cuanto menos hables, menos daño te hacen.

Claro. Voy a contar algo

que refleja un poco lo que estáis contando.

En el mundo entero, cuando la gente quiere dar la sensación

de que sabe mucho, de que es muy inteligente,

pone cara muy antipática.

Y en el mundo entero pensamos que la gente más antipática

es más inteligente.

Es un cerebro que tenemos programado para sobrevivir,

que dice: "Uy, si este tiene cara tan seria debe saber algo

que yo no sé y, por si acaso, me fijo en él".

Es decir, que sí que tendemos a relacionar el estar abiertos,

enamorados...

como debilidad o vulnerabilidad.

Yo prefiero la palabra vulnerabilidad.

Y es verdad que hay que aprender que eso no es así.

El amor no te hace débil.

Puedes sufrir, pero tienes que ir fortaleciéndote

para poder vivir con esa apertura al mundo.

Yo, por ejemplo, llevo tres años con mi pareja y yo estoy superfeliz,

y me acuerdo que cuando empecé con él toda mi familia me decía:

"Es que eres muy joven, ya, bueno, aprovecha ahora, pero ya se pasará".

Es como que intentan minimizar todos tus sentimientos, como...

Te intentan proteger de una forma. Sí, y no te dejan

experimentar y vivir.

Y si te tienes que dar contra la pared, date.

Porque da miedo. Da miedo que sufráis.

Eso es lo que vemos los padres, porque el amor duele mucho

cuando se transforma en desamor.

Eso lo sabemos.

Pero hablemos ahora del amor adolescente,

cuando todo es nuevo. y cuando te enamoras.

Vamos a ver un vídeo.

Con él todo tiene un sentido,

y ese sentido que le da él

es lo que hace que sea romántico.

Porque hace hacer las cosas con amor y me hace vivirlo todo mejor.

Cuando vamos a, por ejemplo, él y yo vamos a al teatro

y antes iba igual con mis padres o algo así,

bueno, iba al teatro, pero ahora voy al teatro con Jas.

Voy a comer con Jas.

Y ese "con Jas", eso es lo que es romántico,

hacer cosas normales, que se convierten en especiales.

¿No crees? -Sí.

Es bonito porque me hace ser mejor persona

y más yo, y como soy más yo, soy más feliz.

Cada vez que estoy con él es como estar en mi casita.

¡Mariano! Tu casita.

(CHICA) Qué suerte tienes.

Qué suerte tienes.

Qué suerte tienes, te dicen. ¿Por qué?

El enamoramiento es muy bonito y es lo que te hace sentir tan bien.

Estás de subidón, que es, digamos,

la forma que tiene la naturaleza

de decirte: "Venga, entra en esta relación",

porque ¿qué quiere?

Quiere que nos emparejemos, que formemos nidos

y que nos cuidemos los unos a los otros, básicamente.

Y entonces hace que sea irresistible.

Dos cosas pasan en vuestro cerebro cuando os enamoráis así:

una de ellas es que baja la capacidad

de juzgar al otro duramente,

de ser muy crítico, y ves lo bueno de esa persona

cuando estás enamorado.

Ves todo el potencial bonito que tiene.

Y pasa otra cosa y es que el cerebro se vuelve más plástico.

Eres más capaz de cambiar y de aprender.

Probablemente sea el momento de vuestra vida

en que sois más capaces de cambiar por el otro,

de mejorar cosas en vosotros mismos,

así que es una oportunidad muy buena.

¿Tú crees que es bueno que tu cerebro se vuelva plástico,

que aprendas de algo que no tiene por qué ser bueno

o que a la hora de ver a una pareja solo veas las cosas buenas?

O sea, ¿eso tiene por qué ser bueno?

¿Qué os parece? (CHICA) Una pareja de verdad,

si te quiere como eres, no te va a hacer cambiar nunca.

Sí que es verdad que yo veo fallos en él.

Y sí que es verdad que como él en mí.

Por supuesto.

Eres subjetivo, no te has vuelto loco.

No, claro, claro. Es un subidón, pero no es...

Es un subidón, sí.

Cuando va bien, el amor es una pasada.

Cuando estás con esa persona sientes que puedes ser tú,

cuando haces cosas con esa persona, es un sentimiento

de que te llena por dentro increíble.

Claro que me gustaría enamorarme otra vez.

(LUCÍA) Creo que al final también el primer amor...

Nadie nace sabiendo y nos vamos a equivocar muchas veces.

Con mi pareja en tres años me he equivocado muchas veces,

hemos tenido los dos actitudes que no han sido buenas,

pero lo importante... ¿Por ejemplo?

Tipo... El querer cambiar algo, a alguien.

Sí, mismamente.

Yo cuando empecé... Éramos en verdad unos críos,

yo tenía 15 años.

Y yo me acuerdo que, claro, teníamos fallos, yo creo.

Y a lo mejor pudo surgir algo de dependencia al principio,

porque era algo nuevo, pero... No sé, creo que al final

el amor que yo considero es ese, el de estar con una persona

y sentirte en paz.

Y después de este enamoramiento llega establecer un vínculo,

digamos, afectivo, que necesita cuidados especiales.

Ahí ya la naturaleza no lo hace por ti.

Ya no vale solo con estar enamorado,

sino que es cuando entramos en:

"Oye, ¿qué podemos hacer para mimar esa relación?".

¿Ideas?

Todos hemos tenido fallos.

Yo soy la primera, pero la cosa es ir diciendo:

"Vale, hemos fallado, vamos a hablarlo.

Y a decir: 'Vale, no volveré a mantener esta actitud

porque no me gusta y no la veo buena'".

Yo creo que es algo así.

Creo que has tocado dos puntos muy importantes,

que es la aceptación del otro, aceptar al otro,

que esto os pasará cuando seáis padres y madres.

Tendemos, los humanos, a querer de forma condicional,

y tenemos expectativas: "Tiene que ser así",

y es muy bonito lograr pasar al amor incondicional:

"Acepto al otro, le quiero como es.

Y claro que tiene sus zonas que me cuestan más".

Y fijaos que habláis mucho de abuelos.

Creo que algo que hacen los abuelos muy bien

es que dan ese amor incondicional, te aceptan como eres, ¿verdad?

Más incluso que los padres.

(MARIANO) Un amor incondicional. Es precioso.

Yo creo que esa es un poco la dirección

en la que al amor le gustaría siempre poder ir.

Así que hablabas de esto y hablabas de la posesividad.

Que dices: "Es normal, es natural".

Pues sí, en cierto sentido es amor y miedo.

Acordaos, tienes miedo a perder lo que amas,

y entonces te vuelves posesivo.

Pero eso puede convertirse en algo terrible.

No, claro. -Es la forma de perderlo.

O falta de amor propio. -Es un reflejo de tus inseguridades,

yo creo, los celos.

Yo era una obsesiva compulsiva de los celos y de todo.

Y yo pensaba que estaba enamorada y realmente no,

porque no tenía ni idea y hacía lo que yo pensaba.

Y ahora tengo una relación sana y, sinceramente,

yo no tengo ningún celo de que mi pareja quede con amigas.

No tengo ninguna inseguridad.

Si está conmigo, es porque me quiere como soy y me acepta como soy.

Tienes confianza. -Tengo plena confianza,

pero no inseguridad de que se vaya a la calle

y se encuentre con otra. -Pero tienes confianza,

más que en esa persona, en ti.

Claro. -No tienes el sentimiento

de sentirte reemplazable.

¿La fidelidad es importante en una pareja?

(CHICO) Claro.

No quieres menos a una persona porque te atraiga otra.

O sea, por ejemplo, estoy de fiesta y si me atrae una chica...

Para mí no va a significar nada.

No me va a crear sentimientos. Es una atracción sexual.

(CICA) Te puede atraer alguien

y no hacer daño a la otra persona.

Eso es. -Pero ahí hay un límite...

No quiero decir que lo haga,

que lo haya hecho, ni que lo vaya a hacer.

Pero sí que entra un poco en juego, que tienes ojos, que eres persona,

porque me gusta también. -Pero no hay ninguna necesidad

de poner los cuernos. Quiero decir... -No, para mí no hay justificación.

Hay poliamor y todo eso, y relaciones abiertas.

Pero eso ya es pactado, ¿no? (MARIANO) Sí, no pones los cuernos.

Yo personalmente, a lo mejor me acuchilláis por lo que digo.

Yo creo que estoy de acuerdo contigo. -Si no sabes lo que voy a decir.

Te he leído la mente.

A ver, yo en el sentido de la infidelidad y demás,

es algo que nos hemos medio inventado.

A lo mejor es por la educación.

Mis padres siempre me han dicho que el amor es libre

y es algo que no te tiene que atar,

y no tienes que tener expectativas.

Y que si yo un día siento la necesidad de decir:

"Me apetece acostarme con otro" y me acuesto con alguien,

ya está, se cerró, con esa persona no hablo,

no la veo, yo sigo enamorada profundamente de ti

y te quiero más que a nadie.

Es libre hasta cierto punto, cuando ya haces daño a alguien.

¿No crees que hace daño a la otra persona,

que puede hacer daño?

Claro que somos libres, pero es verdad que puedes decir:

"Oye, mi libertad acaba donde empieza a hacer daño al otro".

Tú gestionas tu libertad para intentar no dañar a los demás

y el amor es muy potente.

Pasamos ahora a un vídeo que nos habla del amor

como constante universal en todas las grandes obras de arte.

Todos tendréis probablemente

vuestras heroínas o héroes literarios favoritos.

Y esta es la historia de Cyrano de Bergerac,

que vamos a ver aquí.

"Cyrano de Bergerac" es un drama romántico

que nos cuenta la historia de un personaje culto,

inteligente, incluso arrogante,

que vive un amor frustrado por culpa de un defecto físico,

como es una nariz muy grande, que le impide expresar

su amor por miedo al rechazo.

Esa frustración lo convierte en un personaje

con un mundo interno enorme, que lo desborda y plasma en versos

que luego utiliza a través de un tercero

para conseguir que otro amor,

que es el que siente su amada por otro, llegue a buen término.

Entonces, está ajustando cuentas con su pasado,

como si le quisieran arrebatar todo, se enfrenta con el mundo

hasta que llega la conclusión y dice: "Queréis arrebatarme todo,

laureles, las rosas de ayer.

Arrancad, llevo en mi ser algo que de ningún modo me quitaréis.

Y al final, si a Dios veo cara a cara, de toda calumnia avara

barrerá el azul umbral algo puro y vivaracho,

sin mancha, arruga o desliz.

Y no, no es mi nariz. Es mi penacho".

Su sombrero con sus plumas, como diciendo:

"Lo que representa en el avestruz, aquí estoy yo, este soy yo".

Es mi honestidad, es mi integridad. Y ahí muere, delante de su amada.

¿Creéis que podríais enamoraros de alguien

que no os atraiga físicamente?

(risas)

¿Qué pensáis?

Es complicado, si ves a una persona

que no te atrae físicamente,

a lo mejor no lo quieres seguir conociendo, pero...

Creo que eso va con la edad, o sea, a nuestra edad sobre todo,

el físico creo que lo tenemos como algo más importante

de lo que por ejemplo lo puede tener una persona de 26, 27 años,

que creo que ya busca otras cosas.

Sí que me ha pasado estar con un chico que cuando lo conocí

me parecía muy guapo y ya cuando iba pasando

un poco el tiempo y lo fui conociendo un poco más,

me di cuenta de que no era como yo pensaba que era.

Saint-Exupéry, el que escribió "El Principito",

decía que lo esencial se ve con los ojos del corazón.

Pero es verdad que cuando eres muy joven

igual cuesta más leer a las personas por dentro.

¿Pensáis que hay una persona que está en algún lugar del mundo

que es para vosotros?

Yo creo que no. -Creo que no.

(NOELIA) Yo creo que existe, pero como que la creas tú.

No hago una lista y digo: "Esta chica tiene que tener

esto y esto", y si no tiene ninguna de esas cosas, no me gusta.

No, yo hablo con una persona y si de repente siento esa conexión

de decir: "Guau, aquí está pasando algo más ya...".

Mi madre, por ejemplo, siempre me dice...

Mis padres están divorciados, mi madre cuando conoce a alguien

dice que tiene que tener las manos grandes,

para darle un abrazo y la envuelva. Si no consigue que la envuelva,

no le gusta, por mucho que lo quiera.

Creo que eso es algo que también va por sensación, ¿no?

Tengo la manía de que si estoy con alguien,

debe tener la nariz recta. Pues son mis cosas,

y el día de mañana conoceré a alguien con la nariz torcida y me enamoraré.

Cyrano de Bergerac no te hubiese servido.

Yo es que, puedo ver a una persona muy guapa, muy guapa,

pero verla también muy fea porque...

No, sí, sí. No, pero es que,

puede tener un físico perfecto, pero hablar con ella y decir:

"Yo es que no podría".

Yo creo que sí lo puedo decir, yo me he enamorado de una chica

y creo que sigo enamorada.

Y quizás estoy buscando

sentirme como me sentía con ella,

y me doy cuenta de que me equivoco.

Lo que sentí con ella no lo sentiré nunca.

Esa chica fue capaz de atraparme

y de hacer que yo me enamorase de ella.

Y me enamoré.

Pero el fallo, que estuve teniendo, porque ya no lo hago,

era buscarla en las demás personas y nunca la encontraba.

Por eso estaba mal. Nada me salía bien.

¿Crees que es desamor?

No es desamor porque yo creo que la voy a querer siempre.

Es una forma muy bonita de interiorizar el amor, decir:

"Bueno, lo que me llevo de ella aquí lo tengo conmigo".

Tengo 18 años. Igual dentro de diez años

hablo de cinco personas más.

Hablo de ella y me tiembla todo. Pero bueno, cosas que pasan.

Hablando de características de quienes queremos,

quiero que escuchéis el mensaje de Marina Marroquí,

que es una educadora social que se dedica a luchar

contra la violencia de género,

una violencia que ella misma sufrió, la conoce bien.

El amor no se parece en nada a lo que nos enseñan.

Analizad "Crepúsculo", ¿no?

Lo ves al fondo del pasillo, paliducho, al chico el sol no le da,

ya te lo digo, y vas y dices: "Tengo 15 años.

Tengo 15 años y me he enamorado de ti.

En cinco minutos ya sé que eres mi amor para siempre".

Entonces yo me acerco a ti y te digo: "Hola, hola, me llamo Bella,

te he visto cinco minutos y sé que te quiero,

pase lo que pase. ¿Quieres salir conmigo?".

Y entonces él te dice: "No, huye.

Corre, que soy un vampiro y te puedo matar".

Y tú contestas: "Me da igual, si es que yo te quiero".

Claro, da igual lo que sea.

Que sea un vampiro que te sacará las tripas.

Yo conozco a una persona cinco minutos

y me dice: "Soy un vampiro y te puedo matar"

y me faltan piernas para correr, tías.

Pues no. Pues no, te enamoras y te enamoras tanto que haces:

"Muérdeme. Muérdeme para siempre".

Así es todo, "A tres metros sobre el cielo".

¿Cómo le gusta que le llamen? Hache. Hache.

Sí, Hache parece un chulo, que se comporta como un chulo

y te trata como un chulo, pero crees

que es porque lo ha pasado supermal en la infancia

y tuvo que hacerse una coraza para protegerse de la sociedad,

pero cuando se enamore de ti, y solo de ti,

va a acabar siendo dulce, cariñoso, tierno y divertido.

Ya. Una cosita, así, como locura: si parece un chulo,

se comporta como un chulo y te trata como un chulo,

sorpresa, sorpresa, a lo mejor es un chulo.

Esa opción nunca nos entra en el catálogo. Jamás.

Todos tienen traumas internos de la infancia.

Que paguen a una psiquiatra.

Es una reflexión interesante, ¿no?

La idea de que el amor romántico, si para nosotros significa

aceptarlo todo en nombre de un sentimiento,

es peligroso. Fijaos, yo os dejo esta reflexión:

muy a menudo hablamos de amor como de un sentimiento,

pero creo que el amor es mucho más.

El amor es sentimiento y comportamiento, son actos.

Así que si tú sientes una cosa, pero los actos van contra,

eso que dices que sientes: "Yo te quiero, pero te trato mal".

¿Eso es amor?

(TODOS) No.

No sé, es que estamos como si nos hubiesen abducido.

¿Por qué? Porque estamos normalizando

que la mujer sea peor.

El hombre es el que lleva el mando,

el hombre es el que se tiene que poner celoso.

No te puedes poner celosa. No te vayas a poner celosa.

¿De dónde pensáis que viene eso? De la sociedad.

Costumbre. -De toda la vida.

De las pelis adolescentes. -Siempre ha existido.

Bueno, vale, están reflejando algo que es muy antiguo,

es evolutivo, es...

(CHICA) Hoy en día sigue estando presente.

Sigue estando presente. ¿Está cambiando?

Sí. Por suerte.

En realidad, sois casi la primera generación

que realmente habla de igualdad de oportunidades

de una forma tan decidida.

(CHICA)Pero vemos al hombre como una figura

y a la mujer como otra figura.

Lo que ha dicho Marina Marroquí,

lo vemos como más fuerte y a la mujer siempre la vemos

como más débil. Pero siempre de toda la vida

se ha visto así y ahora lo estamos cambiando.

El príncipe salvaba a la princesa y la princesa era suya para siempre

y se la llevaba al castillo y ya estaba siempre con él,

no hacía nada que fuera para sí misma.

¿Qué podemos hacer las chicas, las mujeres,

para no tener esa sensación? (NOELIA) No permitirlo.

Hablar.

Yo creo que falta educación.

Para mí el antídoto de todo y lo que siempre digo

cuando hay un problema y expongo al resto, es que falta educación.

Educación en cualquier ámbito.

Hablando ahora de los celos, falta esa educación,

ese también empoderar a las mujeres, hacerles ver que ni son débiles,

ni tienen que soportar comentarios,

actitudes por parte de ni un hombre ni una mujer.

Sabéis que las niñas hasta la preadolescencia,

hasta los diez, 11 años tienen el mismo lenguaje corporal

que los chicos y esto se mide mucho con lo que llaman

poses poderosas, brazos en alto, muy rectas, miran a los ojos,

no se dejan interrumpir, interrumpen...

Y en la preadolescencia, en el mundo entero,

las niñas tienden a cambiar ese lenguaje corporal

y de repente se tienen menos rectas, se dejan interrumpir más,

interrumpen menos, miran menos a los ojos.

Es curioso, pasa en el mundo entero.

Elsa, ¿tú sabes por qué pasa eso? Dímelo.

No, no, pregunto, porque no lo sé.

No lo sabes. Por una parte, es ancestral.

Venimos de culturas donde la mujer ha sido marginada,

culturas donde la supervivencia era muy importante

y donde tener fuerza física era un puntazo.

Cuando tenías que salir a cazar para alimentar a tu familia,

pues ella se quedaba cuidando de los hijos.

Y las mujeres tienen facilidad en general para hablar de emociones,

para reconocer las de los demás,

porque era el papel que se nos reservó en ese mundo

y cambiar ese cerebro es difícil.

Por eso decía, ¿qué hacéis vosotras por pillar en vosotras mismas

esos reflejos antiguos que nos hacen tanto daño?

Es muy difícil y si queremos que la sociedad avance,

tenemos que ser nosotros,

porque nosotros somos el cambio, somos el futuro.

Es supercomplicado, pero yo creo que ya por fin,

poco a poco, vamos evolucionando

a una igualdad más real.

Al final lo veo como liberación para ellas

y si tú como miembro de una sociedad,

no te alegras de que la mitad de esa sociedad

sea más libre,

yo creo que estás haciendo algo mal, al fin y al cabo.

¿No crees que también os liberan de vuestros estereotipos?

Por supuesto. Porque los masculinos

también son muy fuertes. Sí.

Es un cambio en cuanto a no dividir

entre chicos y chicas, sino pues... Igualdad.

...personas, claro.

(MARIANO) En todos los sentidos. Es superliberador.

Hablemos ahora de otro tema: el consentimiento.

Helen Fisher es una investigadora, antropóloga y bióloga

que ha estudiado el amor durante más de 40 años.

Y os voy a dar una buena noticia: Considera que vuestra generación

está marcando un camino que ojalá se hubiese iniciado hace mucho.

Soy la doctora Helen Fisher, soy antropóloga y bióloga

y llevo más de 40 años estudiando el amor.

Si pudiera volver a mi adolescencia, el consejo que me daría

sería que aprendiese a decir: "No".

Me metía en situaciones

de las que me costaba salir.

Y en vez de ser sincera conmigo misma

y decir lo que sentía, lo que quería hacer,

seguía adelante, seguía adelante.

Nadie me enseñó a decir: "No".

Algo que me asombra de los adolescentes de hoy

es que han aprendido a decir que no y a definir sus relaciones.

No gastan tiempo, energía ni dinero en lo que no funciona,

y creo que hacen bien.

¿Estáis de acuerdo? (MARIANO) Por supuesto.

Aunque algo se está moviendo en la sociedad,

queda mucho camino, creo que estamos de acuerdo,

por recorrer. Y os comparto un dato:

una de cada cinco chicas sufre el acoso en la universidad.

Yo siempre voy al gimnasio con mi mejor amiga.

Siempre pasamos por una calle donde, cuando salimos y cuando entramos,

sea la hora que sea, siempre hay un grupo de hombres en un bar

que es insoportable, o sea se hace insoportable.

O sea, cuando tú vas...

Sí, es asqueroso.

A mí me pasaba lo mismo. -Se hace insoportable.

El estar tú por la calle, el estar caminando y que haya gente,

que son todo hombres, incluso de 50 años,

que dices: "Podrías ser mi padre", diciéndote tantas cerdadas.

Es como... Yo soy persona, no soy un objeto,

no soy algo a lo que puedas hablar y dirigirte

como si fuera la última mierda.

Eso es violencia.

Evidentemente hay situaciones muy difíciles

y yo creo que para las chicas es fundamental aprender

a decir que no

y hacerlo sin tener vergüenza por ello, siendo asertivas

y sabiendo que nadie tiene derecho a hacernos eso.

Es impotencia.

Yo puedo ser una persona que te puede decir sin problema

lo que me molesta, pero estoy en una situación de esas

y no soy capaz de decir nada. No me atrevo a decir nada.

Da miedo, ¿no? -Soy la persona muy callada.

No me atrevo a hacer nada, me... Te paralizas.

Sí. -Y si vas solo, te da mucho miedo.

Yo la entiendo, hace dos semanas salí de fiesta

y yo soy la persona que me cabreo más rápido del mundo.

Y yo pensaba que si se me daba la situación, que yo iba a actuar,

yo le iba a gritar. Y yo venía en el tren con mi amigo,

mi amigo venía durmiendo, y yo venía en el tren

y el hombre que se me sentó al lado

me empezó a poner la mano en el muslo,

y a empezar a apretarme el muslo.

Sentía que me estaba fallando a mí, porque era como fallar los principios

que a mí mis padres me habían dado, de :"Defiéndete".

No me atrevía.

Ponte en mi lugar.

Mi padre me dijo que por qué no lo había insultado,

que por qué no me había levantado contra él.

"Pues papá, porque no puedo".

Porque en ese momento yo soy una hormiga al lado de un gigante.

Yo ahí no puedo hacer nada. Yo ahí me siento enanísima.

Siento, todo el miedo del mundo lo sientes en ese momento.

No te sale hacer nada.

Mis padres me dicen cuando salgo con mis amigas de fiesta:

"No te vistas así porque llamas la atención

y que luego provoques".

Es un pensamiento que... Vamos a ver, yo soy libre

y me puedo vestir como me da la gana, incluso ir desnuda si quiero...

(MARIANO) No tienes derecho a violar. -No tengo derecho,

nadie tiene derecho a decirme nada.

Seguro que todas hemos comprobado

que la ropa da lo mismo.

Que puedes ir con falda, puedes ir vestida con un saco,

que si pasa, pasará igualmente.

Cuando tenía vuestra edad, me pasaba igual.

No llevaba las uñas pintadas de rojo, ni la falda corta,

y la agresividad era la misma. El otro día iba con ropa muy ancha,

muy ancha, no se marca nada, imposible.

Y estaba volviendo, es un parque que está, pues nada,

cruzas un paso de cebra y está mi casa.

Y yo sentía como que desde esa calle me estaban siguiendo.

Pero, bueno, intentas pensar que no, y ya está, vas pasando.

De repente noté que empezó a acelerar el paso

y se paró y me agarró el culo.

Y yo, lo suyo hubiese sido, mínimo, quitarle la mano

y andar más rápido. Me quedé quieta.

Porque él se fue. Si él no se llega a ir,

nos quedamos los dos ahí.

Pasan cosas que no nos damos cuenta

y que a veces, pues igual tendríamos que tener más presentes.

Noelia, Ariana. Todas han pasado lo mismo,

lo mismo, y yo no me sentí tan sola y no me sentí tan incomprendida.

No se puede permitir.

Entonces, hay que hablarlo y hay que hablarlo con las personas

desde que son niños.

No, no puede, no puede existir,

porque realmente te hace sentirte como la mierda.

Yo tengo la esperanza de que vuestras hijas

vivirán una vida mucho mejor en este sentido.

Yo también lo espero.

Y creo que estamos mejorando generación a generación,

pero no podemos ceder.

De verdad que hablar con vosotros da mucha esperanza,

y, bueno, una de las razones de este programa

es escuchar vuestra voz y yo creo que la hemos escuchado.

Quienes nos han acompañado hoy al otro lado de la pantalla

se han podido asomar a la adolescencia,

descubrir y recordar esa etapa,

que es irrepetible.

Que el amor os dé fuerza para aprender, crecer, disfrutar

y salir al encuentro del resto del mundo.

Muchas gracias a todos los colaboradores

que han compartido sus reflexiones en pantalla,

pero, sobre todo, muchas gracias a vosotros,

por vuestra inspiración y fuerza.

A mi yo adolescente - Amor

30 may 2020

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