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Las tropas israelíes han abierto fuego este jueves por la mañana contra  posiciones ocupadas por fuerzas de paz de la ONU en el sur del Líbano. Los disparos han alcanzado la base principal de la FINUL, la misión que opera a lo largo de la "Línea Azul", en Naqoura y han causado dos heridos de nacionalidad indonesia. Israel ha reconocido haber perpetrado el ataque y ha acusado a Hizbulá de operar cerca de los puestos de misión de Naciones Unidas. Aunque horas después de los disparos Tel Aviv ha recomendado a FINUL desplazarse hasta el norte, la misión de la ONU ha informado por la tarde de que "permanece en sus puestos".

Foto: EFE/EPA/STRINGER

Hablamos con Nathalie Boucly, comisionada adjunta de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), de las consecuencias humanitarias que está teniendo la ofensiva israelí en El Líbano, donde ya 380.000 personas viven ya en refugios. Aunque Boucly nos recuerda que lo peor se sigue viviendo en la Franja de Gaza, que puede caer en situación de hambruna si no llega la ayuda suficiente antes de que acabe el año. "Es una situación absolutamente terrible. Solo hay un 11% del territorio que no está bajo órdenes de evacuación. Es decir, la inmensa mayoría de la población gazatí está desplazada", subraya Boucly. Nathalie Boucly considera que la única solución no llegará por la vía militar, sino por la política, e insiste en la necesidad de alcanzar un alto el fuego inmediato en todos los frentes.

Benjamin Netanyahu se aproxima a la tribuna mientras decenas de diplomáticos abandonan la Asamblea para no escucharle, y mientras la delegación israelí lo jalea con vítores y aplausos.

El primer ministro israelí comienza diciendo que, "después de escuchar las mentiras de muchos de los portavoces que han hablado, ha venido para dejar las cosas claras".

Ha recordado los atentados de Hamás el 7 de octubre y ha dicho que Israel quiere la paz y no busca reocupar Gaza. Pero que, si la milicia no se rinde, Tel Aviv no parará hasta alcanzar "la victoria total". 

Netanyahu asegura que Israel no está en guerra con Líbano, sino con Hezbolá y advierte: "no aceptaremos a un grupo terrorista encaramado a nuestra frontera norte".

Ante el asiento vacío de Irán, ha dicho a la república islámica: "no hay sitio en Irán que el largo brazo de Israel no pueda alcanzar, tampoco en todo Oriente Próximo". 

Pocos minutos después, el Ejército israelí ha atacado varios edificios en Beirut con bombas antibunker. Las primeras imágenes muestran a los servicios de rescate trabajando para buscar supervivientes y apagar las llamas. Israel ha publicado fotos de Netanyahu aprobando la operación desde Nueva York. 

"El cuartel general de Hezbolá estaba intencionadamente bajo viviendas, usando a los libaneses como escudos humanos", ha dicho el portavoz de las fuerzas armadas israelíes. 

El objetivo del ataque era el líder de la milicia chií, Hasán Nasrala, según la prensa hebrea. Hezbolá dice que su líder está vivo. 

FOTO: Foto AP/Richard Drew

El conflicto en Oriente Próximo sigue recrudeciéndose. Las bombas israelíes siguen cayendo sobre Líbano y la cifra de víctimas mortales no deja de crecer: ha superado ya las 700, la mayoría de ellas civiles según el Gobierno libanés, que insiste en que muchos de los muertos son mujeres y niños. La intensidad y amplitud de los bombardeos, y ahora también el miedo a una posible invasión terrestre, ha incrementado el éxodo de la población libanesa del sur hacia Beirut.

Francisco José Gan Pampols, teniente General del Ejército de Tierra retirado, cree que la estrategia que está aplicando Israel, de momento, no se parece a la de Gaza porque falta el componente de "acción directa terrestre" y que ahora mismo solo se trata de una campaña aérea contra "una lista de objetivos prefijados que responde a una primera fase". Explica, además, que lo que Israel se propone con estos ataques son tres cosas: "En primer lugar, degradar a Hizbolá todo lo que pueda; en segundo lugar, eliminar selectivamente a sus cuadros de mando, y, en tercer lugar, empujar a Hizbolá al norte del rio Litani".

En cuanto a las palabras de Netanyahu y una posible incursión terrestre en Líbano, Francisco José Gan Pampols considera que las probabilidades de que esto suceda no son altas porque "Israel no tiene todavía en el norte las suficientes fuerzas". Sobre el papel de Irán en este conflicto, insiste en que a Irán "no le interesa una guerra abierta en la zona" y que, por el contrario, podría presionar a Hizbolá para que no aumente su ofensiva: "En caso de una escalada, Israel se verá obligado a escalar sus ataques. Si Israel ataca a Irán, entonces el conflicto se desbordaría regionalmente y estaríamos en otro escenario completamente distinto".

En sus declaraciones ante la Asamblea General de la ONU, el presidente brasileño, Ignacio Lula da Silva, ha denunciado exclusión de Latinoamérica y Africa como miembros permanentes del Consejo de Seguridad. El mandatario lo ha considerado un "inaceptable reflejo del pasado colonial" El Consejo está actualmente compuesto por 15 miembros, 5 de ellos permanentes desde que se fundó Naciones Unidas tras la segunda Guerra Mundial: Rusia, China, Estados Unidos Francia, y Reino Unido. Los únicos con derecho a vetar las resoluciones que aprueba el resto. Algo que bloquea decisiones demasiado a menudo. Incluso el secretario general de la ONU reconoce que la legitimidad del Consejo está comprometida a raíz de esto. La ONU acaba de aprobar el Pacto del Futuro que contempla la reforma, si bien no es vinculante.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha intervenido ante la Asamblea General de la ONU en el marco de la Semana de Alto Nivel de las Naciones Unidas, donde el conflicto entre Israel e Hizbulá ha estado muy presente. Sánchez ha considerado que la escalada de violencia en Líbano "es de máxima gravedad" y ha alertado del riesgo de extensión del conflicto a toda la región. Por otro lado, durante el debate 'Liderazgo para la paz', ha abogado por reformar el Consejo de Seguridad de la ONU y abolir el poder del veto para evitar el "constante bloqueo".

FOTO: REUTERS/EDUARDO MUÑOZ

El presidente Pedro Sánchez ve con "pesimismo" la situación en Oriente Próximo. En una comparecencia desde la sede de la Representación Permanente de España en Nueva York para hacer balance de los actos y reuniones que ha protagonizado con motivo de la Semana de Alto Nivel de Naciones Unidas, Sánchez ha explicado que "la muerte de civiles en Líbano y Gaza y la continua ocupación de los territorios de Cisjordania por parte de las fuerzas israelíes y los colonos no invita al optimismo".

Sánchez ha asegurado que el Ejecutivo español va a "cumplir con el mandato que la ciudadanía española quiere: acabar con esta guerra y que haya paz en Oriente Medio, y no una escalada como estamos viendo por parte de personas, líderes políticos, que no quieren la paz y apuestan todo al negro de la guerra".

Foto: Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa