MARÍA CAROU/ CORRESPONSAL COMUNITARIA RNE.- La líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas ha protagonizado un acto en Waterloo de apenas 10 minutos en el que ha desplegado una pancarta frente a la casa del expresidente catalán Carles Puigdemont donde podía leerse "La república no existe".
Arrimadas ha explicado que ha ido para que quede claro que el expresidente no representa a la Cataluña real pero también para dejar un mensaje a Pedro Sánchez.
"El Gobierno de España ha tratado a Torra -el presidente de la Generalitat-, y por tanto también a Puigdemont, como si fueran jefes de Estado de un país independiente, y venimos aquí a decirle al separatismo y al Gobierno de España que la república no existe y que no vamos a permitir que se hable en nombre de todos los catalanes por parte de un señor que está fugado de la justicia", ha dicho Arrimadas.
A mitad de sus palabras se ha abierto la puerta de la casa. Dicen desde el entorno de Puigdemont que era para dejar claro que podía entrar cuando quisiese.
El papa Francisco, que este sábado ha clausurado la histórica cumbre que El Vaticano ha celebrado durante tres días por los abusos sexuales en el seno de la Iglesia Católica, ha asegurado que "La Iglesia no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido tales crímenes".
El ejército venezolano ha impedido la entrada de la ayuda humanitaria que había prometido Juan Guaidó. Numerosos manifestantes han llevado a cabo enfrentamientos en las fronteras de Colombia y Brasil. Los enfrentamientos han producido al menos dos muertos en la linde brasileña y 285 heridos.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha recibido el apoyo de miles de seguidores, mientras que los opositores se han concentrado ante los cuarteles para pedir a los militares que permitan el paso de la ayuda humanitaria prometida por el autoproclamado presidente Juan Guaidó.
Las fuerzas de seguridad de Venezuela han impedido este sábado por la fuerza la entrada de la ayuda humanitaria que el líder de la oposición y autoproclamado presidente, Juan Guaidó, había prometido llevar al país desde Colombia.
Último día de debates en la cumbre del Vaticano contra la pederastia donde se han escuchado voces que han rechazado el encubrimiento. Esta tarde la jerarquía ha pedido perdón por los abusos sexuales cometidos.
En España han tenido lugar este sábado manifestaciones en varias ciudades para pedir que se permita el paso de ayuda humanitaria a Venezuela. Las más numerosas en Madrid y Barcelona, para recoger ayuda, especialmente medicamentos, que quieren enviar allí. Y piden a Maduro que abandone el poder y permita una transición pacífica.
Este sábado se han producido enfrentamientos entre partidarios de Juan Guaidó y las fuerzas bolivarianas en puentes fronterizos entre Colombia y Venezuela, lugar por donde los opositores tratan de introducir camiones con toneladas de ayuda humanitaria a la que Nicolás Maduro se opone.
"El llamado es muy claro a las fuerzas armadas: bienvenidos al lado correcto de la historia. La amnistía es un hecho para todos esos militares que estén dispuestos hoy a ayudar al pueblo veneolano y rescatar nuestra constitución", ha dicho Juan Guaidó desde el centro de acopio de ayuda del puente Tienditas que conecta la ciudad colombiana de Cúcuta con la localidad venezolana de Ureña.
En pocos segundos ha quedado demolido el edificio emblema de la época del narcotráfico de Medellín. Fue construido en los años 80 por el narcotraficante Pablo Escobar abatido en 1993 y se había convertido en uno de los lugares emblemáticos de visita para el narcoturismo. En su lugar se construirá un parque dedicado a las víctimas del narcotráfico.
Vestido de negro, rodeado de un grupo de fieles y corriendo; Guaidó ha llegado a Cúcuta tras atravesar la frontera, según dijo, con la connivencia de las fuerzas armadas venezolanas.