Pocas o ninguna estructura de la que la capital del autoproclamado califato del Dáesh ha salido indemne de los combates, de forma que el 80 % de la ciudad está en escombros; pero la vida se abre camino, y sus habitantes abren cafés y pequeños negocios, en un intento de recuperar la normalidad.
Tras la expulsión del Dáesh, las barcazas van y vienen otra vez de un lado a otro del Tigris, en una ruta que utilizan desde trabajadores a desplazados sirios e iraquíes.
Los habitantes de Raqqa, la ciudad que el Dáesh convirtió en la capital de su autoproclamado califato, están expuestos a los artefactos explosivos con los que los yihadistas sembraron las calles de la ciudad antes de su derrota.
Akram Hachem Mohamed relata a RNE cómo fue apresado por el Estado Islámico en Ramadi, en Irak, para después acabar como refugiado en el campo de Ain Issa, cerca de la que fuera capital del autoproclamado califato yihadista.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un nuevo vuelco a su gabinete este martes al precipitar la destitución de Rex Tillerson como secretario de Estado, al tiempo que nombraba como sustituto al hasta ahora director de la CIA, Mike Pompeo, y colocaba al frente de la agencia de inteligencia estadounidense a su actual subdirectora, Gina Haspel, que será la primera mujer en ocupar ese cargo.
El 13 de marzo de 2013, el argentino Jorge Mario Bergoglio se convertía en el primer papa latinoamericano y jesuíta de la historia. Fiel a su sencillez, el papa Francisco no ha celebrado el lustro de su papado con ningún acto. Nadie discute, cinco años después, que el papa da sentido a su nombre, inspirado en San Francisco de Asís, el santo de la paz, la sencillez y de la naturaleza. Desde 2013, el pontífice ha trabajado por renovar la Iglesia, convertirla en más social y excluyente. Ahora, el papa sigue empeñado en recuperar el mensaje cristiano original: misericordia, servicio y generosidad. Sus tareas pendientes: la lucha contra el abuso sexual en la Iglesia y la apertura del sacerdocio a las mujeres.