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Miles de tunecinos se han concentrado frente al Ministerio del Interior para pedir la dimisión inmediata del presidente del país, Zine el Abidine Ben Ali, después de que éste tratase de calmar los ánimos tras las protestas violentas de estos días con el anuncio de que se retirará en 2014.

Las fuertes lluvias que azotan con fuerza la región serrana de Río de Janeiro se han cobrado ya la vida de, al menos, 482 personas según las últimas cifras oficiales. Una situación que la presidenta Dilma Rousseff ha calificado de "muy dramática" durante una visita a la región. Además de las víctimas mortales, la tragedia ha dejado a unas 10.000 personas sin vivienda y un número no precisado de desaparecidos, por lo que la cifra de muertos puede aumentar a medida que avancen las tareas de rescate.

El presidente tunecino, Ben Alí, ha prometido que no se presentará a la reelección en 2014 y ha pedido a la policía que no dispare contra los manifestantes. Miles de personas han salido a la calle para celebrarlo en la que ha sido una de las jornadas más violentas desde que comenzaran las manifestaciones. Según organizaciones humanitarias, 66 personas habrían perdido la vida desde que comenzaron las protestas el mes pasado.