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Estefany y Naydelin, de Guatemala, y Josephine y Ezelina, de Malawi, han viajado a España para explicar su lucha contra el matrimonio infantil en sus países, que este año lo han prohibido por ley, aunque las menores explican a Efe que lo más importante para evitarlos es hablar con los padres para que les dejen estudiar. Las cuatro activistas han recibido la ayuda de la ONG Plan Internacional, que les ha permitido poder seguir estudiando y librarse de ese futuro que ya tenían escrito: casarse al cumplir los 13 ó 14 años.

Brígida Moreta es una misionera carmelita. Es enfermera y en 1975 se marchó a Malawi, donde pasó casi treinta años atendiendo a enfermos y a las comunidades más pobres del país. Hoy visita el estudio de Mundo Solidario y nos habla de lo duro que es tomar una decisión, la de a quienes atender cuando los tratamientos contra el sida son escasos. La elección es difícil, pero firme: las generaciones futuras, las madres embarazadas y sus hijos.