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La evolución del golpe estado en Egipto está siendo seguido muy de cerca por las cancillerías de todo el mundo. No ha habido una condena explícita pero si la petición generalizada de que se respeten los derechos humanos y se convoquen cuanto antes elecciones. Rajoy espera que la situación se resuelva lo antes posible.

Cincuenta millones y medio de iraníes están convocados este viernes para elegir al séptimo presidente de la República Islámica entre seis candidatos: cuatro muy cercanos al Líder Supremo y considerados ultraconservadores; un clérigo moderado o reformista y un polítco independiente. [Claves y perfiles].

Si ninguno de los candidatos presidenciales supera el 50%, los dos más votados irían a una segunda vuelta que se celebraría el 21 de junio. El elegido sustituirá a Mahmud Ahmadineyad, quien no puede presentarse porque el mandato está limitado a dos legislaturas.

La policía egipcia ha detenido a un manifestante, presuntamente sirio, que tiró un zapato al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, durante su visita a una mezquita en El Cairo. En el mundo árabe, tirar un zapato o mostrar su suela es una falta muy grave de respeto.

Aunque el objeto no llegó a golpear a Ahmadineyad, el presidente salió rápidamente de la mezquita. El incidente pone de relieve la indignación que existe por el apoyo de Irán al régimen sirio del presidente Bachar Al Asad. De hecho, fuera de la antigua mezquita que ha visitado Ahmadineyad ha tenido lugar una manifestación para expresar su rechazo al apoyo que Irán presta a Siria.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, ha llegado hoy a El Cairo, en la primera visita de un mandatario de Irán a Egipto desde 1979. Allí asistirá a la vigésimo segunda cumbre de la Organización de la Cooperación Islámica, que empezará mañana. En el mismo aeropuerto se ha reunido con el presidente egipcio, Mohamed Mursi, donde han analizado soluciones para la crisis siria sin intervención militar, y conversado sobre la situación regional y el refuerzo de los lazos bilaterales. Ahmadineyad ha asegurado que si Irán y Egipto toman una postura unida ante el caso palestino, la geografía política de la región cambiará. El Cairo y Teherán rompieron sus lazos tras la revolución iraní de 1979, pero se han acercado al caer el régimen de Mubarak, en febrero de 2011.

Las elecciones parlamentarias en Irán le han dado la victoria a la rama más dura en el poder, la del Líder Supremo, el ayatolá Jamenei. Defiende más rigor en emas religiosos que el presidente Ahmadineyad. En lo que están de acuerdo es en defender el programa nuclar frente a las presiones extranjeras. Las elecciones eran un pulso interno entre el conservador Ahmadineyad y el aún más integrista Alí Jamenei. Y el líder supremo de Irán ha barrido a su presidente y sin embargo rival: sus leales coparán el 75 por ciento del parlamento.