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Una misión científica de 50 personas de la Agencia Espacial Europea (ESA) está probando en la isla de Lanzarote la utilidad de nuevas herramientas que puedan utilizarse en las futuras misiones humanas a la superficie de Marte. Este ejercicio pionero es Pangaea-X, la continuación del curso de formación geológica de la ESA Pangaea, que ha elegido los desolados paisajes volcánicos del interior de Lanzarote para su ejecución.

La sonda Voyager 1 de la NASA partía hacia un viaje a lo desconocido el 5 de septiembre de 1977 desde Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos). Ni los pronósticos más optimistas esperaban que, a día de hoy, aún continúe adelante. Esta nave y su gemela, la Voyager 2, lanzadas para explorar los planetas gigantes Júpiter y Saturno, se han convertido en los ingenios humanos que han conseguido llegar más lejos.

En 2012, la Voyager 1 abandonó la heliosfera, una especie de "burbuja" que envuelve el Sistema Solar, y cruzó al espacio interestelar. Se espera que la Voyager 2 rebase esa frontera dentro de pocos años. Ambas se mantienen en buen estado y envían datos a la Tierra prácticamente cada día.