Las infraviviendas en Baleares no dejan de aumentar en números. Vivir en alojamientos sin las condiciones de salubridad o subarrendados es cada vez más habitual. Los alquileres de caravanas están siendo los más demandados al mismo tiempo que la gente no está pudiendo alquilar pisos por la falta de oferta y los precios y requisitos abusivos por parte de los caseros y las empresas de arrendamiento.
Los trabajadores públicos en Mallorca no pueden acceder a las plazas porque el precio de la vivienda es tan alto que con el salario no pueden permitirse el precio de la vivienda. Los plazos ajustados para entrar a trabajar en la plaza hacen que no tengan tiempo para poder encontrar alojamientos antes de empezar a trabajar y esto crea problemas, por ejemplo, de empadronamiento. Esto sumado al aumento de los precios de la gasolina y la alimentación, más acentuado aún en Mallorca, hacen que las plazas se queden sin cubrir. Pese a esto, admiten que lo tienen más fácil a la hora de alquilar ya que sus profesiones están mejor vistas por los caseros a la hora de adjudicar el contrato.