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Poca satisfacciones tan grandes tenemos como ver que ver que nuestras hijas e hijos van creciendo. Pero es una sensación a veces agridulce porque ese desarrollo implica que también se abren a nuevas experiencias no siempre deseadas o conocidas por nosotros. Es el caso del tabaco y muy especialmente del alcohol. Su consumo, y más a edad temprana nos preocupa sobremanera, especialmente si se hace de manera inadecuada y excesiva. Sus círculos sociales muchas veces les conducen a las ingestas de esas drogas, y nuestras recomendaciones para evitar el alcoholismo y la adicción parecen caer en saco roto. ¿Qué hacer? ¿Cómo prevenirlo?.

Pocas expresiones tienen la belleza y son tan bien recibidas por los más pequeños de la casa como la música. Sus notas, sonidos, ritmos o bailes son una experiencia que no tiene más que beneficios. Aseguran los expertos que les generan conexiones neuronales, ganan en psicomotricidad, mejoran la sociacibilidad, también el rendimiento escolar y lo más importante de todo, les divierte. 

Cuántas veces miramos, volvemos a ver, repasamos el pañal, toallita va y cremita viene. De tal manera que el día que controlan sus esfínteres nos llevamos una alegría. Es un proceso evolutivo que a ellos les lleva tiempo y esfuerzo y a nosotros paciencia, atención y mucha imaginación. Decir adiós al pañal es algo importante en sus pequeñas sus vidas y una gran satisfacción para las mamás y los papás.

¿Qué es lo que experimentan los niños, p4readolescentes y adolescentes con los videojuegos? ¿Es vicio, adicción, una dependencia? ¿O es una moda y modo de relacionarse? Sea como sea, es un escenario desconocido por nosotros, madres y padres, que nos supera porque no lo vivimos en nuestra juventud y además entendemos que puede ser perjudicial para la salud de la familia, especialmente la de nuestros hijos. ¿Qué hacer? ¿Cómo actuar? ¿Cómo reconducir una situación que saca lo peor de todos?

Los videojuegos han llegado y han arrasado. Proporcionan horas de diversión, pero también muchos quebraderos de cabeza porque crece el número de madres y padres que expresan sus quejas por el elevado tiempo que sus hijas e hijos pasan delante de las consolas, reduciendo o abandonando actividades más sanas como el deporte, salir a la calle, estudiar e incluso dormir. Su preocupación crece y crece ante una exposición que consideran perjudicial para el desarrollo personal de los menores, también para el devenir de la familia. ¿Qué motivos nos llevan a adquirir este tipo de tecnología? ¿Qué transformaciones genera en la convivencia familiar?