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Aunque el billete de este tren de mercancías abordado ilegalmente por inmigrantes comienza siendo gratis, su precio va engordando tramo a tramo, gracias a los sobornos y percances del trayecto hacia la frontera con EE.UU., hasta el punto de que a veces el pago es dejar la vida en el camino. Lo apodan "La Bestia" y, según cuentan los que se han subido, no podía tener un nombre mejor: "se viaja a la intemperie, con riesgos de caerte, sol, hambre, por lugares remotos, te puede tumbar una rama de árbol, te puedes caer por sueño, te pueden bajar del tren y secuestrarte, extorsionar"

Criceyda, es periodista, huyó de Venezuela en 2017. La acusaban de desprestigiar al gobernador de su Estado y empezó a recibir amenazas y ataques. La situación del país ha empeorado en estos dos años y ahora sufre por su madre a quien ayuda económicamente desde Barcelona mientras espera que el gobierno le conceda el estatuto de refugiada.

Elecciones: El 28 de abril no podrán votar los extranjeros que viven en España. Tampoco pueden hacerlo los hijos de inmigrantes que, aún habiendo nacido en nuestro país, no disponen de la nacionalidad española. Uno de esos casos lo encarna Safía, una joven que ha impulsado la campaña Votar es un derecho, para -por un lado- denunciar las dificultades que tienen los extranjeros a la hora de conseguir la nacionalidad y -por otro- promover que los abstencionistas les cedan su voto.

Es una información de Minerva Oso.
 

No van en caravana pero los inmigrantes siguen llegando a la frontera sur de México. Entre los que entran clandestinamente por el río Suchiate cada vez hay más cubanos. Recorren por tierra toda centroamérica desde Panamá, donde ahora no les piden visado. A la ciudad mexicana de Tapachula también han llegado haitianos, nepalíes y congoleños. Esperan sus papeles y cada vez hay más tensión. Un grupo de cubanos se ha puesto en huelga de hambre. 

Arlen salió de Venezuela en 2017 después de recibir varias amenazas por ser opositora del gobierno. Reconoce que su viaje no fue tan duro como el de los refugiados que llegan a Europa en patera pero reivindica el dolor sentimental de dejar atrás toda una vida para empezar de cero en un sitio seguro junto a su marido y su hija.

Más de un tercio del total de migrantes que llegan a Europa de forma irregular lo hacen por las costas españolas. En lo que va de año han entrado por esta vía unas 5.500 personas. Se trata de localizarlas para garantizar su seguridad. Desde el aire se les busca con un sofisticado sistema de visión compuesto de varias cámaras y sensores electro ópticos. Desde el avión se pueden lanzar balsas y provisiones si ya ha habido un naufragio. 

De los 65.000 migrantes que llegaron a nuestras costas en 2018, según datos del Ministerio del Interior, muchos eran menores no acompañados. Son los conocidos como 'MENAS'. UNICEF presenta hoy el informe "Los derechos de niños y niñas migrantes no acompañados en la frontera sur". Según la directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de esta ONG, Maite Pacheco, ha explicado en Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso que sus principales reivindicaciones son la elaboración de "un registro centralizado" y, en general "más información para tomar las decisiones adecuadas para cada niño y niña". UNICEF pide a todos los partidos políticos un Pacto de Estado para llevar a cabo un Plan de Protección Integral para todos estos menores no acompañados, porque, dice, "mirar para otro lado no es una opción".

Cerca de un millón de españoles han salido en la última década a otros países por la falta de oportunidades en España. Algunas asociaciones y administraciones trabajan desde hace tiempo para intentar que vuelvan parte de esos trabajadores que se fueron durante la crisis. Un reto, recuperar el talento, que pasa por la implicación de las empresas.

En Cúcuta, en la frontera de Colombia con Venezuela, la ayuda continúa paralizada, pero lo que no se detiene es el trasiego de ciudadanos venezolanos que van allí en busca de alimentos básicos y medicamentos de primera necesidad. Cada día más de 30.000 venezolanos cruzan a pie el puente Simón Bolívar para hacer la compra básica en el país vecino, pero también sirve de puerta de salida para muchos venezolanos que quieren emigrar.

Las ONG Proactiva Open Arms y Salvamento Marítimo Humanitario han recogido casi 140.000 firmas para que el Gobierno permita la salida al mar del Aita Mari y el Open Arms, que llevan desde enero bloqueados en puertos españoles.

Las ONG han entregado las firmas este jueves, a las 10.30 horas en el Congreso de los Diputados con la intención de que el Gobierno de Pedro Sánchez "deje de impedir" que sus barcos, el 'Open Arms' y el 'Aita Mari', realicen sus labores de rescate humanitario en el Mediterráneo, al que definen como “la ruta más mortífera del mundo”.

“Estas firmas son la prueba de que la sociedad española no quiere dejar de mirar lo que estáis haciendo en nuestro mar, no quiere que nadie se ahogue por las decisiones de unos pocos políticos en Europa”, recalcaron desde Salvamento Marítimo Humanitario.

En España viven cerca de 300.000 venezolanos. Visitamos un pequeño rincón de Venezuela en Madrid donde los expatriados siguen de cerca lo que ocurre en su país estos días. Hablan de sus familias y de la gran oportunidad que está esperando Venezuela. El pueblo está más unido que nunca, dicen. Confían en que el ejército se sume. Los expatriados intentan paliar la falta de información en Venezuela contando a sus patriotas la reacción internacional y que Guaidó, dicen, suma apoyos para dirigir el cambio.

Su objetivo ha conseguido captar la huida de miles de personas durante la guerra de los Balcanes. Recientemente lo ha hecho con los refugiados que se juegan la vida en el Mediterráneo. El fotoperiodista Gervasio Sánchez presenta "Geografía del Éxodo", una muestra sobre el drama migratorio en el mar que pueden visitar hasta medidados de marzo, en Casa Mediterráneo en Alicante.

Escuchamos las voces de los que huyeron de Somalia y han sido rescatados por el Open Arms en el Mediterráneo, con los que ha estado nuestra enviada especial, Sara Alonso. Analizamos también lo que ha sido el 2018 en el conflicto israelo-palestino y acabamos mirando a Brasil y al arranque de la era Jair Bolsonaro la semana que viene con Guilherme Boulos, coordinador del Movimiento de trabajadores sin techo (MTST), que promete una oposición dura desde la política y las calles.

La tragedia migratoria que se vive en el Mediterráneo tiene pinta de que va a acompañarnos mucho tiempo, y es verdad que corremos el riesgo de acostumbrarnos.

Una crisis humana que en 2018 ha dado un paso más. Primero, por las 2.282 personas, que según la Organización Internacional de las Migraciones, han muerto este año intentando cruzar sus aguas. Son muchas, sí, aunque son 900 menos que las que se conocieron en 2017. Segundo, por el cambio de paradigma que ha vivido Europa desde que Italia decidió dejar de ofrecer puertos a los barcos de las Organizaciones no Gubernamentales. Y tercero, porque la gestión de la migración probablemente ha contribuido a estirar las costuras de una Unión Europea.

Hoy, nuestra compañera Sara Alonso está a bordo del Astral de la organización Proactiva que navega para llevar suministros al barco Open Arms, que acaba de rescatar a 300 personas. Sara estuvo justo hace un año embarcada en ese barco, y también estuvo subida en el Aquarius. Antes de iniciar un nuevo periplo por el Mar nuestro, nos dejaba este reportaje sobre lo que ha sido este drama migratorio en el año 2018.