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La Policía de Colonia (oeste de Alemania) detuvo el sábado a centenares de norteafricanos que se dirigían a las celebraciones de Nochevieja de la ciudad, para impedir situaciones de acoso, abusos sexuales o robos masivos como los registrados el año pasado, cometidos principalmente por inmigrantes magrebíes. Así lo ha informado este lunes en un comunicado trasladado por Efe. Las autoridades colonesas habían dispuesto un operativo especial en las inmediaciones de la catedral y la estación central de ferrocarril, reforzado de nuevo en los días pasados a raíz del atentado contra el mercadillo navideño de Berlín del día 19. Nafri, es el nuevo término, una abreviatura de "Norafricano", que la policía de Colonia ha inventado y que ha levantado acusaciones de racismo.

Estos días se ha celebrado en Madrid el III Congreso de Derechos Humanos de la Abogacía Española, dedicado en esta ocasión a los refugiados en la Unión EuropeaRNE ha participado moderando una mesa enla que se ha puesto rostro y nombre a los protagonistas de este drama. El programa de Radio 5 Entre paréntesis recoje los testimonios de Sam y Alí, dos de los participantes (16/12/16).

"Conseguí escapar, y antes de llegar a un lugar seguro mi amiga pisó una mina y pude oir sus gritos de dolor mientras fallecía. Fue lo peor que he oído en todo mi vida". Así relata su fuga de las garras del Dáesh la refugiada yazidí Lamiya Aji Bashar ante el Parlamento Europeo (PE). Sus palabras resuenan en la ceremonia de entrega este martes del premio Sájarov 2016 a la Libertad de Conciencia, que este año Lamiya comparte con Nadia Murad, otra refugiada yazidí.

"cuando el Dáesh llegó mataron a todos los hombres. Yo tenía 15 años, nos separaron de las mujeres mayores y las mataron. Me compraron y vendieron cuatro veces. El último fue un médico iraquí (...) Nos torturaba todos los días. Violaba a niñas de nueve años, y a mí también", explica la joven de 19 años y algunos asistentes no pueden contener las lágrimas. Nadia, de 23 años, añade cómo su madre fue asesinada por ser "demasiado mayor para ser vendida, sin valor en el comercio de mujeres".

Lamiya huyó junto a una compañera de cautiverio a través de un campo minado. Un mal paso acabó con la vida de su amiga, como ha relatado, y la dejó ciega. Pero también abrió una puerta que ha convertido su voz "en la voz de todos los yazidíes ante el mundo". En Alemania pudo ser intervenida para recuperar la visión de un ojo y emprender el activismo, junto a Nadia, para "ser la voz de los que no tienen voz".

Dos representantes de las letras cubanas, Zoé Valdés y Alejandro González Raga, han contado en Las mañanas de RNE qué sienten tras la muerte de Fidel Castro.

Valdés ha afirmado que cuando recibió la noticia se puso "muy eufórica", pero que luego esa euforia se apaciguó. "Al instante empecé a recordar a mis padres, que murieron en el exilio, y empecé a recordar a muchos amigos, a rememorar a Guillermo Cabrera Infante Lidia Cabrera, a Celia Cruz, a Reinaldo Arenas, a tantos y tantos escritores, músicos, pintores y amigos que murieron fusilados, que murieron en el exilio, que murieron sencillamente enfermos de tanto dolor".

González Raga ha dicho que Fidel Castro "ya había muerto para muchos", por eso opina que en Cuba no ha habido "una especial demostración de dolor", aunque ha subrayado que "a partir de ahora la habrá si el Partido lo dictamina" (28/11/16).