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El régimen de Kim Jong-un anunció el martes que suspendía el diálogo con Corea del Sur por los “provocativos” ejercicios militares que realizan Washington y Seúl en la Península. El anuncio congela el clima de acercamiento de las últimas semanas entre Seúl y Pyongyang, cuyos líderes acordaron trabajar por la unificación y la desnuclearización norcoreana en la cumbre intercoreana de abril. Además, Corea del Norte amenaza con no acudir a la reunión con Donald Trump, prevista para el 12 de junio en Singapur, por las “presiones” de Washington para que el régimen complete su desnuclearización. Por su parte, Estados Unidos mantiene el encuentro y asegura que no ha sido notificado del cambio de posición de Kim Jong-un.

Tras la histórica cumbre de este fin de semana entre los líderes de Corea del Norte y Corea del Sur siguen produciéndose gestos simbólicos para la reconciliación entre los dos regímenes. El último ha llegado de la mano de Kim Jong-un, que ha decidido retrasar los relojes de Corea del Norte 30 minutos para que Pyongyang y Seúl tengan la misma hora. Esto sucederá a partir del 5 de mayo.

En un momento histórico entre dos naciones enfrentadas desde hace 65 años también hay instantes para la improvisación.Tras cruzar Kim Jong Un la línea divisoria entre las dos Coreas y pisar suelo surcoreano, estrecharse las manos hacia uno y otro lado, los dos líderes han vuelto a terreno oficial norcoreano y han cruzado juntos hacia dominios del Sur. En el libro de visitas Kim Jong Un ha dejado escrito este mensaje: "una nueva historia comienza ahora, el punto de inicio de una historia y una era de paz". La reunión se ha desarrollado en una mesa de 2018 milímetros de diámetro, en conmemoración al año que esperan que dé comienzo a esa 'nueva era'. De fondo, un cuadro del monte Kumgang, el monte Diamante, un símbolo de conciliación pero también recordatorio de los encontronazos pasados. No han olvidado aún que el fin de la guerra de Corea en 1953 se rubricó con un armisticio, no con un tratado de paz. De ahí que, a diferencia de los norcoreanos, los altos mandos del Ejército surcoreanos no hayan proferido saludos militares a Kim Jong Un. El abandono del programa nuclear de Corea del Norte y la paz son las máximas aspiraciones de una cumbre que parece dejar los derechos humanos en un segundo plano. Casi todo el planeta ha podido seguir en directo este histórico momento a través de la televisión, pero los norcoreanos no.

El director de la CIA, Mike Pompeo, viajó en secreto a principios de abril a Corea del Norte y allí se reunió con Kim Jong-un, con quien el presidente Donald Trump tiene previsto encontrarse en las próximas semanas, según varios medios de comunicación, que citan como fuentes a funcionarios del gobierno de EE.UU.

Se trata de la visita de más alto nivel entre los dos países hasta la fecha.

El objetivo del viaje era acercar posturas sobre las condiciones del encuentro entre Kim y Trump y saber si Kim tiene verdadera voluntad de negocia sobre el programa de armas nucleares de Pyongyang, de acuerdo con las fuentes citadas por el diario The Washington Post, la cadena CNN, Reuters y la BBC.

Pompeo dirige aún la CIA pero Trump le ha nominado para sustituir a Rex Tillerson al frente del Departamento de Estado.

Además de la cumbre entre Estados Unidos y Corea del Norte, ambas Coreas preparan la suya, que tendrá lugar el próximo 27 de abril entre Kim Jong un y el presidente surcoreano Moon Kae-in. Según fuentes oficiales surcoreanas, la cumbre podría dar el paso histórico de acabar con el estado de guerra entre ambos países y alcanzar un acuerdo de paz.

La expresidenta surcoreana Park Geun-hye ha sido condenada este viernes por un tribunal de Seúl a 24 años de prisión por su papel en la trama de corrupción de la "Rasputina", que forzó su destitución en enero de 2017. Park ha sido declarada culpable de varios cargos de abuso de poder, coacción y soborno. La sentencia, televisada en directo, considera probado que la expresidenta conservadora y su amiga Choi Soon-sil, conocida como la "Rasputina", crearon una vasta red de favores a través de la cual extorsionaron a grandes empresas como Samsung, Hyundai o Lotte.