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Unos 90 barcos de la naviera surcoreana Hanjin Shipping han sido inmovilizados en aguas de todo el mundo con todo tipo de cargamento a bordo tras serles denegado el acceso a los puertos al no poder hacer frente a las tasas de entrada por falta de liquidez. Además, algunos de los navíos han sido incautados por sus acreedores, lo que complica más la situación y ha llevado a Hanjin a solicitar órdenes de suspensión para evitarlo.

La quiebra de Hanjin Shipping es un ejemplo de efecto dominó económico. En este caso, las fichas tienen la cara humana de las tripulaciones de los casi 100 barcos que han quedado a la deriva en aguas internacionales, que ven como la comida y el agua se va terminando. Una semana después de que la compañía se declarase en suspensión de pagos, las autoridades portuarias de Estados Unidos, Europa y Asia siguen negando el amarre por temor a que no puedan pagar las tasas, e incluso algunas mercancías han sido confiscadas.

La naviera, bajo administración judicial en Corea del Sur, recibió protección judicial estadounidense el viernes después de que cuatro de sus buques fueran abandonados frente a costas de EE.UU. por miedo a no poder pagar las tasas portuarias o que sus cargas sean confiscadas por los acreedores. Japón, Reino Unidos y Singapur también han concedido protección a la naviera.

El gobierno de Corea del Sur ha negociado con los puertos de Hamburgo, Singapur y California una descarga segura, y fletar a lo largo de esta semana unos veinte portacontenedores que garanticen la llegada de mercancía sobre todo la de productos perecederos. La armadora, que también opera en Valencia y Algeciras, mueve millones de toneladas de comida, electrónica, ropa o juguetes. Muchos de ellos en transporte ya para la campaña de Navidad y de Fin de Año, con un encarecimiento seguro de los productos tras esta crisis.

La península de Corea vuelve a ser foco de tensión. Corea del Norte ha amenazado con lanzar una guerra relámpago en respuesta a las maniobras militares que EE.UU y Corea del Sur llevan a cabo en en el mar de Japón. Unas maniobras que se realizan después de que el régimen de Pyonyang haya desafiado una vez más a la comunidad internacional anunciando que seguirá con sus pruebas atómicas.

Corea del Norte ha lanzado este jueves dos misiles de corto alcance desde su costa oriental, según ha informado el Ministerio de Defensa de Seúl, después de que esta semana Seúl y Washington hayan iniciado sus mayores maniobras militares conjuntas.

El Ejército Popular norcoreano ha dirigido los dos misiles hacia el Mar del Este (Mar de Japón) alrededor de las 5:20 hora local (21:20 GMT del miércoles) desde la localidad de Wonsan, al sureste del país, informó el Estado Mayor Conjunto de Seúl (JCS).

Fuentes de la agencia Yonhap han señalado que los proyectiles volaron una distancia de 500 kilómetros.

La acción de Corea del Norte llega después de que el pasado 3 de marzo el país gobernado por Kim Jing-un lanzara seis misiles de corto alcance que volaron entre 100 y 150 kilómetros hasta caer en el Mar del Este (Mar de Japón).

El pasado lunes Estados Unidos y Corea del Sur comenzaron sus maniobras conjuntas anuales, las mayores hasta la fecha, que hasta finales de abril involucrarán a más de 300.000 efectivos surcoreanos y 15.000 estadounidenses.

El Ministerio de Defensa de Corea del Sur ha acusado a Corea del Norte de lanzar al mar varios misiles de corto alcance.

Este gesto, que Pyongyang no ha confirmado, se interpreta como una demostración de fuerza tras las sanciones impuestas al país por el Consejo de Seguridad de la ONU con motivo de sus ensayos nucleares y de las pruebas de misiles de largo alcance.

Según la información de Seúl, recogida por Efe, el Ejército Popular norcoreano ha lanzado en la mañana del jueves seis misiles desde la localidad de Wonsan, al sureste del país.

Los proyectiles cayeron en el Mar del Este (Mar de Japón) sin causar incidentes tras volar entre 100 y 150 kilómetros, ha explicado el portavoz del Ministerio de Defensa surcoreano.

El último desafío de Corea del Norte, en forma de lanzamiento de un cohete de largo alcance, ha renovado las preocupaciones de la comunidad internacional sobre la amenaza militar creciente que supone el régimen norcoreano y, al mismo tiempo, ha revelado las divisiones y suspicacias en torno a la seguridad en la región entre China, el principal apoyo de Pyongyang, y Estados Unidos y sus aliados, Corea del Sur y Japón.

El lanzamiento norcoreano, oficialmente con fines científicos, motivó la inmediata convocatoria de una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, que lo ha condenado como una "amenaza para la paz" y estudiará nuevas sanciones contra Pyongyang, ya que se teme que esconda un ensayo encubierto de misiles balísticos.

¿Qué riesgo representa la dictadura norcoreana?, ¿cómo financia Pyongyang las innovaciones tecnológicas?, ¿cuál es el objetivo del lanzamiento de satélites? Pedro Baños, coronel del Ejército de tierra y analista político, asegura que “Corea del Norte sabe que si ataca con un misil a EE.UU. desaparecería del mapa”. “El arma nuclear es un arma política fundamental mente disuasoria”, señala.