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"Los cedros del Líbano florecen en septiembre. Días antes de que detonaran los buscapersonas, habían eclosionado los conos masculinos. Y, ahora, si las bombas de Israel y los cohetes de Hizbulá no les cortan la savia, abrirán los femeninos". Conocemos la 'cara B' de la semana en '24 Horas Fin de semana' con Juan Carlos Soriano.

El Ejército israelí ha atacado este domingo objetivos de Hizbulá en Líbano después de interceptar durante la madrugada 150 cohetes, misiles de crucero y drones lanzados por la milicia chií, como "respuesta inicial" a los ataques israelíes mediante la explosión de dispositivos electrónicos en Beirut tanto el pasado martes como el miércoles. Foto: Jack GUEZ / AFP.

Israel intensifica la ofensiva después de que esta madrugada los cohetes de Hizbulá hayan alcanzado la ciudad fronteriza de Haifa. Ignacio Álvarez-Ossorio, catedrático de Estudios Árabes e Islámico de la Universidad Complutense de Madrid, asegura que Israel está lanzando un mensaje muy claro de que puede escalar el conflicto. "Netanyahu quiere ganar tiempo para reconstruir la fortaleza de su coalición electoral y abrir cortinas de humo para que la atención mediática no se centre en la catástrofe humanitaria de Gaza". Sin embargo, Álvarez-Ossorio considera que "cualquier error de cálculo puede dar lugar a un punto de no retorno: una respuesta masiva de Hizbulá o la involucración de Irán". A pesar de las amenazas y la escalada verbal por parte de altos cargos israelíes, que no invitan al optimismo, el catedrático no sabe si esto conllevará una guerra total.

Un nuevo ataque israelí contra una escuela del norte de la Franja de Gaza perpetrado este sábado ha causado la muerte de al menos 22 personas, según informó el Ministerio de Salud. Entre los fallecidos al menos hay 13 niños. El ejército israelí dijo que iba dirigido a un centro de mando de Hamás en lo que solía ser una escuela.

(FOTO: EFE/EPA/MAHMOUD ZAKI)

Con gritos como Muerte a Israel, cientos de seguidores de Hezbollah han asistido a los funerales por los líderes de la milicia asesinados ayer en un ataque israelí. Hezbollah ha confirmado la muerte de al menos 16 de sus miembros, dos de ellos altos cargos de la organización. Miembros de la milicia y seguidores han llevado a hombros, junto a sus fotografías, los cuerpos de quienes consideran sus mártires.

FOTO: AFP 

La explosión esta semana de miles de artefactos en el Líbano, que han matado a 37 personas y dejan más de 3.000 heridos ha dejado atónita a la comunidad internacional.

Se trata de una operación sin precedentes contra los miembros de Hizbulá y sus sistemas de comunicaciones, que se atribuye al Mossad, el servicio secreto israelí en el exterior, aunque Israel no lo ha reivindicado.

Las pistas donde cómo se pudo llevar a cabo la investigación han llevado hasta Hungría, y ya se descarta que haya sido una operación informática compleja que hiciera explotar a los buscas y los walkies-talkies a la vez.

Foto: WAEL HAMZEH / EFE / EPA

Siguen los trabajos de limpieza al sur de Beirut, donde Israel bombardeó el pasado viernes un edificio. El ataque ha causado 37 muertes y al menos 67 heridos, según datos que ha actualizado el ministerio de Salud Pública libanés, aunque estás cifras pueden variar porque los equipos de rescate siguen trabajando en la zona.

El objetivo de Israel era el de atacar a Hizbulá mientras tenía lugar una reunión entre algunos de sus altos cargos en el sótano del edificio bombardeado. 16 miembros del grupo chií han muerto a causa del ataque.

Foto: Hussein Malla / AP

Es la nueva fase de la guerra anunciada por el Ejército israelí: de Gaza al Líbano como frente principal, donde se ha intensificado el intercambio de fuego en las últimas horas.

Con el lanzamiento por parte de Hizbulá de oleadas de cohetes al norte de Israel, la mayoría interceptados por las defensas antiáreas. Algunos de sus objetivos han sido bases militares israelíes.

Desde ellas, el Ejército hebreo ha bombardeado posiciones de la milicia proiraní en el sur del Líbano, donde están buena parte de sus lanzaderas de cohetes. El objetivo es destruir al máximo sus capacidades ofensivas, pero también eliminar a sus líderes. De ahí este ataque en el sur de Beirut, uno de los bastiones de Hizbulá. El Ejército israelí asegura que ha matado a Ibrahim Aqil, jefe de unidades especiales de la milicia. Un bombardeo que ha sembrado el pánico en la capital libanesa.

"Unos dicen que habrá guerra y otros que no, pero en realidad llevamos mucho tiempo en guerra", asegura Kassem. "No queremos otra guerra", añade Adel, "ya tuvimos bastante miseria con la guerra civil y las otras con Israel". Porque esta escalada llega cuando el Líbano atraviesa la peor crisis económica en décadas. Un país en caída libre que vuelve a asomarse al abismo.

Estamos ante los ataques más intensos en casi un año. El Gobierno israelí asegura que su objetivo final es recuperar la normalidad en su frontera norte para que vuelvan los 60.000 israelíes evacuados cuando empezaron las hostilidades. Hizbulá le recuerda que solo parará los ataques si pone fin a la guerra en Gaza. 

Foto: AP Photo/Hassan Ammar