El lago Yasmina, a los pies de las dunas del Erg Chebbi en Merzouga, ha vuelto a tener agua. Tanta como en los años 70 o 80. Ya casi nadie se acordaba de verlo así. Aunque es un fenómeno natural que aparece con las lluvias estacionales, las fuertes sequías que sufre Marruecos habían forzado su desaparición.
Este inédito paisaje es la cara amable de un temporal devastador que arrasó la zona hace un mes. Las fuertes lluvias provocaron decenas de muertos e importantes daños. Ahora, los meteorólogos prevén cambios en el clima en una de las zonas más áridas del mundo.