Anterior Esta semana 'Historia de nuestro cine' con nuevos títulos Siguiente Muere Ángel Nieto, el mito del motociclismo español. Arriba Ir arriba
Águila Roja - Tráiler de la última temporada

'Águila Roja' regresa a La 1 con su mejor dato desde septiembre de 2014: casi 2,6 millones y 16,6%

  • 2.580.000 telespectadores se interesaron anoche por el inicio del desenlace del héroe

  • El estreno de la última temporada consigue un 16,6% de share 

  • Los capítulos de la última temporada, los jueves a las 22:30 h en La 1 y RTVE.es

|

Águila Roja ha vuelto después de la pausa estival y lo ha hecho por todo lo alto, incrementando en más de 3 puntos sus datos de share desde su última emisión en el mes de julio -martes, 19 de julio: 13,4%, 1.896.000 espectadores-, con un estupendo 16,6% y 2.580.000 millones de seguidores pendientes del desenlace del héroe La 1 y Globomedia en la noche del jueves. 

Se trata del mejor dato de la ficción desde septiembre de 2014, cuando se estrenaba la sexta temporada

Aventuras, romance y emociones

Los 'aguiluchos', sus seguidores más acérrimos, no pueden creer que la serie que llevan siguiendo desde su estreno en el año 2009 y que ha congregado hasta a seis millones de espectadores frente al televisor vaya a decir adiós a finales del mes de octubre, cuando habrá emitido sus siete capítulos restantes

Pero no quedarán decepcionados, pues sus responsables prometen mucha aventura emoción en las últimas entregas que cerrarán las tramas de los protagonistas, incluyendo la romántica historia de Gonzalo y Margarita

#ÁguilaRoja110

El primer capítulo del desenlace, comentado en las redes como #ÁguilaRoja110, ha comenzado con mucha fuerza y con un gran cambio de actitud en el héroe al hacer nuevas averiguaciones sobre el pasado de sus padres. ¿Aún no lo has visto? Aquí lo tienes: 

No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - T9 - Capítulo 110
Transcripción completa

Dios mío, tenemos que hablar.

¿A mí para qué me has puesto en la vida?

Ya sabes que todo mi existir ha sido un calvario desde crío.

Que he sufrido y me he llevado más palos que... que una estera.

Pero he aguantado porque yo creía que tenías un objetivo para mí.

¿Eh?

Así que te lo voy a preguntar bien clarito.

¿Para qué sirvo?

¿Yo sirvo para algo?

He rezado cada día y a su hora.

No he faltado ni... ni... ni a una Misa del Gallo.

Dame una señal, háblame.

¿Estoy aquí para salvar a Gonzalo de Montalvo?

(PALETO) ¡Eh!

¡Que te estoy pidiendo una señal nada más, hombre!

¿Eso es un sí?

¿Eso es una señal?

Era una señal, ¿sí o no?

¡Respóndeme!

¡Si era que sí, confírmamelo otra vez, por Dios!

¡Sí! (RÍE)

¡Gracias! ¡Gracias por responderme!

Ya sé... ya sé que tengo un objetivo en la vida.

Ahora ya sé cuál es mi misión.

¡Ya sé que tengo que salvar a mi amo! ¡Voy a...!

(Golpe)

(Sintonía)

(QUEJIDOS)

Si no llegas a caer sobre ese carro, te hubieras partido el cuello.

¿Se puede saber qué hacías en el tejado?

Nada, cosas mías, amo.

Cosas tuyas...

Amo,

tengo que pedirle algo... algo importante.

Bueno, importantísimo.

¿Qué quieres pedirme?

Verá, que yo llevo mucho tiempo a su lado y...

y me gustaría aprender algo de...,

bueno, de sus técnicas como héroe.

No te entiendo. ¿Quieres que te enseñe a pelear?

No, no, no, no.

(SE LAMENTA)

No, a pelear no. No, a pensar, amo.

Imagine usted que yo tuviera una misión, ¿vale?

¿Una misión? ¿Qué misión, Sátur?

Supuestamente.

Supuestamente, que yo... que yo, pues, ya estuviera...

estancado de ser su ayudante y... y quisiera, pues, evolucionar.

Sátur, es medianoche. No es... momento para dar clases. Mañana.

No, no, no, no, pero si... nunca es tarde para el conocimiento.

Como se lo diría. Si yo quisiera conseguir algo, si yo...

si yo...

tuviera que conseguir un... objetivo difícil,

¿por dónde tendría que empezar? ¿Qué tendría que hacer?

(RESIGNADO) Ay, Sátur... Vamos a ver.

Depende del objetivo.

Porque serían dos.

Por un lado encontrar a alguien y por el otro, pues, demostrar

que alguien no ha hecho nada malo.

Es decir, encontrar a una persona y demostrar la inocencia de otra.

Eso es. Supuestamente, pero sí, más o menos.

Pues en cualquiera de los dos casos, Sátur,

si lo que quieres es descubrir algo, Presta atención a los detalles.

Los detalles te dicen la verdad que no te dicen las personas.

Los detalles te cuentan cosas.

O sea, los detalles hablan.

Sí. Y... con eso ya es suficiente por hoy, Sátur.

Me voy a acostar.

¿Por dónde cojones empiezo yo ahora?

Ya está, necesito un "cocris".

Eso es.

(PENSANDO) "Vale, ya lo tengo: salvar al amo.

Reconciliar al amo con su padre el rey.

Encontrar a la señora Margarita

y casarlos."

Me falta algo.

Necesito un ayudante.

El dichoso molino me ha salido torcido.

Quizás, si no bebiera tanto,

las figuras le saldrían mejor.

Esta vida que llevo sólo puede aguantarse borracha.

Puede que tengas razón.

Cuando bebo, me dan ganas hasta de acostarme contigo.

Es una posibilidad, eso no se lo han prohibido.

-Marquesa, han traído un paquete para el señor Comisario.

Déjalo sobre la mesa, yo se lo daré.

Es del joyero de la calle Postas,

uno de los mejores de la villa.

¿Cómo lo sabe?

Porque me han enviado muchos paquetes como éste.

Ay, cómo es Hernán...

Ésta es su manera de pedirme perdón por cómo me ha tratado últimamente.

¿No debería esperar a verlo cuando se lo regale?

¿Esperar? (SE QUEDA ASOMBRADA)

Le perdono.

Le perdono todo.

¡Es él! ¡Es él!

Buenas noches, querido.

Aquí estaba, acabando el bordado.

¿Qué tal el trabajo?

Como siempre: miseria y tortura.

Por cierto, han traído eso para ti.

Voy a salir esta noche, cena sin mí.

No es para mí.

El collar no es para mí.

Pero entonces, ¿para quién es?

Amo, es la quinta calzada romana que visitamos ya.

Aquel consejero escribió en el suelo la palabra "Roma" antes de morir.

Podía referirse a una de las calzadas romanas

que llegaban a la villa hace siglos.

O a su mujer Romualda.

Que le recuerdo que estaba agonizante.

Lo mismo se... se le "trabucaron" todas las letras.

No, Sátur.

Estoy seguro de que intentaba decirme algo.

Esta piedra no es tan antigua como el resto.

Qué quiere que le diga. Me va a perdonar, pero...

yo la veo igual de... Pues de piedra.

No, Sátur, el tipo de grano es distinto.

Sólo hay que fijarse en los detalles, ¿recuerdas?

(RÍE)

Es del noble que maté.

(LEE) "Mi nombre es Damián Blasco, duque de Baena,

y dejo esta carta en el lugar donde perdí todo mi honor,

el lugar donde condené mi alma para siempre.

Fui la última persona que vio libre a Laura de Montignac

y a sus dos hijos.

Fue en este bosque donde me ordenaron que los entregara

a sus carceleros."

LAURA: (SOLLOZANDO) Por favor... Por favor, se lo suplico.

No nos hagáis daño, por favor.

Son mis hijos, ¿entiende?

Mis hijos son inocentes.

¡Hacedme lo que queráis a mí, pero a ellos no!

¡Por favor, piedad! -Las órdenes son claras.

-¡Son sólo niños!

¿Adónde nos llevan, madre?

¡Corred!

¡Corred, hijos, corred! ¡Salvaos!

¡No!

¡No, no! ¡Suéltame!

¡Suéltame!

¡Corred, corred!

¡Por favor!

"Llevé a una mujer inocente y sus dos hijos

a un encierro peor que la muerte."

Amo, esa carta no demuestra que su padre sea culpable.

Sólo que el noble al que mató, bien muerto está.

Alguien se lo ordenó.

Alguien ordenó todo esto, Sátur.

¿De dónde vienes?

De la calle.

Amaneció hace tres horas.

Debería darte vergüenza.

Apestas a alcohol

y a perfume barato.

Hago lo que me da la gana.

¿Tienes una amante?

Veo que te estás tomando muy en serio... tu papel de esposa.

Contesta, ¿hay otra?

Voy a tomarme un baño.

Se ha ido. Ni siquiera me ha contestado.

Debería dormir un poco, lleva toda la noche en vela.

Hernán se ve con otra.

Antes era yo la que recibía regalos,

me cubrían de flores, de joyas...

Ahora ya sabe cómo se sienten las esposas

de esos hombres con los que se acostaba.

¡Me importan un rábano las otras, yo no soy como ellas!

¡Cochero!

Ven.

¿Adónde llevaste al Comisario ayer por la noche?

Señora, yo... No me está permitido.

Te cortaré las piernas de cuajo

si no empiezas a hablar inmediatamente.

Lo llevé a La Deleitosa, el nuevo prostíbulo del centro.

Va allí todas las noches.

Una puta.

Se está gastando mi patrimonio con una puta.

Prepara el carruaje, voy a salir.

Pero...

(AMENAZANTE) Llévame a La Deleitosa ahora mismo.

(GONZALO RECUERDA A SU MADRE) "¡Es que son mis hijos!"

"¡No, no! ¡Suéltame!"

(DE NIÑO) "¿Adónde nos llevan, madre?"

MADRE: "¡Corred!"

"¡No, no! ¡Suéltame!"

"¡Suéltame!"

"¡Corred! ¡Corred!"

-¿Cómo te atreves?

-¡Ah!

-"Padre..."

¡Padre!

¡Padre!

Hijo... Alonso...

¿Por qué?

Lo siento, no sabía lo qué hacía.

Tus ojos no eran tuyos. (JADEA) ¡No eras tú, padre!

Lo siento.

¿En quién pensabas?

Olvídalo.

¿Que lo olvide?

¡Has estado a punto de matarme con tus propias manos!

Alonso... Alonso...

¡Eres mi padre!

-Eres el único que me ayuda en esta casa.

¡Ea, tú, a la alcoba, vamos! Que vamos a hablar los mayores.

Cipriano, deja las cebollas y atiende. (JADEA)

Te voy a ofrecer algo que va a dar sentido a toda tu vida.

Mi vida está muy bien.

No me des las gracias cuando te diga lo que voy a decirte.

Te nombro mi escudero.

¿Qué?

Que vas a ser mi ayudante en una misión...

especial, la misión más importante desde el Arca de Noé.

Tú has bebido.

Cipriano, escucha. Escúchame, escúchame. Para un segundo.

Si tuviera otro, lo cogería aunque fuera manco.

Pero tú eres consciente del romance.

¿Qué romance?

Vamos a encontrar a la señora Margarita.

¿Quiénes? ¿Nosotros?

Sí, nosotros dos.

Yo como amo y... tú como postillón.

Yo no... No sé.

El amo está cada vez peor, que va cuesta abajo.

Mi misión en la vida es... es hacerlo feliz.

Pero si no sabemos dónde está Margarita.

¡Que quedó con Alonso en el bosque! Muy lejos no puede andar.

El rastreo será tu primera tarea

y la búsqueda de... de... de la pista, del detalle.

Gonzalo podría ayudarnos,

nadie quiere encontrar a Margarita más que él.

¡Que hay que ahorrarle los detalles!

Encontramos a la señora y, cuando esté lista para la segunda boda,

se la servimos en bandeja.

¿Qué?

Bien, vale, acepto, Por Gonzalo.

¡Muy bien! ¡Ésa es la actitud, claro que sí, Cipriano!

Seremos un nuevo dúo, seremos como... como... ¿qué te digo yo?

Como el Águila Roja y... No, el Águila Roja y su ayudante.

No sabía que el Águila Roja tenía un ayudante.

¿Ah, no?

Bueno, es que hay muchas cosas que la gente no sabe.

Bueno, mira, centrémonos. Voy a prepararme para la misión.

(Música de intriga)

¡Estamos que nos salimos! Y eso que sólo es martes.

-Sí, parece que hacía falta algo de alegría en esta villa.

-El vicio es lo que tiene, que nunca se coge fiesta. (RÍE)

¿Quién es la zorra

que está acostándose con mi marido?

Salga inmediatamente de mi habitación.

Ah, eres tú.

Señora,

la discreción es uno de los secretos de este negocio.

-Flora,

pásame la bata, por favor.

Sí, dale la bata, que bastante enseña ya los pechos.

¿Acaso tiene envidia?

Te recuerdo de la inauguración,

no dejaste de coquetear con mi marido.

Señora, aquí vienen muchos hombres casados,

igual se está usted equivocando de lupanar.

Es el Comisario de la villa.

¿Qué?

¿Te gustó el collar?

Recuerda mi rostro. Cualquier desgracia que ocurra en tu vida,

ya sabes quién es la responsable.

Esperaré impaciente ese día.

Jugar conmigo es perder

y tú ya has perdido.

¿Por qué no le has dicho que tú no te acuestas con el Comisario?

-Iría a por la chica que lo está haciendo.

Y no voy a permitir que la toque.

Tampoco le demos tanta importancia,

no es la primera esposa despechada que se presenta.

-Te equivocas,

la marquesa de Santillana es la persona más rencorosa del reino.

Si hace una promesa, la cumplirá.

(Música épica)

(RECUERDA) "¿Que lo olvide?"

"¡Has estado a punto de matarme con tus propias manos!"

"Alonso..."

"¡Eres mi padre! ¡Mi padre! (ECO)"

(Relincho)

-Es peligroso ir tan rápido campo a través.

Conozco bien este bosque.

Creo que ninguno de los dos ha tenido su mejor día.

Una esposa enfurecida acaba de amenazarme de muerte.

¿Cuál es tu excusa para venir aquí?

Me gusta cabalgar.

Entiendo.

Mejor te dejo solo antes de que me sueltes unos de tus desplantes.

Espera.

No te vayas, por favor.

Un día me dijiste que sabías escuchar.

Hoy lo necesito.

He estado a punto de hacer algo terrible.

Tengo...

tanta rabia acumulada en mi interior que...

Me estoy convirtiendo en la persona que nunca quise ser.

Bueno, vamos por partes.

Primero estuviste a punto de hacer algo, pero no lo hiciste.

Y segundo: si no quieres ser lo que no debes, no sigas por ese camino.

No puedo.

Tengo que acabar lo que he empezado.

Y no me va a temblar la mano.

Esto no es una rencilla con el vecino de al lado, ¿verdad?

No.

Entonces, sea lo que sea, mi consejo es que no te acerques a un arma.

(RÍE)

Un consejo original.

Te dije que sabía escuchar.

Aconsejar no se me da tan bien.

¿Cuál es tu secreto?

Ninguno. Sólo soy un simple maestro.

Seguro que has dicho esa frase mil veces para convencer a la gente.

Pero yo no me lo creo.

¿Qué haces olisqueando unos pololos en la cuadra, degenerado?

No, estaba investigando, como tú me dijiste.

¿Investigando?

¿Qué tiene que ver la investigación con los "tapabajos" de una señora?

Son de la mujer del herrero. Estaban en un tendal y son nuevos.

Mira, había algo que me llamó la atención.

Cipriano, esto sólo evidencia una cosa:

que la mujer a la que le cogiste los pololos se llama Amparo.

Mira el remate.

¿Qué remate ni remate...?

Una margarita.

¡Con lo mismito que remataba la señora las prendas!

Tú también la tienes. (RÍE)

Eso sólo quiere decir una cosa,

que la señora está cosiendo y vendiendo por la zona.

Tenemos que tirar de este hilo.

¿No vas a felicitarme?

¿No vas a decirme nada?

Sí, claro.

Claro que voy a decirte algo,

que robar de un tendal... es delito.

Ve a casa del herrero a preguntarle quién le hizo los pololos a su mujer

y dónde vive.

Pero, ¿cómo le voy a preguntar quién le cose la ropa íntima a su señora?

Ah, ¿que te pones tiquismiquis? ¿Después de ser un chorizo?

¡Anda, tira! ¡Venga, vamos!

Bueno, hombre... ¿Eh?

(GESTO DESPECTIVO)

Lo de la señora ya está encauzado.

Ahora falta encauzar lo del padre, que eso va a ser más complicado.

Sátur, dale de comer a mi caballo. Está fuera.

¿Y usted adónde va?

Que últimamente me oculta toda su agenda.

Voy a registrar los aposentos de una persona muy cercana al rey:

el cardenal Mendoza.

Quizá allí encuentre la prueba de que mi padre es culpable.

Ya estamos...

Y yo tengo que encontrar la prueba de que es inocente.

(Graznidos de cuervo)

¿Qué hacemos aquí?

Tenemos una cita con alguien.

Pero si están todos muertos.

Exacto.

Es el número cuatro.

Ponte los guantes,

los vas a necesitar.

Éste es. Ya tenemos el cuerpo.

¿Ahora qué?

Lo que nos interesa...

está aquí abajo.

Está... lleno de...

Bubones.

Tiene el mal francés.

Discúlpeme, pero no entiendo nada.

Voy a contagiar el mal francés a esa zorra de Anaís.

¿Por qué? Es su marido el responsable.

¿Y qué te crees que le va a pasar cuando se acueste con ella?

Sólo es cuestión de coger un poco de líquido

de las... pompitas éstas

que tiene por todas partes.

Venga, clávasela.

A Hernán se le van a quitar las ganas

de tratarme como me trata.

(Campanas)

(LEE) "...y tras descubrir que soy el hijo del rey de las Españas,

yo, Hernán Mejías,

no descansaré hasta ocupar el trono que me pertenece.

Mataré si es necesario, haré la guerra.

Todo el que se interponga en mi camino, noble o plebeyo,

morirá.

Voy a ser el próximo rey de este imperio,

aunque la vida me vaya en ello."

(Pasos)

Me gustaría dejar claras las condiciones de nuestro apoyo

al hijo de Laura de Montignac para ser rey.

-Hablad,

aquí... siempre estamos dispuestos a escuchar.

-La condición es que las Españas sean francesas.

-Creo que no os comprendo. ¿Me estáis pidiendo

que os ayude a vender el reino de las Españas a Francia?

-Sí.

-Me temo que los españoles no se dejarán doblegar.

Son valientes y pendencieros, además de obstinados.

-Y estúpidos como bestias.

Mire sus calles, llenas de vagos.

Nada bueno ha salido jamás de este reino.

-Lope,

Góngora, Velázquez...

(DUBITATIVO) ¿Cervantes quizá?

-Cervantes no está a la altura de Molière

o "Cyrano de Bergerac",

por no hablar de sus mujeres.

-Bueno, eso es muy discutible.

Y en cuanto a las mujeres,

y siempre según mi modesta opinión,

las españolas son de las más bellas de Europa, sin duda.

-Velludas y fornidas como bueyes.

Nada que ver con la refinada mujer parisina.

Le garantizo que, si nos ayuda,

será el siguiente Papa.

-Ustedes se quedan con su reino

y yo el mío.

Acepto.

-Sólo falta un pequeño detalle.

La reina que se siente en el trono

debe ser francesa.

-Desde luego.

Os prometo que cuando Hernán Mejías

sea coronado rey de las Españas,

su mujer, Lucrecia de Santillana,

no estará con él.

(Griterío animando)

(Música trepidante)

(Gong de boxeo)

PÚBLICO: ¡No pares! ¡Dale! ¡Dale!

(EL PÚGIL GRITA)

-¡No pares, dale!

(Gong)

-¡Sí! (RÍE) ¡Ya tenemos ganador!

Y ahora... bebed como perros

y apostad para la siguiente pelea.

Yo es que... estoy buscando a... (TOSE POR EL HUMO)

a Ramón Piñuela, que es un hombre que suele venir aquí a apostar.

¿Para?

Porque es el hijo de una antigua matrona de la Casa Real,

la matrona jefa, y...

y quería saber si usted lo había visto por aquí últimamente.

Aquí no nos gustan las preguntas. (ESCUPE)

No me voy a ir de aquí sin saber dónde está ese hombre

porque para mí es muy importante, ¿sabe?

Poco cuerpo...

y muchos huevos.

Serías un excelente luchador.

¡Pero vas a marcharte de aquí ahora!

Es que yo no... Pues que yo no...

yo no pienso moverme.

Chico,

te estoy dando la oportunidad de salir de aquí andando.

Escúchame bien.

¿Tú me escuchas? Escúchame bien porque...

yo he estado en peores tugurios que éste, ¿me entiendes?

Y me ha amenazado gente más peligrosa que tú, o sea que...

No me voy a mover de aquí hasta que me digas dónde está el hombre ése...

Está bien.

Está bien. Está bien.

Si te pones así...

¡Ah!

(RÍE)

¿Vienes a mi local a amenazarme?

(QUEJIDO)

Si lo matas, te corto el cuello.

A ti y al último de tus hombres.

Y créeme,

me encantará hacerlo.

Todo mi cuerpo huele a muerto.

¿Qué gana con todo esto?

¿Crees que me tomaría tantas molestias por una simple venganza?

Ahora Hernán es un hombre fuerte,

con un futuro brillante, con poder, como una roca,

pero yo voy a causarle una grieta.

Una grieta por donde entrar hasta hacerme imprescindible.

Ya sabes lo que tienes que hacer.

Gonzalo...

(EN VOZ BAJA) No puede verlo. Recuerde el documento que firmó.

(SUSURRANDO) ¡Cállate! ¡Vete!

Lucrecia.

Gonzalo.

¿Dónde está el Comisario?

No lo sé, puede que esté trabajando. ¿Pasa algo?

No. Tengo que hablar con él.

Espera.

No nos... hemos visto desde que me casé.

Nunca pensé que lo harías.

Bueno,

el matrimonio también tiene sus compensaciones.

Estás muy cambiada, Lucrecia.

Ya sabes el frío que hace aquí en palacio.

Y este peinado es mucho más cómodo.

Espero que seas muy feliz.

Sí,

soy muy feliz.

(Música arabesca)

No sé, Flora, yo creo que esto está ya muy visto.

-Bueno, cuánto más sencillo, mejor funciona.

Y el corpiño de cuero no falla nunca.

-Buenas tardes.

-Si quiere ejercer aquí, lo siento, pero...

no da el perfil.

-¿Le parece que quiero trabajar en un lugar como éste?

-¿Qué quiere que le diga? Yo ya he visto de todo.

-¿Podemos ayudarle en algo? SOLEDAD: Gracias.

Estoy buscando a mi sobrina.

Hace una semana se escapó del pueblo.

Llevo mirados varios burdeles, pero nadie sabe informarme.

-Entiendo su preocupación. ¿Cómo se llama su sobrina?

-Pilar.

-Aquí es que tenemos muchos nombres artísticos.

Está "La cascabeles", "La dos manos"...

Ah, y "La jorobada", que está arriba.

-¿Qué tal me queda?

-Ya te lo estás quitando, hay que devolverlo.

-¿Por qué? El Comisario va a venir otra vez, quería vérmelo puesto.

FLORA: Pues te abres de piernas y le enseñas otra cosa.

Tenemos que llevárselo a su esposa.

-Voy a ver si las chicas saben algo. -Gracias.

-Acompáñame, Flora.

-Es precioso.

Es una pena que tengas que devolverlo.

-Sí.

¡Ay!

-Lo siento, te habré arañado con una uña.

-No ha sido nada.

-Bueno, tengo que marcharme. Dile a Anaís que regresaré luego.

(QUEJIDO)

MALASANGRE: Sería mejor que no te movieras.

La resina debe actuar sobre la herida.

¿Qué hago aquí?

¿Y qué es esta plasta roja que me ha untado?

Estás aquí porque te salvé la vida.

Y esa masa roja es sangre de dragón.

¿Sangre de dragón?

¿Pero tiene usted un dragón en la casa o...?

Se llama así.

Es la resina de un árbol que crece en la región alta del Amazonas.

(LE DUELE)

Es que no entiendo nada de lo que ha pasado, perdone.

Hace un momento me estaban apuñalando y ahora estoy aquí, en...

en la alcoba de un ilustre consejero. ¿Qué ha pasado?

Que casi te matan

por hacer preguntas sobre la matrona real.

¿Tú qué... qué querías saber?

Me va a perdonar, pero es que no...

no puedo decir nada sobre ese particular. Disculpe.

¿Tiene que ver con el hecho de que tu amo sea el hijo...

de su majestad Felipe IV?

¿Y cómo sabe usted eso? Si eso...

eso es secretísimo.

Yo envié a tu amo esos documentos.

Fue usted.

Y yo dándole vueltas a ver quién había enviado esa "decumentación".

Y fue usted.

Ven, siéntate.

Ahora... vas a decirme por qué...

estabas en el local haciendo preguntas.

Verá, es que yo quiero demostrar la inocencia del rey.

Mi amo está ahí... dale que dale con que es culpable.

Además, que estoy solo en esto, no hay quién me ayude. No... no...

Este misterio me... me pasa por encima, me supera. ¿Me entiende?

Quizá no estés tan solo en tu cometido.

¿Me va a ayudar usted?

¿Usted y yo juntos investigando?

Eso para mí... para mí... para mí sería un honor.

No, eh, eh, eh, no. Déjate de honores.

Si quieres que te ayude,

tendrás que contármelo todo.

Pero, ¿todo... todo...?

¿Todo?

Desde el principio.

Pues vaya usted acomodándose porque la historia va para largo.

Con decirle que hemos estado hasta con los templarios...

(GRITOS DE ALGUIEN TORTURADO)

(Abucheos)

¿Qué haces aquí?

Sé lo que intentas.

¿De qué hablas?

Quieres hacerte con el trono. Pero no lo conseguirás.

¿Cómo te atreves?

Respiras porque yo te lo permito.

¡Alguien como tú no merece reinar!

La corona me pertenece por derecho.

Mira donde estamos.

Éste... es tu reino.

Disfrutas con el dolor.

Tú no tienes derecho a nada.

¡Pero qué clase de hombre eres!

Uno muy fuerte.

¡Éste...! ¡Éste es tu cetro!

Esto es lo que eres tú.

Nunca deberías salir de aquí.

Nunca.

¡Cómo escuece, copón!

A ver si la cola de dragón ésta me está haciendo un destrozo.

¿Qué ha pasado?

¿Ha descubierto Vd. algo malo que...?

Sí, Sátur, de mi hermano.

Está dispuesto a subir al trono.

¿Su hermano?

¿"Tronista"?

Es el primogénito, tiene derecho de sangre.

Ya, ¿pero usted se imagina

el imperio gobernado por el Comisario?

Si antes no se ponía el sol en las Españas, ahora con su hermano

no se va a atrever ni a salir.

¿Y entonces qué va a hacer usted ahora? Tendrá que hacer algo.

¿Matarías a alguien sólo porque crees que va a cometer un crimen?

Claro, ¿no?

Yo no lo he hecho nunca, Sátur.

No voy a hacerlo ahora.

¿Entonces?

¿Adónde va?

A seguir con mi misión,

vengar a mi madre.

Joder, qué familia.

Como para juntarlos en Nochebuena...

Sátur... Sátur, he ido a devolverle los pololos a Amparo,

la mujer del herrero, pero había salido.

Su marido estaba haciendo una bacinilla urgente

y ha llegado Paqui, su vecina...

Que ya está, que... Cipriano, que no, que ahora no.

No estoy ni para nada ni nadie.

Tú mismo. Sólo venía a decirte que ya sé dónde está Margarita.

¿Y por qué leches no has empezado por ahí? ¿"Ande" está la señora?

Dicen que vive en una cabaña muy bonita, como de madera.

¡Déjate de adjetivar! ¡Adjetivos, no!

¿"Ande" está la señora? ¿"Ande" está?

En el bosque de la Luz.

¡Si es que lo sabía! ¡Lo sabía!

¡Lo sabía! Mira que soy listo indagando, Cipriano.

Si no has hecho nada, lo he descubierto yo todo.

¿Eh?

Anda, calla, calla ¡Y tira para la cabaña, venga!

No vaya a ser que se mueva de dónde está. ¡Vamos!

¡Vamos, vamos, que tenemos que abrir ya!

-¿Mis calzas? ¿Dónde están mis calzas?

-Pero... para lo que te van a durar puestas...

Ya son las terceras que pierdes esta semana.

-Venga, chicas, ¿estáis preparadas?

Ya sabéis: pago al contado y por adelantado.

Y nada de opio ni cosas raras en mi local.

-Y la faena rapidita, ¿eh?

Como mucho, quince minutos, que si no, se forma cola.

¡Vamos, venga!

-¿Le has devuelto el collar a la marquesa?

-Sí, hija. A ver si con eso se aplaca un poco.

-Pensaba que iba a hacer algo. No parecía de las que amagan.

-Las esposas no deberían enfadarse tanto con nosotras.

Si les hacemos un favor. Ellos "descargan" aquí

y así, bueno, pues las dejan tranquilas durante unos días.

-Hacemos un servicio a la sociedad.

El día que venga el tesorero del rey le voy a pedir que nos subvencione.

-Pero ahora hay que abrir.

¿Esta pluma de quién es?

-Tiene como líquido. Esta pluma no es de las chicas.

-Ahí está. La hemos encontrado.

Una cosa te voy a "dicir", Cipriano:

la buena noticia se la doy yo, ¿entendido?

Deberíamos ser los dos.

¡La idea ha sido mía y la noticia se la doy yo!

Si llega a ser por ti, la señora se queda aquí

hasta que se le caigan todos los dientes.

Espera.

¿No deberíamos tener antes un plan de acción?

¿Qué plan ni qué plan? Déjame llamar.

Yo no sé mucho del corazón de las mujeres y sus "pa'dentros".

¿Cómo piensas convencerla de que perdone a Gonzalo?

No quiso verlo en el bosque. Se ha escondido en una cabaña.

No sé, no lo veo fácil.

Lo mismo tienes razón y deberíamos pensar un plan.

A lo mejor deberíamos decirle a Margarita la verdad,

que Gonzalo está sufriendo, que se encerró en una cueva.

No, no, no. No, porque la gente que da pena no atrae.

Mírate a ti,

deberías saberlo por experiencia. No...

Pero, ¿entonces qué hacemos, eh?

Pues echarle cojones y...

y pensar lo que diría el amo.

(CARRASPEA)

(CARRASPEA)

No parece que...

¡Espera! ¡Es ella! ¡Viene!

-Muy buenas.

¿Usted quién es?

-Un vecino. Le traigo todos los días leña a la señora

para que no cargue ella, por su estado.

¿Su estado? ¿Cómo que su estado?

Está embarazada.

Id con Dios.

¿Que está embarazada?

Pero, ¿cómo que está embarazada? ¡No puede ser!

Yo creía que Gonzalo y ella no...

¡No, no, no, si el amo ni la rozó!

Estaba esperando al día de la boda.

Además, que me lo habría dicho.

Que está preñada de otro.

Pues ea, venga, vámonos de aquí, que aquí...

aquí ya no pintamos nada.

Esto es mío.

Mío.

¿Por qué has tardado tanto?

Seguro que te has despistado con tanta chica guapa medio desnuda.

No diga tonterías.

He tenido que tomar precauciones por si alguien me seguía.

¿Has hecho lo que te dije?

Sí.

Y Anaís no se acuesta con su marido.

Lo hace otra joven.

He podido clavarle la pluma.

Bien. Se lo tenía merecido.

Sé que no le importa,

pero hemos contagiado una enfermedad a una joven inocente.

¿Inocente?

Esa furcia estaba ordeñando a mi marido como si fuera una vaca.

Esta noche tienen una cita.

Si se acuestan, ya sabe lo que sucederá.

(Pasos)

No me esperes levantada, llegaré tarde.

Hernán, no te vayas.

Podríamos...

cenar juntos.

¿Por qué tendría que hacer eso?

Yo puedo darte

todo lo que necesitas.

Estoy intentando con todas mis fuerzas...

ser la mujer que siempre deseaste, Hernán.

Es tu obligación.

Quédate conmigo,

por favor.

No.

Me voy.

(SUSPIRA)

"Preñá".

"Preñá" de otro.

Pobre Gonzalo.

Con lo enamorado que sigue de ella.

Mírame.

Cipriano, mira mis labios

y métete esto bien en la mollera.

Al amo, de esto, ni una palabra, ¿me oyes? Ni una.

No sé, Sátur.

Quizá deberíamos contárselo. Para que cierre y pase página.

¿Pero qué página ni qué página?

¿Le contamos que la señora está embarazada de otro y...

y lo enterramos? No remonta.

¿Y quién será el padre?

Pero, ¿qué más da quién sea el padre, Cipriano?

¡Ay que ver cómo son las hembras, ni un minuto ha guardado el luto!

No puede ser. La historia de Gonzalo y Margarita

no puede acabar así, cada uno por su lado.

Hubiera preferido que... que... que me partiesen a mí el corazón.

Bueno,

supongo que nuestra misión ha terminado entonces.

Tendremos que cuidar nosotros de Gonzalo.

Es que no... no ha terminado.

Nuestra misión no ha terminado, Cipriano.

Antes era encontrar a la señora.

Ahora es que el amo no la encuentre.

(Música arabesca)

¡Mira, mira, mira lo que hay preparado hoy!

-De acuerdo. -Gracias.

-Pues parece que funciona.

-Anaís, Anaís, ¿dónde está la del collar?

Arriba, con el Comisario.

-¡No! -¿Qué pasa?

-¡Ya sé lo que tenía esa pluma!

-¡No!

¿Qué pasa? ¿Qué haces aquí?

La chica tiene el mal francés. FLORA: La han contagiado.

-¿Qué?

-Venga.

Pensaba que tenías chicas sanas.

Lo siento, Comisario. Lo siento muchísimo.

Debería verle un médico cuanto antes.

¿Cómo pudo pasar algo así?

Pero, ¿por qué han hecho esto? ¿Quién puede ser tan retorcido?

-La mujer que vino buscando a su sobrina no era quién decía ser.

Es una criada de la marquesa de Santillana.

-Esto no se va a quedar así. -No, no. ¡No lo hagas!

¡Le ha contagiado una enfermedad horrible a una de mis chicas!

-¿Tú sabes lo que esa mujer ha sido capaz de hacerle a su marido?

No te conviene empezar una guerra contra ella.

-¿Por qué nos hemos reunido aquí, en mitad del bosque?

-Porque corremos peligro.

-Deberíamos esperar al duque de Rueda, todavía no ha llegado.

-No podemos esperar más.

Como sabéis, han asesinado a cuatro antiguos consejeros del rey.

Todos aquí formábamos parte del Consejo cuando Felipe IV era joven.

-Pero quizá sea casualidad y sólo querían robarles.

-No, todos tenían la bolsa intacta.

Nos están cazando como a conejos.

-¿Alguien sabe por qué querrían hacer algo semejante?

¿Y quién?

Yo.

(Disparo)

Un solo movimiento y no lo cuentas.

Soy el duque de Rueda, antiguo consejero del rey.

¿Qué buscas? ¿Por qué quieres matarnos?

Por lo que le hicisteis a Laura de Montignac.

Eso a ti no te importa. ¿Por qué quieres saberlo?

Te lo diré antes de matarte,

como hice con los demás.

Soy yo el que te está apuntando con una pistola a la cabeza.

¿Quién lo ordenó? ¿Fue el rey?

Todo se hizo a sus espaldas.

El rey nunca lo hubiera permitido.

¡Me cago en el que la haya preñado!

(Pasos)

Es inocente, Sátur.

¿Cómo?

Mi padre. Es inocente.

Uno de los nobles ha confesado.

Lo organizaron todo a espaldas del rey.

¡Por fin, amo!

¡Por fin una puñetera alegría! Si es que lo sabía, lo sabía.

Sabía que nuestro rey no podía ser malo.

Pero... Pero... Pero... Pero qué bonito, por Dios. ¡Qué bonito!

La venganza ha terminado.

Lo que bien está, bien termina.

Los malos, muertos; y la familia, unida.

¿Y sabes lo mejor de todo, Sátur?

Que al final no he tenido que usarla contra él.

Y ahora que ya sabe Vd. que...

que nuestro rey, pues, no es un asesino,

¿cuál va a ser su siguiente paso que va a dar, eh?

¡No, no, no, no!

Que se ha ido a verlo sin mí.

Deje de escribir de una maldita vez y dígame algo.

El mal francés puede tardar semanas

en desarrollarse.

Necesito saberlo ya.

Copuló usted con una mujer infectada.

Eso ya se lo he dicho.

Es una enfermedad muy contagiosa.

¿Tiene cura?

Quizá.

Pero no siempre es efectiva.

Consiste en introducir un fino hierro candente

por el tracto urinario.

Doctor, qué sorpresa verle por aquí.

¿Te encuentras bien, querido?

Puede irse.

No tienes buena cara, Hernán.

Me encuentro perfectamente. ¿Qué quieres?

La cocinera me ha preguntado cuántos seremos para cenar.

Como últimamente nunca estás conmigo...

¿Vas a salir esta noche?

No, no voy a salir.

Es la primera vez desde que se casó que la veo disfrutar.

Le di una oportunidad.

Debió haberla aprovechado.

Si no está conmigo,

no estará con nadie.

(Entusiasmo del público)

¡Dale! ¡Dale!

-¡Sigue! ¡Sigue dándole!

Señor Malasangre, señor Malasangre, tengo una noticia buenísima.

El notición del siglo XVII.

¿Qué tal las puñaladas?

Las puñaladas, bien. El ungüento ése, que parece que ha funcionado.

Escuche, escuche, escuche.

Que es inocente. Pero inocente del todo, ¿me oye?

Inocente, inocente. ¡El padre, que es inocente!

¡Ya!

Ah, bueno.

Cuánto quieres a tu amo, ¿eh?

Pues mire, sí.

Y además salvarlo es la misión que me ha encomendado Dios.

AMBOS: ¡Ole!

Esto hay que celebrarlo con clarete.

Yo bebo solo.

Y ahora, si me lo permites,

voy a ganar unos ducados apostando por el hombre que tiene la cicatriz.

No, no, no, yo no lo haría.

Yo apostaría mejor por el negro.

¿Por?

¿No se ha fijado en el moratón que tiene ahí con forma de borrego,

en el costado, su hombre?

Eso es una costilla quebrada. En cuanto le toquen ahí, lo tumban.

Eres muy observador, ¿eh?

Bah, es cuestión de fijarse en los detalles.

Los detalles no sé si sabrá usted que hablan, cuentan cosas.

Sabia lección, sí.

Yo es que soy muy... muy de detalles.

Lo que tú no sabes, y yo sí,

es que es que el combate está amañado, hijo.

Ah, y los detalles, ¿eh?

Los detalles no importan cuando haces trampas, ¿me entiendes?

PÚBLICO: ¡Venga, vamos!

-¡Bravo! ¡Bien!

-¡Vamos, vamos, vamos!

Escúchame, hijo.

Todo va a ir bien,

a partir de ahora todo va a ir bien.

¿Seguro?

Sí.

Confía en mí.

A usted quería verle yo.

Le parecerá muy bonito ir a ver a su padre sin decirme nada.

¡Que yo merecía ser testigo!

No he ido a verlo, Sátur.

Sólo fui a cabalgar, necesitaba pensar un poco.

Ah, bueno.

Pues menos mal, porque me he enterado que el rey

va a poner la primera piedra de un puente en Villalba.

¿Qué quieres que haga en Villalba?

¡Pues liar la mundial!

Nos presentamos allí en cuanto su padre corte el lazo. Va Vd. y...

se lanza a sus brazos. (RÍE)

Tenía pensado algo diferente, Sátur.

¿Algo diferente?

Pásame la escribanía.

¡No me diga que le va usted a escribir!

Llevo tiempo pensando qué le diría a mi padre cuando supiera quién es.

Normal, amo, son...

son líneas difíciles.

¿Y si copia usted a Tirso?

Hombre, el plagio... siempre funciona.

Sé perfectamente qué quiero decirle.

(PENSANDO) "Padre, sé que sabes quién soy,

que has seguido cada paso de mi vida,

que te has preocupado por mí sin que yo lo supiera.

Te he estado buscando durante mucho, mucho tiempo, y por fin...

te he encontrado.

Mi pasado es oscuro, repleto de viajes extraordinarios

a los confines más lejanos del mundo.

He contemplado maravillas que no pueden expresarse con palabras:

ciudades inmensas,

templos que brillan al atardecer,

aldeas bañadas por playas vírgenes...

Y, sin embargo,

nada es comparable al rostro de un hijo cuando mira a su padre.

Quiero verte."

¡Ah!

El destino para el que he nacido no es torturar a carroña.

sino conquistar imperios.

Mi futuro está ligado al vuestro.

Llevas dos días sin separarte de la puerta.

Y aquí voy a seguir hasta que llegue la respuesta de su padre,

Lo que pasa que el rey tiene sus quehaceres,

Señor, ¿quiere escoltar al carruaje real?

No, ese trabajo ya no me corresponde.

Os presento a Álvaro Quiroga.

Es quien nos va a enseñar los secretos de la repostería.

La civilización egipcia, a pesar de adorar

Hay que guardar cautela,

Hice lo que me pidió.

(RÍE)

Sátur...

Yo soy la mujer que ha de estar a tu lado.

Sólo conmigo serás el mejor rey de la historia.

De su majestad el rey.

Águila Roja - T9 - Capítulo 110

Y si nunca has visto la serie o la dejaste a medias, ¡ya no tienes excusa! Joaquín Reyes te resume nueve temporadas en poco más de cinco minutos en el siguiente vídeo. 

Águila Roja - Guía para principiantes contada por Joaquín Reyes