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Fragmento de una viñeta de 'Las damas de la peste'
Fragmento de una viñeta de 'Las damas de la peste' Dib>buks

'Las Damas de la peste', tres mujeres contra un mundo en guerra

  • Javier Cosnava y Rubén del Rincón son los autores de este cómic

  • Un trabajo que ha conseguido el II Premio Ciutat de Palma

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Ganador del II Premio de cómic Ciutat de Palma, Las Damas de la Peste (Dib>buks) es un sorprendente cómic sobre tres mujeres (Fe, Esperanza y Caridad) que luchan por encontrar su destino en la Revolución de Asturias de 1934, la Guerra Civil, La Guerra Mundial y el Mayo del 68. Una sorprendente obra del guionista Javier Cosnava (Hospitalet de Llobregat, 1971) y el dibujante Rubén del Rincón (Olesa de Montserrat, 1978).

“El tema central de la obra –asegura Javier- es el sacrificio que tenemos que hacer los autores para convertirnos en artistas, como a veces debemos tomar sendas o caminos que no queremos por nuestro deseo de crear mundos sobre el papel: como nuestro deseo de crear vehicula nuestra vida. El segundo tema es la mujer y su invisibilidad histórica: ellas deben superar mil obstáculos para afirmarse y alcanzar su realización personal en un mundo de hombres. Incluso hoy en día, aunque de forma más marcada en el pasado. Este segundo tema fue propuesto por Rubén, que es un enamorado del universo femenino. Yo lo sumé a mis ideas y salieron Las Damas de la Peste”.

Fe, Esperanza y Caridad

Pero… ¿quiénes son esas jóvenes luchadoras? “Representan tres de las muchas caras del prisma de la feminidad, tres retratos distintos de la mujer -asegura Rubén-. Están basadas en tres mujeres que conozco en la realidad, que también son amigas, y para quienes va dedicado el libro. Y no solo en su aspecto físico, sino un poco en su perfil psicológico y su manera de complementarse. No en balde al principio del proceso de creación ellas estuvieron presentes en alguna ocasión, y siendo actrices las tres, se habló incluso de una obra de teatro y un cortometraje complementarios al libro, que nunca pudieron ser...”

“Los nombres (Fe, Esperanza y Caridad) son un espejo de sus personalidades –apunta Javier-. Asimismo, en tanto que virtudes teologales que conducen los buenos actos de los hombres… en fin, me pareció que esas mismas virtudes podían conducir las acciones de ellas hacia su destino.

“Tras establecer esos rasgos principales, Javier escribió además unos magníficos antecedentes para la historia de cada una de ellas que han enriquecido aun más los personajes, y que en algún caso llegan a aparecer en el libro -añade Rubén-. Para reforzar los tres retratos distintos, cuando abordé la preparación de cada capítulo con el argumento que entretejimos, era subjetivizarlo según la mirada y el carácter de cada personaje. Cada capítulo está focalizado en una mujer distinta. Tres mujeres, tres capítulos. Así pude enfatizar sus diferencias y sus personalidades, haciendo que el lector sintiese y viese tan solo lo que en cada capítulo veía su protagonista”.

“Así pues –continúa Rubén- en el capítulo de Fe, por ejemplo, lo que percibimos es que es básicamente una mujer de acción, que tira para adelante honestamente, sin mucha reflexión, y sin trampa ni doblez. Jamás esconde nada y no se distrae de su objetivo, perdiéndose por ello cosas que suceden a su alrededor, como descubriremos al revisitar mas tarde ciertas situaciones con los ojos de las otras mujeres. Por todo ello decidí mostrarla en la entradilla de capítulo con un primer plano de su cara, casi como un cartel electoral. Fe sería la mujer a la que votarías sin dudarlo”.

Caridad -continúa el dibujante- representa la parte más femenina de la mujer. La más volátil, la mas sensual. Por ello, su entradilla trata de seducirnos. Es la mujer de la que todos nos enamoraríamos. A la vez es la que más duda de todo, puesto que ama muchísimas cosas distintas, el amor a todos es su divisa y su reverso es que será difícil que ame a alguien exclusivamente”.

“Y por fin tenemos a Esperanza, una fuerza de la naturaleza, todo pasión y determinación. Ella es el héroe que todos querríamos ser. Su entradilla entrañaba mucha dificultad, porque quería que mostrase su lado heroico con un contrapicado, pero en su parte de la historia, la teníamos abatida y en un campo de concentración. Así que se me ocurrió una idea que jugaba con ambos conceptos, y de ahí la elección de ese curioso encuadre, que puede parecer de simple estilo, pero que entraña esa intención de mostrarla heroica en su abatimiento”.

“Además –concluye Rubén- salvo en el arranque del prólogo y el cierre del epílogo, a cada capítulo que pasa vamos completando con los ojos de cada nuevo personaje, el carácter de cada una de las tres mujeres, y sobre todo, la esencia de su amistad”.

“Albert Camus es el eje de la historia”

El mismísimo Albert Camus, es testigo de las aventuras de estas tres féminas. “Camus para mí es el eje central de la historia –comenta Javier-. Pero es un eje oculto. Creo que en el prólogo queda bien explicado y en el primer párrafo de estas respuestas añadía algo más. Camus no pudo ser un hombre de acción. Camus habría sido un Malraux, un tipo lleno de vida, con menos tiempo para la literatura y para la reflexión, con una obra más excéntrica (y nunca mejor dicho). Buena parte de la obra de Albert nace a mi juicio de la rabia que le produce no ser quien estaba destinado a ser. En la universidad escribí un trabajo al respecto, hace mil años, jajaja…”

“Los autores –continúa Javier- a menudo sacrificamos cosas en nuestra vida para alcanzar nuestras metas artísticas. Camus se vio forzado a hacer ese sacrificio, sin elección. Ese matiz para mí es capital en la formación de su obra. Un hombre condenado a ser un intelectual de salón (sin elección) y unas “mujeres de acción” (que no hombres de acción) a través de las cuales vive esa vida que a él le ha sido negada. Y al mismo tiempo, una pregunta… ¿ellas han tenido realmente elección o como él han sido devoradas por el absurdo de la vida? De ahí el nombre de “damas de la peste” o mejor “damas de Camus”.

“Porque la peste planea en cada página, claro, el absurdo de esta vida –añade Javier-. Hay múltiples referencias más a la novela en el cómic y pequeños guiños aquí y allá. Pero si lo cuento todo, ¿qué trabajo le queda al lector? Jajaja…”

“La relación entre las tres amigas gira siempre a partir de un primer vínculo que casi sacraliza su amistad –añade del Rincón-. Para mí era la base del libro. Todo pivota a partir de ese gran momento en que las tres salvan la vida gracias a las otras. Un momento que sirve incluso de presentación de los personajes a través de la mirada de Camus. Ese momento clave hace que pase el tiempo y se desate la vida y sus reveses, y aun así, ese vínculo tenga vigencia. Es algo que todas recordarán igual, esta vez sin matices de visión. Todas están de acuerdo en que las tres volvieron a nacer en ese instante”.

“A partir de ese vínculo –continúa el dibujante-, se podría decir que siempre podrán separarse, como de hecho ocurre, sabiendo que cuando vuelvan a verse su relación seguirá intacta. De hecho podría decirse que la mayor parte de sus vidas las pasan separadas. Pero esos momentos en que coinciden, son de vital importancia para que puedan ayudarse entre sí a seguir adelante. La irónica idea que subyace en esta amistad, es que en realidad estos personajes por sus características y por el estrato social y familiar del que procede cada una, nunca hubiesen forjado una amistad de no ser por la guerra. Un poco como si la única opción de supervivencia ante una situación vital tan tremenda fuese la fraternidad”.

¿Hubo mujeres en la revolución de Asturias?

Preguntamos a Javier si realmente participaron mujeres en la revolución de Asturias. “Si te fijas, realmente ninguna de ellas es realmente una miliciana. Esperanza es una muchacha rebelde obligada a ser monja que de forma puntual acaba luchando en una trinchera en Asturias. Ha aprendido a pilotar aviones porque viene de familia de pilotos y acaba combatiendo por casualidad en la guerra (su historia antes de ser monja, como curiosidad, aparece en mi novela 1936Z, Suma de Letras 2012, aunque como parte de una ucronía diferente, esta vez usando los zombis como metáfora de los crímenes de guerra en cualquier conflicto bélico). El capítulo se llama La historia de Esperanza (1913-1934)

“Caridad –continúa Javier- es una maestra que acaba luchando también de casualidad porque es amiga de Fe y se mete un día en el fregao, por así decirlo. Fe es la única que es “casi” una miliciana. Su hermano lo es y ella ama el riesgo. Apoya de casualidad también al grupo de milicianos que combaten en Oviedo. Aunque no lucharan milicianas de forma activa en la Revolución de Asturias y sólo hicieran tareas de apoyo, no creo que nadie pueda jurar que nunca empuñaron un arma cuando una trinchera fue sobrepasada o cuando estaban en peligro. En cualquier caso, su presencia es puntual y alegórica, creo que en el cómic queda bastante claro”.

Recreando la historia

Rubén ya es un experto en recrear épocas históricas (Los tres mosqueteros, La sombra del Águila), por lo que no ha tenido problema en recrear las distintas épocas en las que se desarrolla la historia. “El escenario principal, a nivel de concepto es siempre la guerra –asegura el dibujante-. La peste en este caso. Sin embargo, lo importante no eran los momentos de acción, y aunque cuenta con varios momentos espectaculares, están puestos con cuentagotas. Ni siquiera el enemigo en cada ocasión aparece demasiado. La guerra, el conflicto, es la salsa en la que se mueven estas tres mujeres que participan activamente en todos los momentos de conflicto, y por eso concentramos los escenarios ahí”.

“El único caso en que obviamos prácticamente todo el conflicto y sus escenarios, es en la guerra civil –continúa Rubén-. Ya desde un principio, había pensado en pasarla de largo, siendo un tema tan manido en nuestro país. Quería ir directamente a la huida a Francia, pero no sabía si se notaría tal vacío... Pero a Javier se le ocurrió una magnífica y dramática doble misión en retirada, que me convenció de que fue buena idea obviar esa parte. Así pues los escenarios son: Oviedo en medio de la revolución minera de 1934. Gerona en la huida a Francia en el 39, pasando por los campos de refugiados de Argeles sûr mer. Luego la ciudad de París antes de la 2 guerra mundial. Pasamos por el campo de batalla en el simbólico "Chemín des Dames" y volvemos a un Paris ya ocupado por los alemanes. Y en Paris nos quedamos para el desenlace de la historia, en 1968, en la Sorbonne”.

“He intentado documentarme a cada pequeño paso -continúa el dibujante-. Desde que decidí mostrar el viaje en tren a París, por ejemplo, traté de encontrar el tipo de tren que se utilizaba en la época, aunque apenas era una página. Así que he intentado ser riguroso, y claro, efectivamente eso complica mas las cosas. Y no solo en el apartado gráfico, que ya ha sido intenso. Tambien en la parte argumental, llegué a descubrir ciertos textos que provocaron algunos cambios más de última hora en temas argumentales. Como por ejemplo, cuando Esperanza cae en el Chemin des Dames. Leí alguna ideas interesante sobre los recelos de la población francesa para con su propio ejército, y la desgana a la hora de entrar en guerra (Lógica por otra parte, habiendo perdido tantísimos hombres apenas 20 años antes), y leí también que en el París ocupado se perdieron ciertos tabúes y se convivió confraternizando bastante bien”.

“Todo eso –continúa Rubén- animó en el personaje de Esperanza algunas reflexiones que le ayudarán a encajar en el París ocupado y a aceptar ciertas cosas en momentos posteriores de la historia. También ocurrió que por la extensión, no había previsto ninguna escena con Esperanza pilotando. Sin embargo viendo el look de Amelia Erathark que tenía para Esperanza en algunas fotos de documentación, me animé y verdaderamente me di cuenta del hecho de que valía la pena mostrar esa faceta de Esperanza. Así que vuelta a empezar. Documentación de aviones y a por la secuencia de acción... A veces pasa eso, la documentación te absorbe demasiado, y te lleva a lugares con los que no contabas. Y aun así, por mucho que trabajes, se te cuelan cosas”.

“Siempre hay alguien que controla muchísimo de ciertos temas y te saca los colores -confiesa Rubén-. Y es que luego he leído una crítica en general positiva, pero que sí que le ha sacado punta al hecho de no haber hilado mas fino con la documentación. En Fantasymundo incluso se hacia cruces de que un Dewoitine se dejase ganar la cola por un tipo de avión alemán que según él, no lo hubiese conseguido, amén de otros aviones que brillaban por su ausencia y otros que no deberían haber estado ahí... La verdad es que me ha gustado mucho ver que alguien se fijaba tanto en esos detalles de documentación, y que aun y así ha concluido que el tebeo le ha parecido bueno”.

En cuanto a su estilo de dibujo, Rubén asegura que: “Desde un principio, cuando empezamos con Las Damas, tenía ganas de buscarle un punto realista a mi dibujo, y al mismo tiempo, una línea un poco Mazzuchelli. Con eso, y la imagen de mis tres chicas creé la base. Pero lo que sucedió es que tras trabajar en las primeras 21 páginas, tuvimos que dejarlo, cuando mas en sintonía estábamos los autores. Pasaron dos años o más hasta que ganamos el concurso, y tuvimos que enfrentarnos a todo de nuevo. Como muchas otras cosas, mi dibujo había cambiado, pero decidí hacer el esfuerzo de adaptarme poco a poco, y espero que para los que no sean dibujantes, este parón de 2 o 3 años entre las páginas no se note demasiado. No obstante, retoqué las primeras 21 páginas para coger el tono que finalmente quería para la historia. Lo del bitono amarillento, es porque quería un tono sepia, tipo foto antigua, pero mas vivaz. Y los que eran demasiado terrosos parecía que ensuciaban el tono de la historia... Así que decidí ese punto más amarillento que daba un aspecto más limpio y evocaba el sepia fotográfico, pero pasado de vueltas. Nuevamente Mazzuchelli y su Asterios Polyp, puede que tuviesen algo que ver...”

Sus proyectos

Tanto trabajo ha tenido su justa recompensa con el II Premio Ciutat de Palma. “El premio de Palma fue muy importante –comenta Javier-. Ya llevábamos años dándole vueltas al concepto, buscando financiación. Publicar se habría publicado pero, como le pasó al Camus hombre de acción que no fue… le habríamos dedicado (por razones de dinero en nuestro caso), menos tiempo para hacerla y hubiese sido otra obra, seguramente peor, quién sabe si mejor (no creo). Una vez más, como ese Camus que no sabemos qué o cómo habría sido”.

En cuanto a sus trabajos, ambos están realmente solicitados. “De momento –nos comenta Rubén- estoy trabajando en el Journal de Spirou, y aunque me gustaría ser de los habituales con una serie, aun estoy de colaborador ocasional. El último encargo fue para el especial Je suis Charlie, pero ya tengo alguno más pendiente. Por lo demás tengo un libro a medias con Man, sobre un par de boxeadores de carreras muy distintas que esta gustando mucho a todo editor que le echa los ojos encima. También con Salva Rubio preparamos un proyecto a partir de argumentos de Arturo Perez-Reverte, para el mercado franco-Belga. Y de momento ya es bastante, ahora que me fijo”.

Javier Cosnava tampoco para: “Este 15 de marzo sale a la venta en Francia Monsieur Lévine : l'homme qui rêvait d'un loup blanc (o el hombre que soñaba con lobos blancos), que ya tiene varias editoriales interesadas en España y supongo se publicará en 2016. Es una obra en la que exploro un tema recurrente en mi obra, y que de alguna forma está también presente en Las Damas. Te hablo de la culpa. Mis personajes a menudo arrastran la culpa como un sudario por las páginas de mis libros. A veces la culpa cobra forma de autoindulgencia y hasta de sociopatía, pero sólo es culpa encubierta, que luego acaba por mostrar su verdadero rostro. Me fascina la forma en que la gente (y también los gobiernos como en el caso del cómic francés) se engañan y engañan a los demás para no reconocer lo que han hecho”.

“Yo hice esto’, dice mi memoria. Yo no puedo haber hecho esto’, replica mi orgullo, y se mantiene inflexible. Al final… la memoria cede”. (Nietzsche), una frase demasiado repetida pero, qué demonios, el filósofo alemán es una de mis mayores influencias. Junto a Dostoievsky, Proust y Sastre. Como anécdota decir que no soy para nada un admirador de Camus, por eso me interesaba tanto explorar en su psique. Lo mismo me pasa con la gente de izquierda. Yo soy hombre de derechas (la idea de derecha que hay en Europa, claro, no el tardofranquismo de algunos sectores patrios). Me fascinan por eso precisamente las gentes de izquierda, y a menudo protagonizan mis guiones y novelas. Precisamente una de las cosas que más me gustan de mi obra (o la que más) es que no se nota mi filiación política en mis escritos. Y hablo de las revoluciones o del mayo del 68 con ecuanimidad y creo que consigo transmitir la pasión de los que creen en esas cosas”

“Al principio de mi carrera –continúa el guionista- intenté mostrar que en el cómic también se puede hacer literatura, tratar grandes temas con profundidad. El mayor exponente es Prisionero en Mathausen, mi obra preferida. Por entonces, la perspectiva intelectual primaba sobre el mensaje. Y eran cómics densos, abstrusos a ratos. Ahora exploro tratar esos mismos temas pero con ritmo en la narración, sin huir de un bien divertimento pero tratando que esos mismos temas que vertebran mi obra sean visibles, sobre todo en segundas lecturas. Yo creo que mi cómic es un cómic de segundas lecturas. Y para acabar quiero recalcar la estupenda labor que ha hecho Rubén, sin la cual esta obra no sería posible”.

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