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Elecciones municipales y autonómicas

La soledad no buscada: una muerte en vida

  • En Aragón, envejecida y despoblada, cerca de 90.000 personas viven solas.
  • Dentro de 15 años habrá 175.000 hogares habitados por una sola persona

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Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso - El problema de la soledad obligada y la muerte social

En las próximas elecciones del 26 de mayo se alcanzará cifra récord de electores mayores: uno de cada cuatro potenciales votantes será mayor de 65 años. De ellos, la Comunidad Autónoma de Aragón, envejecida y despoblada, aporta 150.000. 

En esta comunidad, al envejecimiento se une otra preocupación, la soledad. Dentro de 15 años habrá 175.000 hogares habitados por una sola persona.

La soledad no elegida es un problema no solo demográfico y vinculado al aumento de la esperanza de vida, sino de un cambio sociológico profundo. Cambian los estilos de vida y los modelos de familia, que cada vez son más pequeñas. Surgen adjetivos para estas nuevas formas de entenderlas; desestructuradas, mixtas, monoparentales…

La búsqueda de la felicidad tiene muchos caminos. En ocasiones, el final de esos senderos de vida se debe recorrer en soledad.

Lo cierto es que la política y el entramado institucional siguen, básicamente, dirigidos a la familia nuclear y olvidan a las personas que envejecen solas.

La soledad no buscada, una pandemia

En Aragón, la muerte de una veintena de ancianos en la más absoluta soledad ha encendido todas las alarmas. Murieron en su casa. Nadie los echó de menos. En un caso, los forenses estimaron que el fallecimiento se produjo unos tres meses antes del hallazgo del cuerpo.

El Consejo Aragonés de Personas Mayores alza la voz. Advierte de que la muerte física es dolorosa, pero también la muerte social. Los ancianos se vuelven invisibles. La sociedad los arrincona. A veces, su propia familia.

El Consejo Aragonés de Personas Mayores alza la voz contra la muerte social

El Consejo Aragonés de Personas Mayores alza la voz contra la muerte social. RNE

Es un proceso largo, penoso y cruel. Terrible enfrentarse a una situación que no se desea, que no se busca. Llega el silencio, el aislamiento. Se abandona la dieta, la medicación. La noche se confunde con el día, la vida pierde sentido y aparece, sin permiso, la depresión.

El alto índice de discapacidad en el colectivo, más agudizado en las mujeres, hace que muchos mayores apenas puedan salir a la calle. Sufren importantes limitaciones de su autonomía personal, arrastran los pies con todo el peso de su vida y algo tan habitual como ducharse, peinarse o tender la ropa se convierte en una auténtica aventura.

Ante esta dura situación, el Consejo Aragonés de Personas Mayores asegura que la soledad se ha convertido en una pandemia y afirma, en plena campaña electoral, que las diferentes administraciones deberían empezar a considerarla como un problema de salud pública.

Reconocen que existe una buena Ley de Dependencia, pero sin recursos. Los ancianos dependientes se quedan atrapados en procedimientos administrativos tediosos y largos, hasta el punto de que muchos de ellos mueren atrapados en la sala de espera de una promesa.

Las plazas en residencia públicas son escasas. Solo el 3% de los mayores de 65 años tiene plaza. Las pensiones de la mayoría de los ancianos son ridículas. El resultado es que muchos se ven obligados a vivir en sus pisos, poco adaptados a sus necesidades.

Las plazas en residencias de ancianos son escasas

Las plazas en residencias de ancianos son escasas. RNE

Coordinación y recursos

La Comisión de Mayores de la Federación de Barrios de Zaragoza apela a la responsabilidad de las instituciones. Pide coordinación entre Sanidad y Servicios Sociales.

Los médicos de Atención Primaria son los más cercanos a los ancianos, a sus patologías y a su situación personal y los primeros que pueden dar la voz de alarma si observan cambios en las rutinas de los mayores o ausencias prolongadas. Para ello es necesario que puedan cruzar datos con los Servicios Sociales de la Comunidad y de los Ayuntamientos.

El Ayuntamiento de Zaragoza apuesta por propuestas habitacionales como viviendas compartidas o colaborativas, como ya funcionan en otros países.

El Justicia de Aragón, Ángel Dolado, ha impulsado una Mesa de Trabajo para hablar de este asunto. Entre las medidas que se barajan estaría la de elaborar un mapa de la soledad no elegida, un registro que permitiría localizar con nombres y apellidos a cada una de las personas que viven solas en Aragón.

Es importante definir qué es soledad, dónde se produce y si es o no buscada. La soledad no buscada es para muchos ancianos una muerte en vida. No hay fuerza, ni motivos para seguir viviendo.

Envejecer como sociedad es un éxito. Y una obligación reflexionar si, entre todos, se puede lograr un proyecto de vida y muerte dignas, en compañía.

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