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Una abeja produciendo cera en su colmena
Los rayos X y la tomografía han permitido conocer qué pasa en el interior de las colmenas THINKSTOCK

Un estudio con rayos X revela los secretos de las abejas para madurar la miel

  • Se ha visto que usan diferentes comportamientos para producir miel

  • Conocer los detalles sobre la maduración de la miel ayudará a la explotación

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Un equipo de investigación de Agroscope y el Instituto de Salud de la abeja de la Universidad de Berna (Suiza) ha estudiado mediante rayos X cómo se produce la miel. El equipo utilizó la tomografía por computadora para medir la concentración de azúcar en las células de cera, sin molestar a los mecanismos sensibles de la colonia. Así encontraron que las abejas utilizan varias técnicas para madurar la miel.

Así, en el estudio publicado en la revista PLoS ONE, los investigadores han señalado cómo durante el proceso de maduración de miel en las células, las imágenes de rayos X mostraron diferentes patrones de brillo que reflejan la concentración de azúcar.

Los patrones indican que las abejas utilizan diferentes comportamientos para producir miel, como pintar las paredes con las cargas de néctar concentrado para crear los anillos, depositar de forma aleatoria en la célula o la formación de grumos. Con el tiempo, los montones crecen en tamaño y los patrones de timbre desaparecen.

El trabajo de las abejas

Los nuevos estudios dieron como resultado el descubrimiento más detallado en la maduración de la miel disponible hasta la fecha. Un mayor conocimiento sobre la producción de miel por las abejas es de gran importancia para los apicultores, ya que podría conducir a una mejor gestión de las colonias para mejorar la calidad y cantidad de las cosechas de miel.

Además, mediante el seguimiento del destino del néctar llevado de vuelta a la colmena por las abejas para cosechadoras de forraje, podrían contribuir a una mejor comprensión de la contaminación por patógenos de colmena y pesticidas, dos campos actualmente importantes de la investigación en salud de las abejas.

Los investigadores han subrayado que "sorprendentemente", la miel que madura de este modo resulta tener una matriz de concentración de azúcar no homogénea. Unas pocas células mostraron un contenido de alta concentración de azúcar homogénea y esta concentración fue superior al promedio que normalmente se mide por la miel.

Así, "estos nuevos hallazgos fueron inesperados a partir del conocimiento previo y completo de la comprensión de la toma de la miel de las abejas", ha explicado Peter Neumann, del Instituto de Salud de la abeja, que también participó en el estudio.

La comprensión de la producción

Las abejas recogen el néctar de las flores y se concentra el azúcar que contiene para producir miel. Las reservas de miel en sus panales de cera permiten a las colonias sobrevivir durante el invierno, cuando no hay alimento disponible en el medio ambiente.

Esta rica fuente de azúcar también es apreciada por los seres humanos y la miel se cosecha para el consumo desde hace, al menos, 15.000 años. Además de su papel como edulcorante, la miel también tiene sus beneficios para la salud que incluyen la curación de las heridas y para combatir las infecciones. Pero, a pesar de la importancia de la miel para las sociedades de abejas y los seres humanos, se sabe poco sobre su producción, según han explicado los investigadores.

De esta forma, se podría cuantificar los cambios en la concentración de azúcar en las células de cera durante la producción de miel por las abejas obreras.

"Debido a las dificultades técnicas de medición de la concentración de azúcar en las células de cera sin molestar a las abejas, aún ignoramos mucho de cómo se transforma el néctar en miel", ha explicado el autor del estudio, Vicente Dietemann, de Agroscope.

"La tomografía por ordenador se utiliza convencionalmente para examinar los seres humanos o animales con fines médicos, pero aquí se utiliza esta técnica para analizar las colmenas de abejas melíferas. Podríamos, por primera vez, medir y ver literalmente la concentración de azúcar de la miel en las celdas de cera", ha añadido el autor principal Michael Eyer, que ha estado trabajando en este proyecto durante los últimos dos años.

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