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Las cápsulas de 'Hyperloop' se desplazarían en tubos de acero despresurizados.
Las cápsulas de 'Hyperloop' se desplazarían suspendidas en el interior de tubos de acero. Hyperloop Alpha

'Hyperloop', el vehículo supersónico que gasta menos que un mechero

  • El proyecto será capaz de viajar a 1.200 km/h utilizando energías renovables

  • Se trata de cápsulas que se desplazan por el interior de un tubo despresurizado

  • EE.UU. y Eslovaquia serán los primeros países donde se implantará

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Se llama 'Hyperloop' y está llamado a poner patas arriba el transporte de pasajeros y mercancías. Según sus creadores, permitirá viajar a más de 1.200 kilómetros por hora -prácticamente, la velocidad del sonido- con un gasto energético por pasajero muy bajo, nulo en cuanto a combustibles fósiles. Y parece que está muy cerca de convertirse en realidad, porque el Gobierno eslovaco acaba de firmar un acuerdo con la empresa que lo está desarrollando (Hyperloop Transportation Technologies -HTT-) para conectar Bratislava con Viena (menos de cinco minutos de trayecto, aunque hay que tener en cuenta el tiempo de aceleración y deceleración) y con Budapest (poco más de diez minutos).

Detrás de este proyecto, que lleva gestándose varios años, se encuentra Elon Musk, uno de los grandes visionarios tecnológicos de la actualidad. Es el creador, entre otras empresas que no necesitan mucha presentación, de PayPal, Tesla Motors o SpaceX. Musk define su nueva idea como "un híbrido entre tren bala, Concorde y mesa de hockey sobre aire".

A grandes rasgos, 'Hyperloop' se basa en cápsulas de aluminio -con capacidad para 28 personas, en el caso de transporte de pasajeros-, que viajan suspendidas por levitación en el interior de un tubo en vacío o a muy baja presión. Un compresor incorporado en la propia cápsula redirige el aire frontal a la cola. El sistema se alimenta completamente de energías renovables: solar, cinética y eólica.

Diseño previo de la configuración del interior de las cápsulas, en las que viajarían 28 pasajeros. Diseño previo de la configuración del interior de las cápsulas, en las que viajarían 28 pasajeros.

La compañía HTT asegura que la construcción del primer modelo comenzará este mismo año y que los primeros pasajeros podrán utilizarlo en 2018 entre San Francisco y Los Angeles. En Europa, calculan que estará desarrollado comercialmente poco después, en 2020. Habrá que ver si las estimaciones de la compañía se corresponden con la realidad o si, como suele ocurrir, pecan de exceso de optimismo.

Las grandes cápsulas de aluminio están diseñadas para disminuir al máximo el roce y la fricción. Por ello, son bastante estrechas y carecen de ventanillas. Con el objetivo de evitar la sensación de claustrofobia en los pasajeros, prevén utilizar pantallas de entretenimiento individuales y de proyección de paisajes en paredes y techo.

Una vez que haya alcanzado su máxima velocidad (los 1.200 kilómetros por hora ya indicados), la necesidad de imprimir más aceleración durante el trayecto será muy poca debido a la minimización del rozamiento. De esta manera, se mantendría una velocidad constante durante la mayor parte del recorrido con un gasto energético realmente pequeño. Según los cálculos que manejan los ingenieros de HTT, se precisaría energía extra solo durante el 5 por ciento del trayecto, que se obtendría fundamentalmente gracias a paneles solares.

Representación de una terminal de viajeros. Representación de una terminal de viajeros.

La mayor inversión recaerá en crear la infraestructura. Pero después, los gastos de utilización y mantenimiento serán muy bajos. Los tubos de baja presión en los que se moverán las cápsulas irán, en la medida de lo posible, suspendidos sobre el suelo para abaratar los costes (unas tres veces menor a los de soterramiento).

El tubo será doble, uno por sentido, y discurrirá a una altura de seis metros, sobre pilares separados 30 metros los unos de los otros. Los tubos irán recubiertos de paneles fotovoltaicos que serán la principal fuente de energía del sistema.

Los tubos por donde viajan las cápsulas irán recubiertos de paneles solares. Los tubos por donde viajan las cápsulas irán recubiertos de paneles solares.

¿Seguridad casi completa?

Los creadores recalcan la seguridad de este medio de transporte, insistiendo en que se basa en un proceso completamente automatizado. Incluso señalan que se convertirá en el más seguro de todos los que existen. Sobre el papel, podría ser, ya que a priori elimina casi por completo dos de los principales factores de riesgo de un transporte ya de por sí extremadamente seguro como puede ser la aviación comercial: los factores medioambientales y los errores humanos.

Sin embargo, la completa automatización del proceso tampoco sería capaz de garantizar un 100% de seguridad y además habría que contemplar otros factores como el sabotaje -atentados y ciberataques- o los terremotos. En este último caso, la posibilidad de seísmos ha sido ampliamente valorada por HTT (no hay que olvidar que la empresa es californiana y allí discurrirá la primera de sus rutas), y ofrece como solución principal que cada pilar cuente con un sistema de estabilización antisísmico, además de mecanismos automáticos de frenado en caso de emergencia.

Por ello, la separación mínima entre cápsulas será de 37 kilómetros, para garantizar que la distancia de seguridad sea suficiente. Lo que serviría en caso de terremotos y también en cualquier otra situación de emergencia que pueda plantearse.

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