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La oposición recupera el poder en Dinamarca gracias a subida del Partido Popular

  • La derecha ha obtenido el 52,4% escrutado el 90% de los votos y 90 escaños
  • El bloque gubernamental de centroizquierda logra el 47,6% de los votos y 85 escaños
  • La primera ministra, Helle Thorning-Schmidt, ha dimitido

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Imagen del líder del Partido Liberal Danés, Lars Løkke Rasmussen, durante la rueda de prensa en Copenhague tras las elecciones
Imagen del líder del Partido Liberal Danés, Lars Løkke Rasmussen, durante la rueda de prensa en Copenhague tras las elecciones. EFE/Claus Bech

La oposición de derecha ha recuperado el poder este jueves en Dinamarca gracias a la espectacular subida del Partido Popular Danés, formación de corte xenófobo que se convierte en segunda fuerza tras adelantar de forma sorprendente a los liberales. La primera consecuencia de estos resultados ha sido la dimisión de la primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt.

El líder opositor del Partido Liberal, Lars Løkke Rasmussen, ya se ha ofrecido para el puesto de primer ministro. Rasmussen cuenta con el apoyo de toda la oposición, incluida la derecha xenófoba, que deberá decidir ahora si entra en el gobierno o lo apoya desde afuera, como hizo con el ejecutivo liberal-conservador que gobernó de 2001 a 2011.

Amplio triunfo opositor

El triunfo de la oposición, que obtuvo el 52,4% escrutado el 90% de los votos, fue más holgado de lo que apuntaban las encuestas de los días previos y los sondeos a pie de urna, que pronosticaban una ligera ventaja y un papel decisivo para los cuatro mandatos de los territorios autónomos de Groenlandia y las Islas Feroe.

Los 90 escaños obtenidos provisionalmente por la derecha, frente al 47,6% y 85 del bloque gubernamental de centroizquierda, marcan precisamente la mayoría absoluta y hacen irrelevantes esos mandatos.

Rasmussen, que ocupó la jefatura de Gobierno entre 2009 y 2011, deberá formar gobierno en situación de debilidad y con formaciones antagónicas en varios puntos como Alianza Liberal y los "populares", que apuestan por endurecer una de las ya de por sí más férreas políticas de inmigración de la UE y por aumentar el gasto público.

La caída de 7 puntos respecto a 2011, que ha supuesto pasar de ser la fuerza más votada a la tercera, con el 19,5%, supone un duro golpe para Rasmussen, que ha pagado los escándalos por facturas pagadas a cuenta del partido y de una organización internacional que hace un año a punto estuvieron de costarle el mando del partido.

Con un ascenso de casi nueve puntos hasta el 21,2%, parece difícil que el Partido Popular, que ya ganó las elecciones europeas de hace un año en Dinamarca, pueda mantenerse como apoyo externo del futuro gobierno, a pesar de que su líder, Kristian Thulesen Dahl, mantuvo la ambigüedad tras conocerse los resultados.

El líder del Partido Popular de Dinamarca, Kristian Thulesen Dahl, a su llegada a la sede del partido en Christiansborg, Copenhague (Dinamarca)

El líder del Partido Popular de Dinamarca, Kristian Thulesen Dahl, a su llegada a la sede del partido en Christiansborg, Copenhague (Dinamarca). EFE/Keld Navntoft EFE/Keld Navntoft

Dimite la primera ministra

El primer efecto de los resultados ha sido la dimisión de la primera ministra. En una rueda de prensa en las dependencias de su partido en el Parlamento danés, Thorning-Schmidt ha asegurado que "el liderazgo consiste en retirarse en el momento adecuado, y ese momento es ahora".

La hasta ahora ministra de Justicia, Mette Frederiksen, es la principal candidata a suceder a Thorning-Schmidt en el cargo, según medios daneses.

El Partido Socialdemócrata ha recuperado al menos la condición de fuerza más votada, con el 26,4%, un punto y medio más, buenas cifras tras una legislatura convulsa, con un Gobierno en minoría contestado por sus recortes y por pactar reformas con la derecha.

Para Thorning-Schmidt supone además el primer avance en unas elecciones en sus diez años al frente del partido, un resultado que le podría permitir continuar en su cargo, pero que no ha sido suficiente para mantener el poder por el hundimiento de los social liberales, su socio en el ejecutivo, y de los socialistas populares, lo que le ha llevado a anunciar su dimisión como primera ministra.

Por su parte, los social liberales han visto su apoyo reducido a la mitad hasta el 4,6%, mientras que los socialistas, que abandonaron el Gobierno a mitad de legislatura por la polémica privatización parcial del principal grupo energético, han caído cinco puntos hasta el 4,2%.

Mínimo histórico para el Partido Conservador

La rojiverde Lista Unitaria se ha convertido en la cuarta fuerza con el 7,8%, un punto más; y La Alternativa, una nueva formación ecologista de centro, ha logrado el 4,6%.

También ha registrado un avance considerable Alianza Liberal, que sube del 5 al 7,5%, mientras que el Partido Conservador, que en los ochenta llegó a liderar varios gobiernos, continúa la línea descendiente de la última década y logra un mínimo histórico del 3,4%, un punto y medio peor.

La campaña electoral estuvo marcada inicialmente por temas como las reformas del Estado de bienestar y de los programas de desempleo, pero cuando los sondeos empezaron a apuntar una remontada del centroizquierda, Rasmussen tiró de un valor seguro: la carta de la inmigración, en este caso centrada en los refugiados.

La inmigración ha sido el tema estrella de los comicios daneses desde 2001, cuando la derecha se hizo con el poder con una campaña dura y con un tono rozando la xenofobia, sobre todo hacia la minoría musulmana, marcado por el Partido Popular y que ha transformado la política danesa moderna.