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Juan Eslava Galán: "'La mula' es la Guerra Civil de las personas sencillas"

  • El Festival de  Málaga estrena la adaptación de su novela rodada en 2009
  • Mario Casas y María Valverde protagonizan la película en la que participa TVE
  • Está basada en la experiencia real en la guerra del padre del escritor

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"La mula" se estrena en el Festival de Málaga

Pese a la corriente que asegura que el cine español no cesa de producir películas sobre la Guerra Civil (aunque el porcentaje real sea pequeño), el conflicto bélico nunca dejará de ser un material narrativo de primera. Al escritor Juan Eslava Galán le bastó recopilar la historia de su padre, acemilero en el bando nacional en el frente de Peñarroya (Córdoba), para crear la novela, publicada en 2003, sobre “gente sencilla desprovista de ideología” atrapada en un enfrentamiento pavoroso.

Si la guerra duró tres años, La mula también ha sufrido la suya. Rodada en 2009, lo que era una coproducción entre la productora española Gheko Films y la británica Workhorse Entertainment terminó en un desencuentro que llevó al director Michael Radford (El cartero y Pablo Neruda) ha abandonar el rodaje cuatro días antes del final y renunciar a cualquier autoría sobre la obra. Su labor de dirección no aparece en los créditos y su trabajo en el guion adaptado queda reflejado como ‘anónimo’. Tras batallar en los tribunales (y ganar en España y Reino Unido) y con el propio Ministerio de Cultura, el empeño de la productora Alejandra Frade por fin llega a las pantallas el próximo 10 de mayo.

La mula
cuenta las peripecias de un cabo del bando nacional (Mario Casas) durante los últimos meses de la contienda. Aparte de sobrevivir, sus preocupaciones son conquistar a una joven falangista (María Valverde) y quedarse con una mula, que ha encontrado en tierra de nadie, para subsistir tras el conflicto. “Es la experiencia de la mayoría: personas que de pronto se encuentran atrapados en una guerra, con todo lo que tiene de terrible, y que realmente no están por motivos ideológicos sino porque les ha tocado en suerte esa papeleta”, explica el escritor.

El novelista añadió algún componente narrativo, como la condecoración que Franco otorga al protagonista, pero en términos generales se ajusta a lo sucedido. “Por mi condición de escritor, soy el cronista de la familia. Cuando mi padre leyó la novela ya estaba mal de la memoria y me dijo: ¿es verdad que me ligué a una falangista?”. Y le dije que no, que era parte de lo que yo añadí. Luego me arrepentí: al pobre viejo le hubiera hecho ilusión”, recuerda Eslava Galán.

Una recreación minuciosa

El habla de los personajes es uno de los aspectos más cuidados del guion. El vocabulario transmite una autenticidad poco común en el cine de época. “Hemos tenido un cuidado exquisito. Tuve mucho empeño en que la gente hablará con arreglo a la cultura y a la época: el soldado que no tiene cultura habla como una persona sin cultura y el oficial habla de otra manera. Y cada uno tiene el acento de su región”.

Precisamente el acento andaluz fue el principal desafío para la pareja protagonista, Mario Casas y María Valverde. “Tuvieron el pundonor de irse unos meses a la región y empaparse de cómo habla la gente”, aclara el novelista.

Eslava Galán, que documenta exhaustivamente sus novelas, se encargó de asesorar minuciosamente al equipo técnico inglés sobre la dirección artística. “Les dije cómo tenían que ser los uniformes, raídos tras tres años de guerra, las insignias y el comportamiento de la gente”. El tanque republicano soviético que aparece en una de las escenas se trajo expresamente desde  Zaragoza. “Se ha rodado en los paisajes en los que estuvo mi padre, queríamos que fuese muy fidedigno. Que fuera más verdad que la verdad”.

Una Guerra Civil distinta

“Mi padre era un persona sencilla, se consideraba de derechas pero pensaba que todo el mundo tiene derecho a la vida, no tenía ningún tipo de radicalismo y es lo que he intentado transmitir en esta película”, analiza el escritor y asegura que La mula huye de la guerra de buenos y malos. “Después de la guerra los rojos eran los malos, eran perversos, y los otros eran los guapos y los bien peinados; después, como pasa siempre en España, la ley del péndulo: con la democracia nos han llovido películas justamente del signo contrario, el facha malo y el izquierdista bueno. Yo he querido desproveer de mensaje ideológico porque mi padre era una persona sencilla. Si hay una motivación intelectual detrás de la novela es pensar que todos fuimos españoles, todos cometimos errores y tenemos que reconciliarnos y seguir adelante, por los nietos de los que hicieron aquello.”

Tras su polémica gestación, La mula al menos puede beneficiarse de la presencia mediática extra y de la creciente fama de Mario Casas desde 2009. Para Juan Eslava Galán queda la satisfacción de poder ver en una pantalla la vida de su padre. “Cuando leyó la novela se emocionó mucho cuando le conté que había recorrido los lugares de los que me había hablado. A su manera, fue un héroe porque arriesgó su vida por salvar una mula y me perece un gesto entrañable”.

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