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La protesta por la detención de Hazare se extiende por toda la India y amenaza al Gobierno

  • El activista indio ha iniciado su ayuno contra la corrupción
  • El primer ministro cree que es "totalmente inapropiado"
  • Las clases medias, hartas de pagar sobornos

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Protesta de partidarios de Hazare en Nueva Delhi, capital de India
Protesta de partidarios de Hazare en Nueva Delhi, capital de India.

Las protestas se extienden por India para apoyar al activista social Anna Hazare, que ha iniciado bajo arresto su anunciado ayuno contra la corrupción.

Hazare, de 74 años, fue detenido el martes. Posteriormente, las autoridades ordenaron su puesta en libertad, pero él se ha negado a salir de la cárcel si no se le permite regresar al parque donde pensaba llevar a cabo su protesta, y ha iniciado su ayuno bajo arresto. Mientras tanto, miles de sus seguidores se concentran en las calles.

Muchos de los manifestantes son jóvenes, con las caras pintadas y mochilas al hombro, mientras otros son ya personas de edad que visten como Hazare, con gorro y ropa blancos. En la extensión del movimiento ha jugado su papel también las redes sociales de Internet.

La campaña contra la corrupción reclama una legislación más robusta contra los sobornos y la malversación de dinero público."No tenemos fe en nuestro gobierno", asegura Sujit, un joven ingeniero informático de la ciudad de Gurgaon, que protesta en la capital. "Vivimos en una democracia pero solo sobre el papel, no en espíritu", añade.

En el estado de Assam, en el norte, miles de agricultores, estudiantes y abogados han marchado en señal de protesta. En la capital financiera, Bombay, 500 personas se han manifestado con la bandera india y el lema "Yo soy Anna".

"Tuve que pagar un soborno para obtener mi pasaporte y me sentí impotente", explica Rahul Acharya, estudiante de 21 años. "Este es el momento en el que todos los jóvenes deben sumarse al movimiento para que el futuro esté libre de corrupción", clama.

En Hyderabad, los abogados han boicoteado los tribunales, los estudiantes no han acudido a clase y cientos de personas han tomado las calles. En el estado de Andhra Pradesh, en el sur, bastión del Partido del Congreso, que lidera el Ejecutivo, miles de personas han iniciado ayunos, sentadas y bloqueos de carreteras.

Reacción del Gobierno

Aunque las manifestaciones por diversas causas son habituales en el país, las protestas a nivel nacional son raras y la escala de esta movilización ha tomado al Gobierno por sorpresa.

Pese a reconocer que la campaña de Hazare puede estar inspirada en "altos ideales", el primer ministro indio, Manmohan Singh, ha descalificado el ayuno como "totalmente inapropiado". "Puede tener graves consecuencias para nuestra democracia parlamentaria (...) No debemos crear un ambiente en el que nuestro progreso económico sea secuestrado por nuestras disensiones internas", ha añadido Singh.

Sin embargo, otros políticos han entonado el mea culpa. "Es una llamada de atención para todos nosotros para poner la casa en orden. La gente de este país está perdiendo la paciencia", ha declarado Arun Jaitley, líder del partido nacionalista hindú Bharatiya Janata, en la oposición.

Un movimiento de clases medias

Los críticos de Singh aseguran que el Gobierno ha perdido el contacto con la realidad. El arresto de Hazare, más aún que su anuncio de ayuno, ha ayudado a galvanizar un movimiento que cuenta con mucho apoyo entre las pujantes clases medias urbanas de la India, hartas de pagar sobornos.

El último de los escándalos es el del pago de comisiones por contratos de telefonía, que puede haber costado al erario público 39.000 millones de dólares (26.000 millones de euros) en un momento en que la economía nacional padece una fuerte inflación y altos tipos de interés.

La debilidad de la oposición puede permitir que el Gobierno sobreviva a la crisis, pero hará más difíciles las reformas económicas que ya se han visto obstaculizadas por la parálisis política y la corrupción.