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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Las furias  - ver ahora
Transcripción completa

(GRITA)

Vamos, María, que el abuelo te está esperando.

Venga, cariño.

(Risas)

-¡Hola, María!

(CHARLAN AL FONDO)

(MARÍA) Tío, has estado muy bien. -¿De verdad, bonita?

¿Me has reconocido entre los figurantes?

-Déjate. Cuando ha dicho: "Habla, Edipo."

Los pelos como escarpias. -Tienes una visión...

-El tío Héctor y la tía Ana.

¡Hola, María!

-La abuela, que se ha puesto muy guapa.

-¡Eh, aquí está!

(APLAUDEN)

-¡Bravo! -¡Bravo!

(MARÍA) ¡Oye, dejadme pasar! ¡Dejadme pasar!

¿Estabas nervioso, abuelo?

No, porque sabía que si tenía algún problema,

tú podías sustituirme.

-Déjame la cámara que te grabe con el abuelo.

(RÍEN)

¡Yupi!

Se sabe el texto de cabo a rabo.

Y no solo el texto.

María, cuéntales a todos quiénes son las Furias.

Ay, papá, cuando esta noche se despierte con pesadillas

te voy a llamar a ti para calmarla.

Bueno. Aki, atiende, que se lo sabe mejor que tú.

-Gea, la Diosa Tierra, estaba tan harta

de que su esposo, Urano, Dios del Cielo,

estuviera encima de ella de noche y de día

que le dio a Cronos, uno de los hijos

que habían tenido juntos,

una hoz para que le cortara a su padre... ¡los huevos!

¡Hala, toma! Testículos, cariño.

Deja a la niña. Sigue, mi amor, sigue.

Las gotas de sangre de la herida

cayeron sobre la madre tierra,

¡Y de ahí nacieron las Furias!

Tisífone. Tisífone, Alecto y Megera.

Cabeza de perro, ¡guau!,

¡alas de murciélago

y serpientes en lugar de cabello!

¡Quita, quita, abuelo!

¿Las Furias existen?

No, las Furias no existen.

Claro que existen.

Cuando alguien hace algo contra la familia

se introducen en su mente como un veneno

hasta obligarlo a expiar sus culpas o enloquecerlo.

Por eso hay que tener mucho cuidado

con lo que uno hace con los suyos.

Nunca sale gratis.

(Gentío)

-¡Ah!

(SUSURRA) Paso a paso.

Paso a paso...

(RESOPLA)

(RESOPLA)

¿Qué, ya? Sí, ya.

Marga, dale.

No puedo, Julia. No puedo más. No puedo ni abrir esto.

(RADIO) "Los enfrentamientos, las faltas de respeto...".

¿Qué estás...?

# Hablar no es tan difícil. #

(RÍE)

Es muy básico, pero está bueno.

Dijo ella mientras se tragaba una mierda.

(RÍE)

(RADIO) Respira para calmar la furia.

Visualiza a tu hija.

Visualiza la conversación que tenéis pendiente.

Es casualidad, te lo juro.

(RADIO) Visualiza cómo quieres que acabe esa conversación

y lo que tú puedes hacer para que eso suceda.

Y recuerda:

# Hablar no es tan difícil.

# Hablar no es tan difícil. #

¡Marga! ¡Dale, vení!

(Sintonía del programa)

Seguimos recibiendo llamadas en "La visión de Casandra".

También atenderé vuestros comentarios,

dudas, preocupaciones y cualquier otra cosa

que queráis compartir a través de nuestra página Web:

"www.lavisiondecasandra.es".

Ya os he dicho alguna vez que las palabras

que elegimos para definirnos son importantes.

Amarga.

No es una buena elección

ni siquiera como seudónimo, amiga.

No es idea mía.

Así es como me llama mi hija.

¿Y crees que tiene alguna razón para hacerlo?

Seguro.

Las razones por las que queremos hacer las cosas

son tan limitadas como nuestra imaginación.

Otra cosa es que sean verdad. Marga.

Tu verdad no, la verdad.

Y ven conmigo a buscarla.

La tuya guárdatela, que diría Machado.

Me cuesta quedar con mi hija para tomar café

como para citarla en busca de la verdad.

¿Qué pasó entre vosotras para que os alejarais tanto?

La vida, que no es poco.

Pero no estoy aquí para hablar de mi hija,

Sino de mi nieta.

No, no, no. No serás de esas abuelas

que tratan de enmendar en sus nietas

lo que no hicieron con sus hijas.

No, soy de esas abuelas capaces de ver cómo su hija

se está equivocando con la suya.

Pará, pará, Marga. No, no...

¿Casandra?

¿Casandra?

Estoy aquí.

¿Y cuál es ese gran error que crees que tu hija

está cometiendo con tu nieta?

Mi nieta ha tenido un episodio psicótico.

Pero ahora está bien.

Está controlada, medicada.

Y siente la necesidad de tomar las riendas de su vida.

Entiendo que su madre esté asustada.

Pero no le hace ningún bien tratándola como una incapacitada.

Tú pareces saber muchísimo sobre el tema.

Algo sé. ¿Y tu hija no?

También, pero...

Es tarde.

No voy a llegar. Hala, listo.

Nuestros oyentes no saben tanto

como tú pareces saber sobre estos episodios.

Antes de juzgar me gustaría que todos

se hicieran una idea de lo que una madre,

en el caso de tu hija, puede haber vivido.

Seguro que todo el mundo se la hace.

Seguro que no.

Es verdad que los episodios psicóticos son cada vez

más frecuentes en una sociedad como la nuestra, tan estresada.

Pero nadie que no los haya vivido

puede saber lo que sucede.

Porque hay que estar ahí

para ver a tu hija...

perder completamente el control

sobre sí misma y poner en peligro su vida.

Hay que estar ahí cuando una madre puede leer

en los ojos de su hija terrores inimaginables.

Hay que estar ahí cuando tu hija te mira

como si fueras su peor enemigo...

y por más que hagas, no puedes llegar a ella.

Hay que estar ahí.

Casandra.

Y ahora un poquito de música antes de la siguiente llamada.

Hija puta...

Hola, Héctor, soy yo.

Oye, he dejado que la niña saliera a dar una vuelta.

Me dijo que lo mismo pasaba a verte por el despacho.

Si está por allí dame un toque. Estoy un poco preocupado. ¿Vale?

Chao.

(Puerta)

¿Leo?

¡Leo!

(GRITA)

(Gentío, semáforo)

María. -María...

Eh, María.

Cielo, estamos aquí. -María.

Ya está, ya está. -¿Qué pasa?

Me han...

Me han robado el... -Ya, cariño, ya.

Ya pasó, ya pasó. -Los cascos.

Ya está, vamos a casa. María, vamos a casa.

Se está equivocando con María.

Y vos sentiste de pronto la necesidad de decírselo.

A ella y a todos los oyentes.

Hablar no es tan difícil...

(SUSPIRA)

Sé que lo de mañana te asusta,

pero lo que acabas de hacer

no es la mejor manera de afrontarlo.

A lo mejor estás haciendo todo lo posible

para no tener que hacerlo.

¿Ese es su diagnóstico, doctora?

No, no lo es.

Pero si quieres podemos convertir esto

en un diagnóstico profesional. Lo tengo claro.

No te pedí nada de esto.

No lo hago porque nadie me lo pida.

Tengo 65 años.

Me parece que puedo hacer lo que me dé la gana

sin tener que pedir permiso a nadie.

He asistido a todas las malas decisiones de mis hijos

sin poder decir ni mu.

¿Vos me estás equiparando con las malas decisiones

que tomaron tus hijos?

Julia.

No voy a llegar.

No...

Es tarde, no...

No voy a llegar.

¿Papá?

(TOCA EL CLAXON)

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

No voy a llegar.

¡Leo!

Es tarde, no voy a llegar.

Ya, papá, pero tranquilo que no hay función.

No pasa nada. Se me ha escapado.

¿Qué es tan gracioso? ¿Me lo explicas?

(Silbido)

¿María?

María, ¿qué ha pasado? Nada.

He salido y me he encontrado con los tíos.

¿Has salido sola? ¿Pero tú en qué piensas?

Que no ha pasado nada. María,

el doctor dijo que con tranquilidad

hasta terminar la medicación.

Jolín, mamá. ¿Es que sólo lo oí yo?

Casandra, tranquila, no ha pasado nada.

Pero podía haber pasado. No ha pasado.

Héctor, mañana nos vemos en casa de mamá.

Casandra. Mañana, Héctor. Mañana.

(RECITA) Mañana y mañana dando pequeños pasos

hasta la sílaba final del tiempo.

La vida no es más que una sombra fugaz,

un pobre actor que se agita en el escenario

y al que nunca volverá a escucharse,

un cuento narrado por un idiota lleno de ruido y de furia...

(LOS DOS) Que no significa nada.

Magnífico, papá, los pelos como escarpias.

Id a tomar algo. Nos quedamos con papá y con María.

-No necesito que nadie se quede conmigo.

Gracias por traerla.

Nos vemos. -Vale.

Anda, súbete a casa con el abuelo.

La cena está preparada. -He estado bien, papá.

Ya lo sé. Venga, súbete. Nosotros vamos enseguida.

Tu hermana está superada por los acontecimientos.

En cuanto Gus encuentre trabajo todo irá mejor.

Ojalá. No creo que ayude al estado de tu sobrina

que su madre esté... -Yo la veo mucho mejor.

Un pequeño empujoncito y todo estará en su sitio.

(ELLA RÍE) -¿Qué?

Nada, me admira que la misma información genética

pueda producir individuos tan diferentes.

Me acabas de hacer sentir

como un documental de "National Geographic".

"El Ponte Alegre adulto, un hermoso macho dominante,

se abalanza sobre la hembra."

Eres un payaso.

Herencia genética.

La genética de tu familia es puro drama, cariño.

¿Los Ponte Alegre? -Los Ponte Alegre.

-Podía ser peor, yo tenía una compañera en el colegio

que se llamaba Isabelita Macía Pajas.

La pobre se pasó todo el bachillerato

intentando honrar sus apellidos.

-Deberían haberos puesto nombres de cómicos

para honrar vuestros apellidos.

Mi padre decía que los personajes cómicos

gustaban mucho pero nadie los tomaba en serio.

¿Qué estaba recitando? -"Macbeth".

¿Cómo puede recordar los textos si no sabe ni quién es?

Pequeños pasos hasta la sílaba final del tiempo.

¿Vas a decírselo mañana?

¿A quién, a mi madre y a Casandra?

Ni muerto.

Venga, Cas, la niña necesita probarse,

que empiece a tener el control.

Le han reducido la medicación. Ahora conocemos los síntomas.

Duerme bien, yo creo que ya... Ya ¿qué?

¿Te estás sacando la carrera de psiquiatría

ahora que tienes tiempo libre?

Estarás muerta de hambre.

¿Qué te apetece? He preparado croquetas.

¿O quieres un gazpacho fresquito? ¿Qué te apetece?

¿Qué me apetece?

¿Qué me apetece?

Me apetece que nos separemos.

Vámonos a casa.

Cas.

No pienso moverme de aquí hasta que no me digas

que esto que has dicho es porque estás muy cansada.

No pienso moverme. Muy cansada, Gus.

Muy muy cansada.

Mucho.

Cansadísima.

De todo.

No quiero hablar.

Me vale con las pastillas.

¿Quieres estar dopada el resto de tu vida?

Sí. El resto de mi vida...

El resto.

La pasta que se ha tenido que gastar en la reforma.

Y, bueno, ahora la verás a ella.

Creo que también ha aprovechado y se ha alicatado la cara.

Oye, por favor. Acabo de tener una regresión infantil.

¿Infantil? Cuando mamá empezó tú ya peinabas alguna cana, guapo.

Parece que fue otra vida.

Era otra vida.

Y cállate, que no oigo.

Hablar nos obliga a ordenar, a cuestionarnos.

Encontrar nuevas perspectivas para averiguar

qué es lo que nos produce el dolor y poder sosegarlo.

Siempre que oigo a mamá hablar con sus pacientes

me acuerdo de Mari Carmen y sus muñecos.

Por favor. Es que es imposible

que ese tono comprensivo y cariñoso salga de ella.

Seguro que tiene a alguien haciéndole voces.

Las pastillas...

¿Pero es que usted se cree que de verdad sirve de algo

que yo me ponga a hablar de mi vida a estas alturas?

¿Qué alturas? La altura de saber que esto

que estamos haciendo es completamente ridículo.

¿Por qué te parece ridículo que intentemos...?

¿Qué? ¿Eh, qué?

Usted es tan vieja como yo.

Y si lo sabe, ¿para qué vamos a hablar?

Nos quedaremos en silencio usted y yo

hasta que se consuma el tiempo.

Yo solo vengo aquí porque mi hija se empeña y es muy pesada.

Pero no quiero hablar.

No, no quiero hablar.

Solo quiero las pastillas.

Y que se calle.

¡Cállate! Te va a pillar.

Vos deberías saber que esas conversaciones son privadas.

Es parte de mi terapia.

Solo escuchar las sesiones de mi madre

me permite saber que tiene

cierta empatía con el ser humano.

Solo cuando cobro.

Hasta luego. Hasta luego.

Julia.

No te vayas.

Tengo consulta, Marga.

Tranquila.

Sí, va a ir todo bien.

Chao.

Muy interesante tu programa de ayer.

¿Sí? No pude escucharlo.

Ah, no te perdiste nada, una abuela delirando.

Dispara mamá, tengo prisa.

Mamá, tengo que ir a la radio. Sí, ya, ya.

Bueno, pues...

(SE ACLARA LA VOZ)

Que lo que quería deciros...

Mamá, estoy empezando a preocuparme.

¿Estás enferma? ¿Parezco enferma?

No, de hecho estás guapísima. Gracias.

Pero un poco rara. Di ya lo que tengas que decir.

Es que no sé cómo.

Eh... quería deciros que...

Es que yo...

voy a vender Casa Alegre. ¿Qué?

¿Qué? ¿Por qué?

Porque es mía, porque puedo.

Y porque necesito dinero. También es nuestra y de papá.

No, la casa es herencia directa de mi padre.

Ni siquiera se planteó cuando me separé de tu padre.

Aki está viviendo allí. ¿Has hablado con él?

Su teléfono no está operativo.

Vamos todos los veranos.

Voy a cerrar la consulta y quiero viajar. Necesito dinero.

Un poco tarde para comerte el mundo, ¿no?

Es lo que me faltaba.

Repartirás lo que saques, claro. Claro.

Pues no voy a repartir. Solo quería que lo supierais.

Forma parte de nuestra vida.

Hemos crecido en esa casa.

¿Pero qué estás haciendo? Está hecho, Casandra.

Viajar ¿adónde? ¿Con quién?

No puedes hacer esto y pretender no dar

ni la más mínima explicación.

¿Tengo que darte explicaciones a ti?

No te habrás liado con alguien. Sería el colmo, vamos.

¿El colmo? ¿El colmo de qué?

Te has liado con alguien. No...

No es asunto tuyo.

¿Cómo que no es...? ¿Cómo que...?

¿Cómo que no es asunto mío? Espera, mamá.

Mamá, por favor, no me dejes con la palabra en la boca.

Te exijo una explicación. Haz el favor.

-Dile a tu madre que podemos ajustar el precio.

Tú tienes mucho talento. -Si no consigo tocar nada.

Porque una cosa es el talento y otra la ejecución.

Eso es lo que vamos a trabajar ahora.

Es que prefiero el fútbol. -Ya, ya.

Y dice mi madre que las dos cosas no puede ser.

Mira, no te cobro las clases.

En cuanto tu madre te escuche, seguro que busca el dinero.

Es que tampoco me gusta mucho.

Pero si te encanta tocar la guitarra.

No.

Pues va a tener razón el de la oficina del paro.

Voy a tener que reciclarme.

Aprovecha si quieres que cambie algo como padre.

Si puedo dejar de ser músico,

también puedo convertirme en otro padre, digo yo.

Llevo menos tiempo ejerciendo.

Papá.

Ey, ey, ey. No pasa nada, cariño. No te preocupes por nada.

De verdad, cariño.

¿Qué pasa? No pasa nada, de verdad.

¿Qué pasa?

Hola. No pasa nada. No pasa nada. Todo está bien, ¿verdad, cariño?

Sentaos, por favor. Tengo que hablar con vosotros.

Cariño, tranquila, ¿eh?

Papá y yo... Déjame hablar, mamá.

Sin interrumpirme, por favor.

Yo estoy bien. -Ya, ya, ya...

¡Papá!

Esto que me ha pasado ha sido duro para todos.

Pero ya está.

Me tomo unas medicinas,

voy a mis sesiones y siento que vuelvo a estar en control.

Sí, cariño... Déjame, mamá.

Pero no conseguiré estar en control si no me dais un poco de espacio.

Nosotros... -¿Queréis escucharme?

Yo necesito espacio. Y vosotros también.

Tú no vas a encontrar otro trabajo si solo estás pendiente de mí.

No es culpa tuya. -Sí que lo es.

Por lo menos en parte. Sé que la situación laboral

es dura, pero tú no te mueves por mi culpa.

Que no, María. Y yo estoy bien. ¡Sí!

Papá, no te concentras en lo que te tienes que concentrar.

Y tú, mamá, te concentras

en lo que no tienes que concentrarte.

Hija, yo estoy como siempre.

De casa al trabajo y del trabajo a casa.

Bueno, pierdes tiempo por el camino.

No sé a qué te refieres. Sí que lo sabes.

Y yo sé que es por mi culpa. Por eso necesito que comprendáis

que estoy bien y podéis dejar de hacer cosas que no necesito.

María, no sé de qué hablas. Mamá, no me lo pongas más difícil.

Sé lo que vi y sabes lo que haces. No es eso de lo que quiero hablar.

¿Qué viste? Últimamente has visto cosas

que no son verdad. Como estoy loca, alucino.

Yo no he dicho eso. Sí lo has dicho pero no es el tema.

¿Qué viste? -No es el tema.

El tema es que yo estoy bien. Pues no lo parece, hija.

A mí tampoco me parece que estéis bien

y no paráis de decirme lo bien que estáis.

Yo estoy bien.

¿Sí? ¿Con papá o con tu compañero de trabajo?

No es eso de lo que quiero hablar.

Hola. -Hola.

No tengo mucho tiempo. ¿Comemos en la cafetería?

¿Pescadito congelado y seco? Qué rico.

Prefiero un bocadillo en el quiosco del parque.

¿Qué quería tu madre? -Decirnos que va a vender

Casa Alegre. -¿Y eso?

Bueno, quiere jubilarse, viajar... -¿Y qué le has dicho?

¿Qué le voy a decir, Ana? Es su casa.

Bueno, le he dicho que antes de que dé la llave podíamos

pasar un fin de semana juntos y aprovecharlo

para que tú y yo nos casemos.

¿En la casa? -En la casa.

¿Con todos allí...? -Con todos allí.

O sea, una boda, boda. -Una boda, boda.

No es lo que habíamos hablado... -Ya.

Bueno, vale.

¿Vale? -¿Qué?

Nada. Vale. -¿Por qué lo dices en ese tono?

¿Qué tono? Has dicho: "vale", yo he dicho "vale".

¿No vale mi "vale"?

Puedo decirlo porque, aunque seas un capullo

después de 20 años eres mi capullo.

Entiendo que te quieras casar en la casa, y más ahora

que tu madre ha decidido venderla por su cuenta.

Mi padre no va a venir. Está muy mayor para viajar

y el contacto con tu familia le harán saltar los baipases.

¿Y ahora podemos irnos a comer? Tengo una colonoscopia a las 4.

¿Una colonoscopia? -Sí.

Me has puesto muy cachondo.

(OYENTE DEL PROGRAMA) Y no sé si es porque se sentía amenazado...

(Mensaje)

Casandra, no te puedes imaginar. Es que no te puedes imaginar.

Al principio estaba tímido pero después se fue viniendo arriba

y fue flipante no, lo siguiente.

Así que he pesado

que si las reconciliaciones van a ser así...

Ahora unos segundos de publicidad.

¿Cómo publicidad? No he terminado. ¡Gus!

(OYENTE) ¿Casandra? ¿Qué?

¿Qué dices?

¿Hay alguien ahí? Es que no sé qué has dicho...

-Ha dicho que nunca pensó que pudiera dejar de amarte.

Pero que a partir de ahora va a poner todo de su parte

para aprender a hacerlo.

Gus, por favor.

Voy a ir a la boda porque tu hermano

es mi amigo del alma.

No me puedo marchar inmediatamente pero lo haré en cuanto pueda.

Hasta entonces, aléjate de mí. Escúchame, fue una tontería.

¡No quiero oírlo, coño!

No quiero saberlo, no quiero verte.

No te quiero.

¿Hola?

¿Hola?

Hola. ¿Qué pasa? ¿No me oíste?

¿No habíamos quedado en cenar juntas?

Sí, ya sé. Perdón. Se me hizo medio tarde.

Me encontré con unas amigas... Y el plan era más divertido

que cenar con la abuela. Oh, bueno...

Ya veo que fue rebién la conversación con tus hijos.

Si hubieras estado aquí lo sabrías.

Tenía pacientes, Marga.

La verdad, no sé si tiene mucho sentido que me jubile

para viajar con mi pareja

cuando mi pareja tiene cada vez más trabajo.

Es que tu pareja no está en edad de jubilarse.

Ni te pidió que te jubiles.

Ni que les digas a tus hijos nada que no les quieras decir.

Tú pareja lo único que quiere

es que decidas lo que te haga más feliz.

No he podido.

Me han hecho sentir como si tuviera siete años.

Mira, yo creo que lo mejor es que mañana los llames,

vuelvan a venir, dejamos la puerta abierta

y que nos agarren cogiendo.

A lo loco.

Yo pago por ver la cara de tu hija.

Les he dicho que iba a vender Casa Alegre.

¿Cómo?

Es lo único que se me ha ocurrido cuando no pude...

Y cuando mi hija empezó a hablar ya me cerré en banda.

El espíritu Ponte Alegre...

Y de pronto Héctor nos dijo que nos fuésemos todos juntos

un fin de semana para celebrar su boda allí.

¿Su boda? ¿Se casa?

Sí, se casan. ¿Qué quilombo armaste? ¡Para!

No te puedo dejar sola.

No. No.

¿Por qué no me acompañas?

¿Como tu asistente?

Como...

Como...

No voy a quererte nada.

No, no... Mira, Julia, por favor...

No, no. Bastante tengo con lo que tengo. No.

Si voy es como tu pareja, que es lo que soy.

Si no, me quedo en casa.

Ven conmigo, por favor.

Ve entrando si quieres. Voy a aparcar ahí.

(GRITA)

¡Nunca! ¡Nunca...!

Yo también me alegro mucho de verte.

Pareces un náufrago. Eso es exactamente lo que soy.

Date una ducha. Quítate esto, anda.

Te recordaba más guapo.

La memoria no es de las cosas que mejor funcionan en esta familia.

Mamá, siento mucho lo que te dije el otro día por teléfono.

¿Y no sientes las barbaridades que escribiste en ese capítulo?

¿Si las siento o si me arrepiento de haberlas escrito?

(RÍE)

¿Cómo va tu libro?

Como la familia sobre la que escribo:

con mucho esfuerzo.

Ayuda a Julia con el equipaje. ¿Julia?

Mi asistente. ¿Está buena?

Sí.

(RÍEN)

Esto parece una pocilga. Solo hago limpieza espiritual.

Si me hubiera encontrado con una psicóloga como tú

jamás habría abandonado el psicoanálisis.

¿Abandonado? Jamás empezaste. No me digas.

Entonces eras tú haciendo prácticas conmigo.

Lo recuerdo como una tortura.

Nunca te fíes de la memoria de los Ponte Alegre.

Es uno de nuestros puntos flacos. No, la de los Alegre, no.

Esa tara es herencia de tu padre. Es verdad. Tú nunca olvidas nada.

Y yo que pensaba que este rencuentro familiar

iba a ser una pesadilla...

¿Dónde dejo esto? En mi habitación.

Yo te acompaño, mira. Es una casa complicada. Por aquí.

(Claxon)

Debe ser Casandra.

¿Viene con papá?

Ajá. ¿Hace mucho que no le ves?

Mucho.

Hala, corre a darte un baño de autoestima.

Por aquí, por la escalera.

¿Te llevo la maleta?

No, está bien.

¡Hola, Gus! ¿Qué tal el viaje? Inolvidable.

¿Pasa algo? La vida, que no es poco.

¿De verdad la vas a vender? Tú también has venido. Qué bien.

Cada día eres más imprescindible, ¿no?

Los viajes lo desorientan mucho. Pero se acuerda de ti, abuela.

A lo mejor la casa le trae recuerdos.

No entiendo por qué la vendes.

El abuelo necesita que todo le sea familiar.

Lo he estropeado todo.

Papá y mamá se van a separar por mi culpa.

María, María... María...

Escucha, tus padres son adultos.

Pase lo que pase entre ellos, no es culpa tuya.

Deja de llorar.

Tenemos mucho que hacer.

¿Te acuerdas de la primera vez que vinimos juntos aquí?

Me alegro de que estés enfadado contigo.

Ah, ¿sí?

Mucho.

He estado muy preocupada estos meses

pensando que vivía con un zombi. Mira...

-¿Quién está aquí? ¡Hola!

¿Quién está aquí? ¡Mi vida!

(RÍE)

Cariño... Cachalote mío...

Hueles a campo que tiras para atrás.

Vivo en contacto con la naturaleza.

De hecho la llevas casi toda encima, cerdo.

¿Qué?

Voy a buscar las maletas que faltan.

Oye, ¿estáis bien? ¿Gus y yo?

Sí. Sí.

Bueno, la verdad es que no estamos en nuestro mejor momento.

Que no me entere yo. Adoro a tu marido.

Ya. De hecho, debería haberse casado contigo.

O con Héctor. ¿Con Héctor?

Mucho más amigo mío desde siempre. Sí, claro.

Por eso no le has llamado ni una vez desde que te viniste.

He estado muy concentrado en el libro.

Bueno, esa es otra. A mí ni nombrarme, Aquiles.

Cariño, te guste o no eres una Ponte Alegre.

Tengo que contar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Tienes razón. Me muero de ganas

por llegar al capítulo en el que el hijo pequeño

del famoso actor quiere seguir los pasos de su padre

y termina en la casa familiar escribiendo su biografía.

Intentaré solaparlo con algún capítulo divertido

para no hacerlo coincidir con el de la hija,

que tras intentar seguir los pasos de su madre,

acaba en la radio haciendo horóscopos.

¡Yo no hago horóscopos! Te gusta sacarla a pasear.

(RÍE)

Difícil va a ser encontrar el capítulo divertido.

No te creas. Algunas tragedias, con distancia, dan mucha risa

Y en esta casa tenemos grandes momentos.

No me creo que la vaya a vender.

Pues dice Héctor que no hay manera de impedírselo.

¿A él qué coño le importa? Si está forrado, no te jode.

Yo no tengo ni...

Ahí está.

El príncipe troyano.

¡Ven aquí!

¿Te acuerdas del escenario que montamos ahí,

en el jardín, por mi cumple?

El rey loco y su bufón. ¡Hermanita!

¡Mi sobrina favorita! -¡Tío Aki!

¡Mi vida!

Soy tu única sobrina. -Única en todo.

Por lo que he oído incluso has desarrollado superpoderes.

Yo soy el hombre pez y tú eres la "sirenuca".

Locos,

pero poderosos.

Leonardo Ponte.

No sabe ni quién soy, ¿no?

Tu abuelo es la prueba viviente

de que la cara es el espejo del alma.

Se le ha borrado la mierda y hasta parece bueno.

Ven, María. Vamos a ver al tío Héctor.

(TODOS HABLAN Y RÍEN)

Corte ilustre de Polonia que de admiraciones tantas

sois testigos.

¡Atended, que vuestro príncipe os habla!

¡Bravo! ¡Bravo, papá!

¡Bravo al primer actor! -¡Bravo!

(RÍEN)

¡Bravo, Leo!

¿Subo a la habitación de siempre? -Sí.

¿Héctor? ¡Héctor!

Mi príncipe troyano.

Estamos en casa.

Estamos en casa.

Venga.

(TODOS) # Soy el que soy y el de ayer no soy hoy.

# Igual y distinto a cada paso que doy.

# Uno y diez mil, vivir es cambiar, somos mutantes

# hasta la hora final. #

(GRITAN Y VITOREAN)

¡Salón de actos de los Marianistas! -¡No! ¡No, por favor!

Sí, salón de actos de los Marianistas.

El público enfervorecido por la actuación de...

(TODOS) ¡Del Gueto!

Gus atacando con la guitarra, un servidor toca la batería.

Y Aquiles Porto Alegre, el vocalista del grupo...

Y justo en el silencio en el que yo tenía que cantar,

entró mi padre para hundirme en la miseria.

Se abren las puertas y aparece el ínclito actor.

Todo el mundo le mira, lógicamente, a él.

Y él, en vez de cerrar la boca, dice: "Pero no, por favor".

(TODOS) "Hoy es a mi hijo a quien tienen que mirar".

Desquítate, Aquiles. Desquítate aquí hoy. Vamos.

¡Huy, qué sorpresa! ¡Neka! (VARIOS) ¡Nekane!

Bueno, estás... ¡Por favor!

(RÍEN)

Qué ilusión, cariño. Qué sorpresón, ¿no?

Es que no tenía ni idea ni de que tuvieras pareja.

Es que no tengo. Ah. ¿Entonces con quién?

Aki, no me lo puedo creer. -¡Tío!

Nekane y yo llevamos por lo menos 20 años que nada.

Absolutamente. -El crío es mío.

Decidí inseminarme. Y estás guapísima.

Me alegro mucho de verte. Y yo a vosotros.

Me hace mucha ilusión ser yo quien os case.

Y a nosotros, señora concejala.

Pasaos por el ayuntamiento y lo arreglamos.

Allí estaremos. (GUS TOCA LA GUITARRA)

Me encantaba esa canción. -A todas.

Mira Casandra cómo le mira.

(TOCA LA GUITARRA)

# La vida se pasa esperando el mañana y puede que el mañana

# no lo llegues a ver.

# Aquí y ahora hay que celebrar, que me mires, que me veas

# que desees lo que deseas. Es un instante,

# un momento fugaz, que se va, que se fue

# que nunca va a volver.

# Aquí y ahora, no existe el mañana,

# lo que dura, dure

# porque nada va a durar.

# Si dejas de oler lo que has de beber,

# puede que pronto te pueda vencer.

# Aquí y ahora, ahora y aquí.

# Tal vez mañana no lo puedas decir... #

Gus. Gus, por favor, vale ya.

Joder, tienes que entenderlo. Fue una tontería.

(BORRACHO) Gus, Casandra. ¡Casandra, Gus!

Toda la vida juntos y aún buscando el momento para pelar la pava.

Héctor... -¡Os quiero, joder!

¡Por favor!

Cómo os quiero. -Ya lo saben, Héctor.

Pero no basta con saberlo. Hay que recordarlo.

Hay que celebrarlo. -Eso.

Cómo os quiero. Os quiero un huevo a los dos.

Daos un beso para que ella vea

lo mucho que os queréis después de tantos años.

Llevamos casi los mismos. -No de forma oficial.

Con un pie dentro y otro fuera. Ellos son el compromiso.

Daos un beso. -Héctor, vete a la cama.

Daos un beso. Daos un beso. ¡Coño! ¡Joder!

¡Por favor! ¡Suéltame, coño!

(VOMITA)

Ay, ay, Héctor.

(RÍE)

Estos son los restos de Héctor Ponte Alegre.

Hay que quererse, chicos, hay que quererse ahora

porque esta es la verdad de lo que somos.

Hala, ya, muy bien. Anda, vamos a la cama.

Sí, venga. -Verás mañana, qué resaca.

Dejadlo como está, vamos.

Ahora os ayudo. No te preocupes, lo hago yo.

¿Te ayudo? Héctor, cariño...

Sí, por favor, gracias.

María, ¿por qué no recoges lo de la mesa?

Sí, yo me quedo con mamá lavando los platos.

Por favor. ¿Qué?

Pero si estamos bien, cariño, de verdad, estamos bien.

(Risas)

(Voces de lejos y risas)

Tengo 45 tacos

y estoy aquí sentado entre papá y mamá,

como cuando se me prohibía levantarme de la mesa

hasta que terminase de cenar.

Puedes levantarte cuando quieras.

Ya no te preocupa si me alimento o no.

¿Tu asistente tiene pareja?

Sí.

Bueno, no soy celoso.

Su pareja sí, mucho.

Qué torpe, así la perderá pronto.

Habló el experto.

Experto soy, en joder relaciones,

pero experto, como todos los Ponte Alegre.

Tus hermanos siguen con las mismas personas hace ya más de 20 años.

Porque Gus y Ana son muy voluntariosos,

pero ni Casandra lo es

ni, desde luego, Héctor. Ellos son como nosotros.

¿Cómo somos nosotros?

Los Ponte Alegre,

un imperativo que solo cuenta con uno mismo para llevarse a cabo.

Aquí, no, por favor.

No, a mí también me aburre muchísimo.

He escarbado tanto para el libro que, a veces...

Ahora lo único que quiero es forrarme

y que me pase como a papá.

¿Verdad, figura?

Vivir para olvidar.

Voy a tirarle los tejos a tu asistente

a ver si se me pasa la morriña

y me pongo alegre.

Qué suerte la tuya no estar aquí

para ver el gran fracaso de tu vida.

Ojalá te quede un resquicio de memoria para...

¿Qué está pasando, abuelo?

¿Eh?

(Voces de aves nocturnas)

¿Qué está pasando?

(Chirrido de los grillos)

(Cesa el chirrido)

(Música suave de piano)

(Crescendo musical)

Hacemos un lote con lo antiguo y que lo subasten.

Cas. ¿Y el Chillida?

Por favor, lo vendió tu padre

hace más de 10 años para hacer el "Edipo",

a mis espaldas, cuando no le permití hipotecar esta casa.

Quién te ha visto y quién te ve. "Leo, es la casa familiar,

no podemos arriesgarnos a perderla".

Cas... ¿Podemos dejar esto?

No, el inventario hay que hacerlo ahora que estamos juntos.

No quiero más sorpresas. No hay prisa.

¿No? ¿No estabas como loca por empezar tu misterioso viaje?

Cas. Cas, Cas, Cas...

¿De verdad no vas a decirnos a santo de qué todo esto?

Cuando uno viaja no se le pregunta por qué, sino, dónde, con quién.

Vamos a seguir. No, vamos a rematar.

El escritorio del despacho me lo quedo, a Gus le gusta mucho.

¿A que sí, Gus? No quiero nada.

(Risas)

Hola. ¿De dónde vienes?

De correr por la playa.

No te saltes la medicación, cielo. No me la salté, mamá.

¿Cambiasteis al abuelo?

No, se me olvidó con el follón este.

Pues lo primero es lo primero.

Abuelo, ven, que te cambio el pañal.

Oye, ¿la cubertería de plata?

Ahí debería estar. No está aquí.

La madre que lo parió.

Esa soy yo y no tengo nada que ver.

¡Aki! Verás qué se inventa

para justificar que se pulió la cubertería.

(RÍE)

Sois como niños.

(Rock metal)

Héctor, el gran domador de caballos.

Casandra, la que ve el futuro

y Aquiles, el de la gloria eterna.

Grandes nombres para grandes proyectos de seres humanos.

Hos... Mira, a lo mejor vosotros estáis de vacaciones, ¿no?,

y os divertís mucho, pero yo estoy trabajando,

si no os importa iros un poco a la mierda.

Ay.

Usted perdone. -Esto va también por ti, sirenuca.

Fuera.

Aquiles, llegamos tarde.

Si uno examina detenidamente la historia de cualquier familia,

seguro que encuentra algún episodio

que solo podría justificarse

por la existencia de estas tres hijas de... Urano.

Las Furias son tres perras que no conocen la compasión,

ni el amor, ni el perdón.

Su alimento es el remordimiento

y la culpa y solo el sacrificio las sosiega.

Claro que si tuviéramos que matar a un animal

por cada uno que se porta mal con la familia,

no quedaría ser vivo sobre la Tierra, ¿verdad, María?

Verdad, María.

María.

María.

No puede tenerte todo el día esclavizada.

Ella lo intenta, conozco a mi madre,

pero, hay que frenarla. ¿Quieres que la denunciemos?

No. Aki... Mira, esta parte de la costa

es una cosa impresionante... Impresionante, sí.

...pero hace falta que te la enseñe alguien

que la conozca bien, y ese soy yo.

No puedo, en serio, es que... Te previno contra mí, ¿verdad?

Sí, no, tiene que ser eso, porque tus encantos no fallan.

Nunca, por eso no te puedes negar.

Estoy atravesando una etapa difícil, delicada,

mi autoestima está por los suelos,

me parece que tienes una obligación como psicóloga.

La obsesión compulsiva no es mi especialidad.

¿Cuál es? Seguro que la padezco. (RÍE)

Julia...

Está aquí, mamá,

inventariando enseres de la casa.

¿Seguimos?

# Te pone la asistente. #

(TARAREA)

Le pongo a la asistente.

¿Qué te pasa con mi hermana? -¿A mí? Nada.

Vivir es cambiar.

# Somos mutantes hasta la hora final. #

Qué mal has cantado siempre, coño.

¿Y tú, por qué tanta prisa por casaros?

Llevamos 20 años ya, joder. -Por eso.

Bueno, tenemos un patrimonio, cualquier día pasa algo, bueno...

Qué romántico.

Gus.

¡Me voy a cagar en tu puta madre!

¡Soy el rey del acantilado! -¡Una polla!

¡Soy el rey del acantilado! -¡Una mierda, eres!

Ya te tengo.

-¡Ah!

¡Por el atajo no vale!

¡Soy el rey!

¡Por el atajo no vale!

¡Soy el rey! -¡Por el atajo no vale!

(AÚLLA)

¡Soy el rey! -¡No!

Soy el rey. -Si vas por el atajo, no.

¿Has visto? La única regla que sigue mi hermano:

para ser rey, no cojas el atajo. -Es que no eres rey.

Soy el rey, soy el rey. -No.

¡Soy el rey, soy el rey...!

No, no lo eres, gilipollas. -Soy el rey. Soy el rey.

No eres el rey. -¡Soy el rey!

¡No eres el rey! (GUS) ¿Qué coño hacéis, hombre?

¡Si coges el atajo, no eres el rey!

Hay cosas que no cambian. -Todo cambia, Héctor,

aunque no queramos, y casi siempre a peor.

Lo siento, se trata de mi familia.

Aceptad este genocidio y sosegaos.

¡Mierda!

¡Ah!

¡No!

(SUSPIRA)

(RÍEN)

Héctor, ¿qué haces? ¡No!

No. Héctor...

¡Ah!

Héctor, me haces daño.

Héctor, ¡ah!

¡Que me haces daño!

¡Ah!

Que me haces daño...

(HÉCTOR LLORA)

(Música de tensión)

(Crescendo musical)

(Fin de música)

Voy a dar un paseo para bajar la comida.

¿Te acompaño? Prefiero ir sola.

Lo siento.

Necesito una voluntaria.

(Música de tensión)

Lo siento.

(Crescendo musical)

(Crujido)

(Música suave de guitarra)

(GUS TARAREA)

Es precioso.

(Susurros y siseos)

(GRITA)

Si alguien como tú es una simple asistente,

yo solo aspiro a ser el asistente de la asistente.

Aquí, no, en serio. No puedo...

Solo quiero pasear contigo, no te estoy proponiendo matrimonio.

Sí, ya, pero... Mira,

no me des ninguna explicación. El mercado laboral está fatal,

lo comprendo, trabajar para una profesional como mi madre

es muy importante para ti, aunque te advierto cuando termines,

serás tú quien necesite tratamiento psiquiátrico.

Sí. No es verdad, no es así tu mamá.

Llevo mucho más tiempo con ella que tú, hazme caso.

Además, no tiene por qué enterarse.

Mira, hagamos una cosa, vamos a dejar estas bolsas aquí...

y nos escaqueamos. No puedo.

En serio, aquí no puedo.

¿Qué te pasa?

Perdóname, padezco el síndrome de Stendhal,

me mareo delante de la belleza.

¿Qué hacéis?

Nos vamos de paseo. Adiós, mamá.

¿Vamos? No, no puedo, en serio.

Seguro que mi madre puede prescindir un ratito de ti,

¿a que sí, mamá? Pues no.

(Ambiente de tormenta)

No puedo prescindir de ella, ni siquiera un ratito.

Vamos para dentro.

Sí, vamos.

Aquí...

(Truenos)

(Llueve con fuerza)

Marga.

Marga, esperá.

Marga.

Marga, ¿puedes esperarme, por favor?

(Truenos)

Ya está, tenía que pasar, no fue de la mejor manera,

pero, podés hablar ahora, tienes la oportunidad de hablar.

No puedo. Ya está hecho, Marga.

Lo he visto en sus ojos. ¿Qué viste en sus ojos, qué?

A mí, a mí.

Marga, basta, mírame, mírame, mírame a los ojos.

¿Qué ves?

Es un espejismo, Julia, una equivocación.

No, no puedo, no puedo, no puedo.

Marga, ahora es cuando deberías avergonzarte,

ahora pareces una vieja ridícula, Marga.

¡No te acuso, lluvia, de ingrata!

¡Nunca un reino te di

ni te llamé hija!

¡Esta tormenta del espíritu

me quita todo el sentimiento,

salvo el que late aquí!

Ingratitud filial,

vuestro viejo padre...

generoso

que os lo dio todo de corazón.

¿No me amáis?

¿No me amáis?

(BABLBUCE) No me amas.

¿Eh?

Vamos a casa, papá.

¡Ah!

(Gruñidos)

(JADEA)

(GRITA)

Hay que despachar lo que queda. Ahora no.

Ahora, sí. Yo, también, tengo planes,

también me quiero liberar, también me da igual todo.

¡Casandra! Casandra, ¿qué?

¿Has movido un dedo para que esto no suceda?

¿Hiciste algo para impedir

que se destruya lo poco que queda de esta familia?

Pero ¿cómo traes así a papá? ¿Deje yo que se fuera solo?

Por favor, vale, ¿eh?, paso de ti y paso de todo.

¿Y qué has hecho, aparte de quejarte y joder a Gus?

Oye. Creo que de eso no puedes opinar.

Por favor, Gus, el príncipe opina sobre todo.

No abras la boca que te la cierro de una hostia.

¿Cuánta pasta sacas de la venta? Aquí no.

¿A que vas a pillar, a que lo organizaste tú?

(MARÍA GRITA) ¡No, no!

¿María?

María. ¿Qué pasa?

María. ¿Qué pasa?

¡María!

(LLORA)

(GRITA) -¡María!

María, cariño, ¿qué ha pasado? ¿Qué pasa, hija?

Tranquila. Lo de encima es solo barro.

María, cariño, tranquila.

La encontré en el cercado de los cerdos

atacando a uno con un cuchillo de mantequilla.

Tranquila. También mató a una gallina.

-María. Mírame, mi amor. Mírame.

Mi niña. Niña.

(MARÍA LLORA)

Niña. Papá, ven, ven.

Mi niña. Ven.

Mi niña...

(LLORA)

Chis.

Son ellas.

Mamá.

Son las Furias.

Méritos suficientes hemos hecho

para que estén cabreadas, ¿verdad, mamá?

-Me cago en la... (MARÍA)¡No, no!

(GRITAN)

(MARÍA) ¡No! ¡María, por favor!

¡María, basta! ¡María! ¡No! ¡No!

Escúchame. Escúchame, mi amor, María.

Las Furias no existen y tú lo sabes. Y tú lo sabes.

¡Sí existen! No existen. Escúchame, María.

No existen. (GRITA) ¡Sí existen!

No, cariño. Son los cuentos de tu abuelo. No existen.

Sí existen, mamá. No existen, cariño.

¿No ves lo que nos están haciendo?

¿No lo ves?

(LLORA)

Ya está, ya está. Chis...

(Llanto de María lejano)

Eh.

(SISEA)

Hola, princesa.

Eh. ¿Te quieres casar conmigo?

¿Sabes de qué me acabo de acordar? Del día que naciste.

Yo te cogí en brazos en el hospital.

Y tú abriste los ojos y me miraste mucho rato

con los ojos abiertos así, como ahora.

Le dije a tu madre: "Esta niña sabe cosas".

Eh. ¡No, no, no, no!

No, no, no. No, no.

Hoy tus oídos están cerrados por fiesta, ¿eh?

Hoy solo hay una banda sonora posible.

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

(RÍE)

¿Marga?

(RÍE)

Marga.

Marga.

Hola, Leo.

¿Dónde está Marga?

No está.

¿Te acostaste con él muchas veces?

¿Una no era demasiado?

¿Más de cinco?

¿Alguna vez en casa?

No.

¿Te gustaba su polla?

Por favor. Por favor.

¿Te comió el coño?

Tienes que aprender a hacértela tú solito, rey.

Venga, Héctor, coño.

Hola, Gus.

Nekane, estás espectacular. -De gorda.

¿Sabes si está tu hermano arriba? -No lo sé.

¿Puedo hablar un momento con vos? -Hola.

Hoy no archivo nada que no esté dentro del...

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

Te estaba buscando.

Y puede que me encuentres. -Que solo quería decirte

que si, cuando te tengas que ir de esta casa,

no tienes adónde ir, te puedes quedar en la mía.

Yo pienso quedarme con mi madre hasta que el crío sea mayor.

Mi casa es tan tranquila como esta y allí puedes escribir y...

Caza y captura de un padre para tu hijo.

¿De verdad crees que querría un padre como tú para mi hijo?

(Llaman a la puerta)

Estás preciosa.

Da mala suerte ver a la novia antes de la boda.

¿Quién dice que da mala suerte? ¿Quién?

¡Que salga, que le calzo una hostia que no lo conocerá

ni su puta madre! ¿Quién lo dice? ¡Sal, agorero!

Hay que ver qué listo soy.

No todo el mundo es capaz de ver la suerte que tiene.

Yo te miro y la veo.

Así que no pienso dejar de mirarte en todo el día.

Todo el día. Te voy a mirar todo el día.

Todo el día.

(Música triste)

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

Héctor.

Héctor.

Creí que era tu hermano. No paro de decepcionarte.

Aki... Aki.

¿No os arregláis juntas?

A las mujeres os encanta hacerlo, ¿no?

Aki. ¿O la cosa cambia cuando...?

Aki. Marga.

Mamá me cuesta.

Es que se me ha metido una imagen en la cabeza que...

Voy a ponerme elegante.

Marga, ¿esto tuyo es un descubrimiento reciente

o viene de toda la vida?

Me ha hecho replantearme toda nuestra historia familiar.

Aki, se casa tu hermano. Solo te pido...

No me pidas nada. Me la suda la boda.

Me la suda mi hermano. Me la sudas tú.

Y vete reconsiderando la idea de vender la casa.

Si todo pasa por la venta de la casa...

Te juro que como me tenga que mover de esta casa,

se enterarán de lo tuyo con Julia hasta en la China.

Me da igual, hijo.

Ah, ¿sí, Marga? Lo estoy viendo.

La ex mujer del famosísimo actor se hace bollera

y se lía con una chica que podría ser su hija.

¡Uf! Me voy a forrar en los platós.

¡Ay, ay, ay, ay!

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

Vamos allá.

Comparecen don Héctor Ponte Alegre y doña Ana Luisa Herrera Martín,

al objeto de contraer matrimonio civil.

Hago constar que se cumplieron las prescripciones legales

para la celebración de este matrimonio civil

y que no se presentó ni denunció impedimento.

Casandra ha pedido dedicaros unas palabras. Cas.

(RÍE)

La verdad es que ahora no sé qué decir. A ver.

Bueno, que...

¿Qué os voy a decir a vosotros que no sepáis?

Que lleváis tantos años juntos...

Tantos como Gus y yo.

Toda una vida.

Solo que hay veces que...

pues uno pierde la claridad y las cosas que cree saber,

bueno, pues como que, de repente...

(CARRASPEA)

Hay veces que uno se pone furioso porque sigue pensando

que son los demás los que no ven.

Y es como si estuviera en un sitio cerrado

y todos gritan y tú gritas más alto para hacerte oír.

Y ya llega un momento en que ni distingues tu voz.

Y sigues vociferando hasta...

¡Ay, María! Te quiero mucho, hija. Mucho.

Ojalá seáis tan felices como he sido yo, ¿eh?

Ojalá que no olvidéis nunca las cosas buenas.

Por favor.

Y ojalá... si alguna vez habéis metido la pata mucho,

muchísimo, muchísimo...

que podáis perdonar, que podáis seguir adelante

y que podáis... Bueno, no sé.

Y hasta aquí la visión de Casandra en el 81.5 de su dial.

# Hablar es muy difícil. #

-Gracias, Casandra.

Continuamos.

¡Un momento, señoría! También me gustaría hablar.

(CARRASPEA) A ver si se puede.

Eh...

La familia es un núcleo curioso, ¿no?

Ni se nos concede la posibilidad de elegir

el clan al que pertenecemos.

Lo cual nos convierte en víctimas de la más pura casualidad.

Nos gustaría casarnos antes de que oscurezca.

-Voy al lío. Nadie elige a su familia.

Esos que dicen: "Mi familia son mis amigos", mienten.

Si fuera lo mismo un hermano que un amigo,

no utilizaríamos dos palabras para nombrarlo.

De hecho, cuando un amigo es muy amigo, le llamamos hermano

para subrayar que... -Aki.

Ya acabo.

Uno se deshace de un amigo con más o menos facilidad.

Pero librarse de un padre, de una madre,

de una hermana, de un hermano,

eso es una tragedia.

La familia es la familia.

Hay que apechugar con lo que toca

y hacer equilibrios entre las Furias y el amor.

Si creemos que el amor existe,

¿por qué no van a existir las Furias?

Por ahí no. -Tenemos más pruebas

de su existencia que de la del amor.

Muy bien. Profundo y breve como siempre.

No he terminado. -Gracias.

Gracias. -No he terminado.

Hoy toca celebrar el amor.

Y por eso no quiero dejar pasar la ocasión

para dar la bienvenida a nuestra familia...

a un miembro nuevo.

Mamá no se decide a hacer la presentación oficial.

Y a mí me parece que no conviene dilatarla más,

cuando su presencia va a cambiar tanto nuestro futuro...

Aki, tu hermano quiere seguir con su boda.

Y yo, con mi vida. Si todo pasa por quedarte aquí,

seguro que podremos. Seguro.

No sé de qué va, pero no lo quiero oír.

Yo sí. ¡Es mi boda!

No permitas que te haga esto.

Julia, por favor. ¿Qué pasa?

Ahora te lo explicará nuestra madre.

¿Podemos seguir, por favor? Marga.

¡No! Sos un miserable.

No tenéis ningún derecho. ¡Julia!

Julia ¿qué? No voy a permitir que nadie,

ni el pelotudo de tu hijo, convierta en algo sucio

mi relación con vos. "Voilá!"

Sos una mierda.

Vos sos una mierda.

¡Sos una mierda! ¿Entendés? ¡Una mierda!

Todavía estamos a tiempo de celebrar una boda doble.

¿Quieres callar de una puta vez? (ANA) ¡Héctor! ¡Héctor, no!

¡Eh! ¡Como vuelvas a tocarme,

te rompo la cabeza! ¡Vale, vale!

¡Puto niñato de mierda! -¡Te mato! ¡Te mato!

Tranquilo, que ya me muero yo solo.

Un cáncer galopante.

De ahí la prisa por celebrar esta puta ceremonia.

Y tú, mírame a mí. Solamente a mí, ¿eh?

Solamente a mí, como si no hubiera nadie más. Mírame a mí.

¿Podemos seguir, por favor? ¿Podemos terminar?

Vamos directamente al "sí quiero", por favor.

¿Quieren abrir el baile?

Cómo no. Cumplamos con las tradiciones.

(Música suave)

# Hay quien quiere tener

# dinero, fama y poder.

# Y hay quien quiere ser

# el que más sabe robar.

# Yo solo quiero saber que me amas,

# correr a tus brazos

# y ganar el espacio. #

No tenemos por qué seguir aquí. ¿Coges tus cosas y vamos al hotel?

# Sea lo que sea

# que sin ti pueda ser,

# no lo quiero.

# No lo quiero saber.

# ¿De qué sirve conocer cómo seré? #

¿Vas a negarle a tu madre un baile el día de tu boda?

# ...cuando no sea nada.

# Y hay quien acumula triunfos, posesiones,

# tesoros, victorias,

# tierras, estados.

# Yo solo quiero noches a tu lado,

# el cúmulo de tus besos,

# tus abrazos, atesorar tus sonrisas,

# ganarme tus caricias... #

Bueno, es hora de... consumar este matrimonio.

Pero la fiesta continúa.

Seguid celebrándola en nuestro nombre.

Hijas de puta.

No les basta con volvernos locos.

Quieren un sacrificio humano.

(GRITA)

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

Muchas gracias.

Chis.

Aquí y ahora,

siento que no amo a nadie como te amo a ti.

Aquí y ahora, me siento el tío más afortunado del mundo.

Aquí y ahora,

tengo una erección de caballo.

Y tú, como esposa, deberías hacer algo para remediarlo.

(Música de cuerda triste)

¿Tú sabías algo?

¿Cómo está la niña?

No lo sé.

Le he subido la dosis. Bien.

¿Lleváis mucho tiempo juntas?

Más de un año. ¿Tanto?

Vaya. Siento mucho no haber...

(Puerta)

Deberías ir a buscar a Gus.

No.

No. No tiene solución.

¿Tú quieres a tu marido?

Pues no pierdas tiempo.

Yo le echaré un ojo a María.

Se muere, Leo.

Nuestro niño se muere.

(Crujidos)

Cómo necesitaría que me abrazaras.

Gus... Se acabó.

Todo se acaba.

Todo.

Tú me quieres.

Tú me quieres.

Me has querido toda la vida. No vas a dejar de hacerlo ahora.

Gus.

Gus.

¡Gustavo, párate, joder!

Yo te quiero y tú me quieres.

Y no pienso moverme de aquí hasta que no me lo digas.

Te juro que no pienso moverme de esta playa.

Tenías que haberte traído un poco más de abrigo.

(LLORA)

(SOLLOZA)

(SOLLOZA CON MÁS INTENSIDAD)

(DEPOSITA ALGO)

Ah, vuelve a dormirte, abuelo. Es muy pronto todavía.

Vuelve a dormirte.

(Oleaje)

¡Ah!

(Graznidos de gaviotas)

(SUSPIRA)

Héctor...

¿Héctor?

¿Héctor?

(SUSPIRA)

Vas a hacer un agujerito en el mármol así, Marga.

(SUSPIRA)

Yo no quiero presionarte.

Ni ser una carga más para vos.

Yo solo quiero estar con vos.

Quiero estar con vos, ¿entendés?

Yo quiero estar con vos.

Eh... Perdón.

¿Habéis visto a papá o a María?

No están en su habitación y tampoco los encuentro en el jardín.

Creí que estaban durmiendo.

¡María! ¿María?

¡Que no puedes venir conmigo! ¡Que no, a casa!

¡A casa, que te vuelvas a casa, abuelo, que no!

Yo tengo que hacer lo que tengo que hacer. ¡Que no!

¡Que no puedes venir conmigo! ¡A casa!

¡Que te vuelvas! ¡Que te vuelvas a casa, abuelo!

¡A casa! ¡A casa! ¡A casa!

(GRITA) ¡María! (AKI) ¿María?

¡No está por ninguna parte!

Voy a la playa, a lo mejor están allí con Casandra.

¡Aki!

¡Aki!

¡Héctor! ¡Héctor!

Héctor se ha ido.

Ha dejado todas sus cosas en la mesa.

Sé que va... -Sé dónde puede estar.

Vosotras id a la playa por si está María.

¡Cas!

¡Casandra!

Cas...

¡Casandra, Cas!

¡Aki!

¡Aki!

Ayuda vos. ¿Pero qué pasa?

¡Héctor!

¡Cas! ¡Casandra!

¡Casandra!

¡Cas!

¡Cas! ¡Eh!

¡Eh! ¡Casandra!

¿Qué?

Si te quedas quieto, las olas te empujarán a la playa.

¡No me sigas!

Y si me sigues, me da igual. Y si después no puedes volver,

tampoco me importa, ¡todo es por tu culpa!

¡No he cogido lastre! ¡No, no, no, no, no!

¡Me has puesto histérica en la playa!

¡Ah, a ver cómo me hundo ahora!

¡Lo estás estropeando todo, abuelo, todo!

¡Te tenían que llevar a ti!

¡Todo es por tu culpa, todo es por tu culpa!

¡Te tenían que llevar a ti, te tenían que llevar a ti!

¡Ah!

Ya están aquí.

Ya están aquí.

Ya están aquí. Ya...

¡Menudo susto me has dado!

He encontrado tu ropa en la playa y había pensado que...

¡Eh, Gus, Casandra!

(GRITA) ¡Eh...!

Tampoco es para ponerse así, hombre.

Una mala noche de bodas la tiene cualquiera.

No puedes hacerlo.

No tienes ningún derecho.

Si tú tiras la toalla, ¿qué me dejas para mí?

¿Qué coño haces? ¿Qué coño haces?

Me he pasado la vida imitándote.

Y esta no me parece de las peores ideas que te copié.

¿Qué puedo hacer?

Mi hermano se va a suicidar, yo no tengo dónde caerme muerto,

mi madre se tira a un pibón que yo no me follo ni en sueños...

(RÍE)

Tengo que hacerlo, Aki.

Tengo que hacerlo.

¡Tengo que hacerlo!

Bueno, pues a ver si saltamos sincronizados, que da más puntos.

¡Voy a hacerlo, voy a hacerlo! ¡Voy a hacerlo!

¡Ah, no puedo hacerlo!

¡Ah!

¡Ah, ah, ah, ah!

¡Ah, ah, ah, ah!

¡No puedo, no!

(JADEA) ¡No puedo hacerlo!

En cuanto empiezo a quedarme sin aire,

tiro para arriba.

¡Héctor!

¡Estaos quietos!

¡Basta, Héctor!

¡Para, para, para, para!

¡Para, para, para, para! -¿Qué vas a hacerle?

¡Hijas de puta!

¿Es que tengo que hacerlo yo todo?

Ahí estáis, ¡ahí estáis!

¡Venid a buscarme!

¡Hijas de puta, venid a buscarme!

¿Qué coño ibas a hacer? -¿Qué haces? ¡No me hagas esto!

¡Venid a buscarme!

¡Venid a buscarme! ¡Ah!

¿Y qué coño ibas a hacer?

¡No me hagas esto, no me hagas esto!

(GRITA) ¡No me hagáis esto!

¡Dejadme a mí! (GRITA) ¡Eh!

¡Es papá! -Desapareció esta mañana con María.

Pero María no está en la barca.

¡Quieto, voy a saltar, nado mejor que tú!

¡No digas tonterías! -¿Queréis saltar de una puta vez?

(GRITAN)

¡La niña!

¡La niña!

¡La niña!

¡La niña, la niña!

¡La niña!

¡La niña!

¡Niña!

Niña, niña.

¡Niña!

¿Qué harías tú por ella? ¿Llorar, pelear, ayunar,

despedazarte, beber vinagre, comerte un cocodrilo?

¡Todo lo haré! ¿O has venido a lloriquear,

a hacerte el valiente lanzándote a su tumba?

Si quieres enterrarte vivo con ella, yo también.

¡Ah!

¡Ah! Cógela, súbela.

¡Súbela! ¡La cuerda, la cuerda!

¡María! (GRITA) ¡María!

¡María! ¡María!

¡Vamos!

¡Por favor, no me hagas esto!

¡No me hagas esto, por favor! ¡No me hagas esto!

¡Dale! -¡No va más rápido la barca!

(GRITA)

(GRITA) ¡Es por mi culpa, cojones!

¡Por favor, no te vayas! ¡Por favor, por favor!

¡María!

¡María!

¡Eh! ¡Eh!

¡Eh!

¡A la playa! Es Ana.

¡A la playa!

¡A la playa!

¡Salta! -¡Gira, gira!

¡Suelta! -Vamos, vamos.

¡Gira!

¡Héctor! -¡Vamos, sácala aquí!

¡Ayúdame, vamos, corre!

¡Ana! -¡Gustavo!

¡María! ¡Gus, ha tragado mucha agua!

Cógela. Ha tragado mucha agua.

Cariño, vuelve. ¡Ay, Dios mío!

María...

¡Cariño! -¡María!

¿Qué has hecho, de verdad? Ah, ¿estás bien? ¡Ay!

¡Bien!

(NEKANE GRITA)

¡Oh, que viene!

¡Que viene, que viene!

¡Oh, oh, oh...! -Ve, ve. Ve, Cas, ve.

(GRITA)

(NEKANE JADEA) -Hay que llevarla al hospital.

Tiene la cabeza fuera.

¡Empuja, Nekane, empuja!

¡Empuja! ¡Empuja, Nekane, empuja!

¡Así! ¡Muy bien!

(GRITA)

(JADEAN)

(GRITA)

¡Empuja, Nekane! (NEKANE GRITA)

Ya. ¡Ya está!

¡Muy bien, Nekane!

(EL BEBÉ LLORA)

(RÍEN)

¡Ya está, ya está, ya, ya está! ¡Ya, cariño, ya está!

¡Ya está, ya está!

(Crescendo de música de cuerda)

¡Es precioso!

¡Es precioso!

¡Ay, qué bonito!

(Llanto del bebé)

# Cuando no era más que un chavalín,

# en un pispás empieza a llover,

# Jugar era lo mismo que vivir.

(Trueno)

# Llovía entonces como ahora va a caer. #

(AMBOS) # Cuando con tiempo aprendí,

# en un pispás rompe a llover.

# El juego lleva siempre a perder.

# Llovía entonces y ahora cae también. #

# Cuando me vine a enamorar,

# en un pispás llueve otra vez. #

Ay.

(Trueno)

# Creí que amor jamás me iba a faltar... #

(Música de cuerda)

Versión española - Las furias

18 nov 2018

Marga, una mujer de casi setenta años, anuncia a sus tres hijos que tiene la firme intención de vender la casa familiar de verano con el propósito de emprender un largo y misterioso viaje. Los invita a pasarse por allí para elegir los muebles y recuerdos que quieran conservar antes de la venta.

Contenido disponible hasta 10/06/2028

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