Presentado por: Hermanos Torres

Los hermanos Torres, Sergio y Javier, nos cuentan cómo sacar partido a los productos de temporada con recetas sanas y diferentes. Recetas originales, sabrosas y asequibles para todos, buen producto, trucos y técnicas, todo acompañado cada día con el toque personal que caracteriza a los gemelos Torres. Su objetivo, 'intentar hacer fácil lo difícil'. Un nuevo programa diario para las mañanas de La 1 de TVE dirigido a todos los públicos.

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Para todos los públicos Torres en la cocina - Ensalada Waldorf y huevos Benedictina - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

(Aplausos)

Hola a todos, bienvenidos a "Torres en la cocina",

hey, vaya aplauso, vaya energía.

A tope, a tope. Porque haremos superdesayunos

y empezamos con una ensalada Waldorf.

Y después haremos unos huevos Benedictinos

que ya veréis que es una receta maravillosa que a las dos recetas

les daremos toque Torres fáciles

para hacer en casa y superchulas. Bueno, es lo que se llama

el "brunch" entre desayuno y comida por eso es un superdesayuno

para que aquello que te levantas un poco tarde con hambre

quieres comerte lo típico un plato de callos

o un plato ya cocinado,

unos huevos fritos con patatas o algo así.

Yo creo que ya lo hacemos, eso ya se hace mucho,

es muy típico en nuestro país

que te levantas tarde y eso, bueno, viene de Inglaterra

y, antiguamente, las familias pudientes inglesas

que se levantaban muy tarde y daban fiesta los domingos

a la gente que trabajaba en el servicio, pues antes de irse

les dejaba preparado el "brunch"

y cuando se levantaban los señoritos, cogían la comida.

Exacto. Y de ahí viene.

Es una ensalada que se inventó

en Nueva York en el hotel Waldorf, hotelazo.

Por Óscar que era el maître.

Por Óscar, el maître. En 1893.

Exactamente, muy bien.

No te acordabas. Sí, hombre...

(LE IMITA)

Bueno, le damos el primer toque,

el primero, que es una mayonesa de roquefort.

Exactamente, fijaos que estos tipos de quesos,

bueno, que son superpotentes, para hacer este plato

nos van increíbles.

Sí, pero la original era apio, queso y manzana, nada más.

Correcto. Luego se le añadieron cosas

y por eso nosotros le damos nuestro toque personal.

Mayonesa. Bueno, las nueces

se le han ido añadiendo también.

Pongo un poco de sal, no mucho que sabemos que el queso es fuerte.

Lo tapamos porque huele espectacular.

Aceite de oliva, el huevo

y ahora vamos a ligar.

Ahora, vaya mayonesa porque una mayonesa de roquefort.

Vale, veis que tiene que quedar una textura bien espesa, eh.

Un poquito espesa. Exactamente.

Bueno, se dice que... la primera vez que se nombra

el roquefort es en el 1070. Son quesos muy antiguos,

o sea, son quesos con una tradición,

terriblemente, antigua.

Para que quede espesa, si la queremos más espesa,

más aceite, echas más aceite y va espesando más.

Aquí tenemos el primer toque, mayonesa de roquefort.

Vamos a explicar lo que hemos hecho con los restos de queso,

es una receta que os vendrá muy bien en casa porque

siempre tenemos en casa restos de queso.

O sea, siempre te quedan las puntas yo las guardo, las guardamos

en un táper y cuando tenemos muchas hacemos esta crema.

Esto es increíble, es maravilloso y es vino blanco,

los restos de queso, los trituramos, con leche,

vino blanco y lo ponemos a cocinar. Exacto, se pone al fuego,

se funde y ya está y tenemos una crema de queso.

Si están muy secos los quesos,

se trituran primero o después, triturarlos.

Vamos a compartirlo, ¿no? Claro, vamos allá.

Ese público que habéis venido pletóricos.

Casi no cabéis hoy, Casi no cabéis hoy.

Bueno, tenéis ahí unos picos

ya para empezar a hacer un aperitivo.

Venga, os ayudo para que perdáis la vergüenza

y así no tenéis, ya veréis, esto se coge y...

Bueno, a ver qué os parece la crema de queso

y luego veremos el plato de la ensalada Waldorf

que yo sé que tú hace poco hiciste una también.

Sí, pero tu toque es especial.

Cómo la haces tú. Luego la comentamos.

Primero, la nuestra y luego dices la tuya.

Así no os doy pistas. Venga, va.

Vale, vamos con el apio, lo primero que hacemos,

un apio fuerte, fijaos qué apio más bonito.

Esto es la base para la ensalada, el apio,

la ensalada Waldorf, la base es el apio.

Guardamos el corazón. Esto es genial.

Sí, esto es buenísimo

y yo iré haciendo unos bastones con el corazón.

Y fijaos, estas ramas así tan bonitas son las que usaremos.

Decís: "Ostras, son verdes", pero es que la trataremos.

Le vamos a dar un toque. Además apio ya es verano total,

cuando te ponen una ensalada de apio que somos fans del apio.

Igualmente, es más de invierno, pero hay todo el año.

Pero, bueno, me parece muy bien, pero en verano siempre hacemos

ensaladas de apio también.

Sí. Y se encuentra.

Bueno, aquí tenemos el apio, las ramitas estas que las usaremos,

pondré agua y hielo para después decorar

que son muy bonitas y contrasta muy bien.

Yo corto el apio voy haciendo como unas

flores de apio que luego,

al ponerlo en agua se abrirá un poco.

Y esto es lo que haremos, bueno, es el corazón del apio

que es la parte más tierna. Vale, con las ramas de apio

sabéis que el verde siempre para el caldo.

Yo muchas veces lo que hago es ponerlo

en una bolsa, lo congelo y para el caldo me va superbién.

Hombre, claro, eso va de lujo y alguna crema de apio

que hemos hecho aquí maravillosa.

Madre mía y con las hojas también es verdad que hicimos

una crema, escaldadas y una crema increíble.

Superbuena.

Voy a poner un poquito de agua con hielo

para que se quede bien turgente.

Vale, ahora, rama, lo que hacemos es sacar un poco

lo que tiene, como es una parte que igual

tiene un poco más de fibra, sacamos las fibras,

luego como irá encurtido, va a quedar muy tierno,

pero, bueno, por si quedara alguna.

Pelamos un poquito.

Muy por encima, eh.

Que así nos quedará mucho más tierno

y aquí tenemos una fantástica barqueta.

Que nos va a servir para servir la ensalada, ya veréis.

Vamos a darle caña aquí al fuego.

Este es un toque, como decíamos, ya veréis que, estéticamente,

queda muy bonita esta ensalada.

Queda superbonita y hemos traído flor.

Es verdad, una persona del equipo nos ha traído esto

que luego lo pondremos, que tenía en su casa y fijaos.

Esto es la flor del apio.

Es fantástico, no la habíamos usado nunca aquí,

cuando ahora el apio, sobre todo, en verano ya florece

que aquí están las flores y las semillas, pues es esto.

Esto es delicioso, muy bueno, muy tierno.

Con mucho sabor.

¿Sabéis que es de la misma familia que el perejil y que el hinojo?

Bueno, tiene forma, eh, mira.

Es diferente. ¿No?

(Risas)

Vamos, es casi igual.

Lo que vamos a hacer es escaldar el apio.

Escaldarlo nada, sabéis que escaldar quiere decir

agua hirviendo, introducirlo y ponerlo en agua y hielo

y así guardamos el verde bonito, la clorofila.

Bueno, esto es una ensalada y el huevo que haremos después

también son de estos platos que se crean

en un establecimiento y perduran y hay versiones,

mil millones de versiones de la ensalada Waldorf

y de los huevos, también, Benedictinos.

Y son muy fáciles de hacer en casa, son muy fáciles

y divertidas, ya veréis.

Bueno, un, dos, tres, cuatro,

cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez y lo sacamos.

Venga, con esto me vale. Es un escaldado.

También nos interesa el crujiente.

Ahora lo que haremos será encurtirlo, una vez que está frío

encurtimos el apio porque sabéis que ahora, sobre todo,

y no lleva mucho tiempo, llevará dos horas, pero ahora

el tipo de encurtido, todo lo que sea fresco

con buena acidez, es buenísimo, es necesario.

Ponemos... Por cierto, tienes la voz

un poco rara, eso suele pasar

o de dormir destapado o de no dormir.

No, te crees que por la noche,

que no pasa nada, que está buena temperatura y todo,

pues mira, me enfrié, oye.

Es lo que hay, vamos a poner vinagre,

dos partes de agua por una de vinagre.

(LE IMITA)

Es la voz de...

Bueno, mirad qué color más bonito.

No me digáis que no es precioso este color, guarda todo el color

porque si lo pusiéramos en crudo nos quedaría algo gris

y nos interesa guardar. Espera, que le pongo sal.

Vale. Recordamos, dos partes de agua

por una de vinagre y por una de sal.

Ahí está, ponemos. Me hace una voz

como más interesante. Sí, claro.

Como más maduro.

Y ahora, dejarla aquí dos horas.

Dos horas, tranquilamente. Nosotros tenemos unas ya hechas,

pero luego tendréis un encurtido casero que sería el apio

para la ensalada.

Y es fácil de hacer. Y una manera de conservar

porque lo conservas ahí durante mucho tiempo.

Este lo dejamos reposar.

Quito un poquito de líquido, venga, vamos allá.

Vale, mirad qué cosa más bonita. Ya veréis que se tuercen un poco.

Claro, del frío. Del frío y del vinagre también.

Ya sabéis que el vinagre lo que hace también es,

bueno, conservar, es un conservante natural.

Vamos a escurrirlos, Sergio, saca las...

Vamos a ponerle aceitunas y alcaparras.

Vamos a ponerle manzana ácida. Y manzana.

Mirad qué cosa más chula y bonita.

Os digo, ese toque de vinagre y crujiente, a la vez, queda bueno.

Manzana ácida "granny smith", esto es buenísimo.

Ya sabéis que dicen que son de las manzanas

más saciantes y que ayudan a adelgazar.

Claro. Más que otras, ¿eh?

Hay que comer fruta y verdura. Vale.

Cortamos unos bastones.

Dicen que aleja al médico, ¿no? Sí, la manzana, sí.

Le ponemos aceitunas, también; la aceituna de Kalamata tan buena,

o aceituna de Aragón.

Voy a hacer una pequeña base para que se nos aguante bien.

Tenemos que cortar en la base un trocito,

¿veis?, y ya se aguanta perfectamente.

Así nos queda mucho mejor.

Vale, aceituna negra, qué frescura. Estoy lo tenéis montado y...

cuando os levantéis, ahora, sobre todo,

que habrá gente de vacaciones o las vais a coger,

lo tienes preparado al levantarte y tienes la comida hecha.

Nueces, que no pueden faltar, los frutos secos son sanísimos

y que a las ensaladas les da ese toque crujiente tan bueno,

y con la manzana vamos a hacer unos dados,

bueno, voy a hacer bastones pero perfectos.

Vale, ya lo tengo.

Mirad, estoy alucinando porque me parece muy bonita.

Recortamos un poquito y, así, estas bases...

Yo lo tengo ya, Javier. Se aguantan mejor.

Podemos montar. Súper.

¿Lo metemos en una manga, no? Sí, sí, sí.

La metería en una manga, podría ser con la cuchara,

pero tenemos estas mangas desechables.

Plato... es importante que el plato resalte.

La estética, la estética. Lo podrías cortar un pelín.

No, no, me gusta así.

Es mi ensalada. Ya, ya, bueno...

Mayonesa con toque de queso roquefort.

Ya lo habéis visto, ahora la ponemos dentro.

Esperad, voy a subir el plato, que aquí me va a ir mejor.

Yo escurro esto. Que está muy lejos.

Manga, cuchara; como queráis, en casa eso es opcional.

Aquí montaremos todo: las nueces, la manzana, el apio, las aceitunas

y vamos montando la ensalada.

Luego, lo cogéis como una barqueta y se come fácil.

Ahora, voy poniendo por aquí las aceitunas...

Así, desordenadas.

Nueces, también.

Es cuestión de ir montándola. La nuez la rompemos a trozos,

pero mal cortado, ¿eh? Tiene que ser algo natural.

La manzana. Las alcaparras.

Tenemos hoy unas alcaparras muy pequeñitas y bonitas,

esto le dará el toque de acidez, también.

Entre la alcaparra y la manzana, sabéis que la manzana refresca;

la ponemos así, mal puesta, también. Exacto.

Tenemos aquí la flor de apio.

Estas flores son preciosas y superbuenas.

Y el corazón de apio que lo tienes ahí, ¿eh?, ponle.

Vale. Cogemos unos cogollos,

fijaos qué ensalada más bonita.

Mientras tanto, ¿cómo hacías tú la ensalada Waldorf?

Que habíamos dicho que lo contaríamos.

Como en casa comemos mucho, le meto una base de arroz basmati,

un trigo sarraceno o algo así. Ajá.

Luego, le pongo toques, como vosotros:

el apio, las nueces y la manzana, eso no puede faltar,

y, al final, hago una salsa pero no de roquefort,

hago una salsa de yogur con eneldo, un poco de lima y aceite de oliva.

Muy bueno, también. Tiene buena pinta.

Eso ya es nivel, ¿eh? Pero así llena más.

Claro, es verdad.

Es una comida más fuerte que esta, aunque tiene una pinta increíble.

Esto es más artístico, quizá.

A Javier que le ha dado por hacer estas manualidades.

Sí, pero no me digáis que no es una ensalada estética y bonita.

Primer platazo del día, vamos allá.

Vamos con el siguiente plato; los huevos Benedictinos,

que son un homenaje, nada más y nada menos,

a un corredor de bolsa que en el hotel Waldorf

pedía cada día estos huevos y le hicieron en su nombre el plato.

Vamos allá, ya veréis, le vamos a dar toques nuestros.

Vamos a hacer unos "blinis".

Normalmente, el huevo Benedictino o huevo Benedict,

se hace, como más lo he visto, en una tosta de pan,

en una tosta de pan inglés,

el huevo, lo que no puede fallar es la holandesa,

una salsa que le vamos a dar un toque Torres interesante.

El original se hace en "muffins", esos panecillos redondos

clásicos ingleses, pero este lo haremos con esto.

En "blinis", os vamos a enseñar a hacer "blinis" en casa,

que van muy bien. Sobre todo, se dan en la parte de Rusia

para el caviar y para el queso con salmón.

Oh, caviar... Oh...

Pero este plato, os digo que es un plato importante.

Ponemos la mantequilla pomada, bueno, a temperatura ambiente;

ponemos la harina, lo ponemos todo junto, como siempre;

la leche... No tiene truco, no tiene secreto.

Ahí está. El huevo.

Un huevo entero;

un poquito de azúcar, en este caso, ponemos azúcar moreno.

Es una masa de crep, más o menos, para que me entendáis,

pero un poquito más espesa.

Una, dos y tres...

(Risas) (TODOS) ¡Impulsor!

Vale, ponemos un poquito de impulsor.

Yo no he gritado, que si no, me dejo la voz.

Vamos a poner poco, no nos pasemos, que si no, saldremos volando.

Y ahora... ¿Le has puesto sal?

No, ponle una puntita de sal.

Sal y azúcar. Azúcar lleva.

Bien batido y, luego, es preferible dejarla reposar

unos treinta minutos en la nevera. Exacto.

Para que la harina no coja fuerza, se relaje la masa

y nos salgan esos "blinis" perfectos que vais a ver.

Yo tengo una masa en la nevera. Queda mejor, ¿eh?

La vamos a comparar. Queda fantástico.

Yo tengo esta aquí, es la misma cantidad que hemos hecho ahora.

Déjala y así comparamos.

Y con esa varilla le pego un meneo.

Vale, esta masa es la misma que esta, ya se ve.

Lo que pasa es que está... Reposada.

Más suave, más esponjosa...

Ahora, aquí ponemos una gotita de aceite de oliva,

porque necesita muy poco aceite; es engrasar un poco la paella.

Ya veis que es una masa muy fácil y sirve para muchas cosas.

Hazme un tamaño bien, ¿eh? Chaval...

Que vamos a hacer un huevo...

(Risas) Chaval...

Sabéis que Javi va a lo pequeño, siempre.

A ver si caben tres, dos o tres.

Yo pongo una, dejo que cuaje un poquito y pongo otra;

así nos quedarán más bonitas y más grandes.

Vale, ahora veréis, esto es importante;

cuando el "blini", empieza a hacer un poco de burbujas,

que veis que empieza a hacer esas burbujas de ahí,

se empiezan a cuajar, se van a pegar, se van a juntar.

Chaval...

Cuando aparecen las burbujas... Bueno, iremos haciendo...

Cuando aparecen en la superficie le damos la vuelta, antes no.

Iremos haciendo poco a poco, la sartén no da más.

Hay que dejar cuajar un poco, ¿eh?

Es una masa que queda muy esponjosa, muy buena.

¿Veis? De esta burbuja hablaba yo.

¿Veis que empieza a sacar esa burbuja que hay encima?

Cuando está toda la superficie llena, la masa misma te indica

cuándo está cocinada por la parte de abajo,

porque ya se empiezan a ver los agujeros.

¿Veis? Ahí.

Esos agujeros indican que la masa empieza a estar cocinada.

Empieza a dorar.

Los cogemos, ahora está bien cuajada, ¿eh?

Y le damos la vuelta rápido.

¡Toma ya! Fijaos qué cosa más chula.

Damos el diámetro necesario para poder poner el huevo dentro;

haremos un huevo poché y os explicaremos un truco.

Esto será la base. A mí me va mejor con...

Bueno, iremos haciendo varias tortas.

Tú vas haciendo ahí. Vamos a hacer una holandesa,

ya sabéis que la holandesa es una base imprescindible

en la cocina francesa, que es buenísima.

Hoy la haremos como mandan los cánones,

con mantequilla, la vamos a ligar.

Lleva yemas de huevo, simplemente, con un poquito de sal

y unas gotas de zumo de lima, que tengo aquí,

o de limón, ¿eh?, lo que tengáis en casa.

Vamos a hacer una cosa muy bonita; vamos a unir Francia con España

porque aquí tenemos una salsa típica francesa, la holandesa,

y la vamos a poner con olivada, que le va superbién.

Una holandesa de olivada.

¿Por qué se llama holandesa si es francesa?

Eso es verdad. Huy, esto está muy fuerte.

Pues no lo sabemos. Ahora vamos montando las yemas.

¿Veis? Si está más caliente... Esto es práctica.

La primera, igual, no te sale muy bien;

pero la segunda saldrá mejor y la tercera, aún, mejor.

Es como las crepes, que, siempre, la primera no sale.

A medida que vas haciendo van saliendo mejor.

O sea, no te salen a ti, ¿no?

Por ejemplo, esta no es que sea muy bonita.

Porque a mí sí que me sale.

No es muy bonita.

Pero ya veréis como esta me sale mejor.

¿Qué? ¿Qué? Nada, nada.

¿Te estás metiendo conmigo? Que no, que no.

Vale, vamos a montar las yemas.

Yemas, un poquito de zumo de limón, un poquito de sal.

Tenemos la mantequilla clarificada.

Vale, y aquí ya vamos montando. Si tuviera una...

Voy a coger la supersónica, que me va a ir mejor.

La supersónica le llamamos a esta.

Esta ya es más...

Ya se nota, ¿no?

Vamos a hacer una holandesa de olivada,

algo muy típico nuestro.

Ya sabéis que tapenade, olivada.

Antiguamente pues se hacía con alcaparra, con anchoa.

Esto es simplemente un puré de aceituna.

No tiene nada más.

Nunca hemos hecho una holandesa de aceituna.

Esto es primicia sideral.

La sartén la dejo para luego

porque vamos a saltear espinacas.

O sea, que la dejo aquí y aprovechamos.

Cuando empiezan a volverse blanquecinas

es que ya las tenemos listas.

Sí, pero no hay que tener prisa.

Es un paso que no hay que tener prisa.

Hay que cocinarla. Si queremos que nos aguante

tiene que estar bien montada la base.

Bien cocinada, bien cocida.

Ahora ya, Javi, saco y empezamos a montar.

Vale.

Napar un huevo con una salsa holandesa,

con el salmón, las huevas de trucha

y el blini yo creo que es lo mejor

que te puedes comer después de un día...

Dicen las malas lenguas que esto se inventó

para la resaca directamente.

Para después de la resaca, vaya.

Bueno, te comes esto... Y revives.

Renaces. Vuelves a la vida.

Olivada, que le vamos a poner una cucharada

que le va a dar un toque muy bueno.

Huevo, olivada, el blini, salmón.

Ya está. ¿Eh, Javi? Sí, pero que nos monte bien.

Ya, pero... está bien montada. Vale.

Venga.

Ahora mejor. Venga, muy bien.

Vale, lo pones aquí. Ahora ponemos la olivada.

Oye, ponle olivada. No, pero no te pases.

Es un toque, Javi, es sutil.

Vale, con eso ya es suficiente.

Vale, y ahora vamos poniendo la mantequilla poco a poco.

Te la pongo aquí y ve echando, Sergio.

La mantequilla clarificada. Lo has dicho, ¿eh?

Sí. Que hemos retirado el suero,

que es la parte líquida, de la grasa, que es fundiendo.

Y ahora vamos poniendo poco a poco.

Con este sabor a aceituna tan bueno,

el toque de limón que le va muy bien.

¿Que a veces espesa demasiado? Un gotita de agua, simplemente.

Vale, ¿veis? Espera, ahora.

Unas gotitas, está un pelín espeso.

Bueno, lleva limón, pero puede ser agua también.

Y una gotita de agua.

Agua tibia, ¿eh? Ya que tenemos esta.

Si no se puede llegar a cortar.

O sea, que cuando veáis que está muy espesa.

Pero ya nos interesa espesa porque queremos napar.

O sea, cubrir el huevo.

¿Qué hacéis si se corta? Cogéis un bol aparte,

un poquito de agua caliente y volvéis a montar.

Exacto. Empezar de cero.

Yo creo que ya está, Sergio. Ya tenemos bastante.

Ahora vamos a poner un poco de hierba.

Que yo le pondría un poco de eneldo.

El eneldo. Eneldo hay que poner.

Eneldo le va de maravilla.

Eneldo porque el huevo va muy bien con el eneldo.

Y el salmón que le vamos a poner también.

Eneldo, tomillo, romero. Depende, la hierba que queráis.

Pero el eneldo... Hombre, aquí le va eneldo.

Antiguamente los gladiadores hacían un aceite de eneldo

y se lo frotaban y decían que les daba fuerza.

¿Ah, sí? Sí, sí, sí.

Venga, perfecto, vamos allá.

Yo si tuviéramos ahí...

Vamos a ir ahora, Javier, con el huevo poché.

Sabéis que para el huevo poché...

Voy a explicar una cosa. Espérate, Javier.

Sí, lo tengo aquí. Era para explicar esto.

Vale, el truco.

Truco Towers. Truco Towers que mola.

Soy más rápido que tú. A veces sabéis que los huevos

no son tan frescos como uno quisiera.

Estos sí que lo son. ¿Pero qué pasa cuando

tenéis que hacer un huevo poché

y el huevo no es híper fresco?

El exceso de clara que tiene...

Sabéis que la clara se vuelve acuosa.

Entonces toda esa clara no nos interesa, no nos sirve.

Pues hacemos lo siguiente.

Cogemos un colador o una espumadera,

que también podría servir, lo ponemos aquí.

Ponemos con cuidado el huevo.

Ahora veremos si este es fresco o no.

Que no se rompa.

Y todo eso que pasa... pues no es tan fresco, ¿eh?

Todo eso que cae...

tendría que quedarse en el colador,

no tendría que bajar. O en la espumadera,

que esto va muy bien también. Exactamente.

Todo lo que filtra es que es demasiado líquido.

Evidentemente si lo dejamos ahí durante una hora,

te quedas con la yema. Hombre, claro.

Ahora, dejar hervir. Nada, unas gotas de vinagre.

No hay que abusar del vinagre porque le puede dar sabor.

Y sal, una puntita de sal. Entonces no nos interesa.

Y una vez hierva... Déjame poner este.

¡Ooop!

Huy.

Venga, perfecto.

No es muy fresco, ya te lo digo yo.

Bueno, pon ese también.

Por eso voy a poner este también.

Aquí tenemos el huevo.

Sergio, puedes ir con la espinaca.

Venga, voy con la espinaca, que la tenemos aquí.

Espinaca fresca, espinaca baby que se llama,

la espinaca chiquitita.

Vamos a saltearla un pelín.

Nada, tal cual, con un poco de sal y pimienta.

Se podría poner un poco de vino blanco,

se podría poner algún licor si queréis.

Pero nosotros lo vamos a hacer así, a lo puro.

Y la espinaca es simplemente dejarla caer y ya está.

Ya veréis que es un pochado súper rápido.

Qué buena es la espinaca.

Casi está el huevo ya, ¿eh? Y la espinaca, ya os digo,

dejarla caer un poco, sal, pimienta y nada más.

No le ponemos nada más.

Buah, fantástico.

Ya lo tengo. Bueno, el que quiera un poco

de vino blanco ponerle a la espinaca, bien.

Las vamos a hacer secas para no humedecer el blini.

Que ya veréis ahora el montaje. El montaje es precioso.

Sí, porque todavía le falta el toque de gracia,

que es salmón, que voy a cogerlo ahora

Y la huevas de salmón también que le vamos a poner.

Venga, perfecto. Ya tenemos aquí la espinaca.

Perfectos, ¿eh?

Perfectos.

Eso si el huevo es muy fresco no hay ningún problema,

salen súper bien. Y es verdad que es que si no...

uf, nos puede dar muchos problemas y no sale.

Lo voy a montar aquí, que este plato no sé

si lo hemos utilizado alguna vez o no.

Pero íbamos a poner dos, uno para cada uno.

Exacto. "Trac y trac".

Venga, perfecto. Ahora recortamos un poco...

Primero la espinaca. Ponemos debajo la espinaca.

Y recortamos un poco la barba, lo que sobra del huevo, ¿eh?

Así nos va a quedar estéticamente mucho más bonito.

Bueno, no te han salido mal. Hey, están perfectos.

La verdad es que en casa

también probadlo, porque es muy fácil.

Hacer un huevo poché no tiene misterio.

Simplemente hay que estar un poco encima.

Y si lo hacéis como os decimos os sale seguro.

Bueno, yo siempre lo aliño.

Siempre lo aliño con un poquito de sal,

pimienta y una puntita de aceite.

Eso ya es una manía mía.

Este es un plato también impecable, buenísimo,

para sorprender a vuestras parejas.

El que se levante primero.

Y otro amanece y unos huevos así Benedict.

Y dices: "Ostras."

¿Ponemos el salmón abajo o encima?

"Te lo has currado, ¿eh?"

Encima, encima. Vale.

Como es su plato hay que...

Si no: "Eh, eh."

¿Eh, chavalote? Encima, encima.

Vamos a recortar un pelín ya para rizar el rizo.

Bueno... poquito, Sergio, es una lámina encima.

Un pelín, un pelín. Fijaros esta holandesa

que está espectacular.

¿Lo ponemos debajo? Venga, encima.

Venga, tapamos el huevo que así ahora con el calor

se va a... a derretir.

Nos faltan las huevas, ¿eh? Exacto, pero después.

Tenemos unas huevas de salmón.

Opcional, pero...

Y un poquito de verde pondremos.

Bueno, ahora viene el momento importante.

Le he puesto hasta caviar y todo.

Poner salsa, una buena... Cucharada.

Napar, que esto es lo que le va a dar un rollo espectacular.

Fijaros, buena cucharada.

Platos buenos para hacer y para comer.

Sergio, una ramita de eneldo. Mira... ¡hala, hala!

(Risas) Es que...

No, es un platazo esto.

Ponemos aquí. Poca broma, ¿eh? Poca broma.

Coronamos estos huevos.

Bueno, esto yo creo que ni en el Waldorf

se los han comido así en la vida.

Benedict, si estuvieras aquí ibas a...

Ibas a flipar.

Venga, perfecto, ya está. Los superhuevos Benedict.

Y aquí la ensalada Waldorf.

Que son los dos del mismo establecimiento,

salieron de allí. Dos platazos para el brunch

ahora que nos levantamos muy tarde.

Siempre hay un buen motivo para cocinar.

Y gracias por estar ahí. Nos vemos.

Hasta el próximo programa. ¡Adiós!

Torres en la cocina - Ensalada Waldorf y huevos Benedictina

20 jul 2018

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