La radiactividad sigue creciendo en torno a la central japonesa de Fukushima. Por eso, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) se ha mostrado partidario de que la zona de evacuación se extendiera al pueblo de Lilate, situado a 40 kilómetros de la planta, donde los niveles de contaminación duplican lo permitido.