Libros con uasabi La 2

Libros con uasabi

Fuera de emisión

Presentado por: Fernando Sánchez Dragó, Ayanta Barilli, Anna Grau y Elia Rodríguez Dirigido por: Fernando Sánchez Dragó

'Libros con uasabi' es el nuevo programa literario dirigido y presentado por Fernando Sánchez Dragó donde abordar las novedades más destacadas de nuestras letras. Su objetivo, interesar, sorprender y desconcertar a los espectadores. El uasabi, esa especie de mostaza de intenso sabor muy difícil de definir, limpia el cerebro, lo estimula, y eso es lo que hace la buena literatura... E incluso la que no es tan buena.

El esquema del programa admitirá desde secciones fijas hasta metas volantes. El arranque correrá a cargo de Fernando Sánchez Dragó, que abrirá el programa con un discurso inicial. Seguirá una entrevista mano a mano con el escritor invitado, que se incorporará a continuación al debate con las tres copresentadoras, las escritoras y periodistas Ayanta Barilli y Anna Grau, y Elia Rodríguez.

'Libros con uasabi' también contará normalmente con invitados del mundo literario como Milena Busquets, Isabel Fuentes, Andrés Trapiello, Fernando Marías o Leonardo Padura, que pasarán por el espacio para charlar sobre aspectos relacionados con su trabajo.

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/1.6.18/js
3631589
Para todos los públicos Libros con uasabi - 12/06/16 - ver ahora reproducir video 56.14 min
Transcripción completa

Termina hoy la segunda tanda de "Libros con uasabi".

No sabemos si habrá una tercera después del verano.

Nos gustaría a todos que así fuera. Esa decisión no depende de nosotros,

sino de quienes han hecho posible que el programa exista:

RTVE, La 2; y la obra social La Caixa.

Quiero dejar constancia de mi gratitud, y de todo el equipo,

a la una y a la otra. Arranca...

Todo está en los libros. Todo está en los libros.

Todo, todo, todo está en los libros.

Una confesión y una licencia. Este programa no es como los otros.

Si "Libros con uasabi" pone definitivo fin a su andadura

y no regresa tras el verano, también terminará mi trayectoria

como director y presentador de programas de libros.

Empecé en el verano de 1976 y, casi de modo constante,

he venido haciéndolos. 40 años exactos. Son muchos.

En octubre cumpliré 80. El doble.

No es fácil que, con esa edad, vuelvan a confiarme esta tarea.

La confesión: me habría gustado, un capricho de escasa relevancia,

llegar a mi octogésimo cumpleaños al pie del cañón

y celebrar esa fecha hablando del primer libro que publiqué.

Acaba de reeditarse. Lleva más de 70 ediciones y reimpresiones.

Siempre ha estado en las librerías, desde 1978.

En el 79 le dieron el Premio Nacional de Literatura.

Produjo, entonces, un impacto colosal e inusual

que me sorprendió, y nos sorprendió a todos,

en aquella España de la Transición que se dirigía hacia la democracia.

La licencia: no es usual que el director de un programa

dedique una entrada monográfica a una obra escrita por él.

Yo voy a hacerlo; consciente de que muchas personas que están ahí

podrían interpretarlo como un censurable gesto de vanidad.

No lo es, aunque de poco sirva que lo diga.

Son mis colaboradoras las que me han presionado,

me han convencido de que, dadas las circunstancias,

puedo, incluso debo, infringir lo que el pudor aconseja.

Serán ellas: Ayanta Barilli, Anna Grau y Elia Rodríguez,

las que hoy me entrevisten a mí;

y las que lleven la batuta del debate.

Les paso el testigo. Al hacerlo, estoy rindiendo homenaje

al quehacer de las tres personas que me han acompañado.

Trabajé en "Gárgoris y Habidis: una historia mágica de España"

a fondo perdido. Lo lógico era que nunca se publicara.

Y de sol a sol, desde 1972 hasta 1977.

Cinco años de ímprobo esfuerzo.

Más de 2000 libros leídos, más de 20 000 km recorridos,

más de 2000 páginas escritas con ambiciosa voluntad de estilo.

El libro se publicó, en contra de lo que pensaba.

Hubo un editor, Jesús Munárriz, que corrió el albur

de incluirlo en el catálogo de la editorial Hiperión

y pasó lo que pasó. Ahí tienen un barrido de distintas ediciones.

La última, provista de un largo prólogo,

"La mágica historia de la historia mágica" es su título

y escrito por mí; es de Planeta. Hoy no utilizaría ese adjetivo,

desgastado por el exceso de uso. Hoy habría llamado a aquel libro

"Gárgoris y Habidis: una historia de la España oculta".

Ecce homo. Vamos con ella.

(Música suave)

Buenos días, padre. Buenos días.

¿Es la 1. vez que me entrevistas? Creo que sí.

Además, te entrevisto sobre un libro

que tiene una importancia fundamental en mi vida, mi infancia.

Calculaba que cuando empiezas a escribirlo, yo tengo tres años.

Hasta que cumplo... Lo publicas en el 78.

Muy a finales del 78. Hasta que no cumplo nueve años

este libro no se publica.

Todo el núcleo duro de mi infancia lo pasas escribiendo este libro.

Vamos a quitar este atril. Sin papeles hoy, padre.

Hoy no necesito el atril. Esto es como cortarme la coleta.

En vez de cortarme la coleta, el atril.

No te cortes la coleta. No me fastidies.

Esto es como Antoñete. Te cortas la coleta y te la vuelves a pegar.

Que sea el último programa de esta tanda no significa

que te cortes la coleta. Las "uasabi girls" somos contrarias

a este concepto. Me parece muy bien el chantaje sentimental

hacia la tele y la obra social La Caixa y a todo el mundo.

A ver si les conmovemos el corazón. Claro.

Te decía que este libro, para mí, es fundamental.

Tengo muchos recuerdos relacionados con este libro.

(BALBUCEA) Tengo recuerdos

que son, ya los hemos hablado en alguna ocasión...

Te recuerdo en Soria, frente a la máquina de escribir,

con furia, tecleando con dos dedos.

Todo el día este ruido en casa; el de la máquina de escribir.

Era el grillo del hogar. Nos acompañaba de día y de noche.

A veces te pasabas toda la noche escribiendo.

Yo me iba con el saco de dormir a tus pies, en el suelo,

para estar contigo. No era fácil estar contigo.

Recuerdo que tenías un sistema para escribir

único y original. Tú escribías en papel galgo.

Holandesas. En holandesas galgo

y escribías una línea... ¿Cómo era? Escribía una, dos, tres líneas;

aquellas que la inspiración me permitía. Cuando algo iba mal,

cogía el papel, lo arrugaba, lo tiraba como una paloma al suelo,

metía otra holandesa, escribía esas tres líneas, añadía dos más

y al cabo de una jornada de trabajo el suelo estaba lleno de palomas.

No soy el único que hacía eso. ¿No?

Yo no lo sabía entonces. Me enteré después. Lo hacía Hemingway.

Él escribía de pie, a partir de las 5:00, en un atril

e iba tirando los papeles.

Una frase, dos; una línea, dos. Luego, su mujer

las recogía para que al día siguiente siguiera con el trabajo.

No solo tiro el atril. También las gafas. Te tengo vista.

No me digas eso. Tenerte vista es bueno.

Perfecto. Sin papeles y sin gafas.

Yo recuerdo ese despacho de la casa de Soria lleno de pelotillas

de papel y alguna mujer refunfuñando, recogiendo.

Cuando digo lleno, digo absolutamente lleno el cuarto

y refunfuñando recogiendo los papeles.

Cosas que te he visto hacer en los aviones.

Yo, que refunfuñaran no lo oía. Eso lo oirías tú.

Tenías un sistema, también... En los aviones.

Lo de tirar papeles lo hacías con gran bronca de las azafatas.

O de los otros viajeros. Iba leyendo hojas y las tiraba.

Muy mal. ¿Sí? Eran hojas limpias, no basura.

Si las hubieran recogido, ahora que me he vuelto conocidillo

(RÍE) las podrían subastar. (IRÓNICA) Un escritor conocidillo.

Tenías un sistema; porque no querías que nadie te molestara

durante las horas de escritura.

Tenías una bocinilla, tipo de la de los Hermanos Marx.

Era un cuerno de caza, de esos que utilizan cuando van de montería.

Tenía como... Una pera.

Tú te habías inventado un código de sonidos

en el que, no recuerdo exactamente, pero si le dabas una vez a la pera

había que traerte... un aperitivillo porque tenías gusa.

Lo único que hacía era cenar. Estaba todo el día escribiendo.

A veces tenía gazuza y pedía un pedazo de pan con chorizo.

Recuerdo las castañas pilongas.

Te entretienes mucho. Tardas mucho en comerte una castaña pilonga.

Si dabas dos veces, era como un gin tonic.

(RÍE) Si dabas tres... Tenías un código

con tal de no hablar con nadie y estar completamente concentrado.

Sí. ¿Algo que objetar? (RÍE)

No deja de ser curioso. Estábamos todos a tu servicio.

También tenía un sistema de bonos.

Cuando algo estaba bien hecho, o bajabas a comprar el periódico

te daba un bono por valor de cinco pesetas

y luego me los cobrabas. Te quedabas con un montón y decías "papá, tengo

14 pesetas". No. 14 bonos y hacíamos el cálculo.

En la librería Las Heras, que estaba en el Collado...

Debajo de la casa. Cuando se publicó "Gárgoris",

es otro recuerdo de mi infancia, y es que veía cómo se iban...

no en esta edición que tenemos aquí sino en la de Hiperión,

cómo iban subiendo esas ediciones.

Salía y veía "primera edición" y, días después,

"segunda edición", y así hemos llegado...

Hay una anécdota, que seguramente te he contado,

muy divertida en relación a aquello. El libro empezaba a funcionar.

A veces el editor, que era pequeño, no lo distribuía bien.

Me llamaba un librero de Soria y me decía "por favor,

el libro se está vendiendo muy bien. Tráete unas cajas".

Iba al editor, me daba 5 o 6 cajas, las metía en el dos caballos

y me iba hacia Soria. Una vez coincidió, saliendo de Madrid,

que ETA había volado a un coronel de la Guardia Civil

en la calle Conde de Peñalver. Por lo tanto, al salir

me encontré con el bloqueo de la policía.

Me coloqué en la cola con el dos caballos. Tú venías.

Llegué hasta el guardiacivil, que me dijo "abra el maletero".

Llevaba todas estas cajas. Me dijo "abra una". La abrí y me dijo

"¿qué lleva?". Yo: "libros". Dijo "saque uno".

Saqué el tocho y se lo pasé. El guardiacivil lo volvió,

vio mi fotografía y dijo "¿este es usted?". Yo dije "sí".

Dijo "¿ha escrito este libro?". Dije "sí".

Dijo "con eso me basta. Siga".

Podía haber llevado 80 kg de goma-2. Este respeto a la cultura, ¿no?

Un señor que había escrito ese tocho no podía ser terrorista.

Y no lo era. Ahora no pasaría lo mismo.

Anécdota bonita. Es muy bonita.

Durante estos años de la escritura de "Gárgoris" viajamos por España.

Recuerdo un montón de viajes con paradas en castillos,

en lugares... míticos, buscando todos los festejos

que hay en este país. Como decía D. Juan Tenorio,

"yo a los palacios subí, yo a los castillos bajé". Es verdad.

Me pateé España: la de las alturas y la de las profundidades.

Fue fantástico. Fue fantástico y lo recuerdo bien.

Lo he ido recordando a lo largo de los años. Muchas veces, al llegar

a sitios en los que pensaba que no había estado,

de pronto llegaba a tal lugar y decía "aquí he estado

con mi padre". Viajando a tu vera y escuchando historias en relación

al castillo que íbamos a visitar,

o a las fiestas de San Pedro de Manrique, o al toro embolado,

o a las fiestas de San Juan, o todas esas paradas.

San Pedro de Manrique, no. San Pedro Manrique.

Pasé el fuego. Pasaste el fuego encima de mí.

En mis hombros, como hay que pasarlo.

Hay que llevar peso para aplastar la planta de los pies

y no haya combustión y no te quemes. Ese es el truco.

Me has dejado algo fundamental con esta experiencia

como mascota de esa España mágica, oculta que dices ahora.

Una experiencia que me ha hecho amar muchísimo este país.

Hace unas semanas estábamos en unos Encuentros Eleusinos

que versaban sobre España. 20 interrogantes.

Sobre el amor o el desamor hacia este lugar que nos acoge.

Sin duda, para mí la escritura del "Gárgoris" y esa experiencia

fue una manera de amar a España en todo lo oculto que tiene.

Ese libro fue una declaración de amor. Como sucede con el amor,

poco a poco va entrando el tedio, el tedio conyugal...

El amor puede transformarse en desamor,

pero hay esa tensión pasional. Queda la brasa.

Padre: te dejo en manos de Elia. Se nos ha acabado el tiempo.

Luego seguimos. Te voy a decir algo que te gustará.

Este libro y tú me demuestran que no he vivido en vano.

Todo está en los libros. Todo está en los libros.

Se te nota una cosa, Fernando.

Cuando hablas con Ayanta, rejuveneces.

Yo estaba viéndolo... Eso que hacen que se estiran, no te hace falta.

Ha sido bonito. ¿Me podías dejar? Llevo mis papelotes y...

Esto es como darte la alternativa, tú que eres aficionada a los toros.

¿Cómo se pone? ¿Así? No. Al revés.

Este programa podríamos llamarlo "Sonrisas y lágrimas".

Me pillas, casi, con lágrimas y tú llegas, casi, con lágrimas.

Vamos a contenernos. Si no, vamos a ser "trending topic".

Eso no puede ser. Hay que venir llorados de casa.

Hablar de "Gárgoris y Habidis" es hablar de muchas cosas:

Saladino, Ricardo, el karma, Buda, Cristo, los cátaros, el Talmud,

Kipling, Rimbaud... ¿Qué se yo?

Es hablar de muchas cosas. No lo he dicho por orden cronológico

porque no lo hay. Es un imaginario que abarca mucho.

Quizá por eso te castigaron los dioses.

"La hibris cayó sobre ti", que decía Herodoto.

Los dioses castigan con la hibris al que destaca demasiado.

Has terminado, no renegando, pero diciendo "me costó demasiado".

En primer lugar, la canción que sirve de sintonía del programa

cuya letra es de Jesús Munárriz, primer editor de "Gárgoris",

dice "todo está en los libros". Este libro es tan grueso,

trabajé tanto en él, leí tanto, recorrí tantos kilómetros

que puedo decir que en este libro está todo lo que has dicho y más.

Segundo: el castigo de los dioses. Es verdad en un doble sentido.

En primer lugar, porque me convirtió en una persona conocida.

Soy una persona tímida, huraña, esquiva; una especie de lobo, gato

y todo eso lo he sobrellevado muy mal.

En segundo lugar, porque esa España que yo evoqué en este libro,

he tenido la impresión, visto lo sucedido, que me la inventé;

que casi fue un viaje al país de las maravillas,

pero que, en realidad, era literatura.

Te lo inventaste. Estamos en el mito.

En la época de la globalización parece que todo tiene que ser igual

por el dúo de Europa. Casi España está secuestrada

por Europa con tanto igualitarismo.

Muchas carreteras de las que hablas han desaparecido. Esa es la pena.

Yo viví en Astorga, pero yo tenía cinco años en 1991.

Ojalá me hubiera pillado en otro tiempo por lo que cuentas;

y de lugares de España que casi no existen.

Quizá esa cartografía, que ha desaparecido...

Este libro no se podría volver a escribir

porque no se puede recorrer lo que yo recorrí.

Lo que este libro busca es la descripción.

Es un libro de geografía interior, la del inconsciente colectivo.

Desde ese punto de vista, yo busqué la España oculta.

Mi libro planteaba qué significa ser español y estar en España.

(BALBUCEA) Esa pregunta ha suscitado infinidad de respuestas literarias

a lo largo de la historia: desde Alfonso El Sabio hasta hoy,

pasando por el 98, por Ortega, por Unamuno, por Antonio Machado,

por D. Marcelino Menéndez Pelayo, por Sánchez-Albornoz.

Todas esas respuestas son respuestas que no niego. Esas Españas existen.

Se referían esos libros a estar en España.

Tú, ahora, estás aquí y eres Elia Rodríguez.

Cuando salgas de aquí, no estarás aquí pero seguirás siendo Elia.

Yo busqué esa España fiel a sí misma a lo largo de la historia:

de los visigodos, los romanos, los musulmanes, los borbones,

la democracia, la no democracia; quien fuera. Esa España permanente.

Roma nos colonizó pero no nos civilizó, de alguna manera.

Tú, que eres muy "youngiano" y gran admirador de su obra...

Hubo un punto de transferencia, en términos de psicología.

Fuiste a mirarte en los lagos y mares de este país

y no encontraste solo tu imagen. Fue algo caleidoscópico.

Son todas las aristas que tienes cuando se te conoce.

Fue como el viaje de Colón. Emprende el viaje con las carabelas,

cree que está yendo a un sitio y termina en América.

Yo, como decía el padre Mariana, padre de la historiografía española,

aprendí a interesarme por las cosas de España cuando estaba lejos,

concretamente en Japón, Asia, la India y esos países.

Me interesé por España. Volví, con una mano delante y otra detrás.

Tenía que hacer algo y se me ocurrió escribir un libro buscando en España

algo de las cosas de ocultismo, misticismo, esoterismo

que me habían atraído en Oriente, creyendo que no encontraría nada.

Se me vino encima ese turbión, que fueron cuatro volúmenes.

Descubrí todo un continente que era mi continente.

Y mi contenido. Y tu contenido.

La identidad de España. Son tantos los peregrinos que han pasado

que es complicado decir un inconsciente.

La cronología y la geografía son los ojos de la historia.

Tú mira un mapa. ¿Dónde está España situada?

En un eje de abscisas y de ordenadas que pasa del logos europeo, razón,

a la pasión africana; y del mundo clásico, el Mediterráneo,

al moderno, el Atlántico. Hablas de la esvástica.

Efectivamente. Es una encrucijada y por aquí han pasado todos.

A mí me gusta mucho ese verso de Antonio Machado

en el que habla de Soria, una zona de España incrustada

en el corazón de España, en la parte continental de España,

que dice en Soria "se escucha clamor de mercaderes de muelles de Levante"

y eso me pasó. Escuché ese clamor buceando en la historia del país.

Fernando: se te acusó, en su momento, de nacionalista.

Leyendo ahora aquellas críticas...

yo no daba crédito en mis 33 años que tengo ahora.

Decía "¿cómo se pudo decir esto con una obra así?".

Que si no es historia, y mira que yo soy tiquismiquis.

Y es una crónica excelente. No tiene por qué haber esa historia

tan arraigada. Es una crónica de ti y de España.

El nacionalismo es esa riqueza. Luego, mal entendido.

¿Por qué aquello? Ya sabes este país cómo es.

Está poniéndose en duda a sí mismo, tiene un fondo tribal.

Suelo decir que seguimos siendo un país de tribus.

Al llegar romanos y cartagineses, la mitad de las tribus de España

ayudan a los romanos y la otra mitad, a los cartagineses.

Lorca, siglos después, escribirá "aquí pasó lo de siempre.

Murieron cuatro romanos y cinco cartagineses".

En este momento nos enfrentamos a ese eterno problema

de la fragmentación frente a la unidad,

como si lo uno no fuera posible sin lo otro.

Este libro se escribe mucho en la tarea de los alquimistas.

Ya que hablo de ellos, me gustaría citar a Ramón Llull.

Era un personaje extraordinario. Estamos en su centenario,

que se está celebrando estos días. Los alquimistas tenían un lema:

"omnia in unum", todos a la una. ¿Por qué no se puede vivir así?

Del que queda mucho por traducir, del propio Llull. Es una pena.

Este hombre, del s. XIII, escribía en árabe, en latín

y en catalán. Un visionario de los que no hay.

Y un aventurero. Me pasaba a mí cuando escribía este libro.

Él fue lapidado cuando iban a predicar cristianismo en Argelia.

Tuvo que agarrar un barco. Él iba en busca de la lapidación.

Tenía ese punto de temerario que tiene que tener el artista.

Fernando: se acaba el tiempo.

Viene Anna Grau, que estoy deseando de escucharla.

Yo te quiero dar las gracias porque yo sabía quién eras

pero no te conocía. Ha sido un placer.

No es una despedida. Está sonando un poco a despedida.

Soy yo quien te doy las gracias.

La frase que acabas de decir vale para describir este libro:

yo sabía que era español pero no conocía España antes de escribirlo.

Ahora la conozco. Gracias, Fernando.

Todo está en los libros. Todo está en los libros.

¿Estás nervioso?

Estamos todos un poco nerviosos. Más que nerviosos, emocionados. ¿Tú?

Sí. Te agradezco que tú lo estés.

Todo empezó en un intento fallido de entrevistarte

para un medio al que no mencionaremos.

Por tanto, vamos a quitar barreras. Nunca las ha habido.

Una vez citaste un verso de un compañero de la Transición.

Decía "oh, yo proclamo, que trabajador también me llamo".

Decía exactamente "proclamo que yo también trabajador me llamo".

Un poeta que pasaba la vida en el Café Gijón.

Sin dar golpe. No es tu caso.

Solo hay que leer el libro para ver que eres un hercúleo trabajador.

Con 10 000 pesetas al mes en los 70, carretera y manta,

esto ha sido un esfuerzo brutal. Yo digo que si merezco algún premio

es el del mérito al trabajo. No me lo han dado.

Hay una cosa curiosa. Aquí detallas tu método de investigación.

Me gustaría leer un fragmento.

"Consistía mi técnica de rastreo de datos en consultar, una por una,

las fichas agrupadas bajo voces tales como arqueología, ocultismo,

misticismo, esoterismo, religión, herejías,

sociedades secretas, templarios, alquimistas, cabalistas,

sufíes, sefardíes, ritos, gitanos, masones, iniciaciones, drogas,

maragatos, folclor curanderos, celtas, guanches, simbología,

tauromaquia, prehistoria, arte rupestre, Buda,

Tao y otros conceptos análogos, paralelos o consanguíneos.

Todo a bulto, cuando no a ciegas.

Seleccionaba luego, al hilo de tan peregrina operación,

guiándome por el olfato, el azar, la intuición o el capricho".

¿Te das cuenta de que es el tipo de búsqueda por internet,

de la que tanto abominas? Internet sirve para esto.

Cuando se me ocurrió la idea... Eres un pionero de la búsqueda.

de bucear en esa España oculta, lo primero fui

al Catálogo-diccionario de la Biblioteca Nacional.

Entonces no estaba digitalizado, ni virtualizado, ni nada.

Iba colocando esos epígrafes y acarreando bibliografía.

La pedía, la leía, la subrayaba a lápiz, luego la borraba

y copiaba yo en fichas o se lo pasaba a mi chica,

que me ayudaba a copiar esas fichas. Poco a poco se me vino encima

un libro como este, cuando yo creía que escribiría uno de 150 páginas;

un manual erudito sobre esoterismo en la cultura española

y me topé con toda España, de sopetón.

La genialidad sale de la libre asociación en el caos.

Es el método de Jung: la libre asociación.

Dices que estás hasta la coronilla del adjetivo mágico.

No puedes negar que tu libro está lleno de subjetividad.

Comparado con "Gárgoris", "Cien años de Soledad" de García Márquez

parecen los "Episodios Nacionales" de Galdós.

Te remontas a una noble tradición, pero muy criticada,

reinvención. Aquí veo el libro de Javier Cercas,

una novela donde le acusan de reinventarse el 23-F.

Cercas, otra vez. Investigando sobre un señor que inventa un pasado

como luchador antinazi, que no era verdad.

Aquí tengo un libro interesante. "Pasado y tradición.

La construcción visual del imaginario español. S. XIX".

Una coetánea tuya, catedrática de arte.

Le pregunté hace poco qué opinión tenía del "Gárgoris" y me dice

"cuando salió, fue un soplo de aire fresco.

Alguien nos contaba la historia de España de otra manera".

Había otra manera de vivir aquello. ¿Sabes por qué pasó?

Cuando tenía 25 años, en un barco que me llevaba de Barcelona

hasta Génova, porque me había dado el Instituto Italiano de Cultura

una beca, cayó en mis manos un libro de un autor desconocido

que alguien se había olvidado en el camarote en que viajaba.

Era la antología personal de Borges. Ahí había un texto de página y media

que se llamaba "Una rosa amarilla" en la cual Borges

evocaba la muerte del poeta italiano Giambattista Marino.

Decía que en el momento de morir

Giambattista Marino, contemplando una flor amarilla

que salía de un búcaro y estaba encima de una mesa,

comprendió que el arte no era, como su vanidad había soñado,

un espejo del mundo sino algo añadido al mundo.

Este libro no es un espejo de España sino algo añadido a España,

a la historia de España. Por eso pasó lo que dices.

Lo sorprendente en un libro tan lleno de ti,

de subjetividad, de ti, de reinvención, de ti,

de rosacruces, de ti, conecte con la intrahistoria.

Evidentemente, te cargas la historia oficial

pero que conecte con el intraser de tanta gente. Mi amiga Jesusa

insiste en que se lo leyó todo Dios. Fue un fenómeno de masas.

Cayó en el momento oportuno. Si se hubiera publicado ahora

o diez años después de aquel momento no hubiera tenido el éxito que tuvo.

Pero acababa de morir Franco, nos echábamos a andar

por otros vericuetos de la historia y todo el mundo se preguntaba

"¿quiénes somos, qué es España, en qué consiste ser español?".

En este libro estoy yo; pero está lo que tengo en común con todos:

amigos y enemigos, adversarios y quienes van de mi mano,

vascos, andaluces, asturianos, catalanes. Con todos.

Ya que hablamos de eso... Tú comentas en el prólogo

que no cayó bien a todo el mundo. Algunos que lo criticaron

eran, sobre todo, de la izquierda. Es verdad.

Tú acuñas una curiosa expresión que te la voy a copiar:

"torquemadas nazimarxistas". (RÍE)

Así como la paradoja de que el Opus Dei y el PCE se coaligaran

para evitar el libro en las librerías que controlaban.

Todo es verdad. (BALBUCEA) Mi libro era

una bomba de explosión colocada debajo de las posaderas.

No abonaba una interpretación marxista de la historia,

economicista. Decía "no solo se vive de pan.

No somos el fruto de unos sistemas de producción; de pobres, ricos,

clases sociales, etc.". Molestó mucho a la izquierda.

Pero yo creo que de una forma absurda

porque este libro no es de izquierdas ni de derechas.

Yo venía de la izquierda. Como esta es cristina, en su origen,

creen que ser de izquierdas es un sacramento que imprime carácter.

Si has sido de izquierdas, no puedes dejar de ser nunca;

de la misma manera que un sacerdote puede irse de la Iglesia

pero seguirá siendo cura. Me consideraban un renegado.

Si no hubiera venido de la izquierda no se hubieran enfadado tanto.

Has mencionado la cuestión catalana. Hay poca Cataluña en este libro

y poco "Gárgoris" en Cataluña. Lo dices tú, catalana.

Yo que soy catalana y, créanme, leo mucho,

llegué a este libro muy tarde. Llegué a una edad de merecer

sin haberme enterado de que existía. ¿Ha habido apagones?

No. Suelo decir que la España mágica está alrededor del libro.

Se me quedó fuera mucho. Todo eso, que luego se fue aportando

porque este libro generó un caudal de bibliografía.

Muchos autores de todas partes empezaron a escribir

libros complementarios de este. Un asturiano echa de menos cosas.

Un gallego echa de menos menos cosas porque hablo mucho de Galicia.

Gallegos y andaluces son los que salen mejor librados.

En la medida en que no podía hablar de todo, tú que eres catalana

echas de menos más Cataluña. Eso lo podría decir un valenciano,

un extremeño o un castellano.

Echo de menos que mis profesores me hablaran de este libro

en vez de las chorradas que me obligaban a leer.

Además de la izquierda y el Opus Dei hubo insubordinación

por la historiografía académica, porque este libro

contaba la historia de España de una manera distinta.

Pero no todos. Historiadores como Camón Aznar u otros muchos

alabaron el libro. No toda la historiografía se sublevó.

Este libro estuvo a punto de recibir 3 Premios Nacionales de Literatura.

Se quedó finalista de dos: del de Historia,

del de Literatura propiamente dicho, y ganó el Premio Nacional de Ensayo.

Me fascina que esto lo consigas escribiendo un libro

tan estilísticamente denso, difícil de leer.

Me dejaste impresionada con que Rafael de Paula, el torero,

una vez que te quería entrevistar tuvo el cuajo, el tronío

de leerse ese libro. Sudaba tinta.

Yo si he leído algo con una ambición lingüística igual es esto:

"El Buscón". La única novela, propiamente dicha, de Quevedo.

No da puntada sin hilo y no da frase que no sea... un orgasmo.

Tú escribes... avasalladoramente.

Tú te remites a Quevedo y a Valle Inclán.

Parece que a los genios de la lengua les falta un brazo o se los cortan.

¿Tú tienes algún flagelo oculto? De momento tengo los dos.

No es una casualidad que cites a Quevedo y Valle Inclán.

Salvando las distancias, y no voy a compararme con ellos,

los tres quisimos hacer algo lingüísticamente parecido.

Quisimos hacer un castellano total que recogiera los arcaísmos;

los neologismos; las voces populares, rurales, americanas.

En la medida en que intentaba reconstruir

el inconsciente colectivo de los españoles,

quería reconstruir lexicográfica, sintáctica y morfológicamente

el habla total de todas las Españas. Para ir concluyendo...

Una de las personas que presentó el libro fue Dámaso Alonso.

Este libro es un acto de amor a España, a la lengua, al lector.

Merece una mínima retribución. Voy a leerte...

Tú lo conoces, pero no sé si lo conocen nuestros lectores.

Una descripción que hice en un libro dedicado a la política.

Un libro que tuve que escribir. Era joven. Necesitaba el trabajo.

Déjenme leerlo. Se explica el texto por sí solo.

"Surge en el Gárgoris una España fascinantemente una y compleja;

de inmenso vigor contradictorio;

donde el apóstol de Compostela se yergue

en posible cima de la rebeldía contra Roma.

El Cid Campeador no solo no ahuyenta a los moros. Hace piña con ellos.

No es imposible que pusiera a salvo él solito la lengua catalana.

La Atlántida reflota en Canarias. El Santo Grial se lo rifan monjes

de Montserrat y los cavernícolas de Toledo.

La Península Ibérica, toda, deviene en jardín occidental del edén.

Macondo desatado del espíritu. Inaudito punto clandestino

de reunión y fusión con las enseñanzas de Oriente

que, siglos después, los jipis volverán a importar desde Katmandú.

Poco le falta a Wagner para tener que nacer en Zamora

si quería escribir el Lohengrin. Sin ser una novela,

sino un rapto de casi insoportablemente erudita intuición,

Gárgoris y Habidis asesta implacables hachazos a las ideas

y a la memoria de la España antigua recibidas,

haciendo muy a lo grande, e incomparablemente a lo bestia,

lo que más a la chita callando hará Javier Cercas con su 23-F,

y todavía los hay que, por ahí, furibundamente resoplan.

Bien pudiera ser que el reto

fuese vislumbrar una historia prodigiosamente recia y virgen

bajo siglos de mezquindad y resignada gallinácea reinvención.

A la luz tremenda del Gárgoris, todo lo que con ahínco desmenuzamos

en este libro parecen miguitas de Pulgarcito,

estratagemas infantiles

para aprender a volver a casa después de haberlo olvidado.

Es posible que no tengamos que ver con nosotros mismos

tal y como, entre todos, nos han querido contar que éramos.

¿Y si fuéramos más, mucho más? ¿O pudiéramos serlo?

¿Y si mereciéramos el pasado que para nosotros han querido,

no tanto los políticos miserables sino iluminados, sabios y poetas?".

Gracias, Fernando. A ti. Eres buena lectora y escritora

pero me estáis tratando de forma injusta.

¿No merezco el uasabi y el chocolate negro?

Con el uasabi vas que ardes. El chocolate me lo quedo yo.

Quería mojar el dedo en el uasabi pero no soy capaz de sacar...

Audaz lo sigo siendo. Joven, tú dirás.

(AMBOS) (RÍEN) -A la vista está.

Todo está en los libros. Todo está en los libros.

Ayanta, Elia, Anna: gracias por leer mi libro.

(RÍE) A vuestra disposición.

A mí me quedó algo. Anna enumeró al principio de su entrevista

esa cantidad de personajes y sitios que salen en el "Gárgoris".

Ahora nos explicas esta foto, que me gusta mucho.

Mientras formulo la pregunta, otro grande para ti es Felipe II.

Ese rey que puso un cordón sanitario

y que, de alguna manera, protegió España. Quiero entender...

Habría que matizar. Gonzalo Torrente Ballester, que prologó este libro,

se refiere en su prólogo a ello. Siempre ha habido, en España,

una corriente historiográfica, literaria, cultural, política

de quienes han preferido los Austrias o los Borbones.

Son dos estilos diferentes de gobernar.

Los Austrias encarnan el ramalazo de locura,

en el mejor sentido de la palabra, de España

traído de Alemania: Wagner, Nietzsche.

En cambio, los Borbones representan el racionalismo francés.

En el s. XVIII, siglo en que llegan los Borbones a España,

"El Quijote" prácticamente desaparece, deja de leerse.

Yo opto por los Austrias frente a los Borbones.

Felipe II no soy yo el que diga que fue grande. Lo dice mucha gente.

Cerró fronteras en torno a España, cargándola de significado.

En esto hemos sido muy cainitas.

Esa es otra parte fundamental en el "Gárgoris".

Lo de recibir a los ajenos y expulsar a los propios.

Fue un protector de esos personajes, alquimistas, magos.

(BALBUCEA) Herrera, también. El Monasterio del Escorial.

Eso está en la línea de "Gárgoris y Habidis".

Fue un gran mecenas y protegió... Arias Montano y su gran biblioteca,

toda su labor. El erasmismo ya había entrado en España

pero entró tumultuosamente en la época de Felipe II.

(BALBUCEA) Además Felipe II es un gran personaje.

No parece que Felipe II, el Obama de su época,

se encarna una leyenda negra de lo español.

Hace poco Albert Boadella montó la ópera "Don Carlo".

Es una ópera contra Felipe II y la supuesta España negra,

resumiendo aquello en la Inquisición. Asumió el reto

de, con el mismo libreto y simplemente con la interpretación,

tratar de darle la vuelta. Es una leyenda negra injustificada.

La leyenda negra la crean los ingleses.

Hay muchos españoles que se la creen y van a colaborar en ella.

(BALBUCEA) Yo mismo, en alguno de mis libros.

Felipe II era el propietario, era Obama,

era el jefe del imperio. Eso suscita críticas por parte de todo el mundo

y especialmente a los ingleses. Nosotros compramos esa leyenda.

Los ingleses han sido expertos en hacer contrapropaganda.

Eso forma parte del tradicional pesimismo español.

Los "franis" en las cruzadas, que aquí también haces referencia...

Los "franis", que así decían a los franceses, eran sanguinarios.

Parece que solo han pasado los españoles a la historia como...

Le decía a Ayanta, mientras escuchábamos a Anna,

"tu padre en ese amor imposible es un poco Baroja".

Sin embargo, con más vitalismo. Me gusta lo que ha dicho Ayanta

con respecto a la vida y a la labor de escritor.

Baroja y el 98, en general. (ER) Baroja en especial.

La frase, que no comparto, de Unamuno de "me duele España".

Hay siempre esa relación agridulce con nuestro país.

Yo nunca diría eso. A mí no me duele nada. Es una tontería esa frase.

El 98 se está planteando, desde perspectivas pesimistas,

este significado del ser español. Por ejemplo, mi libro

que debe mucho a D. Marcelino Menéndez y Pelayo

y la historia de los heterodoxos españoles. Si te lees esta historia

que son ocho volúmenes, el mío solo fueron cuatro,

D. Marcelino, que era representante de la España tradicional,

católica, imperial, eterna

tenía admiración por los heterodoxos hasta dedicarle ocho volúmenes.

Al final de cada capítulo sobre cada heterodoxo,

a los que ha elogiado su inteligencia, su agudeza,

pone cinco líneas diciendo "este era un cabrón porque no era católico".

Se ve que eso es un añadido. El propio D. Marcelino demuestra

que las dos Españas están siempre pugnando.

Un aspecto provocador de tu libro,

que llegó a ser acusado, injustamente, de antisemita.

En el libro te proclamas muy moro de la morería

y se ve una querencia sentimental por el islam.

Ahora no lo harías así, eres menos moro que antes.

(CARRASPEA) Ten en cuenta que el libro lo termino en Fez.

Era profesor en la Universidad de Fez. Desde la casa en que vivía,

se veía la Medina Fez el-Bali, que había sido construida

por los exiliados españoles de la Rebelión de Córdoba.

Había esta vinculación. Tengo que decir "mea culpa".

Soy uno de esos escritores que ha añadido su granito de arena

para edificar el mito de las tres culturas;

como si las culturas de los judíos, musulmanes e hispano romanos

hubieran estado a partir un piñón toda la vida. No fue así.

Estuvieron a la greña. Esto fue una invención romántica.

Había empezado con Zorrilla, Arolas y no solo escritores españoles.

Este mundo musulmán de la sultanas. (A LA VEZ) (HABLAN)

-Al margen de las tres culturas, parece que te tira más una;

(BALBUCEA) que morisqueas más que cristianeas.

-La judeocristiana, no.

-Reaccionas, por venir de Oriente, contra la moral judeocristiana

que ha determinado el patrón occidental de los últimos siglos.

¿Has desandado ese camino? Es el camino de mi vida.

En el resto de ideas a lo largo de mi vida, he desandado caminos.

Quien permanece siendo siempre el mismo es un tonto.

Esta gente que dice "soy de derechas de toda la vida" o "de izquierdas",

es como ser del Madrid o del Atleti. No lo entiendo.

Tú vas probando, te vas dando cuenta de que no hay una verdad absoluta,

ninguna respuesta que valga para todo.

Vas probando y te quedas en una postura de saludable eclecticismo.

Taoísta, por así decirlo, que es lo que soy.

Últimamente te has significado contra una excesiva

claudicación de valores europeos. Hablo de cultura

frente a las imposiciones del islam. Eso está presente en el libro.

En aquella época era antieuropeo.

No porque esté contra Beethoven o la Capilla Sixtina.

Estoy contra lo que estamos viviendo que es economicismo,

fiscalización, liberticidio y nada más.

(AG) Determinados valores del islam. Ahí hay una lección literaria.

El islam era más literario, épico. Yo era más rebelde.

Ser prosefardí o proandalusí frente a lo romanocristiano

era ser rebelde. Era más propio de jipis.

Jugar a esa UE cuando la historia de Europa es la de las guerras...

-Padre: eres un contador de historias, un "tusitala".

Un "tusitala", como llamaban a Stevenson, un fabulador.

Decías antes, no sé si con Anna o con Elia.

Son igual de guapas. E igual de buenas.

Hay un juego entre realidad y ficción,

que son los dos elementos con los que juegan los escritores

incluso en los elementos autobiográficos.

En tu historia mágica de España también lo hay, porque la magia,

o el ocultismo, también es un juego entre realidad y ficción.

Has dicho algo que me ha tocado el corazón antes.

Has dicho que tu historia mágica no existe.

He dicho "¿cómo que no existe?".

Toda la vida escuchando las historias mágicas del padre

y ahora, no existe. La Cenicienta no existe.

¿Existe o no? ¿Cuánto hay de realidad y cuánto de ficción?

¿Crees que las hadas existen? Sí.

No es verdad. Creo en las hadas, como Peter Pan.

Te parecen una idea bonita. (A LA VEZ) (HABLAN)

-Yo creo en las hadas, en la magia que tú me has contado.

(AG) -Cada vez que alguien dice que no cree en un hada, esta muere.

-¿Cómo es que la España mágica no existe ahora?

No existe la España de ahora. Lo ha dicho Elia.

Esa España que recorrí de castillos, de simas, de gentes, de fiestas...

(ER) -De tradiciones, de folclore, se lo han cargado.

Ha desaparecido. Se lo ha cargado la modernidad, Europa, internet.

Es verdad que eso es una crónica. Ahora, cuando dedico este libro,

todos repetimos un poco las dedicatorias...

(AG) ¿Tus lectores existen? Nuestros lectores creen en hadas.

La dedicatoria que suelo poner en este libro es

"crónica de un país que ya no existe". Existió; pero ya no.

¿Existe la isla de Nunca Jamás? (AG) Sí.

No. Existió. (ER) No. Ya no existe.

Hoy en día, por esa uniformización de la que hablamos,

de la UE económica, que es la CECA,

un amasijo de hierros de la Guerra Mundial.

Ahora, ese trabajo ímprobo de investigación del "Gárgoris",

cuando lo lees es... Las fiestas,

las tradiciones con ese modernismo del que habla Fernando

se asocia con un provincianismo. Eso se lo han cargado.

-Creo que todo eso existe mucho más que en otros países.

Toda esa tradición en España permanece más que en Italia.

Es por comparación.

Esos países no los conozco a fondo y no me tocan tan a fondo.

Sé que llego ahora a las fiestas de los pueblos de España

que canté en ese libro y que tan importantes eran para mí.

Sin ir más lejos, las de Soria. Yo ya no voy. Han perdido su alma

porque están todas reguladas. Eso, padre, sí duele.

Claro que duele.

Duele como cuando se te muere un ser querido.

Ahí se ve el salto generacional entre tú y tu hija.

La magia no es de usar y tirar Ni se crea ni se destruye.

La magia que tú usaste y que ya no necesitas creer en ella,

ella la necesita para crear, estar, vivir o respirar.

No te pertenece. Tú desencadenaste una España mágica

que no la puedes parar. Esa España mágica yo la vi,

toqué, olí. Ahora tienes que imaginártela.

Y te la medioinventaste de cabo a rabo. Ella tiene derecho.

Nadie se lo niega. (ER) No inventa. Es un método.

¿Has vuelto a recorrer algunos lugares que recorrimos?

¿Están como entonces? No.

Las fiestas de Soria. Y no solo las de Soria.

(A LA VEZ) (HABLAN)

¿No conoces un concepto que se llama entropía?

Segunda ley de la termodinámica por la cual todo se enfría,

todo tiende a morir. La España mágica ha sido aniquilada.

La grandeza es luchar eternamente contra la entropía.

-Es muy bonito; pero donde hay un camino y una ermita

ahora pasa una autopista y hay que pagar un peaje.

-Sal, vete por un camino de cabras y a ver qué encuentras.

Si un mozo corre el toro en una fiesta y este lo empitona,

el ayuntamiento tiene que pagar un pastón al mozo,

que es mayor de edad, en concepto de daños y perjuicios.

(A LA VEZ) (HABLAN) -A propósito de magia y creación,

que al fin y al cabo son... Os quedan tres minutos.

Vale. Son los elementos más importantes

que estamos manejando en un programa de libros.

Hay algo que no has contado y me gustaría que contaras.

¿Cómo se te ocurre la idea de escribir el "Gárgoris"?

No deja de ser un momento de extrema brillantez.

Juntas dos conceptos que generan este libro.

Los filósofos alejandrinos decían "la verdad es cosmopolita"

y añadían por lo bajinis "y, sobre todo, helénica".

Yo era cosmopolita. Venía de siete años de exilio;

no en París o en Londres, sino recorriendo casi el mundo,

al menos todo el mundo asiático. En aquella época era exotismo.

Al mismo tiempo era español. Vuelvo a España y del cortocircuito

entre ese cosmopolitismo que había ido forjando en los viajes

y ese fondo helénico, se produce el chispazo que genera "Gárgoris".

Muy breve. La magia es... Ibas a preguntar por la fotografía,

que es divertidísima. Cuéntame. ¿Qué falta?

Tres meses después... (AG) ¿O qué sobra?

(TODOS) (RÍEN) Sobra el pelo.

Iba a decir que te dejaras greñas. No me salen tan poderosas.

Esa foto está sacada dos meses antes de que yo llegue

al Catálogo-diccionario. Es el prolegómeno de "Gárgoris".

Ahí todavía soy un jipi y estoy recorriendo África.

(AG) Eso que fumas no es Ducados. ¿Me dejáis contar?

Estoy recorriendo África con un Land Rover, con un amigo,

y llegamos a la frontera de Alto Volta con Costa de Marfil.

Nos topamos con una tribu que celebra la fiesta de la cerveza;

acaban de elaborar la cerveza de mijo.

Nos mezclamos con ellos, empezamos a beber cerveza en calabazas,

tocan los tamtanes, las flautas, una cosa orgiástica;

y me pasan un chirón de una marihuana maravillosa.

Yo estoy ahí convertido en un jipi bosquimano tomándome el chirón

y embriagado por esta música, este canto a la vida.

Que la magia es que la gente de mi generación

pueda seguir leyendo el "Gárgoris" y sigamos celebrándolo.

Eso es que sigue vivo. Esa parte de magia sí sigue viva.

(AG) -No hay que renunciar a buscar la propia magia.

Dios te oiga, Elia, pero yo me doy cuenta de que estoy abrumado

por esta presencia de "Gárgoris y Habidis", y de mis fotografías.

¡Qué diablos! Para quitar hierro, y en un gesto de humildad,

voy a coger la última edición y la voy a llevar al cohete.

Aquí colocada queda. (A LA VEZ) No.

¿Cómo que no? (ER) Una de nosotras lo coge.

Anna: lúcete cogiendo el "Gárgoris". Cógelo, por favor.

-Me lo quedo. (ER) -Di que sí.

(AG) -Para mí. (AB) -La varita mágica.

Señoritas y señoras: llega el poema.

Se han dedicado muchos poemas a España. Yo he escogido

la oda que escribió Carlos Bousoño. Fue profesor mío

en la Facultad de Letras. Murió hace unos meses.

En 1979 formó parte del jurado, quizá lo presidía,

que concedió el Premio Nacional de Literatura a "Gárgoris". Gracias.

El poema es una "Oda a España" y dice lo siguiente:

"Oh España, tierra eres, tierra solo,

pero con tu cálida, insondable entraña

el sol corre por dentro y te ilumina, y te arrebata.

El sol te empuja brutalmente. El enterrado sol que llevas, canta.

Ebria vuelas. Vas por las estrellas, vas pura, iluminada.

Mas llevas en tu seno a los solemnes muertos que en ti braman,

que como yo, con furia, te devoran y te abrasan.

Oh España, ya por las estrellas, oh estrella sola y clara.

Te quiero con el llanto, España mía. Llanto tú, brillador de luces altas.

¿Adónde vas, España grave? Mis manos te levantan.

¿Adónde vas por el azul espacio? Altísima navegas solitaria.

Y yo te veo tierra. Tierra solo y herida por el hacha de Dios.

Vas sangrando y cae toda tu sangre por mi cara.

Ay, España querida. Entiérrame en tu sangre roja.

Arranca a tu hijo del mundo. Llévame contigo por la noche negra, España.

Vas alta y dolorosa. Gimes, deliras, bramas.

Vas firme y pura por el firmamento a hundirte en Dios como una espada".

Que pasen ustedes buen verano y, si los hados lo quieren,

volvamos a vernos muchas veces de ahora en adelante. Gracias.

(Música créditos)

Libros con uasabi - 12/06/16

12 jun 2016

Los últimos 30 programas de Libros con uasabi

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios