Toma uno Leyendas del cañón (y 2)26/05/2013

Sosteniendo que la paz y el amor podían salvar el mundo, una comunidad de jóvenes concienciados empezaron a brotar en Laurel Canyon durante aquellos tumultuosos años 60. Los llamaban hippies. Laurel Canyon es una zona boscosa del área montañosa de Los Angeles, en California, conectando San Fernando Valley, a un lado de la colina, con Sunset Strip, en el otro. Era el lugar perfecto para que toda una serie de músicos muy prometedores se trasladaran allí. Los alquileres rondaban los 100 dólares por casas bastante grandes situadas en la parte superior de Kirkwood. Desde allí a Sunset Strip había una caminata de poco más de 3 kilómetros o una bajada en auto stop. Locales como el Whisky a Go-Go, el Roxy, el Rainbow, Pandora's Box, el Trip y otros algo más alejados, como el Troubadour y Bido Lito's eran los lugares en los que estas bandas 'desconocidas' aspiraban a tocar. Además había un grupo de artistas y bailarines conocidos en Los Angeles como "Freaks" cuyo apoyo a cualquiera de esas bandas, llenando sus conciertos, suponía el respaldo de toda la comunidad. Así empezaron a destacar grupos como los Byrds. Por aquellas calles se hablaba, y mucho, de las bacanales organizadas por algún miembro de los Monkees, de la "calle del amor" de Jim Morrison y los Doors, de Love, unos británicos como Fleetwood Mac, de un trío conocido como America y de unos jóvenes que llegarían a formar los Eagles y que tenían amigos del calibre de Jackson Browne. Era Laurel Canyon, donde empezó el rock de la Costa Oeste.

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