Lunes a viernes a las 13.21 horas
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"Nos fusilaron al anochecer, nos fusilaron mal. El piquete de ejecución lo componían un grupo de moros con el estomago lleno de vino, la boca llena de gritos de júbilo y carcajadas..." Así sucedieron las cosas durante la Guerra Civil Española, pero Miguel Gilla se reinventaba, las dificultades le hacían más fuerte y le brotaba más el humor, y eso le ayudó a ser feliz. Desde 1951 con su traje negro, camisa roja, boina y el teléfono como compañero, dominaba el arte del humor, y confesaba que era el humor lo que le hacía superar las humillaciones de la guerra.
En1936 Gila se alistó como voluntario, conoció las trincheras de cerca, y vivió la experiencia de estar en un campo de prisioneros, estar encarcelado, y es en la carcel donde conoce al poeta Miguel Hernández (24/05/12).