No es un día cualquiera - Tener la mosca detrás de la oreja
27 may 2012
Inspirados por la leyenda de las moscas de San Narciso, patrón de Girona, dedicamos la tertulia a una expresión muy relacionada con este insecto: "Tener la mosca detrás de la oreja". Hablamos de la desconfianza (27/05/12).
Dª Pepa, en esto depende. La confusión que unos padres introducen en uno de niño induce a la desconfianza. Era bueno dar limosna, pero cuando uno la daba era tonto, y cosas así, Aquel sistema de un paso adelante y dos atrás en la educación, junto con la ausencia de ejemplos positivos y no solo palabras era muy malo para adquirir confianza, así que uno acababa por no fiarse ¿no ni de su padre- sino sobre todo es que no se confiaba en él. Si a esto se añade un colegio de curas que en un número no escaso eran auténticos psicópatas de telefilme, uno ha tenido que vivir mucho para confiar en algo o alguien.
Eso sí, de mayor uno llega a comprender que para ser un tipo como el de aquella película ¿Incautos¿ con Federico Luppi, que quizá haya visto, ese grado de frialdad en la estafa no lo alcanza cualquiera tampoco. Como dice el periodista Vicente Verdú, la gente de ahora, más que malos como Satanás o Stalin, es que son como los muebles, de mala calidad, con almas baratuchas. Políticos, periodistas,(vd y la de el telediario Sra. Blanco, quedan exenteas), catedráticos y de obispos para arriba, no merecen confianza. Uno de los gremios más honrados es en cambio el de las prostitutas. No me pregunte por qué lo sé, pero no me soprende la frase de Jesus afirmando que entrarían en el cielo antes que nosotros.
Añadir comentario ↓
Dª Pepa, en esto depende. La confusión que unos padres introducen en uno de niño induce a la desconfianza. Era bueno dar limosna, pero cuando uno la daba era tonto, y cosas así, Aquel sistema de un paso adelante y dos atrás en la educación, junto con la ausencia de ejemplos positivos y no solo palabras era muy malo para adquirir confianza, así que uno acababa por no fiarse ¿no ni de su padre- sino sobre todo es que no se confiaba en él. Si a esto se añade un colegio de curas que en un número no escaso eran auténticos psicópatas de telefilme, uno ha tenido que vivir mucho para confiar en algo o alguien. Eso sí, de mayor uno llega a comprender que para ser un tipo como el de aquella película ¿Incautos¿ con Federico Luppi, que quizá haya visto, ese grado de frialdad en la estafa no lo alcanza cualquiera tampoco. Como dice el periodista Vicente Verdú, la gente de ahora, más que malos como Satanás o Stalin, es que son como los muebles, de mala calidad, con almas baratuchas. Políticos, periodistas,(vd y la de el telediario Sra. Blanco, quedan exenteas), catedráticos y de obispos para arriba, no merecen confianza. Uno de los gremios más honrados es en cambio el de las prostitutas. No me pregunte por qué lo sé, pero no me soprende la frase de Jesus afirmando que entrarían en el cielo antes que nosotros.