No se puede empezar mejor que con un beso: "Il bacio", de Arditti, y con el " Preludium y Allegro", de Fritz Kreisler. Luego acompañamos a la incansable Clara Schumann por sus sucesivos salones: en Leipzig, Copenhague, Dusseldorf y, ya viuda, en Berlín, Baden-Baden y Frankfurt. Clara fue una de las mujeres más interesantes del siglo XIX, y una pianista fuera de serie. Escuchamos su "Romanza en Sol menor, Op. 21 nº 3" y su lied "Liebst du um Schönheit". Su marido, Robert Schumann, detestaba la música de salón pero luego componía piezas como "Arabeske, Op. 18". Otra mujer notoria fue la tonadillera dieciochesca La Caramba. En su memoria compuso Pablo Esteve la preciosa canción "Alma sintamos". Pero la plasmación más feliz del mundo de la antigua tonadilla es "El barberillo de Lavapiés", de Barbieri. Tiene el aire alegre de las canciones populares, pero es la más culta de las zarzuelas. La escuchamos resumida en un popurrí.