Desde el infiernoFormas del Diablo09/03/2012
Con el aleteo de un ave o el mugido del buey, el mal puede materializarse, huyendo de la apariencia humana quizá más elocuente, tal vez más próxima. Cerraduras y puertas son atravesadas por los demonios en su vil peregrinaje, sin que podamos advertir el asedio. A gran velocidad surca el aire el príncipe del pecado.