Hristine vive en el exilio en Francia hace dos años por la persecución en Rusia contra la comunidad LGTBIQ. Antes y después de refugiarse en París, ha ido contando a RNE su experiencia en Moscú y en la capital francesa, donde ya prepara su tercer álbum con su banda Hristïn. Divine es un adelanto de lo que quiere que sea un disco "súper pop, súper queer para bailar".
Huir con lo puesto. Más de 120 millones de personas viven forzosamente lejos de su hogar por guerras, violencia y graves violaciones de sus derechos fundamentales. Sensibilizar y acercar la realidad de las personas refugiadas a la sociedad, es el principal objetivo de la exposición 'Huir con lo puesto' organizada por el Museo del Traje de Madrid, en colaboración con ACNUR España.
La gran mayoría de las personas que llegan hasta la frontera de México con Estados Unidos tienen la intención de entregarse para solicitar el asilo. Hasta ahora, las familias deben ir a un albergue hasta que un juez les dé cita, en semanas o años. Los hombres solteros ingresan en un centro de detención. El presidente de EE.UU., Donald Trump, quiere deportar a todos. Las ONG creen que el miedo ha reducido los cruces irregulares, pero que aumentarán en unas semanas.
Foto: Muro fronterizo entre México y Estados Unidos en Tijuana (Getty Images)
La enviada especial a Siria, Laura Alonso, ha entrado en el campo de refugiados de Yarmouk, en Damasco. Allí ha hablado con personas que viven sin luz ni agua, con cargas familiares y que muestran sus casas, completamente calcinadas por dentro. "Ser afortunado en Yarmouk significa tener cuatro paredes, porque la mayoría de edificios solo conservan el esqueleto", nos cuenta Laura. Son muy pocos los que se han decidido a volver a Yarmouk, un campamento palestino azotado por los enfrentamientos entre las milicias y reducido a escombros por la aviación rusa y siria.
La pequeña Qadira juega en el estadio de fútbol de Beirut. No es consciente de que se ha transformado en un gran refugio. Durante 20 días, cerca de 80 personas trabajaron sin descanso 24 horas al día para crearlo. Lleva abierto una semana y de momento acogen a 600 personas. Cada familia tiene su habitación propia. Unas 20 personas, entre personal y voluntarios, se encargan de que no les falte de nada. Los bombardeos han destrozado en los últimos meses 100.000 edificios en Líbano. Fátima y sus niñas tendrán que estar aquí alrededor de un año, hasta que reconstruyan su casa, pero lo importante es que, en las pequeñas, ya no hay rastro de miedo.
Las mujeres que encontraron asilo en España huyendo del régimen talibán encuentran barreras para su integración, pero se enfrentan a ellas con resiliencia. En este reportaje, Objetivo Igualdad habla con la presidenta de la Asociación de Mujeres Afganas en España y con otras refugiadas sobre su experiencia y cómo ayudan a las mujeres que siguen dentro de Afganistán.
Óscar Camps, fundador y director de la ONG Proactiva Open Arms, que a día de hoy mantiene su litigio con los gobiernos italianos, ha estado en Las Mañanas de RNE con Josep Cuní. Sobre la medida de Meloni de enviar a Albania a los migrantes irregulares, desde Open Arms no ven "que esta sea la única manera identificada por el gobierno italiano de gestionar a las personas que llegan a Europa". El fundador de la ONG cataloga de "grave" que "todo esto está sucediendo con el aplauso de la Comisión Europea, que yo diría que que es el organismo indicado para marcar las líneas en cuestiones fundamentales".
En cuanto a la efectividad de la iniciativa italiana, Camps afirma que no se trata de algo económico ni práctico: "Estas políticas no van a arreglar nada, en todo caso infligen todavía más sufrimiento a todas estas personas que son retenidas en centros de detención en países de dudosa solvencia democrática", ha insistido. Desde la organización tienen claro que el Gobierno italiano actual sigue una estrategia para intentar desgastar económicamente la labor que ejercen, pues les asignan puertos a una gran distancia para desembarcar con los gastos de combustible que eso conlleva, que ascienden a los 5.000 euros diarios, además de las sanciones a las que se enfrentan.
Hablamos con Nathalie Boucly, comisionada adjunta de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), de las consecuencias humanitarias que está teniendo la ofensiva israelí en El Líbano, donde ya 380.000 personas viven ya en refugios. Aunque Boucly nos recuerda que lo peor se sigue viviendo en la Franja de Gaza, que puede caer en situación de hambruna si no llega la ayuda suficiente antes de que acabe el año. "Es una situación absolutamente terrible. Solo hay un 11% del territorio que no está bajo órdenes de evacuación. Es decir, la inmensa mayoría de la población gazatí está desplazada", subraya Boucly. Nathalie Boucly considera que la única solución no llegará por la vía militar, sino por la política, e insiste en la necesidad de alcanzar un alto el fuego inmediato en todos los frentes.
400.000 refugiados palestinos viven actualmente en el Líbano. Nuestro enviado especial, Fran Sevilla, ha estado en el campo de refugiados de Shatila con tres mujeres, las tres generaciones de una misma familia. Naheil tiene 82 años y nació en Acre, de donde fue expulsada por el ejército israelí tras la primera guerra árabe-israelí, en 1948. "Somos refugiados palestinos. No le importamos a nadie", nos cuenta Naheil.
Su hija, Hiba, nació ya como refugiada hace 52 años. Como todos los palestinos que nunca han pisado Palestina trata de mantener viva la memoria. Ella recuerda momentos difíciles de olvidar como las masacres de Sabra y Chatila en 1982, tras la invasión israelí del Líbano. Hiba era entonces una niña de 10 años.
La tercera generación la representa Rawan, hija de Hiba y nieta de Nahiel. Tiene 26 años. Al igual que su madre Hiba, tiene el sueño de conocer algún día Palestina, la tierra de sus ancestros, de la que le han hablado sus abuelos. Y como todos los refugiados palestinos, confía en que llegue el día en que ese sueño se haga realidad.
Las mujeres migrantes enfrentan desafíos únicos en su proceso de migración, como la vulnerabilidad a la violencia de género, la discriminación o el acceso limitado a servicios de salud o empleo. Huyen de la hambruna, de las guerras o de la vulneración de sus derechos, pero cuando se suben a un cayuco también huyen del maltrato. Ahí, dentro de una embarcación y durante días, pueden ser víctimas de abusos sexuales. En 2024, más de 1.500 mujeres han llegado a Canarias. Una cifra que, según los expertos, seguirá aumentan en la ruta Atlántica, la más mortífera del mundo.