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Italia ha vivido este viernes la segunda huelga general contra el Gobierno de Giorgia Meloni convocada por los dos sindicatos mayoritarios en Italia, CGIL y UIL, para protestar contra los presupuestos generales de 2025. Los paros han afectado a la red de autobuses y metro, han provocado el cierre de escuelas, la reducción de la atención médica y la cancelación de vuelos.

La huelga supone un reto para el Ejecutivo italiano, que se enfrenta a una reacción de los trabajadores enfadados por los esfuerzos para reducir el gasto público con el fin de ajustar las finanzas italianas a las normas de la UE. CGIL se opone a los recortes previstos en el gasto en seguridad social, servicios públicos e inversiones, mientras que UIL quiere que el presupuesto mejore la seguridad de los trabajadores tras una serie de accidentes laborales.

La catedral de Notre Dame reabrirá sus puertas al público el fin de semana. Lo hará con actos religiosos, culturales y festivos a los que están invitados varios líderes mundiales. El presidente de la república, Emmanuel Macron, ha visitado este viernes la catedral para ver el resultado después de cinco años de obras tras el incendio. Los trabajos en Notre Dame han dado una nave central más luminosa y limpia, con un nuevo mobiliario litúrgico de bronce. La estructura superior de madera de la Edad Media que las llamas dañaron gravemente ahora contará con un sistema antifuego de nebulización de agua. Macron ha recorrido también la vertiente norte del coro y el gran órgano, el más grande de Francia.  

Los trabajadores de las centrales eléctricas ucranianas luchan en su frente particular de la guerra. Se afanan en reparar lo que Rusia destroza con misiles que dejan a más de un millón de ucranianos en apagón total. En esta instalación, de la que por seguridad no pueden dar la ubicación, trabajan sin descanso para seguir suministrando energía a los ciudadanos a pesar de los bombardeos que se ciernen sobre ellos.

Rusia considera las instalaciones energéticas como un objetivo legítimo de la guerra. Esta planta ha sido atacada en múltiples ocasiones en el último año. El Kremlin ha amenazado con golpear nuevos objetivos con misiles hipersónicos, incluidos los centros de decisión de Kiev.