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Los familiares de las más de 2.000 personas sepultadas por un enorme deslizamiento de tierra en una localidad remota de Papúa Nueva Guinea continúan esperando la llegada de ayuda mientras intentan llegar a los desaparecidos con palas, bastones e incluso con sus propias manos. Mientras, la ONU estima que hay 7.849 personas afectadas por el alud de tierra ocurrido tras un fuerte terremoto el viernes 24 de mayo en la provincia de Enga, al norte del país.

Tanto China como Nueva Zelanda y Australia han prometido que enviarán ayuda al país insular en el que viven nueve millones de personas, la mayoría en extrema pobreza. Sin embargo, la remota ubicación de la zona afectada, la inestabilidad del terreno y la violencia tribal están dificultando las labores de rescate y recuperación de cuerpos.

La Conferencia Internacional sobre los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo tiene como objetivo evaluar su capacidad para lograr el desarrollo sostenible, incluida la Agenda 2030. Muchas de estas naciones son de las más vulnerables del planeta a las consecuencias del cambio climático sin apenas contribuir a las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. Jorge Moreira da Silva es Secretario General Adjunto y Director Ejecutivo de UNOPS, la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos.

Pas de Calais, en el norte de Francia, ha sufrido este año inundaciones de una intensidad sin precedentes, que han obligado a declarar inhabitables dos calles y sembrado el miedo al futuro entre miles de vecinos. Un estudio científico relaciona el fenómeno con el cambio climático. El departamento, formado en gran parte por tierras desecadas ganadas al mar, se ha convertido en un escenario que avisa a Europa de los problemas concretos que entraña el calentamiento global

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha asegurado que este miércoles llegarán a Madrid el primer ministro de Palestina y cuatro ministros de asuntos exteriores árabes “a decir que España está salvando la dignidad de Europa” después de que el PP le haya acusado de “antisemita” tras el reconocimiento del Gobierno del Estado de Palestina.

Entre los supervivientes de la tragedia de la valla de Melilla, en la que murieron 23 personas y de la que en unas semanas se cumplirán dos años, estaba un joven sudanés que pidió asilo en la embajada española en Rabat.

Basir (nombre ficticio) vio como asesinaban a la mitad de su familia en su país natal cuando era un niño y pasó por Egipto, Libia y Marruecos. Ahora ha llegado a España y quiere que su historia sirva de ejemplo a otros migrantes.