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En Moscú, el ministro de Exteriores ruso se ha reunido con su homólogo sirio. Los dos coinciden, en que todavía hay tiempo para un acuerdo político y para evitar una acción militar.

El Congreso de Estados Unidos retorna al trabajo con una agenda que incluye un posible ataque militar a Siria.

El Senado probablemente fijará la fecha de una votación acerca de una resolución aprobada ya la semana pasada por su Comité de Relaciones Exteriores y que autorizaría al presidente del país, Barack Obama, a un uso "limitado y específico" de la fuerza militar en Siria.

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, ha reiterado este lunes que su país no "quiere ir a la guerra" en Siria y que una intervención militar sería "limitada" y "muy corta". "No estamos hablando de guerra. No vamos a ir a la guerra", ha puntualizado.

En una rueda de prensa en Londres tras reunirse con el ministro británico de Exteriores, William Hague, Kerry ha dejado claro que EEUU no está hablando de ir a la guerra con el envío de tropas, sino de efectuar una acción limitada para que el presidente sirio, Bachar al Asad, "rinda cuentas" por el supuesto uso de armas químicas contra su propia población.

En su opinión, si no hay una intervención en Siria, el régimen sirio puede volver a utilizar armas químicas, cuyo uso el pasado 21 de agosto está siendo investigado aún por la ONU.

Kerry ha asegurado que su determinación de atacar está basada en "pruebas" y que el riesgo de no hacer nada es mayor que el riesgo de actuar.

Este lunes se reúne la Junta del Senado italiano para empezar a estudiar el caso de la retirada del acta de senador al ex primer ministro Silvio Berlusconi. Berlusconi tiene ya su apuesta sobre la mesa: el sábado depositó en el Senado los términos del recurso con el que quiere acudir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Su partido, el Pueblo de la Libertad, amenaza además con hacer caer al gobierno.

El Congreso y el Senado tienen dos semanas para decidir si apoyan o no a Barack Obama en su intención de atacar a Siria por el supuesto ataque con armas químicas. Pero la opinión pública de EE.UU. está mayoritariamente en contra.

Decenas de miles de personas se han manifestado este domingo en las principales ciudades de Chile, en vísperas de cumplirse el 40 aniversario del golpe de Estado del general Pinochet el 11 de septiembre de 1973.

Los manifestantes han marchado para exigir el esclarecimiento de lo ocurrido en la dictadura y el castigo a los violadores de los derechos humanos.

La marcha callejera más multitudinaria ha tenido lugar en Santiago, donde según fuentes policiales unas 30.000 personas han secundado la convocatoria de la Asamblea Nacional de los Derechos Humanos, que congrega a familiares de víctimas y grupos sociales y de izquierda.

Los manifestantes, que portaban retratos con los rostros y los nombres de personas asesinadas, han recorrido los cuatro kilómetros que distan entre la céntrica avenida Alameda y el Memorial del Ejecutado Político y el Detenido Desaparecido, en el cementerio general.

La marcha, que estaba autorizada, ha transcurrido de forma pacífica hasta que un grupo de encapuchados ha protagonizado incidentes aislados y se han enfrentado a la policía, instalando barricadas y arrojando piedras cócteles molotov.

La policía ha usado gases lacrimógenos y chorros de agua para dispersar a los encapuchados y ha detenido a 31 personas.

El Príncipe Andrés, hijo de la reina Isabel de Inglaterra, se ha llevado esta semana un pequeño susto cuando intentaba entrar en el Palacio de Buckingham: la policía británica lo confundió con un intruso y le obligó a identificarse. Dos días antes, dos personas habían sido detenidas por entrar en el palacio sin autorización.

A dos semanas de las elecciones alemanas la intención de voto en las encuestas conoce pocos movimientos. El candidato socialdemócrata Peer Steinbrück ha denunciado un intento de chantaje para que se retirara de la campaña. Un asunto que ya está investigando la policía.