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Imprescindibles

¿Por qué Danza Invisible no quería que Javier Ojeda fuese su vocalista?

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Primera foto de promoción de Danza Invisible con todos los integrantes de la banda
Primera foto de Danza Invisible con todos los integrantes de la banda

Un grupo de amigos, la misma pasión por la música y muchas ganas de salir a tocar sobre un escenario en pleno estallido de La Movida. Los primeros pasos de Danza Invisible a principios de los 80 se dieron en un pequeño local de ensayos de Torremolinos. Allí, un par de chavales empezaron a reclutar a los integrantes de la que sería la banda malagueña más icónica de aquellos años.

Manolo Rubio y Chris Navas fueron el germen de la banda, ambos ya habían probado con otros grupos, pero la cosa no funcionaba. En busca de alguien que marcará el ritmo definitivo, se toparon primero con las baquetas de Ricardo Texido, un chaval de la zona que trabajaba en un supermercado de la misma calle de su local de ensayos.

En Danza Invisible. Al otro lado de la carretera (2021), el documental que se estrena este domingo en Imprescindibles, Texido cuenta que le invitaron a que demostrase lo que sabía hacer para ver si encajaba con ellos. Y dio en el clavo. Decidió versionar a una de las bandas favoritas de Rubio y Navas, The Police y demostró que no solo tocaba bien la batería, sino que también sabía cantar.

Tres punkis y un hippie

Ya eran un trío y tenían vocalista, pero faltaba algo más por llegar. La aparición en aquel momento de Antonio Luis Gil fue inesperada para todos. En aquel momento, cuenta en el documental, Antonio “estaba a punto de dejarlo todo, de vender el ampli y la guitarra y dedicarme a otra cosa”, pero de repente escuchó por la radio a unos muchachos con mucho descaro “que dijeron barbaridades” y se sintió atraído por aquella rebeldía. “Yo venía de otro mundo, ellos eran punkis y yo hippie, pero cuando llegué al local de ensayo y vi a aquellos niñatos haciendo música propia, con una energía y una fuerza que yo que sé… me dije: esto es lo que yo quiero hacer”, recuerda el guitarrista de la banda.

Pero todavía quedaba el quinto. Ricardo no se encontraba cómodo siendo el vocalista de la banda e insistió a la banda en contar con otra voz, la de Javier Ojeda. “Su llegada a la banda fue bastante rocambolesca”, confiesa Texido. “Se le ocurrió un día, que yo estaba cantando una canción de Talking Head, seguramente a voz en grito porque iba colocado. Ricardo me dijo que cantaba bien y me pidió que hiciese una prueba para la banda. Yo me negué en rotundo, pero insistió tanto que, al final, hice la prueba”, cuenta el ahora vocalista de Danza Invisible.

Chris Navas y Manolo Rubio en el estudio de grabación (1982)

Chris Navas y Manolo Rubio en el estudio de grabación (1982)

"Canté a voz en grito, iba colocado"

“La prueba de Javier un desastre, no se podía escuchar, es verdad que la voz la tenía, pero estaba tan cortado que la voz no le salía y dijimos que no queríamos que fuese el vocalista, que siguiera cantando Ricardo”, recuerda Antonio. Texido se quedó “chafado”, reconoce en el documental, pero siguió insistiendo a la banda para convencerles de que Ojeda debía ser su frontman. “Al final me solté, y me lancé a cantar lo primero que se me ocurrió”, recuerda Ojeda. Un tema que, casualmente, se convertiría en la melodía vocal de Tú voz, uno de los temas con los que, poco, después la banda malagueña haría su presentación al público. “Ya después de eso se quedó, pero la primera vez lo echamos”, bromea Antonio.

El resto de su trayectoria, con sus más de cuatro décadas sobre los escenarios, y de aquel camino musical que los ha llevado a convertirse en la banda más longeva de la historia de la música española, puedes descubrirse en Danza Invisible. Al otro lado de la carretera (2021), un documental de Imprescindibles que puedes ver este domingo, 19 de junio, en La 2 y en RTVE Play.

Danza Invisible 'Hay un lugar'