Cuenca Orientale, situada en el lado oculto de la Luna.
06/04/2026 00:01:15Parte del exigente entrenamiento de la tripulación de Artemis II ha pasado por sus ojos, por la mirada, por saber interpretar el grisáceo rostro de la Luna. El ojo humano es más sensible a algunos tonos que las cámaras más sofisticadas y ellos han aprendido a buscar esos matices en la limitada escala de colores lunar. Una fuente más, y muy relevante, de información.
Aunque la Luna parece gris a simple vista, los astronautas han sido entrenados por científicos y geólogos planetarios para identificar variaciones en tonos y colores. Estos matices aportan información clave: por ejemplo, los tonos más rojizos pueden indicar mayor exposición a radiación solar o diferentes edades del material.
El objetivo es que los astronautas no solo recopilen datos científicos, sino también sus propias impresiones visuales y sensoriales. Toda esta información servirá para preparar futuras misiones que aterrizarán en la Luna y podrán recoger muestras directamente en los lugares más relevantes identificados ahora.
FOTO: NASA
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