La alimentación puede influir en el riesgo, evolución y pronóstico del cáncer de mama. Comer bien y moverse puede marcar la diferencia: te lo contamos...
25/02/2026 00:02:04El cáncer de mama, como muchas otras enfermedades, está relacionado con nuestro estilo de vida. Aunque hay factores internos que influyen, las causas externas —como la exposición a sustancias químicas, radiación o los hábitos cotidianos— juegan un papel que puede ser determinante. Entre ellos, la alimentación.
Tener un peso por encima del recomendado se asocia con un mayor riesgo de desarrollar hasta trece tipos diferentes de cáncer, incluido el cáncer de mama. Pero más allá del peso, la calidad de la dieta es un factor crucial, tanto en la prevención como en la evolución de la enfermedad. Se ha demostrado que ciertos hábitos como el consumo de alcohol aumentan el riesgo, mientras que prácticas como la lactancia materna o seguir una dieta rica en vegetales, cereales integrales, frutas, semillas y pescado pueden tener un efecto protector.
En pacientes que ya han sido diagnosticadas, la dieta también influye en el pronóstico: quienes mantienen una alimentación más saludable tienden a tener una mejor calidad de vida. En cambio, las dietas ricas en azúcares, grasas poco saludables y carnes rojas se asocian con peores resultados. Además, los suplementos no han mostrado beneficios claros. En cambio, moverse más y comer mejor sí puede marcar la diferencia.
Te lo contamos con el aval de la Dra. Diana Díaz Rizzolo, profesora titular de la Facultad de Ciencias de la salud de la Universitat Oberta de Catalunya (Barcelona) e investigadora en la Unidad de Endocrinología del Departamento de Medicina de la Universidad de Columbia (Nueva York). Además, forma parte de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, la Sociedad Española de Diabetes, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, la Sociedad Europea de Obesidad y la Sociedad Internacional de Obesidad.
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