Las cuentas del alma pone el foco en las víctimas de pederastia de la Iglesia católica española, que han vivido décadas de desamparo y esperan un...
28/03/2026 00:13:25El acuerdo alcanzado en enero entre la Iglesia católica española y el Gobierno para la reparación de las víctimas de pederastia atraviesa una fase de bloqueo. La Conferencia Episcopal parece resistirse a la firma definitiva del protocolo, que marca los pasos para solicitar y abonar las indemnizaciones bajo la supervisión del Defensor del Pueblo. "Esperemos que se implemente bien, que sea ágil, que no sea un proceso muy largo", advierte Paula Alonso Pimentel, que sufrió agresiones sexuales en un colegio marista siendo niña. La jerarquía eclesial y el ejecutivo tardaron dos años en culminar un acuerdo en el que el Vaticano ha desempeñado un papel clave. "Creo que es el momento de que las víctimas puedan acogerse a un modelo que les va a acompañar, que va a intentar que no solo tengan una reparación adecuada, sino que también desde el punto de vista humano sientan que la democracia, que el Estado, por fin, les ha mirado y les ha dado solución", asegura Félix Bolaños, ministro de Justicia.
"Ojalá hubiéramos respondido antes", señala Jesús Díaz, presidente de la Conferencia Española de Religiosos, que también formó parte de la foto de principios de año: "La propia Iglesia ha tenido también que vivir su proceso interno, a la hora de enfocarse y a la hora de abordar esta realidad que ha surgido en su propio seno". Asociaciones de víctimas han anunciado movilizaciones si esta semana no se cerraba el sistema de reparación. Denuncian lo que consideran una estrategia de dilación por parte de la Iglesia y, por tanto, "una revictimización constante". Para ellas, más allá de la profunda huella marcada por los abusos, toda esta espera se suma al desamparo y al olvido que han acumulado durante décadas. El paso del tiempo que tardan en asumir los hechos también les perjudica porque los delitos prescriben y los religiosos pederastas fallecen. "El camino ha sido muy largo", confiesa Javier Méndez, víctima de abusos junto a su hermano gemelo en el Seminario Menor de La Bañeza, en León: "Se comprometen con las víctimas, nos piden perdón y es como una contradicción porque, a continuación, nos dicen que atacamos a la Iglesia. A mí eso me hace mucho daño. Sinceramente, quiero que este sea el principio del fin".
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