''Sueña como si fueras a vivir para siempre, vive como si fueras a morir mañana''. Aunque no lo sabía, con esta frase James Dean enunció su propia...
08/02/2013 00:03:25''Sueña como si fueras a vivir para siempre, vive como si fueras a morir mañana''. Aunque no lo sabía, con esta frase James Dean enunció su propia leyenda, esa que le convirtió en un referente de la gran pantalla y fuera de ella para muchos adolescentes, a pesar de que solo hizo tres películas de importancia. Se veían reflejados en su anticonformismo con cierto aire autodestructivo, muy presente en la realidad de la época.
57 años después de su muerte se sigue recordando al hijo de un dentista y una ama de casa que nació en Indiana que tuvo que arrastrar la dolorosa muerte de su madre, a la que estaba muy unido, cuando tenía nueve años. Su padre no tenía tiempo para cuidarle y se fue a vivir con sus tíos. Fue cuando descubrió su pasión por el teatro y por los coches, que marcarían el resto de su vida. También le gustaba el mundo de los toros. Ese interés menos conocido por nuestra fiesta nacional hizo que años después decorara el salón de su casa con un capote.
Convencido de su don para actuar emigró a Nueva York y terminó de formarse en el famoso Actors Studio junto a dos de sus ídolos, Marlon Brando y Montgomery Clift. El público empezó a guardar en la memoria su mirada enigmática, debido a una ligera miopía, gracias a un anuncio de una bebida refrescante y alguna aparición televisiva antes de pasar por las tablas de Broadway.
Su irrupción en el cine por la puerta grande fue gracias al director Elia Kazán, que le eligió para uno de los papeles principales en Al Este del Edén por sus similitudes con el personaje al que daba vida: era introvertido, tosco, melancólico, apasionado¿Y enamorado...después del rodaje tras conocer al gran amor de su vida, la actriz Pier Angeli.
Angeli no quiso casarse con él y tuvo efímeros romances con Úrsula Andress y Elisabeth Taylor, con la que rodó los últimos planos de su vida en Gigante. Hizo caso omiso a los numerosos comentarios que apuntaban a su homosexualidad. Entonces llegó Rebelde sin Causa, el papel de su vida, mezcla de ficción y realidad, como un joven confuso y desorientado que conducía su vida camino a la perdición.
Convertido ya en estrella, era habitual oir que orinaba en público, que se despistaba con su propia higiene corporal o que agredía a los retratos de otras estrellas del cine que decoraban la compañía de cine para la que trabajaba. Un comportamiento que convirtió en una locura el rodaje de Gigante, su última película, por su carácter déspota y por su mala relación con Rod Hudson.
Quedaban cuatro días para el estreno de Gigante cuando a los mandos de su lujoso deportivo sufrió un choque frontal con otro vehículo. Acabó con su vida el 30 de septiembre de 1955. Días después de rodar un anuncio en el que aconsejaba a los jóvenes conducir con prudencia. Hoy hubiera cumplido 82 años y no hay duda de que, por más que pasen los años, el mito de James Dean sigue vivo.
- Géneros
- Moda, famosos y tendencias,
- Idiomas
- Castellano