Javier Giner sobre 'Esta Soledad': "Una ausencia de abrazos puede condicionar una vida entera"
- El reciente Premio Nacional de Teatro, Oriol Pla, y Marina Salas protagonizan este debut
- Tras el éxito de Yo adicto, Giner se atreve con el largo y estrena este 30 de octubre
Hay rupturas que obligan a reconstruir mucho más que una vida sentimental. También remueven la identidad, los vínculos familiares y la manera de estar en el mundo. De esas grietas nace Esta soledad, el debut en el largometraje de Javier Giner, presentado en el pasado Festival de San Sebastián y que llega a los cines este 30 de octubre. A su lado están dos de sus grandes amigos, Oriol Pla y Marina Salas, con quienes ya trabajó en la adaptación a serie de su libro autobiográfico Yo, adicto.
"Al principio, decía que estaba escribiendo una película sobre una ruptura y luego, según iba trabajando en ella, me daba cuenta de que realmente no trata tanto de la ruptura como de las consecuencias", explica el director. Lo que le interesaba era "intentar captar el amor no como presencia, sino como una ausencia”.
Marina Salas en 'Esta soledad'.Filmax.
La reconstrucción de una ciudad en ruinas
La película acompaña a dos personas que intentan recomponerse cuando las estructuras que las sostenían se han derrumbado. Y aquí Giner ha tratado de evitar explicarlo todo, dejando espacio para que el espectador proyecte sus propias heridas. "Lo importante es qué hacen estas personas después para intentar sobrevivir", señala.
Aunque se aleja del relato explícitamente autobiográfico de Yo, adicto -con la que cosechó dos Feroz, dos premios de la Unión de Actores y un Emmy Internacional para Oriol Pla- el cineasta reconoce una continuidad íntima entre ambos trabajos. "Si Yo, adicto no existiese, creo que Esta soledad no hubiese existido". Giner confiesa que, después de aquella "explosión inesperada”, en la que la frontera entre su vida y la serie se volvió "muy difusa", ahora necesitaba regresar al Bilbao que conoce -y donde nació-, para rodar una película pequeña y rodearse de gente querida. Porque esta película, reconoce: "Tiene mucho de volver a casa y empezar de nuevo".
Un Bilbao existencialista y de extrarradio
En ese regreso aparece la familia, una de sus preocupaciones centrales. "Es una de las estructuras que más nos condicionan", sostiene, ya sea desde la sobreprotección o desde el abandono. Y concreta la herida que atraviesa esta historia: "Me interesaba mucho cómo una ausencia de abrazos puede condicionar una vida entera".
Marina Salas encuentra ahí el corazón de la película. "Para mí es un reencuentro con el vínculo materno", explica. "Al final, la única manera de estar en el mundo es cuidando y dejarse cuidar". Una necesidad que choca con un presente en el que, advierte, "los vínculos se dan por sentado".
Por parte, Oriol Pla, recientemente galardonado con el Premio Nacional de Teatro, reconoce esa misma búsqueda de cercanía: un abrazo que puede llegar de una pareja, un amigo o una madre. Frente a una ciudad llena de gente y atravesada por pantallas, describe a su personaje desde una imagen: "Un náufrago que está buscando un tablón donde abrazarse".
Esta soledad, estreno 30 de octubre
La complicidad entre los tres también marcó el rodaje. "La película está escrita para ellos", reconoce Giner. "Me iría al fin del mundo con ellos". Para Salas, trabajar así exige una implicación total: "Hemos tocado cielos, infiernos y ha sido muy bonito".
Pla lo recuerda como "una montaña rusa" y destaca la libertad para construir juntos: "Hablamos un montón de conceptos, de referencias, hacemos improvisaciones, proponemos, quitamos, jugamos". Una forma de trabajar que Giner vincula con esa otra familia, la elegida: "Nos motivamos, nos empujamos". También detrás de la cámara, Esta soledad se sostiene en los vínculos.

